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Fee fi fo fum [Stella y Cordelia]

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Fee fi fo fum [Stella y Cordelia]

Mensaje por Jack Stracci el Miér Ago 05 2015, 07:15

Jack caminó por el circo muy entrada la noche, iba descalzo y a penas con un jeans raído y una chaqueta que poco abrigaba, pues estaba así en su pequeña tienda, la que compartía con las herramientas que necesitaba para trabajar. No contaba con un carromato propio, no tenia dinero para eso, por lo que sólo debía conformarse con un espacio ahí, entre la carpa que estaba destinada para la herramientas, que al parecer vivían más cómodas que él.

Caminaba siguiendo un susurro, que se hacia audible para él por sobre el sonido del viento incluso, eran usuales las ventoleras y aunque está rugía en la noche era ese sutil susurro el que inundaba sus oídos. Buscó en una carpa donde guardaban los trastes y ahí había una caja con varias cosas nuevas, cosas que robaban algunos de los espectadores o "cosas perdidas" que jamás regresaban con sus dueños. Pero Cordelia quería volver, lo supo en cuanto la tomó y miró sus ojos.

Jack tenia los ojos totalmente negros y veía más allá del mundo terrenal, vio la verdadera forma de Cordelia y fue lo más parecido que estuvo nunca antes de un ángel guardián, eso la hacia contrastar mucho con los otros espectros que rondaban. Al rededor de ambos los miedos giraban como un torbellino a su alrededor, felices con maldad de tenerlo mirándolos, Susurraban todos, gritan incluso aunque siempre con esa voz que parecía un eco, estaban incitándolo, lo tentaban a hacer lo que ellos quisieran. Susurraban a su oído los miedos de los circenses que dormían esa noche. Pero Jack mantuvo sus ojos negros como el petroleo puestos en Cordelia y curvó su cuerpo de metro noventa y delgado como un espantapájaros para acercar s oído a la muñeca. Su pelo decolorado cayó sobre la muñeca al acercarse y giró lentamente el rostro para pegar su oreja al los labios de porcelana. "Está llorando, está perdida"

Jack se estiró y miró más allá de las tiendas y carromatos, más allá de todo Cordelia lo incitaba a ir, aunque la muñeca también debía suponer que era peligroso que justamente él la buscara. Aunque no fuera muy reveladora su mente para las personas, los espectros del miedo podían verlo como agua cristalinas y era muy peligroso... por eso lo buscaban.

Tomó a la muñeca del brazo y cuando intentó alzarla sintió su peso notando que era ella quien no cooperaba, la miró a los ojos y le dio a entender que lo haría sólo si cooperaba, pero visto desde otro plano, del real, el que todos compartían. Jack no había podido levantarla, casi como se tratara de un mimo en su acto y aunque sus ojos se veían negros por completo no tenia vocabulario, sólo bufó con una voz que no sonó humana.

Pudo cargarla entonces y la dejó cómodamente sentada en su brazo después de haberla levantado, tomando un poco de respeto por ella incluso en esa forma en que era totalmente irracional y ajeno a sus actos. Y con la muñeca de porcelana y los pies descalzos caminó hacia la oscuridad, donde no había nada aparentemente. Guiado.


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Re: Fee fi fo fum [Stella y Cordelia]

Mensaje por Invitado el Miér Ago 05 2015, 07:46

El día en la Finca Mignola comenzaba a las tres de la madrugada cuando la servidumbre comenzaba a hornear el pan y preparar la leche de la Casa Grande, para ellos, la jornada era permanente. Para el Amo era igual, a las cinco de la mañana regresaba de dar su paseo por toda la extensión de sus tierras revisando que todo estuviese en orden y para las seis era imperioso que su desayuno estuviese listo y servido, ni pensarse que no fuera así. La Nana Adviento era quién se encargaba de cortar las flores más bellas del jardín para llenar todos los jarrones de porcelana china de la casa y sobretodo, los que adornaban el camino a la habitación más grande la Casa Blanca... La de la Princesa. La niña se despertaba a las diez de la mañana rodeada de el aroma dulce de las rosas blancas y rosas pálidas que dejaban para darle los buenos días y lo primero que hacía después de estirarse y bostezar era darle un beso a Cordelia.

