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Césaire Pontmercy > Ficha

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Césaire Pontmercy > Ficha

Mensaje por Césaire Pontmercy el Sáb Jul 22 2017, 02:40

1, 2. Quelques-uns de ses signes particuliers
e gamin de Paris, c’est le nain de la géante.
   N’exagérons point, ce chérubin du ruisseau a quelquefois une chemise, mais alors il n’en a qu’une; il a quelquefois des souliers, mais alors ils n’ont point de semelles; il a quelquefois un logis, et il l’aime, car il y trouve sa mère; mais il préfère la rue, parce qu’il y trouve la liberté. Il a ses jeux à lui, ses malices à lui dont la haine des bourgeois fait le fond; ses métaphores à lui; être mort, cela s’appelle manger des pissenlits par la racine; ses métiers à lui, amener des fiacres, baisser les marchepieds des voitures, établir des péages d’un côté de la rue à l’autre dans les grosses pluies, ce qu’il appelle faire des ponts des arts, crier les discours prononcés par l’autorité en faveur du peuple français, gratter l’entre-deux des pavés; il a sa monnaie à lui, qui se compose de tous les petits morceaux de cuivre façonné qu’on peut trouver sur la voie publique. Cette curieuse monnaie, qui prend le nom de loques, a un cours invariable et fort bien réglé dans cette petite bohème d’enfants.
   Enfin il a sa faune à lui, qu’il observe studieusement dans des coins; la bête à bon Dieu, le puceron tête-de-mort, le faucheux, le « diable », insecte noir qui menace en tordant sa queue armée de deux cornes. Il a son monstre fabuleux qui a des écailles sous le ventre et qui n’est pas un lézard, qui a des pustules sur le dos et qui n’est pas un crapaud, qui habite les trous des vieux fours à chaux et des puisards desséchés, noir, velu, visqueux, rampant, tantôt lent, tantôt rapide, qui ne crie pas, mais qui regarde, et qui est si terrible que personne ne l’a jamais vu; il nomme ce monstre « le sourd ». Chercher des sourds dans les pierres, c’est un plaisir du genre redoutable. Autre plaisir, lever brusquement un pavé, et voir des cloportes. Chaque région de Paris est célèbre par les trouvailles intéressantes qu’on peut y faire. Il y a des perce-oreilles dans les chantiers des Ursulines, il y a des mille-pieds au Panthéon, il y a des têtards dans les fossés du Champ de Mars.
   Quant à des mots, cet enfant en a comme Talleyrand. Il n’est pas moins cynique, mais il est plus honnête. Il est doué d’on ne sait quelle jovialité imprévue; il ahurit le boutiquier de son fou rire. Sa gamme va gaillardement de la haute comédie à la farce.
   Un enterrement passe. Parmi ceux qui accompagnent le mort, il y a un médecin. – Tiens, s’écrie un gamin, depuis quand les médecins reportent-ils leur ouvrage?
   Un autre est dans une foule. Un homme grave, orné de lunettes et de breloques, se retourne indigné : –Vaurien, tu viens de prendre « la taille » à ma femme. –Moi, monsieur! fouillez-moi.

 
Nacido como Aurélien Lamar, sus padres murieron en la más absoluta miseria cuando no era más que un niño, y él junto con el resto de sus hermanos se vieron separados, repartidos por diferentes manos con la idea de explotarlos en largas horas de trabajo, con la excusa de que se estaban haciendo cargo de ellos.

Francia estaba en pleno cambio con la revolución francesa, pero en su infancia el pequeño Aurélien estaba más preocupado por su estómago vacío que por la lucha.
Mendigaba, limpiaba botas, chimeneas, vendía cerillos o pañuelos..., siempre iba sucio y hambriento por la ciudad, y sólo cuando volvía por la noche a la casa donde lo habían acogido se dignaban a darle un trozo de pan. Era muy duro llevar esa vida mientras que veía a la hija biológica de la pareja que lo había adoptado llena de regalos y caprichos, él se conformaría con sólo un poco más de pan.

Fue cuando tenía doce años que su vida comenzó a cambiar. Era de noche y estaba escapando de una revuelta que lo pilló por sorpresa. Él no estaba participando, su idea había sido volver simplemente a su lugar de acogida, pero entonces llegaron los disparos y los golpes, huyó tanto como pudo, refugiándose en las calles menos transitadas y escondiéndose en un edificio abandonado, y cuando las cosas se calmaron un poco salió... Al salir vio una figura, otro muchacho como él, pero mayor, y se acercó.
Ese primer contacto fue muy breve, pero siguió viéndolo otras noches, casi por casualidad todas ellas, hasta que el acercamiento fue definitivo.

