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Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

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Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Vie Sep 18 2015, 04:01

La zona privada del circo no lo era tanto. Sólo unas vallas que cualquiera podría saltar separaban lo público de lo privado en ese lugar. Prueba de ello era aquella negra con turbante que, aunque nada tenía que ver con el circo, estaba por allí dando vueltas, hablando con diferentes personas, como si se le hubiera perdido alguna cosa. Rowan la vio desde la puerta de su carromato, desde el escalón en el que se había sentado a comer una manzana con cáscara, pero como no estaba haciendo nada malo ni representaba una amenaza para nadie, no le dio un mínimo de importancia. Al menos no hasta que la mulata se acercó a él para tenderle una nota que, gracias a las escasas habilidades de lectoescritura que todavía conservaba, supo que era de su media hermana, aquella que la última vez le había rajado la piel a varazos, que antes de  eso había hecho que su piel cediera ante los ganchos que la sujetaban en su mejor acto, que lo había negado cien veces como hermano, pero que, a pesar de todo, ahora quería verlo.

Agradeció a la mulata mensajera, que dejaba escapar por debajo del turbante unos cabellos rojizos que le llamaron la atención justo cuando ésta se estaba retirando, como antes le habían llamado la atención sus pecas, que tan feas se veían en la piel oscura. No la detuvo, en parte porque no le dio tiempo para reaccionar (esos negros se movían rápido, como sombras demoniacas); en parte porque tampoco consideraba que fuera necesario hacerle preguntas que tal vez ella ni siquiera supiera responder. Él, conociendo los antecedentes de Frederick Mignola por experiencia propia, se podía responder solo, o por lo menos, sospechar. Sin embargo, lo más importante para él en ese momento era Stella Marie, o lo que le diría ahora que no sólo parecía haber alcanzado la verdad por sus propios medios (probablemente el nombre de Irina Markowicz hubiera influido en ello), sino que también profesaba, en la nota, haberla creído por fin. Respiró profundo, abriendo y cerrando los puños por la ansiedad.

«Dile que la espero aquí», le había dicho a la mulata, quien a la hora pactada acercó a la niña a la misma puerta del carromato, al mismo escalón donde él, cumpliendo la promesa, la había aguardado. La zona privada del circo no lo era tanto, pero el carromato era lo más privado que podía ofrecer para lo que fuera que fueran a hablar los hermanos. Así que fue que se puso en pie al ver a Marie, aunque más que para darle la bienvenida a su «casa» fue por el mero impulso de recibirla con un abrazo, el cual contuvo a tiempo.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Vie Sep 18 2015, 07:49

El escándalo hecho por aquellas mujeres a las que les había arrojado té hirviendo en el rostro llegó minutos después a oídos de Mignola. Después, silencio y la interrogante de dónde se había metido, miedo no tenía, no de su padre que pensaba que se lo tenían bien merecido esas mujeres aunque tal vez si hubiese sabido la naturaleza de su enojo, las cosas hubieran sido muy, muy diferentes. Marie apareció ya casi dadas las siete de la tarde, dos horas después de que el amo y varios de sus empleados blancos fuesen en su búsqueda. Mejor, pensaría ella mirando la vara llena de sangre, lo mismo que la delicada falda de su vestido. Buscó a Adviento para que hiciera una de sus chapucerías de magia extraña, para ver si la sangre era la misma, si en verdad ese hombre tan espeluznante era su hermano... Qué extraña palabra, qué horror saber que posiblemente sería verdad.

El ídolo de piedra que era su padre para ella se resquebrajaba poco a poco y en cuanto la magia de la negra hizo caer la sangre de la niña sobre la vara, una extraña afirmación vino a ella; Rowan era una extensión suya y ella era una extensión de él y ambos, eran una extensión de Mignola. Por dentro se escuchó como la inmensa estatua se derrumbaba y quedaba solamente el humano, el hombre, la bestia, el cruel Frederick, al que todos le temían y ella respetaba y amaba porque era su padre, el mejor hombre que conocía... Adviento no tenía necesidad de recurrir a sus dioses, ella sabía de aquello, Mignola llevaba un registro detallado de las mujeres blancas que tomaba con o sin su consentimiento y la madre de ese joven aparecía ahí junto con muchas otras que ahora lloraban la muerte de sus hijos. ¿Por qué era que él seguía vivo? Cosas de la vida, cosas de sus dioses o del Dios que tanto alababan los blancos, ese que no servía para nada.