Después de eso, la tina la esperaba con agua tibia y junto a ésta sus sirvientas, un par de negritas de su edad que le tenían estima pues a ellas jamás les había levantado la mano y eran tratadas mejor que la mayoría. Ellas se encargaban de limpiarle la piel lechosa e impregnada de pecas, los cabellos larguísimos que se mojaban una vez al mes y de perfumarla con esencia de algodones y rosas. A las once bajaba a tomar el desayuno/almuerzo y después su día era jugar o hacer deberes si era miércoles... pero ese día, era especial. Su padre había prometido llevarla de nuevo a esa feria tan curiosa de la que todos hablaban, incluso sus sirvientes. Parecía que recién había llegado y era especial solía escuchar tras las puertas después de seguir a los esclavos para enterarse de más. Iría con ella además, Adviento quién le había pedido que dejara a Cordelia porque a pesar de que irían escoltadas, la muñeca llamaba demasiado la atención y tenía un mal presentimiento. Obviamente Marie no le hizo caso así que en contra de toda protesta, se vistió y vistió a la muñeca de gala y ambas fueron junto a la Nana y tres negros lo suficientemente altos como para que nadie se les acercara.

Fue una tarde de ensueño para la pequeña pelirroja, corrió, jugó y compró todo lo que quiso siempre llevando entre sus brazos pecosos a la muñeca quién incluso si se le ponía atención, estaba sonriendo. ¿Cómo fue entonces que sucedió esa tragedia?... De pronto, dejó de escuchar la risa de Cordelia y se miró los brazos vacíos. Marie soltó entonces un grito que dejó paralizado a medio mundo y su Nana fue rápidamente a atenderla, igual que sus sirvientes quienes sacaron los machetes pensando que le habían hecho algo. Nada más lejos de la realidad o tal vez sí...

¡Se robaron a Cordelia, Adviento! ¡Quiero a Cordelia! ¡Quiero a Cordelia!

Gritaba ya con las mejillas enrojecidas por el esfuerzo del llanto y la rabia. La Nana sabía que si no aparecía... las sombras pronto vendrían así que sin mediar palabras, la tomó del brazo para repasar todo el lugar o lo que estuviese permitido y a dónde hubiesen ido... Fueron horas de llanto, de pataletas hasta que cayó rendida en los brazos de uno de sus sirvientes más no dormida porque no cesaba de llamarla, de llorarle, de sufrirle... Su Cordelia, su niña, ¿Quién la tendría?...

Cordelia está cerca...
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Re: Fee fi fo fum [Stella y Cordelia]

Mensaje por Jack Stracci el Vie Ago 07 2015, 01:15

Jack no era consiente de hacia dónde caminaba, sólo escuchaba en su mente, “por ahí”, “por ese lado” y sus pasos obedecían. Cordelia lo guiaba y el no hacía más que obedecer. Su poder no lo hacía ser una marioneta exactamente, pero en los planos del miedo su mente era frágil en comparación con las otras manifestaciones y por mucho que quiera luchar solían poseerlo y usar su cuerpo para el terror.

Cuando llegaron miró a su alrededor y su gesto se oscureció aún más, arrugó la cara hasta que se vio un gesto peligrosamente inhumano, sumado a eso sus ojos negros que no veían el mundo de la misma manera. Vio a la pelirroja, pero la vio por qué era el centro de espectros oscuros, había maldad en ella pero fingía inocencia. Tuvo ganas de destruirla por eso, pero al tan sólo pensarlo Cordelia empezó a pesar más y más y más hasta que su peso hizo que su brazo se estirara al ya no poder sostenerla y cayó al suelo. Cuando la niña se acercó a recoger su muleca la agarró de la cara y miró a sus guardaespaldas bufándoles como un demonio. Podían ser hombres valientes, pero nunca en su vida habían visto algo similar y eso los mantenía en la duda si enfrentarlo o retroceder.

Olio la angustia en la mujer negra y la miró girando el rostro como si el mismo fuese una muñeca de porcelana y le gritó de forma gutural.

-Oscuros…-susurró apenas agachándose para pegar la boca al dorso de su mano y hablar contra este, dejando que el aire de su aliento que se colaba entre sus dedos acariciara la cara de la pequeña-Oscuros…-repitió como una advertencia de lo que la rodeaba. Quería que los viera, que abriera los ojos y viera el terror del mundo.


