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[Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

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[Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Reynard Geist el Sáb Sep 03 2016, 02:01

Llegó hasta su carromato acompañado de la extraña pareja y abrió la puerta invitándoles a pasar. No era muy de su agrado invitar a alguien a su hogar, que era su santuario lejos del ruido del circo y la feria, pero para la labor que tenían delante necesitaban de calma y privacidad que no encontrarían en otro lado.

-Por favor, acomódense- dijo apuntando un sillón y la butaca del escritorio con sus manos -no es muy espacioso, pero tampoco necesitamos mucho más.

Reynard encendió otro cigarrillo mientras sus invitados se acomodaban y despejó un poco el entorno, guardando libros y un par de discos que descansaban fuera de lugar para luego ir hacia el fondo, donde una cortina separaba su dormitorio del resto del carromato y traer de allí una silla que generalmente destinaba a soportar su ropa por las noches.

-Muy bien Jack ¿recuerdas un poco de cómo fue la última vez? Necesito que intentes relajarte. Lo mismo tu Deimos, intenten despejar sus mentes de pensamientos que puedan entorpecer nuestro viaje. Sólo concéntrense en el aquí y el ahora. Lo único en lo que debes pensar tu aparte- dijo mirando fijamente a Jack -es en que nos estás permitiendo entrar en tu mente. Como te dije antes, debes convencerte de eso para que tu subconsciente no nos vea como unos intrusos e intente atacarnos.-

El mentalista fumó un poco más para luego apagar el cigarro a medio consumir aún y acomodó la silla cerca de los dos. Los miró unos instantes mientras sopesaba lo que estaba a punto de hacer, consciente que un error no solo podría como la vez anterior alterar el comportamiento de Jack, si no que incluso podría costarle más caro aún a él y a Deimos. -Muy bien Jack, cuando estén listos, danos permiso para entrar. ¿Hay alguna duda más o podemos empezar ya?-


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Jack Stracci el Sáb Sep 10 2016, 00:21

Durante el camino fue en silencio y aunque se veía tranquilo su mente estaba inquieta, como siempre que estaba llena de gritos, temores y la sensación de estar siendo acosado por los espectros, seguía detrás suyo, incansables cazadores. Miró a Deimos de reojo, estaba preocupado por él, estaban más distanciados que nunca, pues antes sabía que sus infidelidades eran actos impulsivos, ahora tenía un amante, lo sabía, alguien que lo estaba alejando de él. Bajó la mirada sin atreverse a darle la mano aunque sentía la necesidad de hacerlo, de recordarle que estaba ahí que no necesitaba de otro amor. Pero también comprendía porque lo hacía, se alejaba de él porque se estaba volviendo cada vez más loco he insoportable, obsesivo, lleno de miedos y nerviosismo, estaba quisquilloso y reacio a que lo tocaran. No le extrañaba que se buscara a otro así como también hizo Nicola.

Entró al carromato y buscó donde sentarse, sólo después de eso se dedicó a observar el santuario del mentalista, al que se sentía atraído a veces, al que le había prometido defender y apoyar en caso de que a Kóstyk se le terminaran de soltar las tuercas. El lugar era toda una expresión de Reynard, como si cada elemento compusiera una extensión de su ser, deseó pintarlo, pintarlo a él en ese santuario tan detalladamente construido. Sacó un cigarrillo de los propios cuando sintió el olor del de Reynard sintiendo la necesidad de también sentir el sabor del tabaco. Escuchó lo que decía Reynard y aunque se sentía inseguro de como reaccionara su subconsciente cuando estuviese Deimos ahí, asintió. Estaba molesto con él en el fondo y eso podía afectarle, pero prefirió pensar que no sería así...

Tomó la mano de Deimos y entrelazó sus dedos con los suyos agarrando firme. Lo miró a los ojos esperando no perderle ahí dentro, no atacarlo, no dañarlo de forma irremediable. Alzó el entrecejo involuntariamente al mostrar una expresión preocupada y con pesar... Una manifestación de Deimos estaba herida en su mente, no sabía como eso podía afectarlos. No pensó en que en ese momento estaba Reynard mirándolos o no se hubiese atrevido a mostrar esa vulnerabilidad que sólo veía Deimos, ese amor tan grande que se le hacía pesado incluso. "Te amo" moduló y lo miró esperando su respuesta antes de juntar los labios con los de suyos y cerrar los ojos.

Al separarse miró al mayor he inspiró profundo endureciendo su expresión, mostrando determinación. Asintió cuando se sintió listo y cerró los ojos.

Deimos...Magnus. Reynard...Les permito entrar.


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Sep 16 2016, 21:23

Curioseó con la mirada el carromato ajeno en un intento de distraer su nerviosismo más que por auténtico interés. Sus ojos azules paseaban por algunos de los muebles u objetos, sin ser consciente realmente de lo que acababa de ver o los títulos de los libros que habían desfilado y que estaban colocados en un estante. Puede que tiempo atrás hubiera tenido curiosidad por ver como era el hogar del mentalista, pero en ese instante estaba perdido en sus pensamientos y en la aceptación de lo que iban a hacer. Por él como si todo estaba decorado en tonos rosa chillón. Al cabo de unos momentos tomó asiento en la butaca que había al lado del sillón de Jack y asintió como única contestación a las instrucciones del mayor.

"Despejar la mente de pensamientos", parecía mucho más fácil pedirlo que hacerlo, sin duda. Pero estaba claro que aquella era la base para que todo saliera bien. Deseó preguntarle a Reynard que cuantas veces había hecho algo semejante, las probabilidades de que saliera bien y un sinfín de dudas más, pero prefirió guardar silencio, creyendo que de otra forma podría angustiar a Jack.

Podía decirse que ese día Reynard era su maestro y ellos sus discúpulos, aunque uno de ellos ya había hecho incursión en el plano mental, por otorgarle algún nombre. Se preguntó cómo sería él mismo ahí, qué vería o si actuaría de forma errónea condenándolos a todos. El manicomnio acudió a su mente y el rubio cerró los ojos y dejó escapar suavemente el aliento, borrando aquella imagen mental que no era en absoluto bienvenida. Debía dejar la mente en blanco, aunque el orgullo no fuese quizá lo más apropiado era más válido. Siempre negaría ser poseedor de alguna fobia o miedo, sin importar lo que nadie opinase al respecto. No debía dejarse llevar.

Devolvió la mirada a Jack en cuanto notó su caricia, estrechando su mano con fuerza y le dedicó una sonrisa que contradecía el gesto preocupado de su pareja, queriendo decirle que todo iba a salir bien. - y yo a ti, no lo olvides -Susurró acercándose a él para corresponder al beso, acariciando su mejilla con la mano libre para retenerle un instante antes de separarse también y acomodarse en el butacón. Sin soltar su mano.

-No, ninguna que merezca la pena -aseguró a Reynard, dando el visto bueno para que todo empezara. Dejo caer los párpados y llevó la cabeza un poco hacia detrás para apoyarla en el cojín del respaldo. Vació su mente de pensamientos, centrándose tan sólo en el tictac de un reloj que sonaba por ahí, usándolo como si fuera un arrullo relajante que se iba disipando, casi alejándose. Jack abrió su mente para ellos, pronunciando su auténtico nombre como si el falso no fuera digno para tal cometido. Tal vez tenía razón en ese aspecto. Debía ser él mismo sin la máscara de mago y escapista, quizá incluso se viese tal y como le veía Jack. Apretó un poco su mano, acariciándola con el pulgar y aceptó la invitación, sintiéndose completamente preparado.  


