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[Bodie] Las mismas cosas en común || Berenice O.

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[Bodie] Las mismas cosas en común || Berenice O.

Mensaje por Peter Sugar el Miér Mayo 17 2017, 18:47

Esa misma mañana un trapecista le había sugerido que fuese a llevar su preciado cascanueces  a la tienda de regalos del circo, tal vez allí lo podrían  reparar. Según había oído el marionetista, aquella tienda  vendían no solo flores para los espectadores y visitantes,  también solían vender juguetes de toda clase y forma, y que muy probablemente podrían abrir un espacio para echarle un vistazo a su “muñeco” dañado. Peter Sugar miró mal al muchacho cuando habló de esta manera sobre Flarence, pero más interesado por saber cómo era ahora ese lugar, decidió organizar todo para apartar un día e ir a aquel sitio y descubrir que tenía que ofrecer. Aquella tienda existía desde que él mismo había llegado al circo, pero había pasado por manos de tantos dueños que aquel lugar despedía un ambiente distinto cada vez que un nuevo propietario se hacía de ella. ¿Quién sería la nueva persona?, ¿merecía realmente ese lugar? Para Peter era necesario que quienes llevaban a su cargo las jugueterias debían entender la diferencia entre lo que era mercancía y lo que eran los jugutes. Los juguetes no eran mercancías.

Por suerte para el marionetista, el día elegido para ir a aquel lugar sugirió al instante la ausencia del público, y en esta ocasión solo encontró un niño observando en el escaparate exterior. Se le veía muy interesado en los carritos de madera que se exponían, pero Peter se encontró más interesado en el material.  La companita del local sonó tan pronto como abrió la puerta y en su siempre alargados pasos hizo que entrara al recinto mirándolo todo, con curiosidad y renovada sonrisa por lo muy bien visto que estaba todo. Dos años había pasado desde la última vez que pisó a aquel lugar, y ese ultimo dueño no había logrado si quiera la buena impresión que le sucinto el tan solo mirar. En su diestra llevaba una caja de madera, y ajustándose el sombrero por costumbre, fijo su mirada en una muñeca que estaba expuesta a la entrada del local, a su derecha. Era hermosísima, y mejor aún, era de madera también. Se quedó un momento de pie contemplando a la dama que tenía enfrente, tocó con su dedo índice un mechón de su cabello porque le había llamado la atención, tenía un brillo muy particular… ¡pero era un acabado tan extraordinario!
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Re: [Bodie] Las mismas cosas en común || Berenice O.

Mensaje por Berenice Orwell el Sáb Mayo 20 2017, 23:30

Berenice agradecía mucho estar en Bodie y que fuera tan poca gente a su tienda o tuvieran tan poco dinero como para siquiera preguntar por sus juguetes. No le interesaba realmente que se vendieran sus creaciones pues amaba a cada uno de ellos y le costaba desprenderse de ellos. Cada vez que había tenido que vender uno se le metía la idea en la cabeza de ir a la casa de los que lo hubiesen comprado, meterse a medianoche y robarlo para tenerlo de vuelta. Pero no podía hacer eso, no si pensaba en lo felices que hacía a los niños sus juguetes. Ese mismo día había uno mirando un carrito y a juzgar por su ropa y por los tiempos que afectaban a la gente del futuro (como a veces los llamaba en su mente) seguramente no podía permitírselo. Consideró varias veces salir y decirle que se lo regalaba, pero si hacía eso estaría perdiendo un juguete y probablemente sus padres lo vendieran para comprar alcohol ilegal... Habían muchas cosas que podían pasar y que terminara en la basura era uno de sus pensamientos más catastróficos.

Levantó la vista para ver al alto titiritero mirando una muñeca de madera que justamente era móvil, perfecta para su trabajo. No era como las de porcelana que estaban hechas para estar como decoración en un lugar privilegiado. Había visto el pequeño teatro del hombre pero lo que le intrigaba era lo que tenía en las mano, en la caja.