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Re: Fee fi fo fum [Stella y Cordelia]

Mensaje por Invitado el Dom Ago 09 2015, 21:19

Cuando sentía más cerca a Cordelia, Marie pidió que la bajaran de inmediato para adelantarse y seguir la voz que la llamaba, fueron poquitos instantes hasta que se topo con un hombre muy alto que llevaba a la muñeca en el brazo, ¡Cordelia! gritó la niña para correr hasta que la muñeca la paró de golpe en cuanto calló al suelo y le dijo "Corre" Pero era muy tarde. La mano de aquel hombre le cubría por completo el rostro y en sus ojos pudo ver las sombras como eran... Quiso gritar, pero la garganta se quedó pasmada lo mismo que su cuerpo. Detrás de ella aparecieron los sirvientes que intentaron acercarse para ayudar a su ama temiendo más al castigo de su padre que al hombre que se veía solo, pero éste último lanzó una advertencia que no era de éste mundo que los paralizo. La negra Adviento llegó después mirando aquel espectáculo "La va a matar..." pensó quedándose muy quieta no porque tuviera miedo, sino porque no sabía que hacer... podría dejarle hacerlo, pero los pies no le alcanzarían para escapar de Mignola cuando se enterase y volcara toda su furia contra ellos y contra los demás negros de la Finca.

El silencio tenso de aquella escena estaba ahogándolos a todos hasta que Marie alzó las manos para intentar apartar al otro lanzando otro grito que al igual que el de su agresor, no era de ese mundo. Los esclavos reaccionaron a eso, lo habían escuchado antes, en sus rabietas y al instante la tierra firme debajo de los pies de todos comenzó a sacudirse un poco. Los ojos ambarinos de la pequeña se clavaron en los huecos oscuros del más alto pero había algo... terror. De lo que estaba viendo, de los oscuros cómo él decía.

Por favor... para. Tengo miedo, para ya, no quiero ver eso, no quiero seguir viendo eso... ¡BASTA!

Gritó alzando un poco más los brazos para alcanzar a arañarle el rostro y poder conseguir que la suelte. La negra Adviento miró la muñeca aún en el suelo aún sin saber qué hacer, los demás negros buscaban con la mirada a alguna autoridad o algo, pero ahí no había nada e incluso en el cielo oscuro, las nubes habían cubierto a las estrellas, dejando a ciegas todo.
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Re: Fee fi fo fum [Stella y Cordelia]

Mensaje por Jack Stracci el Lun Ago 10 2015, 01:23

Las sombras parecían ir aumentando y mientras más temor provocaba en la pequeña más eran las que se sumaban a esta danza macabra de la que habían hecho su centro. Pudo ver que quienes acompañaban a la pequeña le temían, no en ese preciso momento, si no que se trataba de un temor constante, un temor que iba más allá de la figura de ella, si no a la...a su padre. Susurraban a su alrededor los miedos de los presentes, pero también traían miedos de otros lados y Jack empezaba a descerarse y presionó aun más la cara de la pequeña que le suplicaba palabras que no llegaron a sus oídos. Estos estaban saturados por los espectros que exigían atención.

Aun a pesar de sentir los arañazos no dejó de estar en ese trance y sólo le soltó la cara cuando sintió parte de su miedo en él y la miró a los ojos contrayendo los brazos de forma inocente y le sonrió dulcemente mientras sus manos recorrían sus propias piernas sintiendo lo que la muchacha había sentido. Subió sus manos por sus muslos, como si subiera lentamente un vestidito de lino y metió amabas entre sus piernas.

-¿Papito? ¿Que es esto mi dulce papito? ¿Que es lo que siento entre mis piernas? Es un fuego, me duele ¡Me duele!- gimió con voz fina, poseído por el miedo de la pequeña- ¿Porque siento que se quema mi interior, que me perforas el cuerpo? ¿Soy tu puta dulce papito? ¿Soy tu puta?- volvió a gemir frotando sus genitales, pasando los dedos por sobre su miembro, pero no como su fuese a su miembro viril, si no como si tuviera una vagina a la que necesitaba satisfacer. Le ardía, sentía ese ardor y a la vez esas ansias de matarlo, por haberle hecho daño- ¿Quieres gemir como un cerdo, papito? ¿Quieres que te haga gemir como un cerdo?

