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Madeline Sibley

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Madeline Sibley

Mensaje por Madeline Sibley el Mar Ene 24 2017, 00:21

Malleus Malificarum
se afirma que una sólida creencia en los brujos no es doctrina católica: véase el capítulo 26, pregunta 5 de la obra de Epíscopo. Quien crea que cualquier criatura puede ser cambiada para mejor o para peor, o transformada en otra cosa u otro ser, por cualquiera que no sea el Creador de todas las cosas, es peor que un pagano y un hereje. De manera que cuando informan que tales cosas son efectuadas por brujos, su afirmación no es católica, sino simplemente herética. Más aun, no existe acto de brujería que posea efecto permanente entre nosotros. Y esta es la prueba de ello: que si así fuera, sería efectuada por obra delos demonios. Pero asegurar que el diablo tiene el poder de cambiar los cuerpos humanos e infligirles daño permanente no parece estar de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia. Porque de este modo podrían destruir el mundo' entero, y llevarlo a la más espantosa confusión.
Más aún, toda alteración que se produce en el cuerpo humano -por, ejemplo el estado de salud o el de enfermedad - puede atribuirse a causas naturales, como nos lo demostró Aristóteles en su séptimo libro de la Física. Y la mayor de estas causases la influencia de las estrellas. Pero los demonios no pueden inmiscuirse en el movimiento de las estrellas. Esta es la. opinión de Dionisio en su epístola, a San Policarpo. Porque eso sólo puede hacerlo Dios. Por lo tanto es evidente que los demonios no pueden en verdad efectuar ninguna transformación permanente en los cuerpos de los humanos; es decir, ninguna metamorfosis real Y de ese modo debemos atribuir la aparición de cualquiera de esos cambios a alguna causa oscura y oculta.
Y el poder de Dios es más fuerte que el del diablo, así que las obras divinas son más verdaderas que las demoníacas. De donde, cuando el mal es poderoso en el mundo, tiene que ser obra del diablo, en permanente conflicto con la de Dios. Por lo tanto, como es ilegal mantener que las malas artes del demonio pueden en apariencia superar la obra, de Dios, del mismo modo es ilegal creer que las más nobles obras de la creación, es decir, los hombres y los animales, puedan ser dañadas o estropeadas por el poder del diablo. Más aun, que lo que se encuentra bajo la influencia de un objeto material no puede tener poder sobre los objetos corpóreos. Pero los demonios están subordinados a ciertas influencias de las estrellas, porque los magos observan el curso de determinadas estrellas para invocar a los demonios. Por lo tanto, ellos carecen del poder de provocar cambio alguno en un objeto corpóreo, y de ahí que las brujas poseen menos poder que los demonios.
Madeline fue la única hija de un matrimonio de clase alta. Su madre quedó estéril tras dar al luz y no volvió a tener un embarazo viable, algo muy triste para la pareja pero un motivo de felicidad para la niña, pues así todas las atenciones iban dirigidas a ella. Durante sus primeros años fue colmada de regalos, cada vez mejores, recibió clases de pintura y música, todo lo que ella pedía se lo concedían. Era la infancia más feliz que una niña podía desear, al menos a simple vista. Su adorada hija tenía un carácter difícil, parecía encantadora la mayor parte del tiempo pero tenía ideas extrañas en la cabeza. Tenía solo seis años cuando sus padres le regalaron un cachorrito, estaba jugando con él en el jardín cuando la niña cogió un palo y golpeó al animal con él hasta matarlo. Una sirvienta presenció la horrible escena y amenazó con contárselo a sus padres, que en ese momento estaban de viaje. Afortunadamente para la pequeña esa mujer tuvo un pequeño accidente y cayó por las escaleras, golpeándose la cabeza y desangrándose en el suelo. Nadie supo como pudo ocurrir algo así. Pero la suerte no sonreiría para siempre a Madeline. Con el tiempo los negocios de su padre se fueron desmoronando, su fortuna menguaba cada vez más y pronto los hermosos vestidos y las muñecas dejaron de llegar. La familia se vio obligada a vender sus pertenencias, algo que molestó mucho a la pequeña Madie, que no quería renunciar a ninguna de sus cosas.