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Reynard Geist el Sáb Sep 17 2016, 00:49

Tras escuchar la respuesta de ambos visitantes, Reynard asintió con la cabeza, su rostro reflejando la seriedad y solemnidad que otorgaba a aquel momento. Pudo captar en la mente de Deimos las interrogantes sobre aquel procedimiento sin resentir en lo más mínimo la leve desconfianza que sentía ante aquella situación. No podía reprocharle, él mismo también se preguntaba si las cosas funcionarían esta vez o al igual que la vez anterior, el subconsciente de Jack tomaría precedencia por sobre ellos y terminaría por ponerles en peligro. Por terrible y desagradable que fuera, era una posibilidad que no podía simplemente descartar, hacerlo hubiese sido ser un iluso y pecar de exceso de confianza. No volvería a sucederle.

Había practicado bastante últimamente con la intención de dominar mejor sus incursiones en la mente de otros, sin embargo invadir la mente de Joe, el superviviente de los hermanos rata, no era lo mismo que adentrarse en la extraña mente de Jack.

-Comencemos entonces, cierren su ojos.- dijo mientras se sentaba frente a la pareja y ponía su mano sobre sus cabezas. Comenzó al instante su concentración, con lo que el cuarto alrededor de ellos, así como los sonidos del ambiente y todo lo demás pareció desvanecerse en volutas de humo para revelar un enorme salón circular bordeado en toda su pared por decenas de estanterías atestadas de libros que se perdían en la altitud de la sala. En el centro de esta, una gran butaca que a ratos más daba la impresión de ser un trono descansaba acompañada de un gramófono en el que sonaba un famoso nocturno de Chopin. Una vez en el lugar, retiró su mano de la cabeza de los dos. A diferencia de la sencilla camisa y pantalón de tela que llevaba en el mundo real, aquí vestía un elegante traje gris humo de tres piezas de un clásico corte victoriano con un pañuelo de seda roja al cuello y un bastón en su mano. Su apariencia se veía también rejuvenecida y más señorial, haciendo juego con el resto del salón.

-Esta vez usaremos mi refugio- dijo mirando a Jack. -tu sitio seguro no nos será de utilidad ahora si es tu propia mente la que nos ataca al entrar. Antes de proseguir... necesito que ambos tengan claro que nos adentraremos en un ambiente que puede ser hostil. Si, incuso para ti mismo Jack. Recuerden que si en cualquier momento nos vemos sobrepasados, deben centrar su mente en este lugar para poder regresar con mayor facilidad. Este lugar está dentro de mi mente, así que nada de lo que encontremos en la mente de Jack podrá siquiera entrar si no se lo permito.-

Reynard caminó hasta un sitio en el que ahora se apreciaba la pared desnuda libre de estanterías de libros, como si hubiese estado así desde siempre y jaló de una perilla, abriendo una puerta en ella. Mirando a sus dos acompañantes, hizo un gesto con su cabeza para indicarles que le siguieran, deteniéndose unos instantes mientras cruzaba el umbral.

-Tomen esto- dijo metiéndose las manos a los bolsillos del pantalón -necesitaran algo que les ayude a mantener su sentido de identidad en todo momento. Considérenlo como un amuleto al cual recurrir si en algún momento comienzan a dudar de ustedes mismos.-

El mentalista extendió ambas manos, ofreciendo en una de ellas un pincel grueso que parecía haber sido usado montones de veces. Se veía gastado y manchado de rojo sangre, sin embargo daba la sensación de poder ser usado muchas veces más. En la otra, un par de esposas de bronce brillante y reluciente sin ningún seguro o candado aparente.

-Tómenlas y ténganlas a mano en todo momento- dijo entregándoles los extraños presentes -siéntanlos parte de ustedes y un icono de quienes son-

Tras decir eso, Reynard volteó y echó a caminar más allá de la puerta. Fuera de aquella sala, se extendía un largo pasillo tenuemente iluminado que parecía tallado directamente en la piedra. Reynard estaba intranquilo, acariciando el pomo de su bastón a medida que avanzaba delante de sus compañeros. No sabía que podían encontrar esta vez en la mente de Jack, pero fuera lo que fuera, de seguro sería tanto o más peligroso que la primera vez que entró en aquel lugar.


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Jack Stracci el Sáb Sep 17 2016, 02:10

Cerró los ojos y tratando de no cerrarse en ningún momento a la intrusión que pensaba que sentiría, como la vez anterior, pero el cambio se fue dando de forma delicada, como el paso a los sueños y se vio pronto rodeado de una gran biblioteca y un Reynard señorial y más joven, absolutamente atractivo a sus ojos quien ya en ciertas ocasiones se sentía atraído hacía él, aunque luego olvidara esa atracción tan pronto dejaba de estar en su presencia. Su aspecto también estaba a tono con el lugar, su cabello ordenado y con un traje similar al estilo del de Reynard pero con ropa negra, no era algo que hubiese creado con su mente, pues era la mente de Reynard la que sentía que los resguardaba y protegía de todo. Era un lugar sólido, estable, misterioso y clásico.

Esta no es la mente de un feriante—aseguró una vez Reynard terminó con su introducción. No quiso pensar en que sería atacado por si mismo, pero era lo más lógico, su mente lo atacaba hasta en los momentos de mayor lucidez con efectos paranoides y una imaginación en la que las cosas eran desfavorables para él. Estar directamente en su mente sería exponerse a si mismo más que a nadie, pues era más lo que se atacaba a si mismo de lo que lo hacía con Deimos o Reynard a quienes admiraba.

Tomó el objeto que le ofrecía mirándolo y sintiendo una familiaridad con él como si le hubiese pertenecido en el pasado. ¿Acaso era así y Reynard lo había tomado de alguna memoria suya para implantarlo nuevamente en sus manos, donde más lo necesitaría en ese momento? Tocó con el pulgar las cerdas y lo arrastró viendo como la sangre pulverizada se esparcía en el aire. Levantó la vista luego para salir del lugar, lo que siguiera de esa instancia ya sería producto de su mente y no quería mostrar en su expresión que la idea lo aterrorizaba.

Tras recorrer el largo pasillo de piedra que fue acariciando mientras caminaba cerca de la pared el paisaje se abrió para dar lugar a un cementerio nevado. Mausoleos con ángeles que sus rostros parecían tener lagrimas escarchadas. Otros recostados sobre tumbas tenían nieve sobre sus espaldas y alas y en el lugar se podía respirar, mezclado con el frío, un oscuro pesar. Una melancolía tan grande que no podía ser la tristeza de una sola persona.

Jack exhaló vapor blanco y al mirar a sus acompañantes vio como de sus bocas también brotaba el vapor. Reynard seguía con su vestimenta, pero él había cambiado, no llevaba harapos como la primera vez, tampoco había vuelto a ser un niño. Sino que llevaba los atavíos de un sepulturero victoriano con el sombrero de copa cubierto, una chaqueta larga cruzada por un manto y una pala con una tela negra cubriéndola. Él no había tenido la intención de verse así, incluso se pudo ver a si mismo desde fuera, su consciencia no estaba en el cuerpo que entró. Estaba perdida en algún lugar.