¿Está enfermo?— le preguntó en casi un susurro, tan bajo como hablaba siempre. Tenía esa peculiaridad para no destruirse sus propios oídos con la voz resonando dentro de su cráneo. El oído extremadamente agudo era un problema en algunos aspectos.—Lo que llevas en la caja...—aclaró poniéndose de pie. Berenice era increíblemente alta para ser mujer. Casi medía un metro ochenta y con los tacones los superaba. Aún así el señor que había entrado a su tienda era más alto.


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Re: [Bodie] Las mismas cosas en común || Berenice O.

Mensaje por Peter Sugar el Miér Mayo 24 2017, 16:45

Todo en ella era perfecto, desde la misma elección de la madera, hasta el cabello utilizado, los ojos incrustados, y los colores ribeteados que engalanaban su presencia y fijaba su personalidad. El propio vestido de la muñeca hasta era minucioso, y el trabajo implícito se percibía con la selección de la tela,  no era seda, pero tampoco blonda, una mezcla de ambas podría ser, ribeteado en lentjuelas… Tocó el mentón de la muñeca con su dedo, y le alzó el rostro para que lo viera y percibir que clase de expresión y sentimientos tenía al estar acá, cuando una voz muy dulce, o eso le pareció, lo abordó. Peter Sugar desvió su atención y miró no solo  a una dama en el local, si no a quien se le dirigía a él con respeto. Era alta, no tuvo que inclinarse demasiado como hacía siempre, de cabello largo y mirada acontecida. El titiritero siguió mirandola con curiosidad, no era normal que alguien se le dirigiera a él en esos términos y no respondió al instante, hasta que ella misma aclaró y entonces sí, miró a Flarence en la caja. “Enfermo” había dicho la señorita, él sonrió, repentinamente fascinado.

Sí, está enfermo.—dijo, ahora mostrándole la caja. Aunque era toda de madera, uno de los lados era de cristal, para que Flarence pudiera ver según el marionetista. Se quedó un momento mirando a la señorita, para él era importante descubrir si realmente era quien buscaba. Peter Sugar no dejaba que cualquier persona tocara a sus hijos. Pero entonces recordó cómo es que se había acercado a él, no le pregunto si estaba “dañado”, dijo explícitamente “enfermo”, como si estuviese cuidando de que Flarence tampoco se ofendiera. Pequeño pero importante detalle.

Pese a todo, él necesitaba saber quién era ella.

¿Es usted, dependiente o dueña de esta tienda?, soy Peter Sugar.

Lo curioso de la caja, además del cristal, eran los huecos diferentes tamaños que estaban tachonados en la tapa. Era un respiradero que había hecho el marionetista cuidando de que incluso Flarence pudiera respirar y estuviese cómodo en su medio de transporte. Aunque no le gustaba mantener tanto tiempo encerrado a sus hijos, Peter había descubierto que Flarence amaba especialmente estar encerrado. Él erróneamente lo había definido como un soldado introvertido, pero no, nada más lejos, en realidad temía del mundo y sus horrores. Lo comprendía.

Lo he traído porque me han dicho que aquí podrán diagnosticarlo, y tal vez podrán darle un medicamento. Estoy preocupado, ya no puedo sacarlo de la caja como antes y temo que su pierna partida haya empeorado esa posibilidad. —dijo, en un tono bastante preocupado. No le entregó de inmediato el cascanueces, aún no le había respondido. Miró entonces por un momento a la muñeca que había llamado su atención al entrar a la juguetería, y sonrió. —Son afortunados en tenerla aquí, ella se ve autenticamente feliz aquí.
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Re: [Bodie] Las mismas cosas en común || Berenice O.

Mensaje por Berenice Orwell el Miér Mayo 31 2017, 15:36

Le tendió la mano después de su presentación, como una dama antigua. De hecho, ella vestía como una. De negro y con ropas victorianas, llevando luto y vistiendo como lo que en esa época calificarían de anciana, aunque ni las ancianas usaban modas tan añejas. Esa ropa que llevaba era vieja, lo era mucho incluso antes del viaje en el tiempo que hizo que todas las cosas sufrieran el paso del tiempo que no afectó a las personas. Antes de ese suceso ya tenían varias décadas pues pertenecían a su bisabuela cuando ella era joven. La mano que le tendió llevaba un guante de encaje negro con bellas flores aunque el color de había ido en varias partes, más que por el tiempo, por los químicos que usaba en algunas piezas metálicas para poder pulirlos.