Una noche de verano todos dormían plácidamente cuando de repente la casa ardió en llamas, todos murieron calcinados antes de que pudiera llegar en su ayuda. Todos menos la pequeña Madeline, que salió en todos los periódicos como la pobre huérfana superviviente. Tras la publicidad que le habían dado los medios no faltaron familias deseosas de adoptarla, los Wright fueron una de esas familias. Era una pareja que ya contaba con dos hijos, un niño y una niña, ambos menores que Madie. Los tres niños se llevaban muy bien, la pequeña niña de cabellos oscuros parecía totalmente perfecta, muy educada y responsable para su edad. Pero entonces ocurrió una nueva tragedia, uno de los hijos de los Wright cayó gravemente enfermo, los médicos estaban desconcertados. El niño pasó varias semanas en la cama bajo los atentos cuidados de los médicos y de su amorosa hermana adoptiva, que aunque no era más que una niña no quería separarse de su querido hermano. Lo que nadie sabía era que Madie, cada vez que se quedaba sola con el niño, lo obligaba a tragar tierra, cristales y productos que usaban las limpiadoras. Amenazaba al niño con matarlo a él y a sus padres si decía algo por lo que el pequeño, asustado, jamás dijo una sola palabra hasta que finalmente murió. Los padres estaban desolados, no sabían que podía haber pasado, ni por qué ellos, una familia buena y religiosa, tenían que pasar por algo tan doloroso.

Lo más curioso es que un mes después la hija pequeña de los Wright cayó enferma de la misma manera que su hermano mayor. Parecía que la historia iba a repetirse sin que los médicos pudieran hacer nada, pero el señor Wright comenzó a sospechar. Todas las tragedias habían comenzado con la llegada de su nueva hija adoptiva a la casa, y su hija pequeña se había vuelto más reservada y tímida en ese tiempo, como si algo la estuviera asustando, aunque la pequeña lo negaba continuamente. Fue de esa manera como se dio cuenta de lo que realmente estaba ocurriendo, habían metido al demonio en su casa y estaba acabando con su familia. Esa semana había llegado el circo a la ciudad, por lo que llevó a Madeline a ver el espectáculo, como una manera de apartarla de la cama de su verdadera hija enferma.  Una vez en el circo la llevó a la casa de los espejos. Fue allí donde sacó una cuerda que llevaba oculta y la uso para rodear el cuello de la pequeña niña de once años. Tiró con todas sus fuerzas, luchando contra los manotazos y patadas de la niña que intentaba defenderse. Pero él no se detuvo, incluso cuando dejó de moverse él siguió apretando, volcando en ella toda la rabia por la muerte de su hijo. Fue detenido casi al momento, pues los visitantes del circo habían escuchado el forcejeo y una joven pareja que entraba a la atracción se encontró con el cuerpo inerte de la pequeña. El señor Wright fue condenado a muerte por el asesinato de su pobre hija y murió en la horca un año después. Siempre mantuvo que habían salvado a su familia, que el demonio estaba dentro de esa niña y le había hecho un favor al mundo. Todos lo tomaron por loco y compadecieron a la pobre niña asesinada.

Lo que nadie sabe es que Madeline despertó en un lujoso hotel. Apenas comprendía que era lo que ocurría o como había llegado allí pero a medida que recordaba los últimos momentos de su vida se dio cuenta de que estaba muerta. Vaga por el hotel desde entonces, disfrutando de los lujos que persiguió en vida.  Por un tiempo fue divertido, había más fantasmas como ella en ese hotel y algunos eran muy divertidos. Tenía una buena compañera de travesuras y un abuelito consentidor, ideal para atormentar a la gente que llegaba a hospedarse al hotel. Para ella era un día normal, estaba cuidando sus muñecas cuando algo tiró de ella bruscamente tirándola en el circo. Se sorprendió muchísimo al darse cuenta de que no era la única que estaba ahí   no solo eso, la gente podía verla, no había explicaciones para eso. Ni siquiera estaban en Salem, se encontraban en un pueblucho horrible y vacío, no había comparación con él hotel, al parecer su condena había pasado a un nuevo nivel.

Como resulta evidente Madeline es una psicópata, una patología poco conocida en la época y mucho menos diagnosticada. Siente una gran atracción por la muerte y por la sangre, no existe una sensación comparable a ver como la vida abandona el cuerpo de alguien. Además ahora comprende que cuanta más gente muera en el hotel más compañeros de juego tendrá, lo que es muy divertido.

Tiene un carácter un poco difícil de tratar, puede ser tremendamente adorable cuando quiere, pero sufre brutales rabietas cuando las cosas no salen como desea. Es manipuladora, le divierte convencer a la gente para que mate. Aunque estos rasgos ya los poseía en vida, lo que ha cambiado tras su muerte es su curiosidad por crecer. Sabe que nunca podrá avanzar y vivir esas experiencias como enamorarse y que un hombre le conceda todos sus caprichos. Eso es algo que la enfurece y por eso no desea que nadie más viva esas experiencias.  


Habilidades:
♢ Scrying.
♢ Let me in
♢ Soft touch
♢ Otherside
♢ Nightmare

Madeline Sibley
Nombre: Madeline Sibley
Fecha de nacimiento: 31/10/1891.
Género: Femenino
Procedencia: Baltimore.
Estado civil: Soltero
Otros:
• La furia la mantiene atada al mundo.
• Solo disfruta cuando otros sufren.  
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Re: Madeline Sibley

Mensaje por The Fool el Mar Ene 24 2017, 19:36

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