La nieve de una de las lápidas cayó cuando un niño se sentó sobre ella. El niño iba con pantalón corto, una camisa vieja, los zapatos abiertos en las suelas, su cabello negro estaba desordenado y sus ojos azules parecían brillar.

Trajeron al sepulturero de vuelta a su hogar...Tiene las manos con sangre y barro.—dijo el niño.— ¡Agáchate!— gritó y apuntó a Deimos un momento antes de que el sepulturero blandiera la pala en su contra. Afortunadamente no le dio y tuvo que bajarla, pues era una herramienta muy pesada. El rostro del sepulturero el el de Jack, pero no estaba su consciencia presente, se notaba en sus ojos fríos y cansados.

Por aquí—el niño apareció al lado de Reynard y le tomó la mano. Su pequeña mano estaba fría pero no temblaba.—Él vino por su nombre, se internó en lo profundo de su mente pues sólo una vez lo dijeron, después de eso tuvo muchos nombres y ninguno le pertenecía. A mi me llamaron Michael y fui el más feliz... Pero eso sólo sirvió para que él se diera cuenta de lo miserable que habíamos sido antes y o miserable que seriamos después.—el niño miró a Reynard después y le sonrió.—Me llamaron así para borrar mi nombre, dijeron que no debía llamarme así, que tenía un rostro de ángel...— se detuvo sobre una tumba con una estatua de un querubín donde estaba escrito en piedra el nombre "Gabriel Blachurch" y una fecha de nacimiento que indicaba que había vivido sólo un año.— Quiero que sepas que siempre quise ser un niño bueno. Quería hacer felices a mis padres.

La tumba empezó a temblar y la piedra que lo cubría se rompió, entonces una pequeña mano llena de barro emergió moviendo la loza pese a que no era lógico que tuviera la fuerza para hacerlo. El aire se llenó de murmullos susurrados en la noche, cuando nadie parecía oír.

"¿Por qué a nosotros si siempre hemos sido buenos cristianos?" "¿Por qué este maldición?" "¿Porqué Dios maldijo mi vientre?" "¿Porqué nació de mis entrañas este monstruo?"

De la tierra emergió un bebé con el labio fisurado y un sólo ojos, amabas cuencas se unían para dar espacio para un sólo ojos deforme que parecía unirse con la abertura que iba del labio hasta su nariz. Respiraba con dificultad evidente, con un sonido de su pecho al subir y bajar.

Yo sólo quería hacer feliz a mami— dijo el niño llorando con un cuchillo ensangrentado en su mano. Mientras con la otra se secaba las lagrimas.

Atrás se oían los pasos arrastrados del sepulturero y como la pala de hierro iba rascando la piedra bajo la nieve. Al voltearse para ver al sepulturero se podía ver como iba hacía ellos y una vez volvieron la vista hacía la criatura que había salido de la tumba esta estaba casi del tamaño de ellos, pero aun con las proporciones de un bebé. La respiración era cada vez más pesada mientras se mantenía en sus dos pies.

"¡Monstruo! ¡Monstruo! ¡Monstruo! ¡Monstruo!" Se oía en el viento.


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Magnus Vólker el Lun Oct 03 2016, 19:00

Dejó caer los párpados, obedeciendo así a las instrucciones del mentalista. Llevó la cabeza un poco hacia detrás, acomodándose, y su mente se relajó al máximo empujada por la energía ajena. Para cuando abrió los ojos no pudo sino quedar maravillado. Ya no estaban en el carromato y Reynard... Era Reynard sin ser igualmente el que conocía, embutido en un traje magnífico que parecía diseñado al milímetro. Giró la cabeza, percatándose de que ya no estaba sentado, y contempló a Jack mientras esbozaba una pequeña sonrisa. Le veía hermoso y brillante, más elegante de lo que nunca había visto. Bajó la mirada hacia si mismo, observando como su ropa también había cambiado. Su traje, por el contrario, combinaba el negro y el azul oscuro, ribeteado en los puños de la casaca. Tenía el cabello recogido en una coleta, con un lazo de raso negro que resaltaba sobre las hebras doradas.

¿Dónde se encontraban? se preguntó mientras daba un par de pasos por el lugar sin ocultar la curiosidad que sentía, escuchando de fondo las palabras del mayor. "Su refugio", sin duda eso iba acorde con su estilo anticuado. Cerró un momento los ojos, deleitándose con la bella música que les rodeaba. - Será sencillo pensar en éste sitio -comentó sin dirigirse a nadie en particular cuando les dijo que, de verse en peligro, debían centrarse en esa habitación. - Ahora tengo curiosidad por saber cuál es mi refugio... -comentó volviéndose hacia Reynard, pues éste había asegurado que Jack tenía también uno. No se paró a pensar de que era más que posible que el hombre no tuviera ni la más remota idea ya que, al fin y al cabo, para eso debían entrar en su propia mente.

Les siguió, caminando al lado de Jack, para recibir el amuleto, acariciando con las puntas de los dedos las esposas frías que le tendía. Con naturalidad, como si estuviesen hechas para él, pudo abrirlas y se acomodó ambas pulseras en la mano derecha para no perderlas, sintiéndose cómodo con aquel liviano peso extra.

El pasillo pareció desvanecerse para dar paso a un cementerio cuyo manto blanco lo convertía en un paisaje tan lúgubre como poético. Deimos, sin poder evitarlo, se adelantó un poco para adentrarse en él, rozando de pasada una escultura agrietada.
Solo unas lápidas más allá, la voz del niño le obligó a girarse, confuso al ver su atuendo destrozado. Debía estar congelado, o lo habría hecho de ser real. El mago aún se veía incapaz de considerarlo todo producto de una mente, era demasiado auténtico... estaba seguro de que podía notar la fría piel de sus mejillas si le tocaba, de percibir su respiración acompasada. Ante el grito del infante se agachó, como si algo le empujara a confiar de forma automática en él, y la pesada pala pasó por encima de su cabeza sin llegar a darle.

-¿Phobos? -preguntó, frunciendo el ceño y mirando fijamente al sepulturero. Éste le devolvía la mirada pero no, no podía ser él. Faltaba una pieza que le completase y sabía, de una forma que no podía describir, que ese no era su amor. No sólo por el ataque.

Dió un paso hacia detrás, dispuesto a atacar si la situación empeoraba pero sin querer dañar el cuerpo del castaño. ¿Una herida en ese extraño limbo sería una herida en la realidad? No recordaba si se lo habían dicho, y se maldijo por ello - Reynard... -sin dar la espalda al sepulturero miró al mentalista, al que el niño acababa de coger de la mano. - ¿de qué estás hablando, niño?-cuestionó, antes de que la respuesta más lógica llegara a sus labios - Jack... -volvió a repetir, pues era consciente de que nunca había llegado a conocer el real. Aún así, las palabras del pequeño eran como piezas de un puzzle incompleto.  