Berenice Ofelia Orwell... La gente del circo me dice Boo a mis espaldas, pero los he oído. Puede llamarme como guste, no me molestan los apodos. Lo que me preguntaba sobre la tienda. El dueño es el señor Kóstyk, pero la llené de mis creaciones... No la atiendo yo, eso sí, no soy buena vendedora. Mi mejor amiga se encarga de eso, pero a estás horas está ayudando en la cocina.— le explicó con una leve sonrisa, más pronunciada en su mente que en realidad.

Cuando le habló del paciente de madera Berenice miró hacía la caja con gesto de preocupación, pero esperó a que fuera Peter quien decidiera entregárselo, aunque movió las manos con la intención de pedírselo, algo inquieta pese que aún mantuviera la postura rígida propia de mujeres de otra época. Luego miró hacía la muñeca que había flirteado con el hombre y Berenice sonrió imaginando que para ella sería como su un manager de cine hubiese entrado y estaba con sus mejores galas para impresionarlo.

Creo que lo es. Tal vez tiene mucha autoestima pues siempre le subo el precio para que nadie pueda comprarla. No quiero que caiga en manos de algún niño o una mujer que la pondrá en una repisa a juntar polvo sobre su cabello y su ropa. Pero no la había visto tan fascinada hasta este momento. Me pregunto como habrá sabido ella que ustedes, Peter Sugar, es un director y manager de las mejores obras de teatro de marionetas. Tal vez me escuchó hablar de eso con mi amiga pues la veo que está flirteando con descaro.— dejó escapar una leve risa que ocultó detrás de sus dedos.—¿Me permite revisarlo? ¿Tiene un nombre?...—extendió las palmas para poder recibir la caja.

Un poco más allá estaba su mesa de trabajo de la que se había levantado. Había una lámpara encendida que se dirigía hacía una pieza de mecanismo de reloj, aunque no se trataba de un reloj, sino que una estructura un poco más grandes. Un poco más allá se podría ver el cuerpo de un ratón blanco de metal que al parecer era la cubierta del mecanismo.


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Re: [Bodie] Las mismas cosas en común || Berenice O.

Mensaje por Peter Sugar el Mar Jun 20 2017, 18:05

Pensó el tiempo que había transcurrido desde la última vez que había visto esta tienda con tanta vitalidad. No se trataba de los posibles clientes pues, en estos momentos, la tienda de juguetes no estaba especialmente abarrotadas de personas curiosas, o de esas deseosas que querían  tener un nuevo acompañante. Más bien se trataba de la vibra, la energía que transmitía este lugar que trasladaba al titiritero a mejores tiempos, a pensar por alguna razón en la primavera y cuando vivió en Francia. Recuerdso que en cierta forma lo abrumaron, pues así como su vida en Rumania, la vida en Francia también se había encargado muy bien de sepultarla. Pese a estas emociones, Peter Sugar se mantuvo sosegado, contemplando a la muchacha que por sus buenos términos y forma de hablar le dejaba saber que no era de aquí, no del horrible Bodie. También refería aquel cuadro la propia vestimenta y modales de la fémina, y cuando ella le tendió su mano, el titiritero la cogió con delicadeza y por extraño arrebato, tal vez  todavía contagiado por esa reminiscencia de un tiempo mejor que tanto la inspiraba aquel sitio, Peter Sugar beso delicado sobre el dorso de ella. Una modalidad antigua, claro, una forma bastante respetuosa de saludarla y del respeto que le inspiraba aquel lugar.

Un placer. Me parece que…—soltando su mano, el titiritero se alzó, lentamente irguiéndose. —la llamare Berenice. Es un buen nombre. Sobre esas personas… siempre existen quienes quieren ‘simplificar’ su propia existencia. —dijo, frunciendo un poco el ceño y pensando en quienes pudieran llamarla así. —Aunque el dueño sea  el señor Kóstyk, quien realmente corresponde  al lugar es quien es capaz de darle esta energía, su compañera y usted. El padre no es padre si no cría a su hijo.

