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Guido ID°

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Guido ID°

Mensaje por Guido A. Silvaggio T. el Jue Mar 02 2017, 01:07

Malleus Malificarum
se afirma que una sólida creencia en los brujos no es doctrina católica: véase el capítulo 26, pregunta 5 de la obra de Epíscopo. Quien crea que cualquier criatura puede ser cambiada para mejor o para peor, o transformada en otra cosa u otro ser, por cualquiera que no sea el Creador de todas las cosas, es peor que un pagano y un hereje. De manera que cuando informan que tales cosas son efectuadas por brujos, su afirmación no es católica, sino simplemente herética. Más aun, no existe acto de brujería que posea efecto permanente entre nosotros. Y esta es la prueba de ello: que si así fuera, sería efectuada por obra delos demonios. Pero asegurar que el diablo tiene el poder de cambiar los cuerpos humanos e infligirles daño permanente no parece estar de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia. Porque de este modo podrían destruir el mundo' entero, y llevarlo a la más espantosa confusión.
Más aún, toda alteración que se produce en el cuerpo humano -por, ejemplo el estado de salud o el de enfermedad - puede atribuirse a causas naturales, como nos lo demostró Aristóteles en su séptimo libro de la Física. Y la mayor de estas causases la influencia de las estrellas. Pero los demonios no pueden inmiscuirse en el movimiento de las estrellas. Esta es la. opinión de Dionisio en su epístola, a San Policarpo. Porque eso sólo puede hacerlo Dios. Por lo tanto es evidente que los demonios no pueden en verdad efectuar ninguna transformación permanente en los cuerpos de los humanos; es decir, ninguna metamorfosis real Y de ese modo debemos atribuir la aparición de cualquiera de esos cambios a alguna causa oscura y oculta.
Y el poder de Dios es más fuerte que el del diablo, así que las obras divinas son más verdaderas que las demoníacas. De donde, cuando el mal es poderoso en el mundo, tiene que ser obra del diablo, en permanente conflicto con la de Dios. Por lo tanto, como es ilegal mantener que las malas artes del demonio pueden en apariencia superar la obra, de Dios, del mismo modo es ilegal creer que las más nobles obras de la creación, es decir, los hombres y los animales, puedan ser dañadas o estropeadas por el poder del diablo. Más aun, que lo que se encuentra bajo la influencia de un objeto material no puede tener poder sobre los objetos corpóreos. Pero los demonios están subordinados a ciertas influencias de las estrellas, porque los magos observan el curso de determinadas estrellas para invocar a los demonios. Por lo tanto, ellos carecen del poder de provocar cambio alguno en un objeto corpóreo, y de ahí que las brujas poseen menos poder que los demonios.
Guido nació hace varios siglos en una familia conservadora en Venecia. Dedicados a la política por generaciones y a la iglesia. Eran gente que se decía de mucha fe mientras en la gran mansión se ocultaban los pecados de la familia.
Durante su infancia nada de eso tenía peso. Vivía en una familia numerosa y más aún lo eran si contaban a los sirvientes que vivían en la casa. Durante su infancia estuvo en el coro de la iglesia donde su voz fue catalogada como angelical. Ofrecieron a su madre hacerlo famoso por esa voz, lo que significaba volverse un castratti, pero ella no aceptó, pese a que para Guido en ese momento era su sueño. Lloró e insistió pero la mujer fue inflexible en ese punto. Más tarde Guido se lo agradecería, aunque no su madre.
No era el mayor de los hijos, por lo que pertenecer a la política no era muy importante. Guido tenía una sensibilidad y un veta artística muy rica, era romántico e inteligente con comentarios mordaces pese a su juventud por lo que su madre lo fue encaminando por las bellas artes.
Cantaba, tocaba piano, componía, escribía poesía, cuentos, historias más grandes. Tenía un futuro prometedor. Pero todo cayó cuando su comportamiento empezó a volverse inapropiado. Nadie comprendía cuando fue que Guido empezó a faltar el respeto en la iglesia. No se levantaba del asiento, para quedarse dibujando, cuando correspondía. Incluso, en una ocasión hizo un sonido de arcada al recibir la hostia. Un simple gesto que desató un escándalo.
Tenía trece años entonces y comenzó a salir a beber en las noches a meterse en bares donde se discutía sobre política y revolución. Sus dibujos se volvieron grotesco a ojos de la gente, especialmente los que se mostraban explícitamente sexo entre sacerdotes, con mojas, como mostraban sus vergas erguidas ante  crucifijos. Fue excomulgado de la iglesia y con esa vergüenza fue expulsado de la casa.
Aunque tuvo que irse a vivir a un cuarto con un amigo que tenía sus mismo pensamientos eso no hizo que se detuviera, incluso fue para peor. Sus dibujos luego tenían la cara reconocible de figuras importantes de la iglesia mostrando al cardenal violando a sus monaguillos y a los chicos del coro. Eso fue para una de sus hermanas una señal de alerta quien fue a verlo para preguntarle si eso le había pasado a él.
Lo que encontró en el cuarto no era lo que ella recordaba de su hermano. Estaba muy delgado, alcoholizado incluso consumía drogas. El cuarto estaba lleno de dibujos obscenos y miseria.

