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I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

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I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Jack Stracci el Jue Feb 16 2017, 23:28

No tardaron en irle con le cuento de que Deimos estaba en el pueblo, que lo habían visto con un joven y habían inventado rumores sobre ellos y hablaban mal de Deimos por no volver al circo y andar vestido de señorito mientras ellos iban tan mal. Se daban el lujo de hablar mal de él con Jack, ahora que se odiaban. Pero a Jack no le caían bien los comentarios de los otros y sólo fumaba en silencio, miraba sus zapatillas y luego se despedía. Cada vez que lo veían le decían, incluso le dijeron donde estaba viviendo pues alguien lo había visto en la noche salir de una casa. El que tardó fue Jack. No se decidía nunca si ir o no, pero al menos durante el día pasaba por fuera de la casa y miraba de lejos sus ventanas esperando alguna señal, que en el fondo sabía que no tendría, pero si iba por la noche podía verlo y eso le asustaba más de lo que se quería reconocer a si mismo.

Casi dos semanas después decidió que era el día en que debía enfrentarlo, decirle que se fuera del pueblo.

Salió solo, sin decirle nada a Nicola, esperó a que estuviera en cualquier asunto para escabullirse como si fuera a encontrarse con un amante y por un lado rogaba no toparse por el camino con Japhet o quizás sería así. No sabía si eso arruinarían sus planes. Como arreglo lo único que llevaba era ropa limpia, así como su propia persona y una chaqueta gruesa que lo abrigaba en ese clima frío.

Llegó hasta la casa y se acercó a la puerta, pensando un poco antes de llegar a golpear. Pensaba ser claro, decirle que se fuera, él y su amante el que todos le aseguraban que era un niño más bajo de lo que era Timmy. La idea le enfermaba tanto como hacía crecer sus celos.

Finalmente golpeó.


Última edición por Jack Stracci el Mar Mar 21 2017, 03:28, editado 1 vez


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Feb 17 2017, 15:33

Habían regresado a Bodie, después de haber conseguido dar con ellos después de tanto tiempo, necesitaba asegurarse de que todo era real y, sobretodo, de que estarían bien. Sabía que eso era absurdo por su parte, que le habían rechazado y humillado con sus palabras por lo que no les debía absolutamente nada. Pero, de una forma u otra, sentía la necesidad imperiosa de estar ahí.

Los lugareños no recibían de buen grado a los visitantes, sabía que en más de una ocasión habían atacado a los circenses por creer que su presencia era dañina para el pueblo, dejándose guiar por las diferencias que tenían con ellos. Estaban atascados en un tradicionalismo mayor que el de las ciudades, y en un principio no fueron pocos los que miraron mal a los vampiros. El pelo largo de Magnus, sus andares felinos y elegantes, los ademanes teatrales; el ligero acento de Lucien y su rostro aniñado, la extraña sofisticación que los envolvía... todo podría haber sido usado en su contra de no haber sido por el dinero. La mayoría fingían tratarles bien aunque luego hablaran a sus espaldas como serpientes venenosas.

Tras alquilar una casa de madera que estaba un poco distanciada del resto llevaron algunas de las pertenencias que tenían en Los Angeles y consiguieron un nuevo féretro que colocaron en una de las habitaciones, trasladándolo cuando nadie les pudo ver. No sabían cuanto tiempo iban a estar allí, pero tampoco iban a interactuar en exceso con la comunidad.

Magnus, en un paseo casual para distraerse y ver cómo iba todo, se cruzó con uno de los circenses. El malabarista le había mirado fijamente con una mueca de sorpresa, reconociéndole, sin que ambos dijeran nada. Supo que, a partir de entonces, era cuestión de tiempo que la mecha se encendiera. Los miembros del circo empezaron a hablar acerca de él y su nueva vida, los podía escuchar sin demasiada dificultad. Cotilleaban acerca de él y de Lucien, insultando de igual forma al que parecía menor. Un circo dónde todos se conocían acomodado en las afueras de un pueblo con igual condición, la situación idónea para ser el centro de atención y la comidilla de los curiosos, aunque todos intentaran fingir justamente lo contrario.

Lucien había salido hacia una hora, quizá con intenciones de cazar, por lo que el rubio estaba sentado en el sillón leyendo un libro sin demasiado interés. El golpe en la puerta le hizo dirigir la mirada hacia la misma y centrar su atención.
Se levantó, dejando el libro en el regazo del sillón, y fue a abrir la puerta, pasando cerca de la mesa de comedor donde descansaba el reluciente pero antiguo violín de Lucien.

-Jack... -pronunció su nombre, a medio camino de sorpresa y saludo, aunque realmente había esperado su visita. Sin decir nada más, abrió un poco más la puerta para dar a entender que podía pasar y regresó al salón, dándole la espalda.

El frío del exterior contrastaba con la calidez de la casa, pues la chimenea estaba encendida, no por necesidad, sino porque le gustaba contemplar la danza de las llamas; siempre le había resultado fascinante y relajante. Se giró hacia él, recargando el peso del cuerpo en una pierna y cruzó los brazos, observándole- Suponía que no tardarían en decirte que estaba aquí.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Jack Stracci el Dom Feb 19 2017, 00:57

No sabía quien abriría, si Deimos o ese niño que decían que era su nuevo novio. La idea de que lo hubiese cambiado por un niño le molestaba mucho, pero no dejaba que su mente se dejara guiar por los celos tomando las riendas de esta para encaminarla siempre hacía el odio que sentía por su antiguo amor. Recordaba las traiciones una y otra vez para que borraran los momentos bellos, disciplinando su corazón, obligándose a sentir lo que su mente decía. Pero aún así, cuando vio a Deimos este latió con fuerza y sintió que se iba a sonrojar.

No voy...— dejó en el aire la idea de decirle que no iba a entrar y lo hizo, pues Deimos se había apartado para que lo hiciera. Cerró la puerta detrás de si y paseó la vista por el lugar. Se quedó de pie cerca de la puerta. Estaba incomodo en ese lugar, tímido como si estuviera ante un desconocido aunque conocía cada parte de su cuerpo.

Habían pasado doce años para él. Tenía otra pareja, otra vida lo que lo había hecho reflexionar en que tal vez lo único que había ido a hacer al circo era cerrar un ciclo, verlos viejos y desenamorarse. La sorpresa se las habían llevado los tres, pero para él eran frescas las heridas que para Deimos era agua pasada.

Si. Me dijeron de inmediato. Me dijeron que no vivías solo tampoco... No sabía quien iba a abrir, pero venía a decirte que no tienes que quedarte en Bodie. No...—desvió la mirada preguntándose donde estaba toda esa agresividad y determinación con la que había ido.—Pueden irse.
Leí tus cartas, las que me dirigiste a mi. Emm... Llegaste tan rápido...¿Me buscabas aún? Y a Nico, claro. ¿Nos buscabas? Aún...


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Mar Feb 21 2017, 16:48

No tenía intenciones de conversar con él en la puerta, donde cualquiera podía verles y molestarles o soltar algún comentario jocoso fuera de lugar que le hiciera perder la paciencia. Había escuchado algún que otro insulto, no demasiado contenido, por parte de varios circenses que, dicho sea de paso, habrían terminado como alimento si con eso no hubieran empezado a sospechar de ellos como asesinos siendo los recién llegados. Por eso, sin hacer caso a la negativa que planeaba por la cabeza de Jack, le invitó a pasar. No hubo sonrisas, ni tampoco un ademán cortés o teatral. Sólo una sencilla y algo tosca indirecta.

-No, ya os lo dije cuando fui. Vivimos juntos desde hace años, y me ha acompañado también aquí. Ha salido a cazar, así que estamos solos tú y yo. -No le importó dejar caer que su nueva pareja era un vampiro, pues sabía que Lucien podría defenderse sin problemas de cualquier posible ataque de un cazador como Jack debido a su poder y edad. Rodó los ojos, suspirando- Veo que es cierto eso de que no te importaba mi vida o lo que dijera... -comentó, con sarcasmo y un poco de cinismo. Aún estaba molesto por lo que ocurrió, muy dolido, y no pudo evitar demostrarlo con esa frase pues las siguientes preguntas de Jack, lejos de suavizar su ánimo y acercarles, le resultaron un tanto burlonas. ¿Acaso no les había dicho todo eso cuando estuvo con ellos? Estaba claro que el pintor, al menos, no había querido prestar atención a sus palabras y por eso desconocía las respuestas.

Volvió a suspirar, relajándose, y tomó asiento en uno de los butacones, no muy lejos del otro. Asintió, mirándole. Pese a todo, estar cara a cara con él le parecía casi irreal, y despertaba muchas cosas. Era tal y como recordaba- Las vi, en el suelo. No pude enviartelas nunca, el circo desapareció antes de que tuviera la oportunidad de hacerlo. Aunque... -encogió los hombros, quitándole un poco de importancia al asunto pese a que en su momento eso había sido una sensación horrible- tampoco habría sabido a dónde enviarlas. -se acomodó, guardando un momento de silencio, con el crepitar de la madera como hilo musical- No dejé de buscaros en ningún momento. Recorrí muchos países, muchos circos; esperando dar con vosotros... Y lo habría seguido haciendo.

Paseó la mirada por la estancia, pensativo, sin saber como abordar esa conversación. Había ido con intenciones de estar atento a ellos, por si les ocurría algo, pero después de las palabras que le habían dedicado y su rotunda negativa a que formara parte de sus vidas, había dado por hecho que pese a que se terminaran enterando por su presencia no irían a visitarle. Jack menos aún. Pero ahí estaba, oliendo a jabón y tabaco; sin restos de oleo en sus manos, rostro o ropa como siempre solía tener.

-No sé cómo fue para vosotros, pero cuando todo ocurrió yo estaba igualmente en el circo. Esa noche iba a actuar, pero me sobrevino un horrible dolor de cabeza. Todo empezó a girar y, cuando conseguí volver a abrir los ojos, no quedaba nada. Sólo Denis y yo. Estabamos en el mismo sitio, pero todo era descampado y silencio. Necesitaba saber lo que había pasado, cumplir mi promesa de no olvidaros...-enarcó una ceja, haciendo un pequeño gesto- Llegué a pensar que me había vuelto definitivamente loco, lo que no es demasiado raro en algunos vampiros. -volvió a posar sus ojos claros en él- ¿A qué has venido realmente, Jack?

Cerca de la puerta, a poca distancia del pintor, había un perchero del que colgaban dos bonitos abrigos, uno de los cuales era, visiblemente, demasiado pequeño para Magnus. - Si ha sido sólo para pedirme que nos marchemos, me temo que no voy a hacerte caso esta vez. Me quedaré un tiempo, al menos hasta que me asegure de algunas cosas.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Jack Stracci el Dom Feb 26 2017, 23:46

Vio a Deimos desde otra perspectiva viéndolo a través de los ojos de otros, los que por años vio que recibían su sarcasmo, su altanería, el ego aplastante. Cada vez que lo vio alzarle una ceja sintió que su corazón se alejaba millas del suyo. Desvió la mirada cuando ya no pudo soportarlo y la posó en la chaqueta más pequeña. Podría ser perfectamente de una mujer por el tamaño, pensó de forma superficial mientras en sus pensamientos más profundos pensaba que Deimos ya no lo amaba.