Lucien, le dijo que se llamaba, y era más inteligente que cualquier otro chico que hubiera conocido. Se quedó prendado de su inteligencia y de lo que mostraban sus ojos, y casi sin pensarlo se encontró dejando una vida de miseria para ser instruido por él.
Dejó de pasar hambre, Lucien le enseñó a leer y a escribir, puso a su disposición libros, le enseñó música y se quedó hipnotizado muchas veces mientras lo veía tocar, y cada vez se hizo más cercano.
Había abandonado definitivamente su vida anterior para estar con Lucien, que cumplía todos sus caprichos, y según iba creciendo a su lado su carácter se fue volviendo más insoportable.
Cada vez sus exigencias eran mayores, más alocadas, explorando los límites, buscando cuándo le dirían que no, pero todo le era cumplido, y de esa forma sintió que se le estaba otorgando un poder, un derecho, el de tener todo cuanto quisiera sin importar cómo.

Según iba creciendo vio como iba dejando a Lucien atrás, y aunque hizo muchos dramas por esa idea, fue cuando cumplió ventiseis años que ya no lo soportó más. Le exigió a su compañero que lo convirtiera de una vez por todas, y así fue como recibió su beso y con él la inmortalidad.

Se despidió de la luz del día, y se convirtió en una criatura de la noche.
Al principio fue difícil adaptarse, pero tuvo a Lucien para enseñarle todo lo que necesitaba saber.
Su nueva vida era más real que nunca ahora que había dejado todo lo humano atrás, y por muchos años estuvo junto a Lucien, hasta que ya no lo soportó más.

Le resultó increíblemente aburrida la vida que llevaba su padre, siempre evitando los conflictos, sin nada más emocionante que leer y leer, y un día, después de gritarle mucho se marchó y jamás volvió a su lado.
Había dado un paso definitivo, lo había abandonado para formar su propia vida.

Separado de Lucien se encontró con otros vampiros que eran más afines a él, con un carácter tan similar que provocaban miles de peleas. Eso le daba algo de emoción a su vida, participó en luchas, dio espectáculos nocturnos y se sirvió de su naturaleza vampírica para divertirse a costa de los humanos con cinismo.

Nunca estuvo en un lugar fijo, y aunque le cueste admitirlo jamás llegó a olvidar del todo a Lucien, a quien solía rastear y espiar de vez en cuando, para ver cómo estaba.

Se cambió el nombre muchas veces a lo largo de su vida, actualmente se hace llamar Césaire Pontmercy.
Los últimos años de su vida estuvo viviendo en Los Ángeles, en Estados unidos, atraído por la vida acelerada y fiestera que llevaban los humanos después de la primera guerra, y se sorprendió mucho cuando Lucien llegó junto a su nuevo compañero para vivir en la gran ciudad.
Estaba al tanto de lo que había hecho, con una ligera sensación de celos hacia ese tal Magnus del que otros le habían hablado. Nunca había dejado de saber de Lucien a través de sus contactos, pero estaba seguro de que su progenitor no sabía qué era de su vida.
Una pequeña obsesión renació en ese tiempo al ver a Lucien tan feliz, cayendo en cosas tan mundanas y tan inaccesibles para otros como ellos como lo era el sexo, y empezó a vigilarlo.
No lo hacía él directamente, porque no quería que Lucien lo notara y lo viera, pero otros se encargaron de contarle con detalle lo que hacía. Le pareció ridícula la idea de que estuviera ayudando a su compañero a reunirse con sus amores, y esos dos años en Los Ángeles fueron las crónicas de una muerte anunciada.

Lo siguió hasta Bodie, era un lugar muy pequeño para él, sintió que era arriesgado y que Lucien terminaría notándolo, pero se sorprendió de que no fuera capaz de detectarlo, tal fue el estado en el que quedó después de que lo dejaran por un par de humanos.
Pensó que era muy indigno, se enojó, rabió y lo pagó con su primera víctima de aquella noche, y por el resto del tiempo estuvo vigilando de cerca a su progenitor, siguiéndolo en su aventura circense hasta Benton.
No hizo ningún acercamiento, ni siquiera cuando lo vio al borde de la muerte en el desierto, sino que es ahora que vio que está viajando bajo una cama en un carromato de circo que sintió que ya no podía soportarlo más y que tenía que intervenir.
Césaire Pontmercy
Nombre: Césaire Pontmercy.
Fecha de nacimiento: 30/12/1797.
Género: Masculino.
Procedencia: Francia.
Estado civil: Soltero.
Otros: Otros aquí.
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Re: Césaire Pontmercy > Ficha

Mensaje por The Fool el Sáb Jul 22 2017, 04:00

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