Miré de nuevo a la dama de la repisa que lo había recibido, se preguntaba que pensaba Flarence sobre ella. Lo había visto en ocasiones intimar con sus propias hijas y le encantaría saber que pensaba. Él estaba hechizado por ella y al juzgar por las palabras de la joven Berenice, al parecer él no era el único hechizado  por sus encantos. La dama de blanco en la repisa conocía quien era, precisamente porque había escuchado a Berenice y su compañera de trabajo hablar sobre él. Peter Sugar se inclinó hacia la muñeca y lo miró con una sonrisa algo culpable.

Vaya, discúlpeme si en algún momento vas y no te reconozco. Entenderá lo muy complicado que es para nosotros reconocerlos a todos. Son tantas personas quienes van. —luego miró a Berenice. —Lo mismo digo a usted, no suelo olvidar rostros con facilidad.

Y un rostro como el de la muñeca jamás lo hubiese olvidado, tampoco el de Berenice. Miró a la joven justo en el momento en que extendió sus manos y le dejaba saber su preocupación. Peter Sugar, quien se había convencido bien de que Berenice no era cualquier persona, no tanto por el pequeño intercambio de palabras, si no por su propia presencia que le transmitía,  extendió sus brazos y le mostró la caja a la morena, muy curioso por saber que pensaría de su diagnóstico al verlo. El marionetista tenía una intuición demasiado aguda.

Si, se llama Flarence —el marionetista se inclinó un poco hacia la  caja, hablando sobre el respiradero de Flarence, antes de que la joven de la tienda lo llevara en sus brazos—Flarence, ella es Berenice. Ella y su amiga verán tu pierna, no seas tímido. Ella es distinta, ‘un alma más elevada que el resto’, ¿te acuerdas de eso? —Aunque el cascanueces no había proferido una palabra, Peter Sugar había escuchado millones. —No, no… no te asustes, ella solo echará un vistazo. Un vistazo nada más, ¿verdad, Berenice?

Esperó que la muchacha lo sujetara, aunque Flarence era bastante reservado, Peter Sugar notó que había accedido ‘a ser llevado’ porque ya no se veía en tensión, más bien estaba apenado frente a la joven de recatados gestos, y Peter tampoco lo culpaba por eso.



Las lágrimas son algo curioso porque, como los terremotos o los espectáculos de títeres,
pueden manifestarse en cualquier momento, sin previo aviso y sin razón alguna.
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Re: [Bodie] Las mismas cosas en común || Berenice O.

Mensaje por Berenice Orwell el Lun Jul 03 2017, 22:10

Berenice asintió a su ultima pregunta. Estaba fascinada con la presencia del titiritero, había encontrado un alma afín que se conectaba con los seres "no sintientes" como catalogaban otros, las mal llamadas; cosas. Esperó a que Peter le encargara la caja para llevarla hasta el escritorio y sacó la tapa viendo al fin al cascanueces.

Es muy guapo.— comentó al titiritero y luego sacó a Flarence de su caja tomandolo con el cuidado que se carga a un recien nacido, lo acostó y empezó a darle toquecitos por el cuerpo basandose en su oido extremadamente superior para escuchar la resonancia en su cuerpo y en la pierna notó algo irregular, no solamente se traba de una fractura. Se puso los aparatosos lentes con los que fabribaba piezas de relojería y ajustó varios lentes en el ojo derecho y se acercó a la pierna en cuestión. Entonces vió el problema y se llevó la mano a la boca para tapar su sorpresa y angustia a la vez. No eran buenas noticias.

Isópteros...— le comunicó a Peter mirándolo con los graciosos lentes puestos, Uno se veía muy grande y el derecho diminuto por tantos aumentos que tenía delante.—El extraño viaje en el tiempo fue inclemente, muchos de mis pequeños de madera también sufrieron. Es la humedad también, el crudo invierno, la falta de protección... ¡Por dios! pudo haberse contagiado en cualquier lado. ¿Flarence ha estado en contacto con otros a los que pudiera haber contagiado? O un mueble quizás, una repisa...
»Puedo salvarlo, no se preocupe por eso. Podemos reemplazar su pierna por la fractura y el resto de su cuerpo ser impregnado con ácido bórico, en poco tiempo estará muerta la plaga. Pero debemos tratar a todos los que hayan estado con él, al pequeño teatro incluso o su casa. Vaya a la farmacia del pueblo a comprar el ácido mientras me encargo de su pierna. El resto del cuerpo no ha sido devorado...¡Dios mío! Debes estar sufriendo mucho dolor. No sé que tienen los soldados con no expresar el dolor que sienten, siempre es más dificil diagnosticar la que evita quejarse. Debería darte una golpiza sólo por ser un orgulloso.
— reprochó al cascanueces que había pretendido hacer parecer como que su dolor no era tan grave.

