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Elizabeth Graves IDº

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Elizabeth Graves IDº

Mensaje por Elizabeth Graves el Lun Ene 23 2017, 03:51

Malleus Malificarum
se afirma que una sólida creencia en los brujos no es doctrina católica: véase el capítulo 26, pregunta 5 de la obra de Epíscopo. Quien crea que cualquier criatura puede ser cambiada para mejor o para peor, o transformada en otra cosa u otro ser, por cualquiera que no sea el Creador de todas las cosas, es peor que un pagano y un hereje. De manera que cuando informan que tales cosas son efectuadas por brujos, su afirmación no es católica, sino simplemente herética. Más aun, no existe acto de brujería que posea efecto permanente entre nosotros. Y esta es la prueba de ello: que si así fuera, sería efectuada por obra delos demonios. Pero asegurar que el diablo tiene el poder de cambiar los cuerpos humanos e infligirles daño permanente no parece estar de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia. Porque de este modo podrían destruir el mundo' entero, y llevarlo a la más espantosa confusión.
Más aún, toda alteración que se produce en el cuerpo humano -por, ejemplo el estado de salud o el de enfermedad - puede atribuirse a causas naturales, como nos lo demostró Aristóteles en su séptimo libro de la Física. Y la mayor de estas causases la influencia de las estrellas. Pero los demonios no pueden inmiscuirse en el movimiento de las estrellas. Esta es la. opinión de Dionisio en su epístola, a San Policarpo. Porque eso sólo puede hacerlo Dios. Por lo tanto es evidente que los demonios no pueden en verdad efectuar ninguna transformación permanente en los cuerpos de los humanos; es decir, ninguna metamorfosis real Y de ese modo debemos atribuir la aparición de cualquiera de esos cambios a alguna causa oscura y oculta.
Y el poder de Dios es más fuerte que el del diablo, así que las obras divinas son más verdaderas que las demoníacas. De donde, cuando el mal es poderoso en el mundo, tiene que ser obra del diablo, en permanente conflicto con la de Dios. Por lo tanto, como es ilegal mantener que las malas artes del demonio pueden en apariencia superar la obra, de Dios, del mismo modo es ilegal creer que las más nobles obras de la creación, es decir, los hombres y los animales, puedan ser dañadas o estropeadas por el poder del diablo. Más aun, que lo que se encuentra bajo la influencia de un objeto material no puede tener poder sobre los objetos corpóreos. Pero los demonios están subordinados a ciertas influencias de las estrellas, porque los magos observan el curso de determinadas estrellas para invocar a los demonios. Por lo tanto, ellos carecen del poder de provocar cambio alguno en un objeto corpóreo, y de ahí que las brujas poseen menos poder que los demonios.
Nací aquí en Salem y, como ya dije, crecí al cuidado de mi padre, ya que mi madre falleció en el parto. También tenía un hermano un par de años más pequeño, pero él se fue de Salem en busca de trabajo, ya que no quería dedicarse a lo mismo que su padre, quería vivir aventuras. Yo trabajaba para mi padre en la posada que regentaba, tenía una vida maravillosa, o al menos me lo parecía cuando mi mente no imaginaba que pudiera existir algo más que mi pequeño pueblo. Ya pensaba en mi futuro, era muy mayor para seguir soltera, nunca fui una mujer fácil y yo quería complacer a mi padre por encima de cualquier cosa. Pero apareció Elijah, el hijo del panadero, que era un año mayor que yo y el hombre más encantador que había conocido. Habíamos empezado a hablar de matrimonio, iba a pedir mi mano a mi padre para que nos diera su bendición. Incluso habíamos elegido los nombres para nuestros hijos. Ni nos imaginábamos que eso nunca llegaría a ocurrir. Tenía veintiséis años cuando aconteció la desgracia. El pastor del pueblo fue asesinado, alguien había hecho un ritual infernal con su cuerpo, su cabeza…ni siquiera quiero recordar aquella imagen. El pueblo entero esta horrorizado y furioso, y mi padre no tardó en encontrar a un culpable, los gitanos que había llegado recientemente a Salem. Fueron a por ellos sin compasión. Fui tras la turba movida por la curiosidad, pero lo que vi me hizo arrepentirme. Los gitanos solo querían marcharse, pero no les dejaron, los echaron al fuego, lo gritos de los niños recorrieron todo el pueblo. Y luego cogieron a aquella pobre chica, decían que era una bruja y que el fuego purgaría sus pecados. Recé todas las oraciones que sé más de una vez por aquella chica, y entonces la escuché. Nos maldijo a todos y, aunque una parte de mi la odia por ello, no puedo evitar comprenderla. Salí corriendo tras mi padre, que regresaba a la posada, pero no lo alcancé. La gente empezó a enloquecer, se peleaban entre ellos con la misma rabia que antes habían dirigido hacia los gitanos. Uno de ellos la alcanzó y comenzó a golpearla, al menos ocurrió antes de que la maldición le afectase, o eso pensaba.