Se acercó a ellos, dejando las huellas de sus pasos marcadas en la nieve espesa y, aprovechando que el niño había puesto su atención en una tumba, se agachó un poco para poder mirarle de cerca, esperando hablar con él aunque sólo fuera un instante. Su perfil, sus ojos, la forma de sus labios... Si el jefe del Sideshow tenía razón y allí dentro todo era posible, la idea que acababa de cruzar su mente no era tan descabellada como pensaba. Había conocido a Jack cuando sólo tenía quince años, y ese niño, pese a que era bastante más pequeño, se parecía bastante a él en la cercanía. Hablaba en plural pero, al parecer, sólo se refería a una persona. - Esos nombres, y el tuyo, pertenecen a la misma persona. Son la misma... -musitó casi sin pronunciar palabra, mientras el niño hablaba a la lápida.

Cuando la tierra empezó a temblar y a abrirse, se levantó de golpe, apartándose de la tumba y respiró nervioso. Había un murmullo, parecían palabras pero no conseguía reconocerlas. ¿Podía ser sólo el viento creando un efecto auditivo al chocar contra las ramas de los árboles?. Abrió mucho los ojos cuando el bebé salió de su cuna mortuoria, respirando de forma grotesca. Había visto a muchas personas deformes, pero ninguna que fuera como esa. Era evidente que ese pequeño monstruo sufría con cada inhalación, y que un sólo vistazo al mismo provocaría muecas de asco y absoluta lástima.

El sepulturero no dudó en golpear una lápida que partió en dos, lanzando trozos de piedra por los aires, mancillando la cristiandad. El niño sería llorando, sin soltar el arma, manchado de una sangre que parecía reciente y sólo era limpiada en sus pómulos debido a las lágrimas.

Podría haber cerrado los ojos y pensado en su lugar de protección, ese hermoso refugio. Desvanecerse allí mismo para que no ocurriera nada más, pero se negaba en rotundo a dar muestras de temor o cobardía y, si tenía razón en su disparatada idea, no le importaba salir mal parado.

Se separó de Reynard para acercarse al niño y cogerle en brazos, apartándole del avance del bebé y el sepulturero mientras las palabras que les dedicaba el viento se volvían más y más claras. Le hizo pegarse a su cuerpo, protegiéndole, sin importarle el cuchillo que aún portaba. Le miró a los ojos, buscando en ellos aquella profundidad que conocía a la perfección. No importaba la edad, no importaba la suciedad o lo que dijeran ... reconocería a Jack siempre, de igual manera que se reconocería a si mismo. Volvió a mirar a sus atacantes, cuyas siluetas parecían más grandes por la sombra. Se colocó al lado de Reynard, dedicándoles una mirada furibunda. 
El suelo volvió a temblar, haciendo que se tambalearan y la nieve que caía empezó a oscurecerse, teñida de ceniza y sangre.


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Reynard Geist el Dom Oct 23 2016, 23:56

A medida que la escena se desplegaba a su alrededor, Reynard observó como las cosas sucedían intentando prestar atención a cada detalle. Las formas de las lápidas del cementerio, la vestimenta de los niños y el sepulturero... hasta la manera en que cada copo de nieve describía un patrón al caer al suelo. Cualquiera de esas cosas, cualquier detalle podría ser una clave que le ayudase a contrarrestar la regresión que Jack estaba sufriendo en esos momentos y que había hecho retroceder años de avance en su psicología, sin embargo la acción a su alrededor no le permitía dedicar la suficiente atención a cada cosa. Al ver como el sepulturero comenzaba sus agresiones, se limitó de actuar midiendo la reacción de Deimos antes de prestarle ayuda. Imaginaba que debido a su ego, Deimos debía de tener un sentido del ser y de si mismo bastante fuertes, lo que a la vez le daría una mayor fortaleza a su proyección mental., y en efecto no se equivocaba, fue capaz de reaccionar rápidamente ante el ataque.

Se vio de pronto arrastrado por el niño hasta una tumba mientras seguía intentando buscar alguna pista, algo que le indicase que era todo aquello, sin embargo al no saber lo suficiente del pasado de Jack, no encontraba nada que se le hiciera remotamente familiar en ese lugar. Las palabras del pequeño también resultaban confusas, sin embargo no pudo detenerse a analizarlas al ver como aquella maltrecha criatura surgía de entre la tierra y avanzaba hacia ellos. Las proporciones de un bebé pero el tamaño de un adulto... definitivamente era algo grotesco. El ruido de una lápida al ser destruida ante el implacable avance del enterrador le alertó de que debía actuar de una buena vez. Cerró los ojos.

El suelo se sacudió violentamente bajo sus pies, anunciando algo aún peor que lo visto hasta ese entonces, pero Reynard ya tenía una idea clara de que hacer -¡afírmense!- gritó a sus acomáñantes mientras un par de gruesas raices brotaban de suelo formando una suerte de enrejado alrededor  de ellos y golpeó con fuerzas su bastón contra el suelo provocando un estallido de luz plateada enceguecedora. El suelo bajo ellos se elevó unos metros, separándose del resto del piso en una plataforma de pasto nevado y tierra húmeda mientras les ponía lejos del alcance de sus agresores para luego bajar a toda velocidad por el agujero que acababa de dejar. Inmediatamente el frío comenzó a desaparecer, dando paso a un aire fétido y sofocante que Reynard recordaba de su visita anterior.

-No perdamos tiempo con mortificaciones pasadas, el yo consciente de Jack debe de estar donde estaba encerrado Frost- dijo mientras se sostenía para no caer al piso por las violentas sacudidas de la improvisada plataforma. Las paredes del agujero que recorrían en un principio eran todo tierra y raíces, pero a medida que bajaban y el olor a amoníaco y putridez amentaba estas se convertían en concreto.

Finalmente la plataforma aterrizó violentamente desintegrándose en montón de tierra húmeda desperdigada sobre el sucio suelo de un salón lleno de gente semidesnuda arrimada a las paredes. Todos parecían enfermos y se movían de forma errática, pero no parecían reparar en ellos. Más parecían parte de la "decoración" del lugar que personas reales, y probablemente lo fueran: meros recuerdos de los demás internos del Byberry. A pesar del violento aterrizaje, Reynard y sus acompañantes quedaron de pie sin complicaciones ni daño alguno.

-Intentemos no dedicar demasiado tiempo a mirar el entorno, no es nada alentador. Por cierto Deimos, recuerda que aquí puedes imponer tu voluntad para cambiar el entorno. Todo es una proyección de la voluntad.  Concéntrate lo suficiente en algo y pasará, sin embargo si haces cambios demasiado bruscos la mente de Jack te verá como una amenaza para su integridad y esta se defenderá de ti, o peor, podrías alterar su mente para siempre si es un recuerdo demasiado importante. Como sea, mientras no domines bien el asunto, intenta solo defenderte cuando sea necesario-

Reynard miró a su alrededor intentando orientarse en esa replica del asilo como habían hecho la otra vez, sin embargo no lograba determinar cual era el camino. El sitio se veía exactamente igual en todas direcciones y no había rastro alguno de los pasillos que habían recorrido la vez anterior, y sin Jack para guiarles era extremadamente complicado.