La mujer se lo llevó de vuelta a casa escondiéndolo en una de las habitaciones que estaban en lo más alto allí le llevaba comida y lo atendía mientras lo veía dibujar, escribir, lo que fuera. Su hermana lo admiraba y estaba más enamorada de él de lo que estaría por cualquier otro pretendiente que le buscaran.
Para cuando tenía quince años y su hermana catorce se involucraron amorosamente. Su hermana no sólo estaba preocupada de que no encontraran a Guido, sino que también de que nadie descubriera que estaba con alguien, pero su secreto no duró por siempre. Una noche empezó un incendió en la mansión mientras los hermanos estaban en el cuarto de arriba haciendo el amor. Cuando el cuarto fue alcanzado por las llamas tuvieron que escapar y entonces fue evidente para todos lo que sucedía. En poco tiempo el escándalo de los hermanos fue más conocido por la gente de Venecia que el incendio que tomó la vida de dos de sus hermanos, unos bebés que nadie fue a sacar de sus cunas.

Su hermana fue llevada a un convento de claustro donde pasaría el resto de su vida pagando sus pecados y Guido fue exiliado de Venecia.

Lejos de todo lo que conocía podía empezar una nueva vida pero no tenía dinero para nada, por lo que pintaba para vender por una miseria sus cuadros o cantaba en las calles. Se unió a un teatro por un tiempo para escribir sus obras, pero después de un año con ellos encontró que nunca iba a llegar a nada ahí. Hablaban todas las noches de cambiar Italia y de hacer caer el vaticano hasta ponerse inconscientes con el alcohol pero no hacían nada. Por lo que Guido empezó a atacar por su cuenta a las iglesias. Les robaba el dinero para repartirselo a la gente por lo que rápido se ganó el apodo del Robin Hood profano. La ley lo buscaba por sus actos por lo que tuvo que dedicarse a viajar donde fue teniendo varios encuentros amorosos con señoritas, novicias y prostitutas por igual.
Sus dibujos seguían haciendo controversia encontrándose, para su sorpresa, que algunos estaban siendo copiados para repartirlos entre la gente. La idea le encantó.

En sus viajes conoció en un bar a un noble francés que era capitán de un barco. El tipo renegaba de su herencia a titulo por sus ansias de aventuras. Tenía deseos de hacerse el nombre como leyenda más que ser uno más del montó llevando pelucas empolvadas y aprendiendo bailes de salón. Guido amó su visión de la vida y cuando lo invitó a unirse a su barco lo hizo sin dudar.