Cuando desperté todo era diferente, al principio no era capaz de comprender lo que ocurría, ya no era yo. Los recuerdos de mi pasado no llegaron inmediatamente, fueron llegando como gotas que caían lentamente sobre mi. Para cuando tenía siete años ya recordaba perfectamente mi antigua vida, había vuelto a nacer, pero en un lugar muy diferente. Ya no estaba en Salem, en esa ocasión estaba en Europa. En cuanto cumplí edad suficiente para marcharme me dirigí de vuelta a mi antiguo hogar, buscando los restos de una vida que para mi era la única real. Para mi sorpresa, mi padre me esperaba allí, pude verlo, casi con la misma claridad que te veo a ti. Allí me encontré con mi hermano, que había decidido recuperar la posada de su padre y convertirla en un espléndido hotel. Me reconoció al momento, pensé que no creería la verdad, pero conocía la historia de la maldición y había hablado con nuestro padre. Desgraciadamente cuando cumplí veintiséis años tuve un accidente, me golpee la cabeza y fallecí en ese mismo instante. Todo comenzó de nuevo, pero partir de entonces me dediqué a ayudar a mi hermano levantar la posada, la convertimos en un hotel, y cuando mi hermano murió continué sola. Eso era lo único que me importaba, y así fue durante varias vidas. Pero al mismo tiempo cada vida me desgastaba, estaba hastiada, llegué a odiar el hotel que se había convertido en mi vida. Había presenciado muchas épocas diferente y había vivido más años que cualquiera, pero no tenía una vida real. Sabía que al cumplir los veintiséis, cuando llegara el aniversario de aquel terrible suceso, moriría de nuevo, y estaba desperdiciando mi tiempo por complacer a un padre que ya ni siquiera esa eso. Decidí dejarlo, en esa ocasión, cuando muriera, lo haría también el hotel.

En mi siguiente vida no regresé a Salem, me quedé en la ciudad en la que había nacido, en Francia. Disfruté de los caprichos de la juventud, me enamoré y me casé. Pensé que si no estaba en Salem la maldición no me alcanzaría, o que me perdonaría y podría vivir unos años más al lado de su esposo. Descubrió que estaba embarazada, iba a tener un hijo, una familia propia, no podía ser más feliz, ni tampoco estar más asustada por todo lo que podía perder. Tenía veintiséis en esa época, me faltaba solo unos meses para dar a luz y fui especialmente cuidadosa. No salía de casa, por miedo a que alguien me hiciera daño, tampoco me movía demasiado, iba de la cama a una silla de mimbre donde miraba por la ventana. En esa ocasión no permitiría que hubiera ningún accidente, no permitiría que la maldición me alcanzara. Pero entonces, cuando llegó el día, estaba en la cama y empecé a sangrar. Un dolor terrible nacido de mi vientre me impedía incluso gritar, nunca había sentido nada tan horrible. Mi esposo llegó y se acercó corriendo a mi, estaba asustado, lo vi en sus ojos, pero no tanto como yo. Fallecí por la pérdida de sangre, pero eso no era lo más doloroso, sino que mi pequeño, mi bebé murió conmigo ese día. Desde ese momento decidí que nunca más intentaría tener familia.