-Jack, es hora de que te hagas un poco más presente- dijo mirando al niño aún en brazos de Deimos -Necesito que te compongas y recuerdes quien eres y por que estamos acá. Tienes que encontrarte a ti mismo a pesar de...-

Un golpe seco a sus espaldas hizo voltear a Reynard rápidamente para descubrir una figura vestida de negro en cuclillas en el suelo alzándose poco a poco. Al parecer el sepulturero se había lanzado tras ellos por el agujero del suelo y acababa de aterrizar a sus espaldas completamente ileso. Reynard tragó saliva preocupado.


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Jack Stracci el Jue Oct 27 2016, 01:16

Michael se vio en los brazos de Deimos siendo protegido por él. El pequeño lo miró a los ojos, no conocía al rubio y consideraba que no necesitaba su protección al sentirse que era fuerte y perfectamente capaz de matar a ese bebé todas la veces que fueran necesarias, cada vez que este se levantara amenazando como un mal recuerdo él lo derrotaría, era su custodio y verdugo, no dejaría que atormentara a Jack Frost como lo había hecho con su madre. Aún así, no se alejó de Deimos, no por confiar, sino que las cosas pasaron muy rápido a su alrededor. Vio como la nieve se volvía cenizas y sangre. Extendió la palma y la vio notando que eso era malo, era la muerte y el incendio, otros malos recuerdos. Las raíces amenazaron con sus ataques que el mayor pudo evadir al hacer que el suelo se elevara y entonce Michael se agarró firme de Deimos, especialmente cuando sintió que caían. Contuvo sus deseos de gritar cerrando los ojos y apretando los dientes.

Finalmente cayeron hacía el lugar que menos le gustaba. Pudo verse rodeado de la etapa más oscura de Jack Frost, a la que él no pertenecía pero de la cual había sido el culpable. Miró a Reynard cuando se dirigió a él y se separó de Deimos.

¡Si, lo sé, lo sé!— le respondió al mayor cuando le dijo que se hiciera presente. Se sentí confundido, era como si su existencia se hubiese fragmentado en varias partes que no podían convivir entre sí. Michael miró el cuchillo que tenía en la mano y lo volvió una espada al ver caer al sepulturero.—Jack es el que se adueñó de todo, pero él no soy yo, no nací con ese nombre. Yo soy Michael, como el arcángel y mi espada derrotará los monstruos.

Fue tu culpa...— dijo el sepulturero mirando al pequeño mostrando a los otros dos la lucha constante en su mente.

Tuve una mamá que me amó, tuve un padre que me amó. Fui al colegio, leía a Julio Verne...— decía Michael para si mismo dándose valor para enfrentar al sepulturero.—Seré como Da Vinci, pintaré y mi nombre vivirá eternamente, mis obras, mis sueños, mi lucha... ¡Tú no me vencerás...!

El niño corrió para enfrentarse al sepulturero pero de un momento a otro se detuvo en medio de su carrera quedando en esa posición congelado mientras el otro quedaba en una carrera en contra. Todo el aire se congeló y se escucharon pasos acercándose hacía ellos.

Volviste anciano— dijo la figura alta de Jack Frost y luego miró a Deimos y frunció el ceño— ¿Crees que traer a Magnus te ayudará. No te basta con ver como destruía a mi ángel protector? Se vino en mi contra...No me quedó más opción.— su mirada fue hasta donde estaban los otros congelados y rió.— El arcángel, el sepulturero, el loco, el verdugo... ¿cuantos más aparecerán para intentar detenerme? No permitiré que se unan porque entonces todo el tiempo que estuve en este lugar será en vano. ¿No lo entienden? Ya no estaré sano. Yo no soy el villano, él es el villano.—caminó hasta el pequeño y al tocarlo este se quebró.—Es un asesino, el engendro del mal... El anticristo.

Vete anciano, arreglar este desastre será peor.
— caminó hasta el sepulturero después— Ha cavado tantas tumbas. Pero eso es sexy ¿no?— miró a Deimos y sonrió— ¿Si deja de ser un asesino aun te va a poner caliente?— sacó una larga lengua negra y se lamió el labio superior.—Asumanlo, ninguno de los dos quiere que cambie. No lo reconocerán si lo hace... No será tu amado psicópata asesino, ni será tu servidor— apuntó a Deimos y luego a Reynard.— Si soy yo quien me quedo en este cuerpo puede ser eso...Un asesino, un demente...— Jack Frost hizo un movimiento con la mano y en esta apareció un gran libro.—Aquí tengo lo que buscabas, anciano. Tómalo y váyanse. Ahí podrás leer lo que te trajo a este lugar en primer lugar y podrás ejercer el control que deseas para que haya otros como yo. Deja que el se quede aquí y esto será tuyo.

Jack Frost tocó al sepulturero y este se quebró. Cayó al suelo el pincel que Reynard le había entregado. La persona que había entrado con ellos se había perdido de inmediato.

¿Querías una guía? Ahí está tu camino.— Jack Frost movió la mano y en una pared se empezó a formar una puerta con un cartel que decía salida.


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Magnus Vólker el Lun Nov 07 2016, 14:40

Dejó que el niño se aferrara a él y lo abrazó en un gesto protector, tensándose ante la repentina caída libre. ¿Qué se afirmasen? ¿Dónde? Pensó de inmediato. En aquel sitio era imposible adelantarse a los acontecimientos, todo era demasiado extraño, repentino y normalmente atentaba contra su integridad. El peligro no le preocupaba, había convivido con ello desde niño y hasta le gustaba, pero no soportaba la idea de no tener el control al menos en cierto punto. Había sido asombrosa la manera de librarse de las raíces que había tenido Reynard, aquello si que era propio de un mago, uno que sólo tenía cabida en las novelas o las mentes más inestables.

El mentalista había separado en dos entes diferentes a Jack de Frost, por lo que suponía que tendrían que enfrentarse a él. Sin duda era el culpable de todo aquello pero... ¿acaso el sepulturero y el niño no eran también Jack?. Aquello escapaba a todo tipo de razonamiento por lo que era mejor no pararse a pensar en la lógica ya que ésta era inexistente.
Aquella caída se le antojó semejante a la de Alicia a través de la madriguera, pero algo le decía que bajo sus pies no se escondía ningún País de las Maravillas.

Dejó que el niño volviera a apoyar los pies en el suelo, lejos de sus brazos, aunque no pareció ser siquiera partícipe del gesto pues estaba demasiado ocupado mirando a su alrededor. Su respiración se alteró, empezando a hiperventilar. Había asentido a las palabras dichas por el mayor mientras caían, estando completamente de acuerdo con ellas, pero ahora que volvía a estar de una forma demasiado física en Byberry... no podía controlarse con tanta facilidad como había pensado. Cerró los ojos, desterrando cualquier imagen del pasado que pretendía llegar a él. El olor, los sonidos ahogados, las figuras... todo era tan real que cualquiera habría pensado que estaban allí una vez más. Usó la voz de Reynard como guía, para no entrar en un ataque de ansiedad o de descontrol y abrió los ojos para devolverle la mirada, atendiendo a sus palabras. Éstas fueron de lo más interesantes pues hasta ese momento no sabía que tenía la posibilidad de imponer su voluntad, tal y como había dicho. - Perfecto -aceptó, llegando a esbozar una pequeña sonrisa que dejaba claro que esa posibilidad mejoraba todo aquello que estaba pensando, aunque tendría cuidado. Habían ido a salvar a Jack, de nada serviría que empeorasen aún su mente.

