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el Dom Jun 10 2018, 03:44
Días grises y gente enferma, suciedad y dolor; olores nauseabundos y podredumbre. Quizás para el hombre cotidiano nada de eso sea algo con lo que deba tratar, pero aquello se convirtió en el día a día de Jefferson a tal punto que aquello que todos llevamos dentro como un recuerdo preciado de nuestro hogar, para él está tan nublado de enfermedades que es difícil saber si aún está allí. Aunque parezca irreal o hasta cruel, uno se termina acostumbrando hasta al peor panorama, como el dolor ajeno de quienes sin si quiera merecerlo o entenderlo, se llenan de sufrimiento desgarrador, el sufrimiento que sólo los moribundos conocen. Ese dolor de saber que algo en ti poco a poco se va apagando.
Muchas veces tenemos sobre nuestros hombros un peso que se vuelve más pesado con el paso del tiempo. A veces no vemos que aquel peso es también una responsabilidad. La responsabilidad de minimizar aquel inminente dolor y congoja de los desahuciados era el peso sobre los hombros de Jefferson.
Si vamos al punto de inicio de todo esto, deberíamos hablar de una de las apariciones de la peste bubónica de 1665 en Londres. Si bien está peste se había presentado anteriormente, nada hacía presagiar si alguien fuese víctima o no de ella. Para una familia bien acomoda social y económicamente aquello parecía una realidad poco cercana, pero la peste no estaba de acuerdo. Llegó hasta la servidumbre de la casa de la familia de Jefferson pero no se detuvo allí, la madre de éste fue la primera afectada y no pasó mucho para que el pequeño Jefferson también la contrajera. Los médicos a los que acudió el padre en busca de ayuda para su familia no hacían más que tratar los síntomas y apaciguar los malestares, pero la enfermedad seguía avanzando y con eso el jefe de familia veía que perdería lo más preciado que tenía. Con las pestes anteriores no era un secreto la existencia de los doctores cuervos que se especializaban en tratar a los contagiados de peste negra, así que el arca de la familia comenzó a disminuir tras los numerosos viajes que realizaron en busca de aquellos doctores y no porque no los hallaran sino porque ninguno les daba la esperanza de sobrevivir. Apenas había pasado un año del avance de la peste, y con la esperanza perdida, y los cuerpos moribundos, decidieron terminar sus días en lo que alguna vez fue su hogar. Cómo parada obligada antes de llegar a Londres, se detuvieron en Epping, dónde como una pequeña y última esperanza, llegó hasta ellos el rumor de un doctor cuervo que no sólo trataba la peste, sino que era capaz de curarla hasta en el enfermo más moribundo. No dudaron un segundo en ir hasta él pues después de este último intento, ya sólo les quedaba el desahucio.
Allí se encontraron con mucho más de lo que esperaban. El doctor los recibió de inmediato y accedió a tratar su enfermedad, pero había un precio que pagar. El precio era distinto en cada caso y aunque no fue dijo el precio un poco de sangre firmó el contrato.
Recibieron, la madre y el hijo una dosis de una pócima que prometía mantenerlos con vida y que poco a poco los iría mejorando. Pero no todo era tan simple. La dosis no era única, debían beber de esta al menos una vez al mes y el pago cambiaba cada vez. El doctor cuervo les pedía cosas bastante poco convencionales pero los padres con tal de mantener a su familia con vida no cuestionaban. Dinero, contactos, animales y un sin numero de cosas fueron los pagos constantes, pero todo valía por recuperarse, incluso su piel había vuelto a ser la misma de antes, sana y sin un dejo de marcas por la peste.
Habían pasado varios años y parecía que de la peste no quedaba rastro alguno ni en la madre ni en Jefferson, pudiendo llevar sus vidas a un ritmo normal. Parecía incluso que ya no dependían de las pócimas del doctor cuervo por lo que a sus padres le pareció absurdo seguir pagando esos insólitos pedidos si ellos ya habían logrado sanarse. Así que simplemente dejaron de asistir a sus citas mensuales y por tanto no hubo intercambio de pócima por pago alguno. Parecía que la vida volvía a ser perfecta tras un largo tiempo de aflicción y enfermedad.