Marie vivió con la tristeza metida en el cuerpo un par de días, incapaz de ver a su padre a los ojos, apenas hablando y comiendo, ni siquiera sus mastines la habían visto y ellos también compartían su dolor, lucía más pálida, más pequeña, como si cualquier ventisca o agarre fuerte fuese a romperla. Se le fue llamada la atención por lo sucedido con esas mujeres, pero de nueva cuenta, no aclaró el porqué, en disculpa, les envió a cada una una colección de cubiertos de plata traída desde Europa que seguramente ni en sueños hubiesen podido costearse a pesar de sus propias fortunas o mejor dicho, las de sus maridos. ¿Su padre lo sabría? Que había alguien que mejor vestido, limpio y arreglado podría pasar incluso por su gemelo. Su hijo, un hermano... alguien cómo ella. Poco a poco iba haciéndose a la idea, ¿Y si eso significaba no volver a estar sola?...

— Lleva esto al circo, a Rowan... es el chico que se dobla mucha, pregunta así por él. No lo leas o te reviento el lomo a latigazos y le doy lo que quede de ti a mis perros, ¿Oíste? —

--Amita, ¿cuándo le'e andao' leyendo su' cosas? --

— Deberás traerme una respuesta, sal por atrás, te estaré esperando ahí y toma... de la panadería de Madame Charles, me traes hojaldre dulce, del que tiene piña. Y te compras tu algo si quieres. ¡Largo! —

La mulata también era su hermana y tal vez en el fondo comenzaba a sospechar que muchos de los que eran menos negros lo eran... achinaba los ojos mirándolos a todos aunque no les daba importancia, en cambio Rowan era blanco y muy alto, si no tuviera esa expresión de que algo le doliera mucho sería hasta apuesto... Mi hermano, murmuró bajito llevándose después ambas manitas a sus labios para silenciarse. Lo demás pasó muy rápido, Mignola la acostó a las nueve en punto y después le cerró la puerta para que descansara. Media hora después estaba camino al circo de noche, escoltada por Tomás y por la mulata quienes la esperarían a unos cuantos metros... ¿Y ahora? Pensó quedándose de pie al verlo acercarse, lucía igual de triste... Recordó lo que le había hecho la última vez y rompió a llorar, lanzándose en sus brazos para rodear su cintura con los brazos pálidos envueltos en una chalina que bien podría costar mucho más que aquel lugar donde su sangre dormía.

— Lo siento, lo siento tanto... —
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Vie Sep 18 2015, 09:30

Con un brevísimo repullo recibió aquel abrazo que en un principio, tal vez primero, había pasado por la cabeza de él. Motivos encontró de sobra para hacer a un lado aquella idea, obtenerlo finalmente por iniciativa de ella fue más que inesperado, por eso le costó reaccionar en los primeros momentos. No era esa la Stella que había conocido, pero era bueno ver que no sólo sabía dar varazos. Y si sabía dar varazos pero también pedir perdón, no necesitaba nada más.

Despacio... —murmuró con un leve suspiro cuando la concreción del abrazo le resintió en el cuerpo, en donde antes esa misma niña lo había lastimado (debía admitir que algo de responsabilidad tenía en eso), pero también a causa de los dolores que siempre tenía, tal vez por lo que hacía en el sideshow—. No importa... Entiendo —añadió con toda franqueza, llevando casi con disimulo una mano hacia el cabello de Marie para acariciarlo como si se tratara del objeto más delicado del mundo.

Ciertamente, en cada varazo, él había hecho lo posible por ponerse en los zapatos de Stella Marie, tal vez buscando un pretexto para aceptar lo que le hacía su propia hermana, pero no, no eran pretextos: en realidad, era una ecuación bastante simple. Ella, una niña rica y hermosa, en todo sentido una princesa, con la elegancia hasta en el nombre mismo. Él, en una palabra, un adefesio, todo lo que ella detestaba, todo lo que de partida ella debía rechazar, casi por naturaleza. Por ser quién era... Mignola.