Se sintió tan fuera de lugar. Estaba invadiendo el hogar de otros, de una pareja que colgaba sus chaquetas juntos al llegar. ¿Se sonreirían al rozarse sus manos al colgarlas juntos? No tenía un rostro para su nuevo amante, pero de alguna forma lo imaginó como Timmy el pequeño que había descubierto su truco de magia cuando llegaron a Baltimore. ¡Que reciente eran para él los recuerdos que para Deimos estaban años y años atrás! Imaginó ese rostro juvenil, casi tanto como lo era él cuando se habían conocido.

Levantó la mirada cuando le hizo la pregunta saliendo de su ensimismamiento. Había escuchado poco de lo que decía y esperaba que no le preguntara que había dicho, porque no hubiese podido responderle. Respiró profundo sintiendo como le ardían los ojos. Había ido con excusas, la verdad, sólo había querido ver quien era su nuevo amor. De alguna forma pensó que Deimos seguiría pidiéndole volver, diciéndole que lo amaba. Pero no tuvo nada de eso. Deimos ya no lo amaba, se repitió.

Aclaró la garganta para hablar. Aún sin tener idea que decir.

Era para eso.—dijo finalmente con la voz contraída y volvió a aclararla.—No importa, supongo que el circo se irá alguna vez. O yo puedo hacerlo. Puedo tomar el tren de primera hora...

Se dio la vuelta para marcharse sacando de su bolsillo la carta que llevaba. Una carta de Deimos. La que le decía que había tomado el papel del escritorio de una victima, una que estaba manchada de sangre. Esa carta había llegado muy profundo en su corazón empatizando con su soledad. No sabía muy bien porque la había llevado. No sabía que hacía ahí. Una parte de él había llevado sus pasos hasta esa casa para recuperarlo y deshacerse de quien fuera que estuviera usurpando su lugar en el corazón de Deimos. Otra parte había llenado de excusas que hicieran bien a su orgullo. La parte que casi siempre llevaba la voz cantante y que en ese momento lo estaba obligando a marcharse prefiriendo sufrir y alejarse que volver a rogar.

Estaba decidido incluso a hacer lo que había dicho, tomaría el primer tren de la mañana para alejarse para siempre.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Mar 03 2017, 19:46

La mente de Jack parecía dispersa en, al menos, una docena de pensamientos a juzgar por su expresión ausente y algo perdida. Intentaba por todos los medios que sus miradas se encontrasen los menos posible, paseando la suya por cada recodo de la casa. Era evidente que no le agradaba en exceso estar en aquel lugar, como si las paredes de la estancia fueran a engullirle de un momento a otro. Pero Magnus tenía clara una cosa: no percibía en él el rastro de la ira que había tenido la desgracia de contemplar, y recibir, la última vez.

Las palabras salieron de su boca, una tras otra en respuesta a las preguntas que le había hecho, pero tenía la sensación de que sólo un ínfimo porcentaje de las mismas eran realmente escuchadas. Inclinó la cabeza ligeramente, con la mirada clavada en Jack, y se mordió el labio inferior al ver cómo se daba la vuelta.

Se levantó con lentitud, viendo como sacaba un trozo de papel viejo y ensangrentado del bolsillo, distinguiendo la silueta de su propia letra.

-No -Negó con rotundidad, decidiéndose a hablar- No te vayas.

Se acercó unos cuantos pasos a él, esperando que en algún momento se diera la vuelta para poder hablar cara a cara, alegrándose de que no hubiese echado a correr hacia la puerta. Era una situación extraña y en cierto punto, incómoda; Lucien podía llegar en cualquier momento pero no quería que Jack se marchara, y menos de esa manera después de que, por fin, hubiera ido a verle.

-Me quedaron claras tus palabras la otra noche. No voy a pisar el circo si es lo que temes, y tampoco voy a incomodaros más de lo que ya hice. -Se acercó un poco más antes de quedar quieto detrás suya, pensando en qué decir, suspirando.- He venido para cerciorarme de que estáis bien. Sigues significando... -se interrumpió, subiendo ambas cejas para dar a entender que no consideraba la continuación de esa frase lo suficientemente oportuna para ese momento- Sabía que no aceptaríais mi ayuda aunque la necesitáseis, ni tú, ni Nico, sois demasiado orgullosos; pero eso no impedirá que os proteja en las sombras. -suspiró nuevamente, pensando que debía callarse pero sin ser capaz de hacerlo- Tenías razón, Jack. En ese momento no podía entenderlo, pero ahora si. Para vosotros no han pasado más que unos meses, mi transformación, la traición que trajo consigo... es una herida reciente. Y no puedo hacer nada al respecto.

Observó su espalda, la forma en la que los músculos de la misma se intuían pese a la chaqueta que llevaba, el pelo teñido y cortado de una manera extravagante que siempre había adorado, el perfil masculino y hermoso. - No eres consciente de lo mucho que te he añorado.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Jack Stracci el Vie Mar 03 2017, 21:35

Jack pretendía dejar la carta en el mueble junto a la puerta y marcharse, pero cuando Deimos lo detuvo paró y se volvió a guardar la carta en el bolsillo. No se giró, no podía mirarlo, no quería encontrarse con esa mirada tan hiriente. Cerró los ojos pesadamente cuando le recordó sus palabras y le cayeron un par de lagrimas. Ni él mismo podía recordar lo que dijo. Se había excedido y se había arrepentido, era lo único que recordaba. Recordaba haber llorado hasta dormir y estar así varios días como si nada valiera la pena. Su único consuelo era estar con Nicola, pero él compartía su tristeza o al menos se contagiaba de ella, no lo sabía, no le había preguntado. Pero Nicola le había consolado y contenido como necesitaba para no terminar cayendo en una profunda tristeza sintiendo que había perdido el alma. Quizás era eso al final. Cuando Deimos perdió su alma arrastró consigo la suya y por eso se sentía vacío y no había logrado encontrar en nadie más el amor que había sentido por él.

Cuando le dijo que aun significaba giró el rostro para mostrarle su perfil por sobre el hombro. Para él aún significaba mucho, pero le angustiaba pensar que Deimos llevaba doce años sin él. Volvió a levantar la mirada para dejarla en la chaqueta pequeña. Estaba con alguien más, amaba a alguien más. Se repitió en su mente.

No metas a Nico, él sólo está cumpliendo algo que lo obligué a prometer. Le dije que sólo estaría con él si no estaba contigo... Es dificil para él y sé que si pudiera estaría contigo.— Se dio vuelta cuando le dijo que lo había añorado mirándolo con su expresión triste. No tenía memorias casi de una vida sin él. Más que los meses que estuvo escondido entrenándose para su venganza.

He estado ocultándome de ti todos estos meses. Sabía que me buscarías, cuando me fui... Tuve el impulso de volver de inmediato y entregarte mi alma que la tomaras con tu nuevo poder y ser eterno contigo, juntos como debía ser. Pero no volví atrás. Seguía dolido por tu decisión egoísta y por como te atreviste a tener un romance con Denis. No fue sólo acostarte una vez, dos, tres... Te entregaste a él. Adicto, más que por el opio. Como iba a volver y después de eso mírame al espejo, mirar lo patético que era al perdonarte lo peor que me hiciste. Para mi han pasado cuatro meses de eso y aún lloro por perderte. Tú... Tu ya lo superaste y estás con alguien más. Has podido existir doce años sin mi. Estás acompañado de hecho...— Miró la chaqueta de nuevo.— Si yo aún fuera necesario en tu vida me hubieses rogado volver...Y yo lo hubiese hecho ¡Dios, sabes que lo hubiese hecho! Porque mi vida está vacía sin ti.— se secó las lagrimas cristalinas que le cayeron. Sentía que se le desgarraba el pecho al ser sincero con él.—Antes de que llegaras había encontrado tus cartas. Enloquecí de dolor y si hubieses llegado un poco antes me hubiesen encontrado intentando hacer explotar nuestro hogar.— alzó el entrecejo y se rió, pues ahora le parecía una estupidez. Luego se llevó la mano a la boca, la bajó por el mentón y la dejó en su garganta, la que sentía anudada.—Quería borrar cada recuerdo que tuviera de ti. Me duele...Me duele ahora aún más ver que estás tan bien si mi. Por favor vuelve a la vida que tenías con él. Y si quieres volver al circo yo me marcharé. Pero no quiero tener que verte ser feliz con otro. Prefiero beber láudano antes de ver como sonríes a otro... ¿Recuerdas que así moriríamos? Para que no se estropeara nuestra belleza.

Bajó la mano y la movió con la intención de agarrar la suya, pero no llegó a hacerlo, retrocedió hasta la puerta un par de pasos. Necesitaba huir de su presencia pues se sentía cada vez más pequeño y miserable a su lado.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Mar 03 2017, 22:07

En su momento había supuesto que Nicola no había vuelto con él tras encontrar a Jack porque éste se lo había pedido. Que ambos habían optado por seguir su vida juntos dejándole a él a tras. Pero una cosa era suponerlo y otro tener la absoluta certeza. Comprendió pues porqué el italiano tampoco había salido a su defensa en el carromato y volvió a pensar que no debía haber ido. Pese a todo, prefirió no decir nada al respecto y limitarse a escucharle.

Frunció el ceño cuando Jack definió su transformación y el tiempo que había pasado con Denis antes de eso como "decisión egoísta", ¿acaso no le había dicho en sus cartas la verdad de aquello?. Sólo había intentado protegerlos pues había sido consciente de que el hermafrodita podría haber cumplido con sus amenazas y matarles. La expresión se matuvo durante todo el tiempo que duró la perorata de Jack, sin variar pese a la risa ajena, que sonó con pesada amargura e ironía, camuflándose entre el chasquido de los troncos que seguían calcinándose en la chimenea.

-Explícame una cosa, Jack: si ya lo he superado, tal y como dices, ¿porqué he estado buscandoos durante doce largos años?. -chasqueó la lengua, molesto porque la segunda conversación que tenían volviese a transformarse en una disputa- ¡Iba a confesarte lo mucho que te seguía amando! ¡Por eso fui al maldito circo en cuanto percibí vuestra presencia! -Se giró, apretando los puños con gesto airado, intentando serenarse antes de volver a mirarle.- Lucien y yo llevamos juntos diez años y aún así he estado soñando con volver a verte, nada ha conseguido hacer que me olvide de ti. ¡Nada!. Por mucho amor que sienta por él no se puede comparar a lo que sentía, y sigo sintiendo, por ti. Pero cada frase que me dedicas es para humillarme y dañarme, y ya estoy harto.

Hizo amago de dar un paso hacia él, pero se contuvo, limitándose a mirarle fijamente- ¿Me llamas egoísta a mi? Le hiciste prometer a Nico que se alejase de mi, sin ni siquiera decírmelo; me hiciste buscar en todos los malditos rincones de Salem, te arrepientes de que pueda llegar a ser feliz, casi me lo prohíbes mientras tú sigues feliz con aquel que entró en nuestras vidas pues os oígo reír juntos, follar y seguir disfrutando de la vida. Y, pese a todo, no te das cuenta de que ese al que llamas egoísta se ha pasado doce años buscándote, yendo de circo en circo, temiendo que cada mes estuvieras más lejos de mi; que seguí con Denis y terminé transformándome en lo que soy sólo por miedo a que os matara. Fui al carromato con el único deseo de besarte y poder, al fin, verte, y me respondiste con insultos y golpes; sin dejar que explicara nada. ¿Me pides que te ruegue volver? ¡¡NO ME DISTE LA OPORTUNIDAD DE HACERLO!! -gritó, con rabia y señaló a la puerta mientras se acercaba a él hasta que sólo un puñado de escasos centímetros les distanciaron- Entonces sal de mi casa, vete. No soportarías verme feliz pero tampoco verme a tu lado, así que no sé porqué has venido. -se apartó de él y fue de regreso hasta el sillón- No formo parte del circo, así que no volveré, puedes estar tranquilo. Qué Nicola y tú seáis muy felices.-Incapaz de seguir estando en el mismo lugar que él, se dirigió a la habitación en la que estaba el ataud, tomando asiento el borde del mismo pues estaba cerrado. Se cubrió el rostro con las manos, frustrado. No quería tener que volver a ver cómo se marchaba, como cuando su relación se rompió.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Jack Stracci el Vie Mar 03 2017, 23:11

Si sus primeras palabras hubiesen estado cargadas de un tono de voz más dulce hubiese caído rendido a sus pies. Pero al ser dichas de forma tan aireada no pudo apreciarlas sino más que como el inicio de una discusión. Resultaba ser que el egoísta era él al final. Eso dedujo de sus palabras, aunque no tenía necesidad de hacerlo pues se lo dejó bien claro. Se estaba quedando sin aliento escuchándolo como si su presencia se volviera más grande y amenazadora mientra el se volvía diminuto.