En esta vida nací en Inglaterra, y como ya se convirtió en costumbre, viví mi vida sin pensar en el pasado. Estudié de nuevo, en esta ocasión veterinaria, ya que nacía en una granja y desde el primer momento de mi vida tuve contacto con los animales. Me trasladé a la capital para completar mis estudios, ignorando las malas miradas de muchos. Al menos logré completar sus estudios, poniendo mucho de mi cuenta. Volví a la granja familiar para ayudar a mis padres y, cuando ellos fallecieron, me quedé un tiempo trabajando algunas veces para viejos amigos de la familia que necesitaban ayuda con sus animales cuando enfermaban. Pero con el tiempo me cansé de estar sola, no era la vida que quería, era monótona y aburrida, mi muerte se acercaba y no quería que perder más tiempo. Por eso me trasladé a Salem de nuevo, estuve persiguiendo este circo. Fue fácil gracias al escándalo de Baltimore, salió en el periódico y no me costó seguir la pista hasta Salem. Estoy aquí para ver a Kóstyk, lo conocí hace un tiempo, varias veces la verdad, es el único que conoce mi secreto. Y, por qué negarlo, siempre quise vivir en un circo.

La llegada al circo fue maravillosa, al menos al principio. Encontrarme con Kóstyk me hizo muchísima ilusión, poder hablar con él después de tanto tiempo le encantaba, no había cambiado nada, a excepción de un halo de tristeza que no me pasó desapercibido. Pensé que podría distraerlo un poco, intentar animarlo, pero todo fue a peor. El circo pasó malos momentos, nadie se preocupaba de hacer su trabajo, había días en los que la feria ni siquiera abría. Yo intenté tomar un poco el control y animar a la gente a trabajar diciendo que Kóstyk estaba enfermo, pero era una recién llegada, ¿quién iba a hacerme caso? Por eso me sorprendió tanto enterarme de que habría una función nueva especial para Halloween. Estaba muy nerviosa, esperando su turno en la que sería su primera función, cuando todo el circo se sacudió, como si fuera un terremoto, uno fuerte y muy muy breve, que los dejó a todos mareados y desorientados. Para cuando pude fijarme en el circo todo estaba viejo, como si llevara abandonado años. No comprendía nada y me costaba mucho pensar en que hacer, no solo el circo había cambiado, ya ni siquiera estabamos en Salem, sino en un pequeño pueblo del oeste.

Me considero buena persona, soy bastante atenta con todo el mundo, a veces incluso protectora con mis conocidos. No me gustan las injusticias, así que alguna vez me he metido en problemas por defender a alguien, ¿Qué puede hacerme?¿matarme? Creo que tengo una personalidad dulce y encantadora. En lo referente a los demás… por alguna razón me han dicho que soy mandona, cabezota, que grito demasiado y que soy muy pesada, no sé de donde sacan eso, yo creo que no soy así. Bueno…a veces si intento controlar un poco lo que pasa a mi alrededor, pero eso es porque me gusta que las cosas se hagan bien y yo sé como hacerlas bien. Pero como soy una mujer pequeñita la gente no me hace caso, y claro, no me voy a callar porque otros me lo digan.  
Elizaebth Graves
Nombre: Elizabeth Graves
Fecha de nacimiento: 12/04/1894
Género: Femenino
Procedencia: Inglaterra
Estado civil: Soltera
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• Recuerdo todo de mis vidas pasadas.
•Siempre fallezco a los 26 años, en el aniversario de la maldición.
• Tengo conocimientos sobre diversas profesiones.  
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Re: Elizabeth Graves IDº

Mensaje por The Fool el Lun Ene 23 2017, 23:44

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