Los hombres lo miraban perturbados sin saber que hacer, sólo uno de ellos vio como una de sus manos fue hasta uno de sus bolsillos y vio el brillo del acero en aquella noche oscura y si primera reacción fue interponerse en el camino del arma. Jack había sacado el cuchillo con el deseo irrefrenable de abrirle la garganta y oírlo chillar como un cerdo, no a la pequeña, si no a "él" al que temían y odiaban, era justicia, así lo veía, un poco de sangre por mucha que derramó.

El filo de la navaja pasó por el cuello de uno de los guarda-espaladas y su piel negra se tiñó de rojo y sus ojos negros se fijaron en aquella catarata carmesí. Era como si todos los sonidos del lugar se hubiese apagado y sólo quedaba esa imagen majestuosa. Entonces todas las sombras desaparecieron y el sonido volvió como si de repente lo encendieran, el llanto de la pequeña al ver al hombre degollado y vio a su al rededor las caras atónitas y luego, lo que temió. Se vio a si mismo con un cuchillo ensangrentado en la mano y la escena se completó en su mente.

Dio un paso atrás, luego otro... Con los ojos bien abiertos y sin comprender como había llegado ahí, no sabia quienes eran ellos y mucho menos, que había pasado.


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Re: Fee fi fo fum [Stella y Cordelia]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 11 2015, 04:18

Lo que Marie estaba viendo era a su padre desnudo sobre ella, igualmente desnuda. Estaba dentro de su cuerpo, haciéndole daño, muchísimo daño y el dolor físico podía sentirlo perfectamente. Los ojos ambarinos se le llenaron de lágrimas mientras estiraba los brazos hacia Adviento quién estaba perpleja admirando aquella magia que no conocía, podía ver a las sombras, las de Marie y otras más oscuras, más densas y peligrosas. Los negros detrás de ella hacían intentos por acercarse pero ella los detenía con un gesto de la mano. Si ese hombre mataba a Marie, desataría algo que posiblemente llegara a entender pero no podría detener, tanto en la tierra como en el infierno que era dónde estaba la deuda del alma de la niña roja quién seguía llorando pues las imágenes en su mente se hacían cada vez más nítidas y horribles. Sucias... se sentía sucia, quería vomitar, desvanecerse... hasta que por fin él la soltó.

Marie tenía los dedos marcados en su rostro pecoso y mojado de lágrimas y sudor. Nadie se percató de que la noche se había vuelto más oscura y funesta y un hedor extraño los envolvía, azufre... La niña se lo viendo con horror por lo que decía, pues eran las mismas palabras que ella decía en sus visiones a pesar del asco. Se llevó ambas manos pequeñas al rostro y miró a Cordelia que tenía los ojos hundidos y veía fijo hacia arriba, hacia aquel hombre que gemía y decía esas obscenidades asquerosas.

El momento fue breve, pero todo pareció detenerse en el punto en el que el negro se había atravesado frente a Marie y el brazo largo del alto se estiraba blandiendo el cuchillo. La sangre brotó como el agua de la fuente de la finca con tanta gracia y libertad que provocó en la pelirroja sed... pero el horror pronto desató el nudo del tiempo y en cuánto el cuerpo del negro cayó al suelo, su sangre encharcada manchó el vestido de la muñeca y los delicados zapatos de la niña quién lanzó un grito fuerte. Se escuchó el sonido del silbato de la policía y a un lado del esclavo, cayó Marie desvanecida por fin.

Adviento lloraba... pues a quién habían matado era uno de sus tantísimos hijos, y también gritaba, gritaba con dolor, desgarrando el aire, sacudiendo el cuerpo de su muchacho mientras también daba empujoncitos al hombro de la pelirroja cuyo cabello estaba empapado ya de sangre también. Cuando la policía llegó, la escena era horrible... demasiado horrible.

¡Él lo mató, él mató a Jonas, él mató a mi hijo y a la niña!
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Re: Fee fi fo fum [Stella y Cordelia]

Mensaje por Jack Stracci el Jue Ago 13 2015, 20:59

No era necesario nada más que ver sus propias manos ensangrentadas para ver que tenia que escapar del lugar. El silbido de la policía sólo hizo que fuera más que obvio escapar. Soltó el cuchillo y una vez se giró rápidamente se encaminó hacia la ciudad. NO correria al circo, no meteria en problemas a todos por lo que había hecho.