Era claro que al final él había sido el único que le hizo daño. Bajó la cabeza, también le hacía daño a Nicola al prohibirle verlo y a todos los que le rodeaban. Seguía siendo una enfermedad, un ser despreciable. Cuando le gritó más alto aún de lo que ya estaba hablando se sobresaltó y levantó la mirada para ver como le apuntaba la puerta. Recordó que por eso siempre les había sido tan dificil vivir juntos. Sólo unos poco meses antes de separarse lo habían hecho al fin. Deimos se alejó renunciando con sus palabras incluso a ser de circo, algo que siempre había sido. Si él y Nicola estaban en el circo había sido por él...

Lo siguió con la mirada como se iba a un cuarto y él por su lado tomó la perilla y la giró, aunque no llegó a abrir la puerta. Soltó y lo siguió. Una vez ahí se apoyó en el umbral de la puerta y lo miró un momento en silencio. Tenía un poco más controladas las ganas de llorar.

En la orden nos dijeron que los vampiros pueden leer la mente...Entre otras cosas. ¿Tú no eres capaz de hacerlo?— le preguntó aparentemente tranquilo, como si sacara otro tema, pero no era así.—Si puedes leer la mente ¿Por qué no ves más allá de mis palabras? Soy un imbécil que prefiere perderte, hacer infeliz a Nicola al alejarlo de ti e incluso sería capaz de matarme antes de aceptar que estoy mal. Odiarte es el único sentimiento al que me puedo aferrar para sentir que no soy patético al perdonarte otra vez. Si fueras capaz de leer mi mente te darías cuenta de lo que te dije ahora. ¡Mi vida es vacía sin ti! Intenté amar, intenté escapar de ti, pero nada de lo que hice me hizo olvidarte. Eres una basura de vampiro si no puedes leer eso que es tan evidente para todos. ¿Por qué crees que todos me fueron de inmediato con el cuento que tenías una pareja? Para burlarse de mi. Porque todos saben que seguiré amándote. ¡Todos menos tú!

Dejó el apoyo para acercarse un poco a él viendo en donde estaba sentado. Un sarcófago, la mayor muestra de que estaba muerto como él le había dicho cuando se había marchado. Miró alrededor en busca de uno más pequeño para su amante, pero no lo había, incluso ese era muy grande para Deimos por lo que dedujo que dormían juntos ahí dentro.

Cuando leí tus cartas me di cuenta del daño que te había hecho. Me encerré para entrenar mi mente y cuerpo para enfrentarme a Denis y matarlo, pensando que si lo mataba podía tenerte de vuelta. Sanarte...Pensaba que lo necesitabas. Pero ya me dejaste claro que te gusta ser lo que eres ahora. Lucien...Me da lastima, que lo hayas llevado por doce años buscándonos. Supongo que sólo una persona con menos orgullo que yo podía aguantarte tanto tiempo.—sacó la carta que llevaba en el bolsillo y la dejó sobre el sarcófago.—Mírame a los ojos y vuelve a echarme. Mírame a los ojos y dime que me vaya y entonces lo haré y nunca más me verás.

Una vez estuvo más cerca lo miró hacía abajo y no pudo evitar acercarse más aún. Lo tomó del pelo hasta alcanzar el de su nuca y bajó hasta él.

¿Acá duermen juntos?— apoyó la mano en la madera y luego se acercó a su oído.—¿Te hace gemir como yo lo hacía? ¿Ese niño puede tomarte con fuerza saciando tu masoquismo? ¿Logra siquiera llenarte como yo lo hacía con este trozo de mi carne?— le agarró la mano y la guió violento hasta su entrepierna para que loa agarrara firme.—Échame otra vez y nos olvidamos de todo. Hazlo y le diré a Reynard que borre de mi mete todo lo que viví contigo.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Dom Mar 05 2017, 20:35

Cerró los ojos y suspiró, con los músculos en tensión, esperando que en cualquier momento la puerta de la calle se abriera y los pasos de Jack se perdieran, una vez más, y para siempre. Intentaba mentalizarse para ello, hacerse a la idea, pero no importaban los años que pasaran: siempre le dolía perderle.

En contra de lo que había esperado, Jack se dirigió hacia donde él se encontraba. Magnus levantó la mirada, para observarle, y apoyó los antebrazos en las rodillas, estando inclinado hacia delante.

Rodó los ojos ante la pregunta, y puso un poco más recta la espalda- Por supuesto que puedo hacerlo, pero no es tan sencillo como crees. Y, por otra parte, tan pronto piensas que me amas como que me odias. Tu mente es igual de contradictoria que tus palabras y no sé a qué debo prestarle atención. -espetó, humedeciéndose los labios con la lengua volviendo a escucharle. - ¡Tu vida es vacía sin mi pero me rechazas una y otra vez! Rechazas la idea de lo que soy y todo lo que digo -dijo interrumpiéndole por un instante, recibiendo de lleno un insulto al que realmente no le prestó atención. La mente de Jack era todo un torbellino, pasaba de una cosa a otra al momento como si fuera incapaz de decidirse por una sola opción, y ahora le insultaba por ello. Mas, en su fuero interno, sabía que le seguía amando y por eso había intentado decírselo sin éxito.

Enarcó una ceja al escuchar cuáles habían sido sus intenciones para con Denis, aunque no le sorprendían del todo. Había notado el profundo odio que le tenía al hermafrodita y sabía que querría cumplir su promesa tarde o temprano. - No hay nada que sanar, Jack. Eso es lo que parece que no quieres comprender: ahora esta es mi naturaleza, y no es algo reversible. -Bajó un poco la mirada cuando dijo lo de Lucien, frunciendo suavemente el ceño; era innegable que el milenario había soportado lo indecible solo por seguir juntos. Sus ojos claros se fijaron en la carta en cuanto Jack la puso al lado de su pierna. No recordaba qué ponía exactamente, pero si el momento en el que la había escrito, ebrio de sangre y dolor.

Levantó el mentón para poder posar la mirada en el rostro del pintor. Sus miradas conectaron y, aunque entreabrió los labios pareciendo dispuesto a hablar, no salió ni una sola palabra de ellos.
El tirón en su cabello fue firme y le obligaba a mantener la cabeza en una posición un poco forzada pero, pese a que podía deshacerse del agarre con un simple movimiento, no hizo nada para soltarse. Se limitó a seguir con la mirada el descenso de su cuerpo hasta que estuvo a su altura. A tal distancia que, de haber funcionado su corazón, habría estado latiendo con mucha rapidez. El aliento de Jack chocó con la piel de su lóbulo, acompañando el susurro que vino a continuación, cuando se acercó aún más, enviando a su mente un sinfín de recuerdos que entremezclaban los más eróticos y excitantes con otros muy hermosos.

Su mano acabó sobre la entrepierna ajena, apretando su miembro por encima de la tela, tal y como le estaba pidiendo. Giró el rostro para poder mirarle a los ojos, rozando con la punta de la nariz la ajena debido a la extrema cercanía- Le mataré antes de que logre siquiera entender lo que le pides. No quiero que olvides lo nuestro, no lo permitiré -aseguró, sin aceptar ni la posibilidad de que eso ocurriera, odiándole por pensar en ello. - Sé que me sigues amando, y que has venido guiado por los celos -inclinó un poco la cabeza, sin apartarse, sin dejar de tocarle. Su cercanía, su olor, el sonido de su corazón, su mirada... todo le volvía loco. - Y tú sabes que no te puedo volver a echar -Se levantó, obligándole a él a incorporarse también. Su mano libre fue hacia su nuca y le empujó hacia él para acabar por fin con esa distancia y atrapar sus labios con los suyos, besándole con pasión y deseo nada contenido. Había añorado tanto sus besos que no le importaba el pago por robarle uno de ellos, o cientos, pues no le permitió apartarse, exigiéndole que le correspondiera, derribando las barreras de terquedad y rencor que les separaban.

Había llegado a un punto sin retorno y era consciente de ello, pero no haría nada por evitarlo. Le había ofrecido la posibilidad de irse, de marcharse y olvidarle pero le había buscado. Osando incluso entrar a la habitación que, a todas luces, compartía con su nueva pareja. Pero, como dos imanes, habían chocado uno contra el otro. Jack aún lucía la chaqueta que Magnus no dudó en abrir con un ademán fugaz, al igual que la camisa que llevaba debajo, pudiendo por fin volver a contemplar el cuerpo con el que había soñado durante años. Su erección pulsó dentro del pantalón, y la sed de sangre empezó a florecer. Hambriendo, volvió a besarle mientras su mano se paseaba rauda por el torso y vientre hasta acabar en la cadera, obligándole a pegarse aún más. Empujones, golpes... nada conseguiría que Magnus se apartase de él. No quería que lo olvidará. Tiró del cinturón ajeno, aflojándolo para abrir el pantalón.


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Mensaje por Jack Stracci el Miér Mar 08 2017, 00:15

Jack iba a responder que su mente no era contradictoria, pero una voz en su cabeza le dijo "si lo es" su propia voz, nada sobrenatural, por lo que se quedó callado simplemente. La idea de que no podía revertir lo que era le molestó bastante pensando de nuevo en que se haría viejo y él sería siempre bello. Eso era lo primero que pensaba, no en las muertes, en la forma de alimentarse o de su naturaleza demoníaca como tal. En esas cosas se obligaba a pensar porque era su deber. Pero el primer pensamiento siempre era el de envidia y vanidad.

La discusión se volvió susurros en los que cada silaba acariciaba los labios del otro. Jack tenía la mano de Deimos donde la quería y su cuerpo comenzó a reaccionar rápidamente a ello. Sentía muchos deseos de besarlo pero aún así esperó para torturarse a si mismo con la cercanía.

No me has respondido ¿Logra satisfacerte?—su respuesta a los celos que acusaba Deimos fue esa, le dijo en susurro para seguir incordiandolo con la comparación, pues no creía que un niño pudiera llegar a ser como él. Pensé que por eso mismo diez años juntos no lo habían borrado de su mente y aún lo deseaba. Lo podía leer en sus ojos, aunque su mirada estuviera un poco cambiada. Era su Deimos y a la vez no lo era.