¿Estás bien? —preguntó entonces. Le preocupaban sus lágrimas; claramente no lo había superado aún. Quizá él tampoco, pero no le salía llorar ni nada por el estilo. En un momento, se sintió como adormecido, tal vez porque en el fondo no podía creer lo que estaba pasando. Tenía una hermana. Todo el tiempo la había tenido. Así que, por fin, pudo rodearla él también con los brazos, y al arrimarla aun más contra sí mismo pudo sentir esa conexión, los lazos invisibles que los unían. Entonces la apretó un poco, como si prometiera silenciosamente no soltarla nunca más.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 19 2015, 07:41

En ocasiones parecía ser que el cabello de Marie tenía vida y voluntad propia, esa noche, imperceptible para ojos humanos por la media oscuridad que los rodeaba comenzó a enredarse en la espalda y piernas del mismo Rowan, sus sombras guardaron silencio y se quedaron quietas observándolos mientras se abrazaban. Obviamente Marie no obedeció su petición de suavizar el abrazo, en cambio cuando se sintió envuelta en los brazos del otro se apretó más contra él escondiendo el rostro de muñeca en su pecho, alcanzando a sentir el costillas y los huesos, estaba muy flaquito... seguramente ni comía. Se separó después de un rato volteando para hacerle un gesto a la mulata de que entraría al lugar y debía vigilar mejor.

— ¿Podemos ir dentro? Mira, traje hojaldres de piña para que comamos, tenemos mucho de que hablar. —

Le dijo soltándolo por completo para avanzar dentro de aquel diminuto lugar, al entrar un olor desagradable la golpeó pero no tardo en acostumbrarse, lo esperó para que le indicara dónde sentarse mientras le veía atenta, como si quisiera grabárselo en la memoria por siempre. En su interior sentía una extraña sensación de bienestar, es decir, ese hombre altísimo y pelirrojo que tenía frente a ella tenía su misma sangre, era su hermano, carne de su carne, una extensión de ella y de su padre. Suspiró despacito y le tomó una mano para llevarse el dorso de esta contra la mejilla suave y plagada de pecas, se sentía en paz, protegida, como si de pronto nada pudiese dañarla más porque él la defendería o al menos eso pensaba porque eso hacían los hermanos, ¿No?...

Al tomar asiento, sacó la bolsa de las delicias horneadas y le tendió uno de los panecitos a él, ella tomó el otro le dio una mordida pequeña, le encantaban esos panes y esperaba que a él también, además Adviento le había dicho que la comida aligeraba siempre todo y ellos tenían muchas cosas de que hablar esa noche.

— ¿Cómo estás de los golpes?... y de los ganchos, lamento mucho haberte lastimado, pero tú también lo hiciste, me jalaste el cabello y me apretarse un bracito. Bestia. — Le dijo antes de sonreírle pícara y dulcemente.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Dom Sep 27 2015, 06:33

No alcanzó a invitarla adentro realmente. Apenas asintió con la cabeza cuando la niña lo propuso, casi de forma automática, aún en aquel estado de torpe perplejidad, y, en un abrir y cerrar de ojos, ya estaba ella en dirección a la "casa": un carromato en donde apenas cabían sus pocas pertenencias, una banqueta de madera que cumplía el papel de mesa o de silla según fuera necesario, y una cama improvisada con unas mantas rotosas sobre un colchón viejo y hundido, que aun así era lo más cómodo que podía ofrecerle a Stella Marie, así que le hizo un gesto para que tomara asiento allí, no sin un deje de vergüenza por el que le empezó a rehuir la mirada.

Además de la sensación de extrañeza que lo invadía por estar compartiendo aquel espacio con alguien (no solía tener invitados en el carromato), sabía que su hermana venía de algo totalmente diferente. No hacía falta que hubiera pisado la residencia de los Mignola para saber que era una vivienda enorme y reluciente, con lujos que contrastaban brutalmente con la realidad del único bastardo blanco de Frederick Mignola, que ni siquiera conocía aquella comida que la hija legítima le había convidado. En efecto, la probó con un pequeño mordisco, con la desconfianza habitual hacia lo desconocido, y mientras asimilaba el sabor mirando con curiosidad el panecillo, intentando ver de qué estaba hecho y decidir si le gustaba o no, escuchó a Marie. Sólo entonces volvió a prestarle atención a ella, y al verla sonreír, poco a poco lo hizo también, aunque con mucha más dificultad. No estaba seguro de querer reírse de eso; con todo, cuando volvió a bajar la cabeza, todavía tenía los labios levemente curvados en la propia sonrisa.