Escuchó los gritos de como lo apuntaba la mujer como el asesino de aquel hombre y de la niña y aunque no estaba muerta, Jack no tenia como saberlo, su mente se había nublado en ese momento y así como había tomado una vida podrían haber sido dos...Incluso habían tenido suerte de no haberlos eliminado a todos. En otras ocasiones se había lanzado sobre familias enteras, como si fuera un licantropo en media noche, eliminando a todos a su paso con una furia que lo cegaba.

Corrió tan rápido como pudo, lo cual le consiguió hacer que los policías dejaran de seguirlo pues no podían mantenerle el paso y por lo escurridizo que era. Se escondió en uno de los oscuros callejones de Baltimore y allí se quedó contra la pared, jadeando. A pesar de que había asesinado, no sintió remordimiento, si no que en su mente volvió a ver las hermosas imagen de la cascada de sangre, aquella visión le inspiraba a hacer alguna pintura. Ojala pudiera hacerla en ese mismo instante, pero no podía más que plasmarla en su mente, tratar de no olvidar. También visualizaba el cuerpo de la niña, la ama yaciendo en el charco de sangre de un inmundo negro, su esclavo probablemente. En su mente era hermoso, ambos cuerpos visto desde arriba, desde el angulo que los pudo ver él.

Ansiaba poder llegar al circo y tomar los botes de pintura y pasmar aquella imagen antes de que se desvaneciera en las brumas de su locura.


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Re: Fee fi fo fum [Stella y Cordelia]

Mensaje por Invitado el Lun Ago 17 2015, 06:03

El viejo Mignola cayó en cuenta de algo... No había visto a su niña desde la tarde y la noche ya estaba bastante entrada. Recorrió los pasillos que pertenecían a la pelirroja pero no había rastros ni de ella ni de su negra. Alterado o más bien furibundo, fue hasta las barricadas de los esclavos para sacar de los cabellos a la mulata y preguntarle por la niña, la mujer iba desnuda porque estaba entre dos negros que la hacían su mujer siempre al mismo tiempo, temblaba asustada y aún con los vestigios de su lascivia rogándole que no la matara, que ella solamente sabía que habían vuelto a ir a ese circo que había en el centro. Mignola la azotó contra el suelo y llamando al único sirviente no negro, el chofer, emprendió la marcha hasta la ciudad para ir por ella. Ya pagaría esa negra por haber arriesgado de esa forma a Marie.

En camino iba cuando escuchó el silbato de la policía. El corazón que muchos dirían que no tenía le dio un vuelco y algo en sus entrañas le decía que tenía que ver con su hija así que pidió que se acelerara la marcha del lujoso auto. Alcanzó a ver a una persona, alta, muy alta y de cabellos rubios ser perseguido por un par de azulinos que no pudieron seguirle la marcha. No hizo contacto visual con esa persona, pero lo recordaría siempre a partir de esa noche, deseando encontrárselo en todo momento para matarlo. Cuando llegaron al lugar, la negra estaba tirada en el suelo llorándole a su hijo muerto quién yacía con una sábana cubriéndolo. Marie no se veía por ningún lado y parecía ser que nunca hubiese existido, cuando se le fue informado que la habían llevado a un pequeño nosocomio para ser atendida pues estaba en shock al despertar. Mignola ordenó al chofer que ayudara con el cuerpo del negro para ser enterrado esa misma noche y él partió conduciendo hasta dónde Stella lo esperaba hecha un mar de llanto.

No volverás a ese lugar. ¿Entendiste? Te lo prohíbo, Ann Marie.

Le dijo con voz firme, tomándola en brazos envuelta en una sábana burda y rugosa. Cordelia descansaba ya entre los brazos de su ama y parecía cansada, igual que la pequeña quién cayó dormida en cuánto se sintió segura, sin recordar absolutamente nada de lo que había ocurrido. Sin embargo, parecía ser que la pequeña reproducción en porcelana de su persona, había encontrado ya quién se encarga de aquel asunto pendiente... Sí, sería él. Sin duda.
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