Se levantó obligado, aunque no pretendía poner resistencia, no después de haber detectado la forma en que lo miraba mostrando un deseo desconocido para él, incluso le parecía peligroso, pero extremadamente atrayente. Se pegó a sus labios desatando la pasión que sentía por él. Por la que se había dado latigazos para olvidar cada vez que acudía a su mente a torturarlo. Movió los brazos ayudándolo a que le sacara las prendas de vestir y él jaló las de Deimos luego sacandole la camisa por encima sin dedicarse a desabotonarla. Llevó las manos hasta su cinturón también para abrirlo y cuando lo consiguió se acercó para besar su cuello y olerlo para memorizar su nuevo olor que era algo más tenue y de alguna forma diferente, pero le gustaba, seguía siendo él. Volvió a besar su cuello mientras con las manos le abría el pantalón.

Miró a Deimos y lo tomó de la mandíbula y apretó de sus mejillas con una mano hasta que sus labios se separaran un poco. Jack apretó los dientes y arrugó un poco la nariz. Su mirada parecía de odio y pasión a la vez. Lo deseaba tanto como lo mataría en ese instante.

¿Así eras con tus amantes, verdad? rápido, antes de que venga... Puedo verlo desde el otro lado ahora.— lo besó con violencia y terminó mordiendo y jalando su labio. Mordió hasta romperlo y sentir su sangre. Pero esta fue diferente a como era antes. Sintió en su sabor algo poderosamente adictivo y excitante. Presionó la cadera contra él, con fuerza haciendo que chocara contra el sarcófago. Su erección se habían endurecido aún más al beber su sangre, casi hasta volverse doloroso. Entonces él mismo se separó haciendo acopio de toda su voluntad para eso y jadeó mirándolo a los ojos. Su respiración estaba agitada y el corazón muy acelerado.—¡Es la sangre!— exclamó comprendiendo todo. Él se hubiese perdido en esa sangre y supo que así le pasó a Deimos. Su expresión pasó del asombro al arrepentimiento. Rememoró la época en que estaba adicto a la heroína por culpa del doctor y como él ejercía control absoluto sobre él, como pensó en dejar a Deimos, entonces Magnus y como sólo podía pensar en eso. Era más fuerte que la heroína, sentía que ya necesitaba un trago más de su sangre...— Lo entiendo, lo entiendo todo ahora, la adicción , el dolor de perdernos, la dependencia ¡Oh, Deimos! Sufriste tanto solo. Es la sangre... La droga, la más dulce y poderosa. Necesito más. Dámela. Dame más.


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Mensaje por Magnus Vólker el Vie Mar 10 2017, 15:12

Siguió sin responder a la pregunta que Jack le planteaba pues no sabía como hacerlo y tampoco era capaz de ordenar sus pensamientos y sentimientos lo suficiente como para aclararse en ese aspecto. Ambos le satisfacían pero de maneras muy diferentes. Jack en la intimidad siempre había sido salvaje, sabiendo en todo momento qué hacer para que Magnus perdiera la cabeza y se rindiera a sus caricias o embistes. No importaba lo que hiciera, todo le provocaba oleadas de excitación y placer. Era sencillamente perfecto y había anhelado sus furiosos besos, los mordiscos, los roces intensos... Lucien, por su parte, compartía su naturaleza y ambos eran capaces de hacer cosas que nadie en su sano juicio haría. Las matanzas, el sexo sobre las sábanas repletas de sangre de sus víctimas, el lazo de oscuridad que les unía, el aspecto casi angelical del vampiro... Con Lucien podía ser él mismo sin cohibir su lado demoníaco. Les deseaba a ambos en diferente forma, pero debía reconocerse a si mismo que Lucien, en algunos aspectos, no podría satisfacerle como Jack.

El beso fue correspondido de inmediato, pero no por ello aflojó su abrazo, temiendo que pudiera echar a correr en cualquier momento, cambiando de opinión, necesitándole. Las prendas fueron directas al suelo pero su atención estaba aún fija en los ojos de Jack antes de deslizarse por su cuerpo, deleitándose con sus formas mientras permitía que le librase de la camisa. Inclinó un poco la cabeza para darle mayor espacio que besar en su cuello y suspiró sin poder contenerse, cerrando un momento los ojos, acariciandole. Permitió que le tomara del rostro y le devolvió la mirada, sintiendo un escalofrío de impaciencia recorrer su columna al percibir el tinte de esa mirada. Adora su odio, su salvajismo, su sadismo... alimentaba su excitación con ello, sabiendo que Jack no sería capaz de matarle. Querría provocarle dolor, lo sabía, y probablemente lo consiguiera, pero no daría un paso más definitivo. No cuando sus labios seguían clamando por más besos y su corazón dejaba claro lo mucho que ansiaba ese encuentro. Los latidos eran ensordecedores.

Jadeó ante el mordisco, con un pequeño siseo de dolor cuando la piel se rompió cediendo a la presión. Le besó, enrojeciendo sus labios mientras la sangre seguía goteando de la pequeña herida. Dió un paso hacia detrás al ser empujado y la parte trasera de sus piernas chocaron con el pesado sarcófago, aunque no llegó a moverlo. - Si -respondió, con la respiración agitada, mientras la herida se cerraba de nuevo. Podría haberle impedido probarla, solo habría necesitado un pequeño gesto para ello... pero eso habría significado la ruptura de unos besos de los que había sido adicto hasta la saciedad. Sus manos estaban sobre la cadera de Jack, reteniéndolo, viendo como la expresión variaba. Esbozó una pequeña sonrisa, un poco triste y melancólica, asintiendo nuevamente. De una forma u otra, el pintor había conseguido comprender por fin al menos lo que había sentido. La sangre fue suficiente para que fuera consciente de que no le había mentido a la hora de decir que no fue capaz de alejarse de él, de que se había vuelto su esclavo por completo. Pero ahora, le pedía más.

Magnus frunció el ceño y se le quedó mirando, pensativo durante un par de segundos- Siempre me intentaste librar del opio, odiabas mi adicción. Y me odiabas a mi por ello. Por culpa de beber la sangre de Denis caí en picado y os perdí. -Coló las manos bajo la tela de su pantalón, apretando sus nalgas, pegándole a él- Sé que quieres más, claro que quieres, ¿sientes lo que provoca?. Es sexo líquido, poder, fuerza... Pero piénsalo con detenimiento. El opio, la heroína, la cocaína; nada se parece a esto, no podrás olvidarte o dejarlo. Al menos yo no pude. -susurró antes de besar su cuello, agachándose después para sacar el pequeño cuchillo que tenía oculto en una vaina del tobillo y que usaba en ocasiones con sus víctimas por el simple deseo de jugar con ellas. No bajó rápido, sino que ocupó ese lapso de tiempo en besar el torso y abdomen ajeno mientras sacaba el arma. Después, se la ofreció. - Si después de pensarlo sigues queriendo beber mi sangre, úsalo para conseguirla... Phobos -levantó el mentón y le miró, dejando que tomara la opción que considerase, conteniéndose para no volver a acorralarle.


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Mensaje por Jack Stracci el Vie Mar 10 2017, 18:04

Deimos había simplemente guardado silencio lo que le dio como respuesta a Jack que estaba en lo correcto, Lucien no lo satisfacía. Prefirió pensar eso pues de haber podido responder algo para molestarlo seguro lo hubiese hecho. Tampoco le dijo nada ante su acusación de la infidelidad, pero todo eso había quedado en segundo plano y hasta en el olvido cuando sintió el sabor de su sangre, el poder de esta y lo profunda y voluptuosa que era.
Cuando el beso terminó sentía la necesidad de volver a tener sus labios. Su erección estaba dolorosamente aprisionada en el jeans que usaba ardiendo y latiendo. Necesitaba hacer el amor con él tanto como necesitaba de su sangre de nuevo. Se sentía más vivo que nunca y con más fuerza.

Escuchó lo que decía sobre las adicciones y tenía razón sobre todo eso. Especialmente en como le molestaba que se perdiera en el opio. Aunque siempre le había molestado más por la idea de imaginarlo en los fumaderos en los brazos de alguna china desnuda o de algún hombre que podía satisfacerse de su cuerpo mientras su amado estaba en esa somnolencia. Jack conocía las drogas, perfectamente, sabía como podían perderte y hacer que perdieras todo. La heroína había sido su peor pesadilla hacía unos años, cuando aún era muy joven para estar tan perdido. Pero su adicción hacía Deimos siempre había sido muy fuerte y si esa era la fuente de su droga, sus labios llenos de sangre eran sin lugar a duda lo más adictivo que había probado. Sólo lamentaba que le hubiese dado tan poco.

Jadeó cuando lo sintió bajar dejando un camino de besos por su pecho. Sólo podía pensar en que quería esa sangre y en que quería su boca abierta rodeando su pene. Mientras más abajo iban los besos más lo deseaba. Miró hacía abajo y llevó la mano hasta su entrepierna iba a sacarla de la ropa interior pero se interrumpió al ver el brillo de la daga que le ofrecía. La tomó aceptando su ofrecimiento sin decir una palabra. Estaba indeciso entre que necesidad satisfacer pero finalmente la primera fue la más poderosa.

Se agachó y se arrodilló delante suyo, quedando a la altura que había quedado Deimos y levantó la daga para pasear la punta del filo por su pecho bajándola hasta su ombligo. Se inclinó un poco hacía adelante y siguió para hacer que Deimos tuviera que acostarse en el suelo. Apoyó una mano en el suelo al costado de su cabeza y volvió a pasar el filo, pero más abajo acariciando las venas que se pronunciaban en su vientre bajo. Deseaba hacer de esa vena su festín.

Bajó por su pecho besándolo, tal como había hecho Deimos antes. Al llegar al limite, donde su pantalón ocultaba el resto de su cuerpo, dejó la daga a un lado para quitar las prendas que estorbaban hasta dejarlo desnudo. Jack se quedó un momento arrodillado con el tronco derecho para poder mirarlo y se sintió sobrecogido ante su belleza. Era perfecto, más incluso que cuando era suyo. Lo que fuera que hubiese pasado en su cuerpo tras la transformación había vuelto perfecto lo que ya de por sí lo era. Era imposible su existencia, pero sin embargo ahí estaba, enmarcado por madera rústica y oscuridad, con sus cabellos tan dorados como el sol y sus ojos azules que parecían dos zafiros cortados por las manos de un maestro para dar los destellos más bellos que pudieran existir, uno que se atreviera a rivalizar con las estrellas. Podría pintarlo en ese momento, pero creyó que no tenía la suficiente habilidad para capturar esa belleza y se sintió repentinamente triste por eso.

Lucien es perfecto para ti.— dijo de repente, a raíz de nada aparentemente, pero comprendió porque no le podía responder. No podía compararse. Lucien seguramente también tenía ese brillo en los ojos, esa piel perfecta, de porcelana, sin cicatrices, ni manchas. Seguramente sus dientes eran perfectos y su cabello relucía como el sol. Pudo tener una idea de como eran juntos, perfectos y se sintió insuficiente. Era como cuando terminaba un cuadro perfecto que no podía tocar porque sus manos estaban sucias. No podía tocar a Deimos.—No puedo tocarte... Nunca más podré pintarte.

Sus ojos se llenaron de lagrimas hasta hacer borrosa su visión y buscó ponerse de pie apoyándose en el sarcófago. Al cerrar los ojos las lagrimas cayeron, una sobre la daga y la otra a su lado. Jack no tenía los sentidos finos para notarlo, pero sí Deimos. Había sentido el peso de la realidad caer sobre él tan fuerte y repentina. Deimos no era más un príncipe, se había vuelto un dios y sus manos artesanas no eran dignas.

Se movió para tomar su ropa y caminar hasta la salida de la habitación. Lo más importante era alejarse de él en ese momento, no le importaba si tenía que salir así y enfrentar el frío con en torso desnudo y una erección quemando entre sus piernas.


