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[Benton] En pos de "Él" - Kangee

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[Benton] En pos de "Él" - Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Vie Oct 13 2017, 21:07

Fecha: 6 de diciembre de 1929
Localización: Afueras de Benton

Con exactitud no sabía a qué se había referido Kangee con lo de limpiar mi espíritu y mi cuerpo pero a pesar de ello había intentado hacerle caso… a mi manera. Había trabajado sin descanso durante la mañana y en los pocos ratos libres había meditado, intentando encontrar paz de espíritu. Hacía mucho que no hacía aquello y podía confesar que no lo echaba en absoluto de menos: en aquel momento, meditar sólo se convertía en un inconveniente pues era incapaz de pensar en algo más que no fuera en qué hacer si aquello que Kangee tenía planeado para mí salía mal. Aun así, me había esforzado en hacerlo e incluso durante unos minutos había logrado quedarme en blanco de verdad y sentir como un peso importante desaparecía de mi cuerpo… para volver segundos después cuando volvía a ser consciente de mi presente. Tras mi jornada laboral había decidido limpiarme, recibiendo, mientras arrastraba los cubos llenos de agua, malas miradas de mis compañeros (quienes seguramente debían recordar que lo había hecho hace relativamente poco). Sus ojos entrecerrados casi parecían acusarme de ser demasiado limpio para encajar en aquel lugar. Estuve a punto de explicarles que no, que lo hacía por deber, pero me callé y dejé que me tomaran por un niño rico o todo lo que quisieran imaginar sobre mí.

Al atardecer me presenté con ropa limpia y oliendo a señorito en una zona abierta y alejada del circo, el lugar en el que creía haber quedado con Kangee. Mi cabello aún un poco húmedo se había empezado a ondular a causa de la humedad y algunos mechones se me pegaban al rostro, provocándome pequeños gruñidos involuntarios en cuanto tenía que apartarlos. A veces me preguntaba por qué me había dejado crecer tanto el pelo. Llevaba también una camisa amarillenta (que en tiempos lejanos había sido blanca) y unos pantalones negros algo desgastados por la parte baja a causa de la multitud de viajes en los que me había acompañado. Miré a mí rededor sin encontrar ni rastro de Kangee allí y empecé a preguntarme si habríamos quedado en aquel lugar o me habría equivocado. Reconocía que en el momento en el que me lo había dicho había estado demasiado ocupado intentando no avergonzarme por un “menos manitas y más trabajo” surgido de la bocaza de uno de los trabajadores del circo, pero aun así creí haberle entendido bien.

¿Quizá llegaba demasiado pronto…?

Pegué un brinco al escuchar mis propios pensamientos y me llevé la mano al rostro, ocultando mi vergüenza pues mi pregunta había sonado bastante… extraña. No extraña del tipo “acaba de aparecer un monstruo en el circo y al parecer tiene cinco patas, un solo ojo y diez pelos en la cabeza” sino más bien extraño del tipo ”tengo una cita con Kangee y estoy preocupado por si me ha dejado plantado”. Antes de que pudiera seguir comiéndome la cabeza sobre aquel problema, escuché unos pasos a mi espalda. No llevaba ninguna pistola conmigo —la última había sido destruida durante el enfrentamiento con el demonio posesor del circo— pero aun así esperaba poder defenderme con mis puños. Bajé la guardia de nuevo en cuanto descubrí el rostro de aquel que se había acercado a mí por la espalda: se trataba de Kangee. Le saludé con una sonrisa y me encogí de hombros, escondiendo mi nerviosismo.

¿Estamos listos?


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Re: [Benton] En pos de "Él" - Kangee

Mensaje por Kangee el Sáb Oct 14 2017, 19:45

Quien había aparecido por la espalda de Christopher era, por supuesto, Kangee, que realmente no había tenido ninguna intención de asustarlo, por lo que cuando vio su nerviosismo acarició su brazo en busca de transmitirle calma.
Sígueme —le dijo, con su seriedad habitual, soltando su brazo e indicándole que le siguiera—. Estamos listos —repitió sus palabras.

Antes de ir al lugar dónde había quedado con Dallas, a las afueras de Benton, Kangee primero se había detenido en varias tiendas del pueblo, en busca de objetos muy específicos que necesitaría.
Se había tenido que conformar con cosas que se parecieran, porque encontrar esos elementos típicos de su gente en un lugar plagado de blancos era misión imposible, pero al menos no esta disconforme.

La zona perfecta era nada mas ni nada menos un pequeño lago de aguas termales naturales, a cuyo alrededor la nieve se había derretido por el calor. Había también algunos árboles sin hojas, y una gran piedra proyectaba su sombra más allá. Justamente debajo estaba el zurrón de Kangee, yendo a recogerlo.
Sienta —le dijo, indicándole un lado, mientras él rebuscaba entre las cosas que había sacado.
Por estar cerca de las aguas termales, el frío invernal no era tan poderoso allí, pero igualmente se notaba.

Kangee se quitó la camisa que usaba, habiendo adoptado los ropajes de blancos, pero su pecho no quedó descubierto mucho rato, pues pronto esa prenda fue reemplazada por un collar de hueso y madera que cubrió gran parte de su piel, luego otro collar de lo que parecían ser garras de oso. Lo siguiente fue sentarse frente a Christopher con las piernas cruzadas, y se mantuvo en silencio mientras preparaba una pipa con mucha calma.
No estés nervioso —dijo, encendiendo la pipa mientras le daba una profunda calada. Marihuana, a su parecer, perfecta para relajar los nervios. Se la pasó a Christopher—. Fuma, ayudará.
Dejó que su compañero atendiera la pipa, mientras él seguía sacando cosas que fue dejando a su alrededor, nada realmente importante, pero que sin duda lo ayudarían a él mismo a concentrarse.
Finalmente sacó una petaca que estaba recubierta en cuero, y con ella en las manos miró a Christopher.
No hay vuelta atrás, ¿estás tranquilo? —le preguntó, pues si le daba de tomar el brebaje concentrado con peyote estarían dando el paso hacia la comunión con lo divino—. Tienes que beber, es muy, muy amargo, y pica —le dijo, y al igual que con la pipa, él fue primero. Bebió de la petaca, y luego hizo un intercambio con Christopher—. Bebe todo.

El nativo miró de soslayo las cálidas aguas humeantes mientras fumaba de la pipa, y luego regresó a mirar a Christopher. Todavía faltaba para que el brebaje hiciera efecto.
Toda agua está conectada —le dijo.
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