En el mar la vida era dura, pero el no estaba para ser un marino más, no tenía madera para eso ni había sido invitado por eso. El Francés había visto sus ilustraciones y quería que conociera Francia para que fuera ridiculizada con su talento sin igual. Viajaron hasta allá y se aliaron con otros de pensamientos subversivos y desataron una revolución que cambiaría no solo a Francia, sino al mundo entero.

Fueron varios años de lucha y cuando su amigo murió en batalla el italiano decidió marcharse junto con otro amigo que tenían ambos, un inglés. A fin de cuentas muchas veces fueron criticados por ser extranjeros metidos en la revolución. Viajaron a Inglaterra donde encontraron que la familia del Inglés se había ido a América y para allá fueron también, no por seguirlos, sino con la idea de empezar de nuevo lejos de todo. Ambos deseaban una vida tranquila después de tanto tiempo de guerra.

Llegaron a Baltimore donde se quedaron en una posada llamada Black Swan. Probablemente la peor decisión de toda su agitada vida. La primera noche despertó al escuchar que algo merodeaba en su habitación y al abrir los ojos vio en el rincón una figura oscura de ojos brillantes que se abalanzó sobre él. Guido gritó por ayuda, pero los que llegaban eran otros espíritus para ayudar al espectro que estaba atacándolo. Intentó huir, por varias noches. Cada vez que se acercaba a una puerta aparecía en otro lugar. Cuando saltaba por una ventana llegaba hasta otro lado. Se intentó suicidar muchas veces pero siempre despertaba en su cama como si todo fuera un mal sueño. Y seguía ahí, mientras pasaba la gente, mientras la posada se volvía más grande y más grande. Veía morir gente, él mismo atacaba a los que no lo oían pese a estar gritando a su lado. Arañaba las paredes enterraba las garras en ellas, trepandolas incluso. Había perdido el lenguaje incluso, sólo gritaba pidiendo que lo dejaran salir. Poseyó a varios cuerpo para poder salir del hotel, pero a penas perdía contacto con el cuerpo volvía al hotel.
Ciego de ira de venganza empezó a poseer gente para que se dañaran a si mismo o se acercaba a atormentar a los que notaba que podían verlo. Sólo en pocas ocasiones despertaba sintiéndose bien, incluso parecía recordar que él estaba alojándose ahí, con un amigo. Que estaban en revolución al otro lado del mundo, luego perdía la cabeza otra vez.

Sus ojos contemplaron una luna roja la ultima vez que estuvo en un cuerpo haciendo que se mordiera a si mismo dentro de un asilo mental. Llevaba días haciendo que un sujeto se canibalizara cuando vio esa luna y entonces fue jalado con fuerza, salió del cuerpo caliente, dejó de sentir el sabor de la sangre y cayó de espaldas sobre nieve. Estaba rodeado de un circo. El circo que estaba en la ruta que tomaba a veces para atormentar a la gente. Se sentó en la nieve viendo el caos a su alrededor y reconoció unos cuantos rostros del hotel. Se vio a si mismo, sus manos con guantes de cuero, su traje anticuado y elegante. Nunca se había vestido mal, ni en los peores momentos, pero prácticamente había olvidado lo que era estar en su cuerpo. Su mente parecía estar tranquila. Había muerto. Comprendió. Hace mucho, mucho tiempo que estaba muerto.
Guido Silvaggio
Nombre: Guido Antonio Silvaggio Treschi
Fecha de nacimiento: 05/10/1772.
Género: Masculino.
Procedencia: Venecia
Estado civil: Soltero.
Otros: Fue un fantasma aterrador haciendo uso de sus habilidades por casi toda su estancia en el hotel pues su muerte fue aterradora y no se logró recuperar de ella. Recién después del eclipsa que transportó al circo junto con los fantasmas del hotel pudo volver a estar lúcido aunque no sabe nada de la época que están, incluso está mas desorientado que los que se saltaron doce años, para él fue saltarse siglos.
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Re: Guido ID°

Mensaje por The Fool el Jue Mar 02 2017, 01:27

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