El joven Jefferson cumplía los 17 años y ya era todo un hombre, apuesto y adinerado que estaba decidiendo entre una amplia gama de opciones quien sería su futura esposa. Pero aquellos planes fueron truncados por la aparición de malestares en su madre que la llevaron rápidamente a una alta fiebre y convulsiones. El padre y el joven muchacho no dudaron en buscar la ayuda inmediata del doctor cuervo quien los recibió aun cuando estos habían cortado el intercambio que habían pactado. El doctor les informó que la peste había vuelto ya que habían cortado el tratamiento, el padre le reclamó el que no les hubiera informado que eso pasaría pero él se limitó a decir que ellos nunca habían preguntado. Por desgracia la enfermedad atacó muy fuerte a la madre y esta ya no tenia salvación. El doctor cuervo les ofreció una nueva oportunidad, ya que la enfermedad aparecería nuevamente en el joven Jefferson, pero esta vez el precio sería mal alto. La vida del joven podía extenderse como lo había hecho hasta ahora pero aquella vida le pertenecería al doctor y a sus intereses.
El precio parecía muy alto y la familia no aceptó. Los tres regresaron a casa y tal como lo había anunciado el doctor, la madre empeoró rápidamente dando claras señales de que era la peste tal como años anteriores, y así mismo comenzó a enfermarse Jefferson. Ambos estaban graves ya que la peste había avanzado como si quisiera recuperar todo el tiempo que la mantuvieron en reposo. A simple vista se podía ver que ninguno de los dos duraría mucho tiempo, sus pieles erupcionaron creando yagas tan profundas que la madre no pudo soportar muriendo al poco tiempo. El padre desesperado por salvar a su único hijo y desolado por haber perdido a su mujer, volvió a acudir al doctor cuervo. Al llegar al hogar de este una hermosa muchacha los recibió, no la habían visto anteriormente por lo que pensaron que podía ser una ayudante o una cliente más. Cuando el doctor los vio entendió que el precio seria aceptado, así que decidió explicarles todo con lujo de detalles.
-Mi nombre es Badariel. La bella Dama que nos acompaña esta noche es mi señora Dorothea a quien sirvo hace unos doscientos años. Mis servicios, mis deseos, mi existencia, está ligada a la suya y debo cuidarla hasta el fin de los tiempos. Sus habilidades me proporcionan conocimiento y el conocimiento es un gran bien de pago en todos los tiempos. Mi conocimiento los mantuvo con vida todos estos años y les pedí lo que en su momento me pareció un precio justo. Pero ustedes los humanos, seres mortales y predecibles, nunca son capaces de agradecer la ayuda que se les ofrece. Pude y puedo curar esa enfermedad que azotó a tu familia, llevándose a tu esposa y ahora casi arrebatándote a tu hijo. Pero el precio no lo pagarían si no hubieran visto con sus propios ojos que mis conocimientos son reales. Ahora, si quieres que la vida de tu hijo se prolongue por más tiempo y alejar esa enfermedad, tal como dije anteriormente, debes dar tus servicios a Badariel y a su señora hasta el ultimo de sus días. Aunque debo aclarar, que, al no haber aceptado la primera vez, las marcas que él lleva en la piel no volverán a sanarse como lo hicieron anteriormente. Entonces ¿Aceptan? -
La decisión no era fácil para ninguno de los dos, ambos eran la familia que le quedaba y si aceptaban deberían separar sus destinos. Pero no teniendo más remedio, la oferta fue aceptada.
Jefferson se mantuvo junto a aquel doctor cuervo, con el tiempo convirtiéndose en uno igualmente, adquiriendo conocimientos que ningún ser humano podría adquirir ni en sus más alocadas fantasías.
Descubrió la naturaleza de la joven señora Dorothea quien lo alimentaba con su propia sangre cumpliendo así el pacto de curar definitivamente la peste y prolongar su vida, creando entre ellos un vínculo de sangre y convirtiéndose también en su servidor y protector.
No pasaron mucho tiempo en esas tierras, se alejaron y viajaron durante todos estos años por toda Europa, África, Asia y ahora américa. Todo en busca de conocimiento y de sobrevivencia.
Nombre del personaje
Nombre: Jefferson.
Fecha de nacimiento: 28/01/1665.
Género: Masculino.
Procedencia: Londres, Inglaterra.
Estado civil: Soltero
Otros: Otros aquí.
Citizen
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