Miró también en torno suyo, suponiendo que Reynard buscaba un camino. Aquel "Byberry mental" parecía seguir los planos del auténtico al menos un poco, por lo que quizá, aunque no pudiera guiar a través de corredores si podría hacer uso de indicaciones tales como "al este", mucho más amplias pero igualmente útiles. - ¿A dónde tenemos que ir?

Lo demás sucedió demasiado rápido. El niño fue vencido de inmediato, congelado con el sepulturero, pero la atención se desvió de inmediato la nueva presencia. Deimos apretó al mandíbula conforme le escuchaba hablar, luchando para no interrumpirle o provocar algo que pudiera destrozarle. - No le amo por matar -dijo adelantándose un paso, mirándole fijamente mientras acababa con el sepulturero. El pincel rodó hasta su pie derecho y se agachó para cogerlo, mientras el cartel de salida se iluminaba. No pensaba permitírselo, sabía que Jack aún tenía que estar por allí- No pienso irme -se incorporó, serio y decidido- Le dije que le sacaría de aquí, y eso haré, sin importar las consecuencias. A mi no me interesa tu libro, me da igual lo que ponga en sus páginas. Si te vas, yo me quedo. -Miró de reojo a Reynard, como retándole a que le obligase a irse- No soy un intruso, de una forma u otra yo también formo parte de Jack y, si tú también lo haces, sabes que lo que digo es cierto.  ¿Dónde está?

No sabía qué se suponía que tenía que hacer, ni cómo moverse por allí por miedo a empeorar aún más a Jack, por lo que sólo podía hablar. Hablar y demostrar su entereza dejando claro que la decisión que le había llevado atrás era irrevocable. Agarró con fuerza el pincel, como si eso pudiera unirle a Jack o llevarle hasta la solución. Si él no recordaba quién era, lo haría Deimos por los dos aunque no supiera toda la historia. Un pasillo empezó a vislumbrarse a un lateral, lo vió de soslayo. A juzgar por el lugar en el que estaban, si es que tal cosa no resultaba engañosa, ese corredor les llevaba a una parte de las hileras de celdas, una de las cuales les había pertenecido hacía años. Era consciente de que, quisiera o no, era Reynard quien sabía como funcionaba aquel mundo y, por ello, tenía que dejarse guiar y no actuar sólo por impulsos. Pensó en un punto concreto de su pasado, y, casi sin pretenderlo, se empezó a escuchar el piano de la primera película que habían visto juntos. Era una melodía de volúmen bajo, pero ahí estaba. Sus ojos seguían puestos en Frost.


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Reynard Geist el Lun Dic 05 2016, 23:12

El rubio rió levemente mientras fijaba su mirada dispar en los ojos de Jack Frost, mirándolo de forma desafiante. Sabía que se enfrentarían a él de alguna manera, y no temió por la destrucción de las demás facetas de la personalidad de Jack, pues sabía que era solo proyecciones de algo que seguía estando dentro suyo. -No hagas suposiciones de lo que los demás pretendan, recuerda que yo soy quien puede leer las mentes, no tu. Jack ha existido mucho tiempo contigo reprimido en su interior sin necesitarte, no veo de que forma seas necesario ahora.-

Reynard miró con interés el libro que acababa de manifestar Frost, ofreciéndoselo a cambio de su retirada, sin embargo desechó de inmediato la idea de hacerse con él y abandonar el lugar. La idea de evitar el conflicto era tentadora, pero sabía que Deimos no le permitiría dejar el lugar con facilidad. Además tampoco era su estilo abandonar los desafíos sin siquiera haberlo intentado, y aunque una vez tuvo que irse de allí en retirada, ahora estaba listo para lo que se venía.

Ignoró por completo la salida que se manifestaba junto a ellos, y con paso firme se acercó hasta quedar junto a Deimos para luego apoyar su mano en el hombro de este. Forzando su concentración, rozó la superficie de la mente del escapista para "sintonizar" un poco con sus ideas y descubrir que le producía aquel encuentro y que pensaba al respecto. Al hacerlo, entendió el significado de aquella tenue música que comenzaba a dejarse oír y decidió que la usaría como obertura para el mayor despliegue de su poder que hubiese realizado hasta ahora.

-Excelente idea, estimado. Hazlo recordar la parte más accesible de su ser. Concentrate en esa melodía y todo lo que significa.- dijo mientras comenzaba a enfocar su mente intentando dividir su concentración. Tras un esfuerzo que le hizo sentir como si algo dentro suyo se desgarrara, logró sintonizar con los recuerdos del escapista para vislumbrar la escena en que una versión joven de cada uno de ellos se sentaba maravillado ante un desgastado telón donde se proyectaban películas, a la vez que un maltratado piano musicalizaba la acción en una pequeña sala a media luz. La forma en que los dos niños miraban asombrados la película era algo casi enternecedor.

Con esa imagen en la cabeza, Reynard forzó su mente intentando imponerla por sobre el entorno que veían en ese momento, y poco a poco el lugar comenzó a cambiar. Los sucios pasadizos oscuros y malolientes del asilo pronto dieron paso a una pequeña sala en penumbras donde unas pocas sillas encaraban un telón blanco, y unos muchachos se sentaban mirando la proyección de una película. Era una elaborada ilusión que Reynard intentaba proyectar en la mente de Jack, sustrayendo la escena de los recuerdos de Deimos para darle más fuerza y veracidad. Poco a poco, incluso los otros dos se vieron cambiados de aspecto hasta asemejarse a la imagen mental que Deimos retenía de ellos dos en aquella ocasión.

El mentalista dio un paso atrás hasta esconderse en las sombras para no irrumpir en la escena y mantener la credibilidad, mientras sentía como el dolor palpitante por forzar aquella ilusión y la conexión con Deimos, a la vez que le mantenía proyectado dentro de la mente de Jack junto con él. Con un pequeño esfuerzo adicional, habló directo a la mente de Deimos para que Jack no le pudiera oír.

-"Deimos, no se que tanto pueda mantener esto, pero aprovecha el momento para hacerle confiar en ti. Estoy usando el recuerdo que encontré en tu mente para proyectar esta ilusión y hacerle recordar quien es realmente. Mi mayor esfuerzo será mantener esto, lo demás va por ti. Convéncele de quien es en realidad y que Frost solo es quien los doctores le obligaron a ser con sus tratos"


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Jack Stracci el Sáb Dic 31 2016, 01:18

Mientras los otros lo enfrentaban Jack Frost mantenía la mirada gélida e intimidante a la vez clavada en cada uno mientras hablaban y finalmente, cuando Reynard rechazó la escapatoria el libro que le ofrecía se quemó con fuego azul. Vio como Deimos empuñaba el pincel pretendiendo ganar fuerza en la conexión de ambos, algo que no demoró en intentar romper.