Desmontó la pierna desde la cadera para empezar. Hubiese querido botarla de inmediato, pero necesitaba tomar medidas para hacer una nueva. Lo importante era que mientras no tuviera la pierna no sentiría el dolor de ser devorado vivo. Eso suponiendo que las termitas no hubiesen infectado el cuerpo ya.


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Re: [Bodie] Las mismas cosas en común || Berenice O.

Mensaje por Peter Sugar el Dom Jul 23 2017, 15:01

Cuando Berenice sujeto entre sus brazos al cascanueces, Peter Sugar se quedó contemplándola tratando de adivinarle alguno que otro rasgo que se le escapase. Hasta ahora la muchacha se mostraba auténticamente preocupada por la salud de su compañero, gestos que hacían sentir al titiritero bastante satisfecho. Como ya lo había pensado innumerables veces, era raro encontrar a alguien que valorara a los seres poco comprendidos como los seres inanimados. Observaba con interés los gestos de la muchacha, sus manos expertas dejaban entrever la pasión propia del quien comprende y aprecia los pequeños detalles. En algún punto, mientras la morena se ajustaba el lente, Sugar miró alrededor de la tienda. No cabía duda que todo había cambiado para mejor, y cada vez creía que era agradable encontrar un lugar similar a una admirada tienda de París en un pueblo abandonado por la mano de un infeliz. Frente a la exclamación de la joven, el titiritero bajo la mirada hacia su amado soldado, y alzó ambas cejas auténticamente sorprendido. Su diagnóstico había sido curioso y tan pronto le hablo del medicamento para Flarence, Peter Sugar llevó su mano a uno de los bolsillos de su abrigo, introdujo la mano y sacó entre sus dedos una pequeña lata de metal, una versión personal del ácido bórico. El envase maltratado dejaba entrever su utilidad, las pocas veces que lo utilizaba en sus propias marionetas… Se lo extendió a Berenice.

No lo he usado tanto como parece. Flarence detesta el olor.—Se quedó un momento contemplando a su cascanueces. Escucho que Flarence, con su siempre actitud estoica, se disculpaba con la joven dama, ‘no es propio de los soldados quejarse del dolor’. El tiritero llevó una mano cerca de Flarence y le acaricio el rostro de madera con su dedo índice… —Lo sé, el código de honor… pero Flarence, no hay nada de poco honorable siendo sincero. Todo lo contrario, tú también tienes derecho a vivir más.

Sin dejar de observarlo, Peter Sugar añadió un poco melancólico, esta vez hacia la joven ‘doctora’.

Sí, he notado que Flarence no ha sido el único quien le ha afectado el viaje en el tiempo. Mis niños también se vieron afectados después de eso, tal vez con menos gravedad eso si. Pero, siendo franco, ¿a quién no le afecto? Me parece que ha arruinado a muchas vidas aquí dentro.

Y mientras Peter Sugar acariciaba a su cascanueces, a la espera de ser ‘intervenido’, pensó entonces en los circenses, y como apenas estaban sobreviviendo. Las funciones no daban lo suficiente y muchas veces Peter Sugar le había tocado ser un poco más creativo que lo usual, mucho más ingenioso entre sus creaciones. Tal esfuerzo había empeorado no solo la salud de sus amados hijos, sino también la suya propia. Claro que frente a este último percance el titiritero apenas le daba toda la atención referida, la prioridad eran sus marionetas, nadie más.

A los ojos del marionetista Flarence se disculpaba con Berenice con una inclinación de cabeza, oyó que claramente decía. ‘Tiene usted razón, he sido bastante imprudente, madame’.



Las lágrimas son algo curioso porque, como los terremotos o los espectáculos de títeres,
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