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Mensaje por Magnus Vólker el Vie Mar 10 2017, 21:00

El filo de la daga se deslizó por su piel pálida, erizándosela, contrayendo el estómago en un gesto inconsciente cuando el arma se paseó por ahí. Era un roce peligroso que aumentaba su sensualidad al ser Jack quien lo llevaba a cabo. Sintió el suelo frío en su espalda cuando se tumbó, cediendo a los caprichos ajenos, ofreciéndose a si mismo como sacrificio en un altar de madera a un dios desconocido. El perfil del pintor se recortaba en la semi penumbra pues en aquella habitación no había luces encendidas más allá de un par de velas dispuestas encima de un tocador, y era tan hermoso que no pudo dejar de mirarle mientras la daga seguía acariciándole, decantándose por la mejor zona donde abrir la piel. Le ayudó a que le desnudara, incorporándose un poco y tirando la ropa a un lado antes de volver a tumbarse, llevando la mano a uno de los muslos de Jack.

La mente de su antiguo amante se abrió para él como una flor en primavera, desvelando sus pensamientos y sintió como le idolatraba de una manera que nunca antes había sentido, contemplando con su ojo más artístico cada recodo de su piel vampírica. Esbozó una pequeña sonrisa de medio lado, sabiéndose hermoso pero encantado con el hecho de que Jack pensara así. Se incorporó un poco con la intención de besarle, pero el gesto quedó congelado debido a la afirmación que los labios ajenos dejaron escapar. Magnus no pudo sino fruncir el ceño, mirándole sin comprender porqué decía aquello.

Vió como se levantaba pero decidió quedarse por el momento en el suelo, con una expresión confusa. Era como si un tren le hubiera arrollado de repente, dejándole increíblemente desorientado. No había esperado aquella reacción por su parte, menos aún después del arranque de pasión que habían tenido ambos. "No puedo tocarte... Nunca más podré pintarte". Esas palabras parecían esconder demasiado como para pasarlas por alto, pero aún estaba asimilándolo.

Solo fue un leve tintineo, un sonido que habría pasado desapercibido en otra situación. Pero ver esas lágrimas, escucharlas destrozarse contra la madera y el hierro, fue como una puñalada invisible.

Se levantó con rapidez y se interpuso entre Jack y la salida antes de que éste llegara siquiera a atravesar el umbral de la habitación. - Doce años -dijo, tirando de las prendas que el otro tenía en las manos para arrebatárselas y dejar que volvieran a caer al suelo para poder cogerle de las manos.- No he dejado de pensar en ti en todo ese tiempo. He echado de menos tus besos, tus miradas, tu cuerpo, la forma que tenías de fruncir el ceño mientras pintabas concentrado, las manchas de oleo que parecían decorar tu piel, tus arrebatos de histeria... todo. -aseguró, suspirando al interrumpirse por un momento- Tus manos serían dignas hasta de pintar a un maldito arcangel, Jack. -enarcó una ceja- ¿Crees que si no fueras perfecto no habría sido capaz de olvidarte? -cuestionó, aunque no le dió tiempo a contestar. Atrapó una de esas lágrimas con sus labios antes de besarle- Cuando posaba para ti me sentía hermoso, pero más aún cuando tus manos manchadas de pintura se perdían en mi cuerpo y lo manchaban también, porque convertías en arte vivo, me mejorabas. Eres perfecto, cada aspecto de ti lo es y me sigues volviendo loco. Me haces perder la poca razón que queda. -le giró el rostro para que observara el espejo que decoraba la pared, con un marco sencillo - Mira tu propia belleza de una vez. Si lo pudieras hacer a través de mis ojos te darías cuenta de que eres una obra de arte. Nunca he comparado a nadie contigo, ni lo haré.-Le agarró de las muñecas y le hizo llevar las manos a su cuerpo- Quiero que me toques. Hazlo.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Jack Stracci el Vie Mar 10 2017, 21:58

Se detuvo en seco en la puerta cuando Deimos se le atravesó. Era increíblemente rápido.
Miró sus ojos mientras escuchaba lo que le decía, sintiendo que cada una de sus palabras llegaban profundo en sus sentimientos. Estuvo llorando en silencio todo el tiempo mientras se las escuchaba. Eran palabras hermosas y dolorosas a la vez pues lo amaba tanto, pero por orgullo le había hecho daño. Ambos se lo habían hecho mutuamente sólo por mantener dignidad.
En esos momentos pensó que eso ya no importaba, había mostrado una grieta en su caparazón y sus palabras hermosa había terminado por destruirlo dejándolo expuesto con la fragilidad que él conocía. Se quiso secar las lagrimas pero no hizo falta porque Deimos las limpió con sus besos. Jack lo miró a los ojos manteniéndose muy cerca de él, luego miró el espejo como le decía, miró sus propios ojos brillantes de lagrimas, aunque no se podía ver muy bien por la escasa luz.
Al ver su reflejo consideró volver al pelo castaño. Era muy indeciso sobre esas cosas siendo constante sólo en mantener ese extraño corte de cabello.
Volvió a mirar a Deimos esbozando una pequeña sonrisa y llevó las manos hasta su cintura cuando Deimos lo hizo hacerlo, luego subió una hasta su rostro y lo acarició. Luego la bajó por su cuello hasta su hombro.

Antes podía pintarte de memoria, podía retener tu imagen. Te hacía posar en ocasiones sólo para poder verte pues eso me alegraba cada día. Nunca dejé de amarte en los años que estuvimos juntos y si hubiese sido mi caso también te hubiese buscado doce años. Pero soy frágil, cobarde y carente de voluntad. Te veo convertido en un dios, un ser inmortal en la tierra. Tú que fuiste mio te elevaste desde lo más bajo de la humanidad hasta el cielo.
»Eres más de lo que tus sueños pudieron alcanzar y ahora me siento tan insignificante. ¿Cómo voy a tocarte? Mis manos son ásperas.
—le mostró ambas en ese gesto. Sus manos que siempre estaban calientes por el trabajo, por la fuerza con la que agarraba las herramientas, sus dedos eran nudosos por estar siempre en garra en torno a un pincel y la piel era seca al ser limpiada con la corrosiva trementina cuando se manchaban de óleo.—Ya no podría pintarte de memoria. No hay colores que puedan mezclarse para dar con el color de tus ojos. No puedo capturar ese color, no puedo mirarte con estos ojos que ven tan mal... Me... me quedé atrás. Envejeceré y moriré y no quiero que me veas como me marchito.
»Te envidio y por eso te odio. Tu piel siempre será más que perfecta, tu cabello, tu ojos...tu pene. Mientras tanto yo, perderé mi juventud con cada respiro. Prefiero que me recuerdes así y no cuando ya no quede nada de mi... Haré un autoretrato, para conservar de algún modo lo que soy ahora. Puedes quedártelo... Lucien, tu nuevo compañero es perfecto para ti, son iguales. Debe ser hermoso, pues no hubiese elegido pasar diez años con alguien que no lo fuera.


Se giró para mirar donde había arrojado Deimos sus prendas. Se agachó para tomarla y al levantar la vista se encontró con el cuerpo desnudo de Deimos y eso hizo que se ruborizara. Lo deseaba, pero sus acciones fueron por otro camino. Se levantó y fue hasta la daga, la levantó y la llevó a su cuello enterrando la punta donde tenía una cicatriz que había dejado una bala. Enterró la punta y abrió la carne. No fue un corte profundo que comprometiera una arteria, pero su sangró abundantemente. La sangre se deslizó por su clavícula y bajó por su pecho en hilos escarlata brillante. El olor era evidente hasta para él por lo que no imaginaba cuan fuerte debía ser para Deimos.

Tómame. Soy tuyo.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Jue Mar 16 2017, 16:11

Elevó sutilmente las comisuras de sus labios para esbozar una sonrisa - ¿Elevarme hasta el cielo? Creo que he hecho justo lo contrario. Me alimento de la sangre de los seres humanos, los rayos del sol se han convertido en mi enemigo, mi corazón está muerto desde hace una década... nunca podría traspasar las puertas del cielo, y no querría hacerlo. Tú y yo siempre hemos sido amantes de la oscuridad -contestó, tomando sus manos cuando se las mostró- Y las mías frías -replicó ante su "mis manos son ásperas", pues siempre le habían perdido sus caricias, sin importar nada más. Las manos del pintor eran más fuertes que las suyas desde que tenía memoria, más asperas debido al trabajo pero también creadoras de arte.

Frunció un poco el ceño, pensativo, sin dejar de mirarle ni un sólo momento mientras le escuchaba. Tenía razón. Cuando había ido al circo había ido sin pensar en nada más pero luego la certeza más aplastante indicaba que por ellos debería haber pasado el tiempo. Era un milagro que mostraran el aspecto con el que les vió la última vez, y eso no volvería a ocurrir. Los engranajes del reloj del tiempo habían vuelto a ponerse en funcionamiento para Nicola y Jack y cada día, mes o año eso se notaría en sus cuerpos ahora hermosos y tentadores, en sus miradas y voces... Mientras tanto él seguiría como siempre, sin que nada turbara su semblante. Nunca llegaría a tener una sola arruga o una cana, los achaques propios de la edad serían toda una incógnita así como los dolores o las enfermedades. La brecha que provocó la desaparición del circo les había separado, pero a partir de ahora lo haría el abismo del tiempo. - Me he convertido en el Sombrerero, y parece que el Tiempo y yo hemos discutido-musitó, casi sin alzar la voz, colando su frase entre las que Jack pronunciaba. rememorando esa parte de Alicia en el País de las Maravillas. Podría convertirlo en un futuro, cuando estuviera preparado. Hacer que la eternidad se extendiera frente a ellos.

-Quiero un autoretrato tuyo, siempre lo he querido pero tú te negabas a hacerlo. Pero también quiero que estés aquí. Tu juventud puede mantenerse tal y como lo ha hecho la mía, solo tendría que... -no dijo nada más, consciente de que se negaría en rotundo. Solo hacía unos días que había insinuado que lo seguía considerando una pieza de caza sobrenatural, un monstruo, y no querría convertirse en uno.

Jack había vuelto a nombrar a Lucien y su frase fue suficiente como para que Magnus supiera que los celos persistían firmemente. - Si tanto deseas saber como es, te lo puedo mostrar -le miró a los ojos y le envió una imagen mental, una pequeña ilusión real. Tenía como marco el elegante salón del apartamento de Los Angeles, y Lucien aparecía tocando el violín, concentrado en la melodía antes de percatarse de la presencia de Magnus. El de apariencia más joven giraba el rostro hacia él y esbozaba una encantadora sonrisa. Era un recuerdo cercano que quiso compartir para satisfacer la curiosidad ajena, creía que lo necesitaba. Se abría para él.

Se acercó un poco al verle tomar el cuchillo, dispuesto a que lo usara contra él para poder abrir su carne tal y como le había ofrecido con anterioridad, pero ocurrió justo lo contrario. La sangre de Jack manó, espesa y cálida, por su clavícula y fue descendiendo en un riachuelo demasiado provocador. Escuchó sus petición pero no fue más que un eco lejano que intentaba colarse entre el sonido del corazón que retumbaba enviando más sangre a la herida, llamándole sin remedio.

El olor le hizo perder el control y su rostro cambió mientras los colmillos crecían visíblemente. - Phobos... -nombró, queriendo decirle que no debía haber hecho aquello, pero, a la vez, había fantaseado tanto con que lo hiciera que no pudo decir nada más. Se acercó a él, mirándole con sus ojos ahora tan negros como una piedra de onix. Cerró los ojos permitiendo que el dulce aroma de la sangre le embelesara por completo, cediendo al influjo mientras le tomaba de la cadera. Se inclinó para recoger aquel río carmesí, suspirando de satisfacción en cuando la primera gota entró en contacto con su lengua.