El lazo entre tú y Jack es cada vez más débil. Antes eras su lugar seguro, tu piel, tu olor... ¿O no anciano?...— miró a Reynard, pero no esperaba una respuesta suya, sabía que nunca estaría de su lado.—Dices que haces esto por él, pero no dejas de abandonarlo, por tus amantes y tus drogas... Cada hora de la noche en que te revuelcas con otro Jack sufre... El nuevo muñeco que pusieron en la cama no es suficiente para que lo consuele cuando estás ausente. Tú olor a sexo y opio lo enloquece, pero no de buena manera...— dijo de forma insidiosa mientras se formaba otro lugar reforzado por el mentalista a quien cada vez estaba odiando más.

Antes no eras tan fuerte...— quejó cuando sintió que intentaba moldearlo, pero antes de que lograra cambiarlo a una versión adolescente de Jack se retiró hacía las sombras. En uno de los asientos de primera fila se veía el cabello oscuro de Jack, semiondulado hasta casi los hombros. Estaba con la ropa gris del byberry más limpia de lo que había estado en ese entonces. La melodía de piano era divertida para acompañar a "Alicia en el país de las maravillas"

Jack se dio vuelta para mirar a Deimos y le sonrió feliz de verlo. Había mucha inocencia y dolor en su mirada, no como miraba actualmente siendo frío y hostil la mayor parte del tiempo, incluso sonriendo se podía ver que sufría. Le tomó a la mano a Deimos y buscó apoyarse en su hombro. Ese recuerdo de Jack estaba manchado por algo que nunca le había confesado a Deimos. Entonces había pensado que ya no lo amaba más, que el amor que sentía era hacia el doctor que le daba heroína a cambio de sexo por lo que, un recuerdo que era firma para Deimos y su amor para Jack era confuso y perdió la forma rápidamente, incluso aunque estuviera siendo reforzada por el mentalista.

El doctor apareció pero con el rostro de Reynard. Nuca se habían parecido, pero la primera vez que Jack había visto a Reynard en el circo le había hecho recordar al doctor en jefe por su porte y estampa, por ese aire que tenían y Jack había sentido algo por Reynard, algo que no le dijo a Deimos. Jack se separó de Deimos en cuanto apareció el doctor y se arrojó a sus brazos gimoteando como animal necesitado intentando colar las manos bajo su ropa templando todo el ambienta a su alrededor, perceptible incluso para Reynard y Deimos. El aire parecía ser una mezcla de ansiedad y lujuria bastante vibrante, todo lo contrario a lo que hacía Jack Frost cuando estaba presente. No era sólo la tibieza en el aire, también era el olor de este y si se pudiera tocar también lo sería, se podía saborear y hasta oír en pequeños gemidos provenientes de ningún lugar y todo a la vez.

Fuera de la mente, el cuerpo de Jack entreabrió sus labios y jadeó. Nunca hubiese dejado que el mentalista supiera lo que le hacía sentir o lo que le provocaba, ese deseo mezclado con la admiración y aunque algunas veces se lo había dicho de forma disimulada, que lo prefería antes que a Kóstyk, jamás hubiese dejado que se enterara, menos delante de Deimos. De haber estado consciente en ese momento hubiese sentido mucha vergüenza.

Jack, de apariencia juvenil de tan sólo catorce años se arrodilló ante el doctor mirando sus rostro y luchando con la tela de su pantalón. "Te necesito" gemía el aire sin tener que mover la boca el menor y entonces El aire se enfrió nuevamente aprovechando el impacto que había causado en Reynard esa imagen para romper con sus uñas el telón, dejando una versión desgarrada de la película aún proyectándose.

La melodía de piano cambio a una más lúgubre

Jack Frost se acercó a Deimos y su gran tamaño se moldeó para quedar a la altura de Jack, como era él.

Nunca me vencerás si sigues proyectándote en mi. No me conoces si piensas que soy como tú, pero tu ego no te deja mirarme, sólo ves un espejo.— dicho esto la cara de Jack cambió a la de Deimos y así siguió hablando.— No soy de circo. No amo el circo, odio este lugar... Odio la prestidigitación, es sólo mentiras, como tú. Mentiras... No eres parte de mi como dices, así como yo no soy parte de ti. No hay nada que sea mio que tú tengas... no pintas, no tienes fe, no puedes ver lo que yo veo, ni siquiera conoces el don oscuro que me aqueja... Todos estos años contigo sólo has visto un reflejo de tu ser y por eso me has amado. Pero este es mi rostro— su rostro volvió al ser el de Jack pero con los ojos negros, completamente negros. Abrió la boca y esta era negra en su interior al igual que la ramificación de venas que se hacía en su rostro, sus dedos también eran del mismo color petroleo.

Esta misma sustancia empezó a correr por las paredes y de esa oscuridad empezaron a emerger las criaturas que había pintado, arrastrándose y acercándose a Jack. Ellas llevaban corazones latiendo en las manos y en sus espaldas el rostro sufriendo de la gente que Jack había matado alguna vez estando en ese trance que era una posesión.  El liquido espeso llegó hasta los pies de todos los que estaban ahí y al lado de Reynard apareció Jack, tal como habían entrado, con el pincel en la mano y un libro que le ofreció a Reynard.

Esto es lo que te prometí la primera vez que vinimos. Tómalo, no sé como podrás leerlo, eso te lo dejo a ti. También necesito que me ayudes en algo. Dejé en el libro una dirección, un psiquiátrico de Nueva York y el nombre de Alma O'Shea. No sé que significa, pero dentro del pecho de Jack Frost estaba ese nombre, no el mio.— Jack miró a Reynard mientras la oscuridad subía pretendiendo devorarlos y más criaturas emergían.— No luches contra esto, es espantoso, pero es el real "yo"... Nos intentará sacar ahora. Busca tu lugar seguro para sacarnos... Todo cambiará ahora, reparaste más de lo que pretendías, reparaste hasta lo que el Byberry rompió.

Jack se acercó a Deimos que aún tenía delante al otro Jack que le había hablado y lo giró para que lo mirara mostrandole en su mirada ese amor que le profesaba, que estaba ahí tan forme como siempre pese a los años, las peleas, el sufrimiento... Lo abrazó tomándolo suave por la cabeza para que la pegara contra su pecho.

Cierra los ojos... Nos iremos de aquí. No sé que pasará afuera ahora, pero recuerda que te amo y siempre lo haré. Sigue en pie nuestra promesa. Estaremos juntos por toda la eternidad como dos almas unidas. Te pertenezco y tú a mi.


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Magnus Vólker el Mar Feb 07 2017, 17:41

Durante todo el tiempo que había estado con Jack había pensado que esas voces que decía escuchar no eran más que producto de un trastorno o incluso, quizá, una imaginación desbordante. Él mismo en alguna ocasión había llegado a creer oírlas pero se desvanecían con demasiada rapidez, sólo el opio y, después, la sangre de Denis, le habían llegar a un estado semejante donde el arrullo invisible llegaba a él.
Pero ahora sabía que Jack tenía realmente algo en su interior, y estaba contemplando directamente a los ojos de "ese algo" que se mostraba más cruel y poderoso de lo que jamás había creído. No podía imaginar cómo debía haber estado viviendo el pintor con tal criatura morando en su interior, condicionando quizá incluso sus sueños. Se arrepintió de no haber sido capaz de verlo y hacer algo por ayudar.