No recordaba haber probado jamás una sangre humana semejante y supuso que así debía saber la ambrosía de los dioses más oscuros, altar que ahora también le pertenecía a él. Nunca, en todos los años que habían estado juntos, había sentido una unión más perfecta con él como la que estaba teniendo lugar en ese momento, devorando la esencia que le daba vida y que ahora formaba parte de si, embriagándolo.  Llevó la mano al suave cabello teñido, forzándole a ladear la cabeza y hundió los colmillos en su cuello, profanando su piel, ansiando que aquel torrente de sangre inundara su garganta hasta asfixiarle. Le aprisionó contra él al llevar su mano libre a la parte baja de la espalda, perdido en la sed y en la lujuria y el hambre que seguía despertando. Había cerrado los ojos tras el primer trago, escuchando los sonidos que vibraban en las cuerdas vocales de Jack, tan sensuales como hermosos. Pronto, unos susurros ininteligibles hicieron acto de presencia pero el vampiro no les prestó la menor atención. Los recuerdos de Jack, los sentimientos y el poder fluían tanto como su propia sangre.

Tenía que parar, lo sabía, si seguía bebiendo corría el riesgo de acabar con su vida y eso era lo último que deseaba. Pero aquella era una comunión perfecta y sus sentidos se volcaban en cada sensación. Se obligó a detenerse, jadeando, rozando con los labios las heridas que él mismo había provocado antes de apartarse un poco para poder encararle y besarle con pasión, aún con el sabor de la sangre impregnado en sus labios y sin ocultar los colmillos que caracterizaban su naturaleza y por los que había corrido ríos de tinta en forma de leyendas e historias.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Jack Stracci el Mar Mar 21 2017, 02:49

Su mano no había temblado, no había titubeado al cortarse y ni siquiera lo había meditado antes de hacerlo. Jack estaba libre de las voces que lo llamaban a la misión divina, pero no por eso se trataba de una persona estable mentalmente, su locura seguía latente y se manifestaba en ese momento en la falta de autopreservación, no tuvo miedo de hacerse daño, pese que tampoco se había medido. Podría haber comprometido una parte importante de su sistema sanguíneo, pero la suerte estaba de su lado cuando flirteaba con la muerte.

Quizás no le había importado morir entonces, cuando vio en su mente como era el hermoso nuevo novio de Deimos, su rostro era como el de un ángel, sus facciones perfectas aun más perfeccionadas por la sangre poderosa que los mantenía inmortales y por siempre jóvenes. Sin daños del sol inclemente que curtía la piel de trabajadores como él. Se sintió incapaz de competir con esa belleza ultraterrena que hasta él deseo corromper, sino no fuera porque de seguro ese rostro angelical escondía a un demonio mucho más mortífero de lo que él lo era. Deimos lo había reemplazado con lo mejor en la tierra. La única forma en que podía sentir que le daba amor y pasión era con su sangre que sería para él hasta la ultima gota. "No me importa morir" pensó. Y de esa forma bajó los brazos, esos que durante los momentos más duros de su vida remaban contra la corriente aferrándose a la vida, pues era lo único que tenia.

Encontró una paz indescriptible cuando se dejó ir. Se sintió como un mártir sin saber que su sangre estaba llena de un poder otorgado por la fe. Esa sangre podía infundirla en las armas para dañar demonio si lo canalizaba y aunque no tenía esa propiedad por si sola se trataba de una sangre poderosa de todas formas y cuando tuvo a Deimos bebiendo de él pudo hacer sentir-sin darse cuenta- lo que él vivió cuando las voces no dejaban de dar alaridos que clamaban por su auxilio. La batalla llamaba, una batalla que sabía que iba a perder pero que en el camino hacía el infierno debía llevar a la mayor cantidad de demonios con él a las profundidades.

Gimió cuando lo forzó a ladear la cabeza y luego ahogo otro gemido que hubiese sido más alto al sentir como sus afilados colmillos penetraban su carne sin compasión. Cayó en un estado de éxtasis inducido de una forma que no comprendía. Su erección bombeaba al igual que lo hacían sus venas. Se abrazó a él al no poder sostenerse y mientras iba cayendo más y más en el placer eyaculó en sus pantalones sin darse cuenta de eso. Estaba perdido en el mayor placer que había sentido y alcanzar el orgasmo fue una consecuencia natural. Era uno con Deimos, su amor, su tormentoso amor.

Iba a morir feliz, era lo más gratificante que le podía pasar y sentía como los latidos de su corazón que luchaba golpeaban con fuerza en sus tímpanos, pero no se detuvo, fue Deimos quien lo hizo como si fuese un coitus interruptus a la muerte. Recibió sus besos que ahogaron su gemidos sumiéndolo en una especie de desesperación al sentir que se ahogaría, pero finalmente respondió a su ritmo, débil como estaba, exhausto, con las piernas que no lo podían sostener y los ojos que se le cerraban pidiendo descanso. Estaba en un limbo de placer, ni siquiera podía preocuparse por algo más. Quería más, quería que siguiera bebiendo.

Acaba, acaba conmigo. Mi ángel de la muerte.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Mar Mar 28 2017, 17:16

"Ángel de la Muerte", aquel apelativo ocultaba tras de si una historia mucho más intensa para él que la de la propia religión. Era la forma en la que le había llamado la primera vez que sus vidas se encontraron, enterrados en vida en ese sanatorio que amenazaba con destrozar hasta lo más profundo de su alma. Jack había pronunciado esas cuatro palabras mientras le miraba fíjamente a los ojos, con los suyos velados por las drogas y la debilidad mientras sus labios azulados por el frío pugnaban por decir algo más. Y ahora, muchos años después de ese encuentro, volvía a pedirle que acabara con su vida. La tenía en sus manos, y con un sólo gesto podía acabar con él tan rápido como si fuera una preciosa mariposa a la que estrujar entre los dedos. Solo unos tragos más, unos sorbos de su exquisita sangre condenada y ambos serían arrastrados a dos finales muy diferentes pues el rubio tenía la certeza de que no podía seguir viviendo si Jack moría.

Sabía que los celos habían aumentado cuando le mostró a Lucien mentalmente, que lo había visto tan bello como era: un angel caído en medio de la vulgaridad de la sociedad del momento. No quería que pensara que lo había reemplazado, pero las palabras morían antes de ser pronunciadas, demasiado atraído por la sangre y los latidos de su corazón como para centrarse en el sencillo arte de dialogar.

Estaban en el suelo, arrodillados como dos siervos de una deidad desconocida, apoyados levemente en uno de los laterales del féretro de madera pulida y oscura. Magnus abrió los ojos tras un beso más y le acarició el cabello, contemplando su semblante bonito y abatido. - No... -susurró cerca de sus labios, relamiéndose un poco los suyos como si con eso pudiera volver a saborearle, luchando consigo mismo para no cumplir su petición pues la herida seguía sangrando y reclamando su hambrienta atención. - ¿Aún no entiendes que no podría matarte? -aseguró, bajando la caricia por su costado, rozando su piel estremecida por el placer- Tu sangre es... -intentó buscar la palabra oportuna pero no había ninguna capaz de describirla. Las voces empezaban a amontonarse en su cabeza, las oía corretear tal y como haría un roedor entre las paredes de una casa de madera. Cerró los ojos, sacudió levemente la cabeza para aclarar sus ideas y miró la estancia, distinguiendo unas extrañas figuras que parecían señalarle.

Cuando bebía se nutría a la vez de los recuerdos de la gente, de las sensaciones que bañaban sus mentes, de las súplicas veladas que no eran capaz de pronunciar por el éxtasis... pero jamás había sentido o visto algo como aquello y su expresión era clara en ese aspecto. No quiso, ni pudo, ocultar su confesión mientras seguíá con la mirada las sombras que pasaban fugazmente por su lado, gritando de forma incomprensible. Su respiración se agitó - ¿Qué significa esto? -preguntó a la nada antes de fijar sus ojos claros, brillantes, en Jack; cuyos párpados habían caído inmersos en un pequeño sopor. -¿Son ellos los que te acompañan?

Mordió su propia muñeca, sesgando las venas de la diestra, y llevó la herida hasta los labios entreabiertos del pintor. - Bebe -ordenó en un murmullo, afianzando el abrazo, escuchando un nuevo grito que era proferido detrás suya. Dentro de su cabeza. No había ingerido la suficiente sangre como para que aquel intercambio convirtiera a Jack en uno de los suyos, pero si repondría sus fuerzas y crearía un lazo entre ambos.

Era casi una violación, y no penso en ello mientras su sangre demoníaca se derramaba en la boca de su antiguo amor. Fue un impulso guiado por el deseo y la obsesión que sentía hacia él, por la necesidad de hacer de esa unión una casi imposible de romper. Podría haberse ido de Bodie con Lucian, haber olvidado el pasado y permitir que Jack y Nicola vivieran juntos y felices. Pero no fue capaz de hacerlo o de darle, como antes, la capacidad de elección. Sabía lo que conllevaba que Jack probara su sangre a ese nivel, más allá de una simple gota. Él lo había sentido en su propia carne con Denis, y quizá, el egoísmo, le llevaba a hacer lo mismo que él.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Jack Stracci el Vie Mar 31 2017, 23:36

Lejos del orgullo de antes Jack se mostraba dócil y sumiso ante las sensaciones de su mordida que lo arrastraban a un mundo lujurioso y peligroso, como las drogas que tanto le había costado dejar en su adolescencia. Se dejó llevar por las emociones devolviendole el titulo que le había dado la primera vez que lo vio en un estado alterado. Estaba nuevamente en sus manos, pero la muerte en ese momento era más real que nunca y aún así parecían onírica.

Claro que puedes, lo prometiste. Tú ya estás muerto... Debes hacerlo. ¡Me lo debes!— le dijo retomando el tema de la promesa, pese a que meses atrás para él - años para Deimos- Habían discutido al respecto. Para Jack los asuntos con Deimos no estaban sanjados. Podía ignorarlos si estaba lejos y tener la ilusión de que sería libre de esos sentimientos con el tiempo. Pero estando cerca no podía ignorarlo. Era su ángel, su sol, su musa. Vivía por él, su alma y cada latido de su corazón eran suyos. Eso no quitaba lo que sentía por Nicola, su esposo, pero jamás dejaría a Deimos en su mente, eran como los demonios que lo atormentaban.

Estaba débil, no podía mantenerse y aunque estaban en el suelo, ni siquiera supo cuando llegaron ahí, no se podía su peso. Se dejó deslizar por la madera del ataúd mientras miraba a Deimos mirando a los esbirros de Arawn. Estaba acostumbrado a que nadie los siguiera con la mirada, pero pudo notar que él lo hacía ahora. Era reconfortante, le confirmaba que existían. Cerró los ojos manteniendo la sonrisa e intentó asentir a su pregunta, pero casi no se movía. Estaba perdiendo la conciencia. Ya solo veía oscuridad.