Estuvo atento, de soslayo, de los movimientos que hacía Reynard, centrándose en un posible gesto que le indicara que el mayor intentaba sacarle de allí junto a él. Pero, por suerte, el mentalista no aceptó el tentador ofrecimiento y se mantuvo firme a la decisión del rubio, afianzandolo con la mano que puso en su hombro.

-He estado equivocado y no he sabido controlarme. Pero le amo y haré todo lo posible por ganarme su confianza de nuevo y su perdón. -aseguró con franqueza y seguridad, sin dejarse amedrentar.

Escuchó sus palabras y asintió casi sin mover la cabeza, intentando concentrarse al máximo en ese hermoso sonido. En las notas que ese piano invisible dejaba escapar y que les acariciaban. Quiso rememorar esa alegre sensación de estar los dos juntos, el sentir por primera vez la libertad pese a seguir encerrados en el sanatorio al estrechar su mano mientras veían aquella película. En el beso que le robó y todos los que se sucedieron a continuación mientras daban rienda suelta a su pasión escondidos entre las altas estanterías de la biblioteca del lugar. En el amor que no dejaban de prometerse el uno al otro entre susurros y las promesas de toda una vida, y muerte, juntos. Volvió a encontrarse sentado en esa silla, junto a él, vislumbrando con asombro los gestos de los actores. Maravillado con cada uno de ellos. La felicidad de ese momento había sido plena, casi olvidando incluso dónde se encontraban, los doctores y los duros tratamientos.

Ambos cambiaron de aspecto y empequeñecieron, como si hubieran bebido de ese frasquito de Alicia, y todo el entorno retrocedió de igual forma al pasado. La voz de Reynard le llegó tan clara como si éste le estuviera hablando al oído.

Sonrió al Jack adolescente y caminó hacia él, abrazándole y dejando que le agarrara la mano, aunque el encuentro no duró mucho pues se vió interrumpido por la presencia de una figura de Reynard un atuendo de hospital. Siguió a Jack con la mirada y al ver lo que hacía, escuchando aquellos ténues gemidos, con el ambiente pesando sobre ellos, su semblante cambió. Contuvo el aire al ver como se arrodillaba ante él. Su rostro, ahora mucho más juvenil, adoptó una expresión de sorpresa y dolor, incapaz de dejar de mirar.

La presencia de Frost fue lo único que le sacó de aquel estado de catatonia, y le miró. Negó ante sus palabras, pero el cambio de rostro, que pasó a ser el suyo propio, le silenció. - No... -quiso decirle que le amaba por muchas otras cosas, que no veía en él un reflejo de si mismo, que saldrían del circo si él lo deseaba... pero el labio inferior le temblaba aún con la imagen de Jack arrodillado ante el Reynard Doctor. Intentó recuperar la fortaleza, viendo como las venas se extendían hasta las paredes. Negándose a dejar de mirarle - Amo cada parte de ti, Jack -aseguró, sin moverse, dejando claro que no iba a rendirse. Mientras, sus pies se manchaban por aquella sustancia y las criaturas aparecían por detrás de ellos, grotescas. Levantó el mentón, con orgullo, sin permitir que todo eso le afectase sin con eso le perdía.

Se giró y observó a Jack, correspondiendo al abrazo, y acomodando la cabeza en su torso, escuchando los latidos de su corazón que parecían superponerse a la hermosa pero oscura sonata que seguían escuchando. Se acercó a su oído para susurrarle - Somos uno, para siempre. No lo olvidaré nunca, pase lo que pase. -tras mirarle a los ojos un momento, cerró los suyos, entregando su seguridad a él y tomándole de las manos. El espeso líquido seguía ascendiendo y ya alcanzaba sus rodillas y las de Reynard, devorando los asientos y, poco a poco, la pantalla en la que unos naipes desfilaban, apareciendo y desapareciendo entre los jirones iluminados que terminaron por perder la luz.

Abrió los grilletes que el mentalista le había dado y rodeó con uno de ellos su propia muñeca, con el otro la de Jack, antes de volver a tomarle la mano en una unión de almas aún más literal e irrompible.
Ignoró la presencia de Frost y sus palabras, centrándose sólo en lo que sentía y no sabía describir. La oscuridad alcanzó el pecho mientras éste se movía con una respiración acompasada y la música ascendía hasta llegar al cénit.


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Re: [Salem] Inside, parte II [Jack y Deimos]

Mensaje por Reynard Geist el Dom Feb 12 2017, 20:54

La visión de si mismo reflejado en una figura de deseo de Jack desconcertó al mentalista, con lo que todo el salón comenzó a desvanecerse en un parpadeo intermitente como si un foco a punto de reventar iluminase el lugar. Finalmente no pudo más con el esfuerzo que significaba mantener su enlace mental con los otros dos y sostener una ilusión de esa manera, con lo que el escenario terminó por desaparecer. A medida que la situación se tornaba cada vez más tensa, el mentalista intentaba elegir bien su próxima acción, pues un movimiento en falso podía empeorar aún más las cosas, a fin de cuentas Jack Frost seguía ahí controlando el lugar.

El frío icor negro subía devorando el mobiliario del lugar, y la aparición de aquellos extraños seres le ponía nervioso, con lo que su concentración comenzaba a flaquear hasta el punto que la ilusión se desvaneció por completo, sin embargo en cierta forma aquel líquido frío no se "sentía" igual al frío de Frost. Tras escuchar las palabras de Jack. Reynard sostuvo con firmeza el libro que acababa de recibir. Llevaría ese libro con él a su mente para asimilar las memorias que simbolizaba.

-¿Qué pasará contigo? ¿Con Jack Frost? ¿Quién va a quedar a cargo de este lugar?-

No esperó respuesta, pues adivinaba en parte que todo aquello, esa inundación, tenía como propósito limpiar y purgar todo lo que hubiese en la mente de Jack. Algo más grande que y poderoso que Frost se manifestaba en ese lugar dispuesto a hacer una tabula rasa con todo lo ajeno que encontrara en ese lugar, incluyéndolos a Deimos y a él. Dejó unos instantes a la pareja, que reforzaran un poco su confianza mutua, y forzando su mente una vez más, les llevó de regreso a su refugio mental. El viaje fue casi instantáneo, prácticamente como si se hubiesen materializado en el lugar por virtud de la familiaridad que tenía Reynard con este, sin embargo el esfuerzo que debió hacer fue mucho más de lo que parecía. Apenas llegaron, el mayor estaba de pie dando la espalda a su señorial butaca, en la que se dejó caer pesadamente con alivio. Sentía el tacto del libro en su mano, lo que le sacó una leve sonrisa pues significaba que todo aquello había dado algún fruto, y poco a poco abrió los ojos para ver a sus acompañantes en el lugar, saltando rápidamente con la vista de Deimos a Jack con cierta duda.

-Caballeros ¿se encuentran bien? Jack... ¿eres tú?-

El mentalista se incorporó y camino hacia ellos, manteniendo en su mano el libro y en la otra su bastón. Al parecer ellos se veían tal cual, sin embargo no pudo evitar pasar por alto el detalle de que la cadena de los grilletes que les unían estaba rota. Tal vez solo un detalle, pero en el mundo de las ideas en el que se encontraban, cada detalle era un símbolo a descifrar.


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