Sintió una tibia gota en sus labios, no era la primera que derraba Deimos sobre ellos, pero si la primera que Jack sintió y su parpados se apretaron un poco dando señales de vida. Entreabrió lento la boca y tocó con la punta de la lengua esta gota para luego sentir las otras y como seguían cayendo otras. Entreabrió los ojos y vio, aunque un tanto difusa y doble, la muñeca de Deimos. Como un acto instintivo se prendió a ella y después de lamerla empezó a succionar su sangre. ¡Su poderosa sangre! ¡Oh, estaba llena de vida! Nunca un elixir había sido tan potente, delicioso, lujurioso y adictivo a la vez. Jadeó por la nariz mientras sus fuerzas se reponían demostrándolo en un agarre más fuerte a su brazo. Había saboreando un poco antes su sangre, pero no había sido nada en comparación con la buena dosis que le estaba sacando. Era inagotable, pensó y seguía bebiendo.

Sentía la euforia recorriendo sus venas y tras jadear de placer se despegó de su muñeca para ir por sus labios los cuales besó con ansia. Luego besó su mandíbula hasta su cuello.

Sentí tu corazón. Latía contra mis labios.— besó su oreja después de hablarle en un susurro. Se inclinó hacía él para recostarlo nuevamente, quería retomar donde había estado antes de que se sintiera indigno de tocarlo, pues ya no pensaba en esas cosas, sólo pensaba en el deseo de tenerlo.—Sé mio nuevamente. Deimos, vuelve a mi, vuelve conmigo y Nicola. Te amo, te amamos, lo sabes. El circo te ama y te necesita. Vuelve conmigo.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Mar Abr 11 2017, 21:47

Se negaba en rotundo, sumamente orgulloso y cabezota, en ceder y obedecer esa petición. No quería matarle y se sabía incapaz de ello, de igual manera que, pese a todo, no creía que él mismo estuviera muerto. Quizá lo consideraba desde una perspectiva demasiado romántica, bohemia o poética; pero un ser completamente muerto no puede hablar, sentir o pensar, y él era capaz de todo eso y mucho más. Estaba vivo de una forma única y espléndida, como un ave fénix que renace de sus cenizas más mejorado que nunca. Por eso no respondió ni dió siquiera muestras de sopesar sus palabras, prefería hacer ver que éstas nunca habían completado el viaje hasta sus oídos.

Podía leer los pensamientos de Jack, pero era como hacerlo desde un prisma colocado en el agua: borroso y confuso. Su nombre y el de Nicola serpertearon un instante por su cabeza pero se vieron pisoteados por la presencia de esos demonios sin rostro pero con una mierda increíblemente profunda y penetrante. No podía dejar de verlos, de contemplar su extraño paseo y la estela oscura que parecían dejar tras ellos. Los gritos, los colores, la cantinela que no lograba identificar se superponían a cualquier posible pensamiento pero, a su vez, eran creaciones mentales de Jack.

Uno de ellos alargó la mano hacia el vampiro, mostrándole una mano oscura de larguísimos dedos que, por un momento, le recordaron a las patas de una tarántula onírica; y Magnus rechazó el roce llevando la cabeza un poco hacia detrás en un gesto totalmente inconsciente. Algo le decía que no eran sólo espíritus y que era posible que le tocaran.

El grito de guerra volvió a resonar con fuerza haciendo temblar la habitación y... todo se difuminó cuando los labios de su antiguo amante al fin alcanzaron la herida abierta de su muñeca. El vampiro guió su mirada celeste hacia el rostro ajeno y vió, ensimismado, como empezaba a beber su sangre maldita, como ésta se derramaba por sus comisuras un poco pese a su sed.

La luz acudió a su mente. abriéndose paso entre la excitación y la oscuridad y se dió cuenta de lo que realmente estaba haciendo. Lucien y él habían regresado a Bodie para que pudiera vigilar a sus dos antiguas parejas, cerciorarse de que el cambio de década, los paletos del pueblo o la falta de dinero y comida no acababan con ellos bajo tierra. Sabía que ahora que les había encontrado no podría alejarse realmente de ellos, pero por unas semanas había creído que la negativa de Jack era inamovible. En cambio, ahí estaba ahora, con su amante mortal en el regazo, bebiendo su sangre mientras él yacía sentado y desnudo en el suelo, traicionando cada rincón de la confianza de su bello ángel caído milenario. Diez años reducidos a eso, a un pico de culpabilidad que desapareció por la presión ejercida por los labios de Jack contra su piel abierta, o la caricia caliente y húmeda de su lengua acaparando cada gota.

Gimió suavemente, cerrando unos segundos los ojos antes de volver a mirarle, permitiendo que se aferrara a su brazo desnudo. Sin, al parecer, tener la intención de obligarle a que terminara de beber. Quería que se saciara y fortaleciera, que el nexo de unión se tornara tan fuerte y peligroso como un alambre de espino.

Se inclinó hacia él para corresponder al beso y le agarró de la cintura, incorporándole un poco, suspirando por esos besos que tantos estremecimientos le habían provocado en el pasado.

Sonrió de medio lado por sus palabras- Podría decirse que estabas bebiendo directamente de él -contestó, contemplando su perfil que resaltaba en la oscuridad. Las siluetas seguían presentes, pero no conseguían reclamar su atención de la misma forma que antes. Menos aún cuando las siguientes frases de Jack hicieron que los cimientos que durante años había construído se resquebrajasen. Le miró, frunciendo un poco el ceño por la sorpresa. - ¿Lo dices de verdad, o es la sangre la que está hablando? -necesitaba saberlo con absoluta certeza pues era conocedor de primera mano de lo que conseguía provocar la sangre vampírica en un humano. - Deseaba tanto que pronunciaras esas palabras cuando fui a veros la otra noche... por eso me enfurecí tanto -suspiró, apoyando mejor la espalda en el ataúd, acariciando el costado ajeno- Yo también os amo, siempre lo he hecho. Nunca he dejado de ser tuyo. -Le apartó un mechón de cabello para poder observar mejor sus ojos. La herida de la muñeca ya se había cerrado aunque quedaban vestigios de la sangre derramada en la piel. - Hace sólo un momento me pedías que te matara, y ahora que vuelva contigo, ¿qué es lo que quieres? ¿o acaso consideras sinónimos ambas opciones? ¿Estar conmigo es morir en vida para ti?.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Jack Stracci el Miér Abr 12 2017, 02:22

¿Qué importa si es la sangre la que habla? Bebí de tu corazón, si estas son las palabras que me nacen al beber de tu corazón es porque tomé tus sentimientos. Lo deseas también.— le dijo antes de que Deimos se lo confirmara diciendo que eso era lo que esperaba cuando había llegado. Se acomodó en su regazo a horcajadas y arqueó la espalda hacía él para poder estar cerca de sus rostro y sus labios los cuales no tardó en besar después de que Deimos terminara cada frase. Interrumpiendo o molestándolo quizás. Sentía que la sangre que le había dado le llenaba el pecho de amor, estaba en un estado de enamoramiento renovado. Tenía quince años de nuevo y había encontrado el amor verdadero.—¡Quiero todo! Quiero que me mates si no estás conmigo. Quiero que estés conmigo por un tiempo infinito y finito a la vez. Si el tiempo empieza a darse un banquete con mi carne arruinando mi belleza, marchitandola mientras a ti no te toca quiero que me dejes y la única forma de dejarme es bebiendo hasta la ultima gota de mi sangre. Te entregué el poder sobre mi destino cuando vi por primera vez tus ojos.—le acarició la mejilla y luego bajó hasta sus labios.— y tus labios.

Acarició su cabello y su hombro, bajó por su brazo y luego llevó la mano hasta su cintura. Paseó el indice por su piel delineando la figura que hacían sus lunares, una constelación única la cual conocía a la perfección. Su cuerpo no había cambiado ni un poco, sólo había mejorado.

Si Lucien es el único obstáculo y lo único que nos separa de tenerte, lo voy a destruir. Junto con Nicola y un ejercito si es necesario.— volvió a mirarlo a los ojos mientras le hablaba bajo. Acarició sus rostro nuevamente.—Si llegas a elegir un bando, cariño, asegúrate de estar en el correcto también. Mi corazón humano es frágil en comparación con el de ese monstruo, lo sabes bien, y no podría soportar un rechazo tan grande y cruel. Te daré tiempo para terminar con él y volver con nosotros. No soy tan inflexible. Si no lo haces levantaré una guerra en el que sólo habrán perdedores.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Mar Abr 25 2017, 23:32

¿Si lo deseaba? Jack no sabía realmente cuanto, no parecía consciente de ello en absoluto y por eso casi, en cierto modo, parecía que se estaba burlando de él. El lazo que les unía desde el primer día que se habían conocido era tan fuerte que siempre había estado seguro de que nada, ni nadie, podría ser capaz de romperlo. No importaba la situación, el peligro, el resto del mundo y, desde luego, tampoco el tiempo. Estaban hechos el uno para el otro y siempre había pensado así.

Era muy difícil concentrarse en hablar cuando, a cada segundo, sus palabras eran interrumpidas brusca pero dulcemente por un beso del pintor. Quería besarle y por eso correspondía de forma fugaz a cada uno de sus besos pero, a la vez, sabía que le tenía que plantear sus dudas. Necesitaba que le respondiera. Sonrió, guiado por una emoción que nacía de su pecho y era provocada por las palabras del otro. - Avaricioso, tanto como yo. No puedo dejarte, y tampoco matarte. Siempre has sido mi debilidad. ¿Y qué demonios importa ahora el tiempo? -rodó los ojos- Quiero centrarme en el presente.

Una vez más se distrajo en las suaves caricias que Jack le prodigaba, un cosquilleo que descendía por su torso. Llegó incluso a cerrar relajadamente los ojos para centrarse en aquella sensación pero, a la mención de Lucien y el contenido de la frase, los abrió de golpe para devolverle fijamente a los ojos. - No -negó con absoluta rotundidad, despejando sus sentidos- No podríais destruirle, su poder es impresionante y es uno de los más ancianos que existe. El más antiguo sin duda... -negó otra vez, sin querer ocultarle nada- Y no quiero que lo hagáis. De igual manera que jamás permitiría que él os dañara a vosotros. -Guardó silencio un momento- ¿Sigues considerándome un monstruo? -preguntó, pues ese era el apelativo que le había dedicado a su amante y ambos compartían la misma naturaleza.

-Siempre hemos estado en una guerra. Una contínua... una semana sin peleas o discusiones entre nosotros la considerábamos aburrida -comentó, rememorando esa época con una pequeña sonrisa- Necesito un poco de tiempo... -murmuró- Si volviese con vosotros, tendrías que aceptar mi ser. Mi manera de alimentarme, mi nueva vida; ¿estarías dispuesto a eso? -giró el rostro para mirarle, acariciándole el muslo- Eres un cazador; y si uno de los tuyos hiciera simplemente el amago de atacarme, me vería obligado a acabar con él. Aunque sea uno de tus compañeros. Sigo siendo el mismo pero hay cosas que han cambiado

Se sentía en un callejón sin salida, aprisionado por dos ganchos que estaban clavados en su corazón y tiraban de él, cada uno desde un extremo. Por un lado Jack y Nico, por el otro Lucien. De adolescente llegó a pensar que no era capaz de sentir nada por nadie, que los demás no eran más que marionetas que podía manipular o utilizar a su antojo; pero todo había cambiado. Estaba dividido en dos de una forma demasiado dolorosa y complicada. Ansiaba con toda su alma volver con Jack, pero Lucien también era realmente importante para él. Aún así, Jack nunca dejaría de estar en la cima de sus sentimientos; coronándolos como un Rey. La decisión era fácil en ese sentido, y estaba tomada desde el principio. Ese abrazo que estaban compartiendo era sencillamente perfecto.

-Tu corazón nunca ha sido frágil, lo has ido fortaleciendo. Eres un eterno superviviente -inclinó el rostro para besarle, suspirando contra sus labios- Casi parece que esto no es más que un nuevo sueño... -susurró mientras le acariciaba el costado, lenta y amorosamente, perdido en su piel- y si despierto volverás a desaparecer. -tras un beso, esbozó una sonrisa- Si on n'aime pas trop, on n'aime pas assez-pronunció en un perfecto francés que casi parecía un seductor ronroneo, hablando para si mismo en voz alta.- Lucien sabe lo que siento por ti, nunca se lo he ocultado. -quería que supiera eso, que no había secretos en ese sentido y que su mente siempre había estado puesta en él de una forma u otra. Volvió a besar su cuello y su hombro, queriendo congelar el tiempo. - No soporto estar sin ti


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Jack Stracci el Lun Mayo 01 2017, 22:27

¡El tiempo lo es todo!— le gritó llevándose las manos a la cabeza y tirándose del cabello en una acción llena de frustración. Lo había dejado desordenado hacia la cara y lo miraba a los ojos con los suyos muy abiertos siendo el perfecto reflejo de sus temores, de la inseguridad y ansiedad.—¡te lo he dicho mil veces! ¡mil veces! y mil veces más sigues diciendo que no importa. ¡Eres un imbécil! Date cuenta ¡date cuenta! cada segundo que pasa soy más viejo que tú, miles de segundos pasan cada noche, cada día y yo estoy envejeciendo. ¡Mirate! pasaron doce años. ¿Que hubiese pasado si yo hubiese sido el que quedara fuera del circo esa noche? Por cosas del destino fui, después de evitarlo por meses, justo esa noche fui. ¡Tendría treinta y dos! No me vería como ahora. Si me vuelves a decir que el tiempo no importa, te juro que te arrancaré la cara con los dientes.

Escuchó luego lo que decía de Lucien y le desagradó sentir que lo alababa y defendía. Al verlo podía ver en sus ojos que sentía algo por ese chico.

Me subestimas, como siempre. Será un gran trofeo matarlo.—resopló luego cuando le preguntó si lo veía como un monstruo, ni siquiera se lo había dicho a él y Deimos había decidido tomarlo como un insulto a su persona. "Quiere pelear" se dijo a si mismo en la mente y casi le dio lo que quería gritándole que sí, pero no lo hizo, fue sólo una discusión que pasó en su mente mientras él sólo había rodado los ojos y negado. Deimos finalmente menciono aquello, las peleas que siempre tenia y Jack soltó el aire por la nariz en una risa y luego una mueca de una sonrisa contenida.—Es porque eres imbécil y te odio.— giró la cara para mirarlo dedicándole esa palabras que eran opuestas a las palabras dulces que se dedicaban los amantes pero para ellos eran lo mismo que un "te amo"Me gustaría tan sólo meterte en una caja y soldarla como hice en Baltimore. Fue sin duda la mejor forma de impedirte brillar en el escenario.— se rió recordando esa época en la que venían de una tanda de venganzas, una tras otra.

Se acurrucó en su pecho mientras escuchaba sobre lo que debía aceptar y a pesar de que se quedó en silencio lo aceptaba. Lo que no podía aceptar era envejecer y por eso no le echaba más de un año a la relación, tristemente. Pensaba que ya estaban condenados a separarse, pero cumplir veintiuno y que Deimos no los cumpliera ya lo dejaba en desventaja. Cerró los ojos y suspiró. Haría lo que fuera por sólo un año de relación, luego todo acabaría, como debió ser. Lo mataría y se mataría.

Claro que es frágil, ¡soy piscis maldita sea!, sabes que soy nervioso, histérico, vulnerable, dependiente, que lloro si un gato muere y con un atardecer bello. Que pelee como si no hubiese mañana cuando me atacan no quiere decir que no sea frágil. Soy como esos animales, los armiños. Se ven frágiles, lo son de hecho, pero pelean ferozmente.— habló rápido deteniéndose sólo cuando recibía sus besos. Escuchó sus palabras en francés que no entendió pero lo hicieron reír.—Hasta que aprendiste francés, ¡Eres tan pretencioso! Ahora hasta eres más inteligente que yo, es tan injusto.— rió pero luego volvió a estar serio cuando le volvió a hablar de Lucien. Odiaba que lo mencionara tanto.—Que considerado...— dijo con sarcasmo alzando una ceja.

Entonces no deberías necesitar mucho tiempo para elegir.— ladeó un poco el rostro para poder verlo, aunque fuera un poco mientras el rubio besaba su cuello.—mi tiempo en la tierra será sólo un parpadeo, el de Nicola también. No deberías tener que ni pensarlo. Debiste venir solo y haberlo abandonado a penas supiste que estábamos de vuelta. Que estés en pareja sólo empeora las cosas. Te gusta hacer todo mal. ¿No? cuando arruinas algo te gusta hacerlo como haces todo; a lo grande. Te daré una semana y es porque soy muy considerado.—una vez sentenció se separó de él y se levantó. Buscó sus prendas para volver a poner todo en su lugar y salir al frío.


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Re: I follow you, dark doom honey | Magnus [+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Miér Mayo 03 2017, 17:36

-De acuerdo, ¡DE ACUERDO! -exclamó gritando también, mirándole fijamente y dejando escapar un bufido de frustración. Su pretensión había sido que esas palarbras, más bien escasas, de las que habló del tiempo deseando centrarse en el presente, fueran vistas con el tinte romántico que él les había otorgado. Pero, de una forma u otra, el pintor se había puesto a la defensiva, dando al traste con cualquier intento. Parecía imposible pronunciar la palabra "tiempo" sin causar un trauma en Jack, como si lo viera de una forma ofensiva y horrible. Magnus había dejado de ver las cosas como él, las noches no eran sino una sucesión de momentos que no empañaban su juventud. Casi parecía haber olvidado de igual forma y por un instante ese salto en el tiempo. Jack tenía treinta y dos, era cierto, y sólo se mantenía con el mismo rostro que él recordaba porque no había vivido esa última decada. Ambos habían tenido pánico al envejecimiento, a convertirse en unos ancianos postrados en el lecho sin más interés que ver la vida pasar por una inmensa ausencia de energía. Sus bellas caras destrozadas por los años, su líbido muerta, su deseo de futuro aniquilado... Pero para el rubio, aquello había dejado de ser considerado como algo factible. Debía pensar en la humanidad ajena, pero el simple echo de imaginar a Jack tal y como estaba narrando... era doloroso.

-No -negó con la cabeza, en un gesto suave- No es por eso, nunca te he subestimado. Te niegas a entenderme-Ese flanco tampoco parecía ser oportuno. Sus palabras, otra vez, habían sido malinterpretadas. ¿Cómo decirle a Jack que no había posibilidad de vencer a un ser de miles de años? Lucien había visto los primeros albores del ser humano, él estaba antes de que la historia fuera escrita. Celos, odio, rencor... todos los sentimientos parecían superponerse uno tras otro en la mente del pintor cuando su, aparentemente jovencísimo, amante, hacía acto de aparición.

Hubo un instante de silencio que, cuando fue roto, le arrancó una sonrisa. - y yo a ti. Es totalmente recíproco -contestó con un veneno en su lengua que no era sino una confesión de amor. - Nunca te pude perdonar eso. Para mi los aplausos, mi espectáculo... todo eso era tan necesario como un oxígeno. Uno que me quitaste al encerrarme, recuerda que casi me asfixié por tu condenada vendetta. Pero no te voy a mentir, lo echo de menos.

Su mano derecha se paseó por la espalda ajena, acariciando la piel con lenta dulzura, acaparando la calidez y la suavidad que la envolvía. Hablaba con la mirada puesta a un cuadro que decoraba la pared de enfrente, sin verlo realmente. Notó, con la yema de los dedos, algunas de las cicatrices que habían marcado su cuerpo tras el paso por Byberry. Unas que contaban tantas historias como sus propios labios.  

-Eres una contradicción maravillosa -replicó mientras él hablaba de su personalidad, de animales y fragilidad; dejando que soltara todo lo que tenía que decir al respecto. ¿Importaban acaso los signos del zodíaco? Él nunca le había prestado atención a esas cosas, pero sabía como era Jack. No necesitaba que se describiera a si mismo o que alguien le diera lecciones al respecto. Estaba completamente seguro de que, pese a todo el tiempo, los problemas y las peleas, pese al amor que habían compartido entre los tres, él era el que mejor le conocería jamás. - Bien sûr que oui! -respondió recurriendo nuevamente al francés, en un claro intento de provocar una nueva mala mirada, inclinada hacia la diversión, de su parte. - Te enseñaré si quieres, no seas tan quejica. Mi inteligencia no es nada novedoso -le guiñó un ojo, juguetón.

Detuvo sus besos y, a regañadientes, apartó sus labios del cuello ajeno al escucharle y devolverle la mirada. Se relamió los labios pensativo. Antes siquiera de poder hablar, Jack se apartó de él y empezó a recuperar su ropa. Un claro ultimatum que provocó en Magnus un nuevo bufido-¡Y un nuevo reproche! Eres una maldita montaña rusa de emociones; no hace ni veinte segundos que estabas bromeando conmigo. ¿Algo habría cambiado si hubiera venido solo, Jack?. Imagina que le hubiera abandonado y, después, venido a encontrarme con vosotros. Esperando que me recibierais tal y como yo lo iba a hacer. ¿Tengo que recordarte lo que me ocurrió? ¿Cuáles fueron tus palabras?. Yo habría terminado expulsado de vuestras vidas, solo y aplastado, y vosotros juntos y felices como los amantes que sois. ¿Sólo vosotros tenéis derecho a eso?. No supisteis que tenía pareja hasta que me marché y os lo dije. -se levantó también, a un par de metros de él- No soy el único que lo ha hecho mal y tampoco el villano del mundo, asi que deja de fustigarme con ese condenado argumento -hizo un ademán con el brazo derecho para abarcar el lugar, con el mentón levantado en un claro gesto de orgullo; negándose a aceptar de ninguna manera todas y cada una de las culpas y condenas.
Su relación con Lucien había peligrado al ir a buscarles y, aún así, lo hizo sin pensar.

Suspiró y se acercó para arrebatarle la camisa que tenía en las manos, con ganas de lanzarla al otro extremo de la habitación. No obstante, la mantuvo agarrada, con el brazo caído. Le daba una semana para acabar con el vampiro, cortando de raíz su larga y hermosa relación. Una semana para pensar en lo que más quería y deseaba, para sopesar cada momento o sentimiento. Era muy poco tiempo y, a la vez, uno condenadamente eterno si tenía en consideración lo mucho que les había añorado. Pero al menos se le había concedido ese pequeño lapso. Le miró, medio iluminado por la luz del salón, con sus latidos rítmicos y rápidos que le daban a entender que estaba tan nervioso como él aunque ambos nunca lo dijeran en voz alta. El cabello le caía, revuelto, ocultandole parcialmente el rostro inmerso en sombras. Llevó la mano a su cadera para obligarle a que se acercara, reteniéndole unos segundos más, aplacando su ira al cerrar los ojos un par de segundos y pegarse a él. - Una semana desde esta noche -aseguró en un murmullo, volviendo a tenderle la camisa, aceptando de esa forma el trato. Tras unos momentos en los que su mirada y la ajena se encontraron en un duelo silencioso, eclipsado por el chasquido de la madera que se quemaba en la chimenea, le besó. Se apartó para permitirle el paso, viendo como su piel se cubría poco a poco con la tela. - No olvides lo que te he dicho, Phobos.


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