Lo siento —se excusó entonces de aquello de lo que se le acusaba, aunque fuera una broma—. Estoy bien —afirmó, más allá de que fuera cierto o no, mientras se le iba borrando la sonrisa como si una sombra oscura lo poseyera poco a poco, hasta que por fin quedó por unos instantes con la mirada perdida en un punto cualquiera de la falda de la niña. Esa sombra oscura era en realidad un recuerdo de su madre hablándole de su padre, más bien advirtiéndole que era un hijo de puta con todas las letras, que nunca se le ocurriera buscarlo, que nunca lo había querido. Y sin embargo, ahora que estaba frente a su otra hija, no podía evitar sentir curiosidad—: ¿Y... papá? —se animó a preguntar, dando por hecho que Stella le había hablado a él para poder averiguar la verdad.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Lun Sep 28 2015, 22:19

Ella misma tomó uno de los manjares de hojaldre y le pegó una gran mordida, su dulce favorito de toda la vida. Cenaba eso cuando estaba de buen humor con un enorme vaso de leche fresca aunque dudaba que Rowan siquiera pudiese haber probado aquello alguna vez. Era tan miserable que Marie sintió la penosa necesidad de dejarle todo el contenido de su bolsito de seda que era ciertamente, para él. Casi doscientos dólares en billetes pequeños y céntimos, para que fuese con un médico bueno y pudiese atenderle las heridas que ella le había hecho. Lo miró con una sonrisita tenue por su desconfianza, sentía pena, jamás lástima... Para ella, él era un desconocido que le gustaba, era tan pálido y escuálido, justo como ella, al verlo bien esa noche sus dudas se desvanecieron totalmente; él era una continuidad de su vida sobre la tierra o más bien ella lo era de él, ¿Qué edad tenía? ¿Cómo le gustaba dormir? ¿Dónde había estado todo ese tiempo? ¿Le dolía algo?

— Está rico, ¿Verdad? — Preguntó medio masticando, con un montón de migajas en los labios, las mejillas y el vestido. — La piña es natural totalmente, por eso sabe un poco ácido. Rowan, ¿Verdad? ¿Dónde naciste? ¿Qué edad tienes?... —

"¿Y... papá?" La pregunta le cayó como balde de agua helada sobre la nuca y lo miró con la dureza de todos los Mignola. No era enojo contra él, era contra su padre, ¿Por qué no lo llevó con él cuando nació? No preguntó nada a su padre al llegar, pero entre los libros de su estudio encontró el nombre de la que Rowan había dicho que preguntara, ahí estaba junto con un centenar más de nombres y anotaciones que no entendía bien.

— Mi padre está bien, duerme en su cama sin temor a nada ni remordimientos, como los hombres justos... ¿Sabes por qué tu madre te alejaría de padre?... — Marie sabía el porque, muy dentro... lo sabía pero quería saber que tan lejos de sus vidas había estado todo ese tiempo, si él supiera que Mignola solía matar a sus bastardos o meterlos en las barricadas de los esclavos si eran negros, pero él, era blanco y parecido a ella.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Mar Sep 29 2015, 07:43

¿Qué importaba dónde había nacido? Él no pertenecía a ningún lugar, era como el circo mismo, que iba de un lado a otro, sin ser de ninguno en específico. Tal vez por eso era el lugar ideal para él, tal vez había nacido para que el único lugar al que perteneciera fuera aquel que tampoco tenía un lugar. Y ni siquiera estaba tan seguro de pertenecer realmente allí, porque antes también había sido parte de un circo, pero cuando creía que moriría ahí, fue entregado al Dr. Záitsev por unas monedas, como una mercancía más. Y le pedían que lo entendiera, que así eran las bancarrotas, los cierres de los circos. Que agradeciera el favor de que al menos lo reubicaban para que pudiera continuar viviendo de sus condenadas «habilidades». Ahora, si lo pensaba, era difícil sostener la fantasía de la pertenencia si ésta dependía, en el fondo, del dinero que él —o el circo— pudieran producir.

Pero no era esa la única razón por la que no respondió a aquella pregunta. Tampoco le dijo la edad, no porque fuera un dato que preferiera mantener en secreto, en verdad no le importaba, pero había prioridades. Así que se quedó callado, mirando a Marie con fijeza, esperando que le contestara lo que él quería saber acerca de «papá» antes de proceder. No supo si realmente estaba listo para escucharla, sobre todo después de que la escuchó. ¿Sin remordimientos?... Tragó el último trozo del panecillo con dificultad, se limpió la boca con una mano y respiró fuertemente por la nariz, tratando de procesar aquello.

¿Como los hombres justos? —preguntó con una falsa tranquilidad, con la voz temblándole por la rabia que le subía a medida que hablaba—. ¿Es justo abandonar a una mujer que lleva un hijo tuyo en su vientre? —Se clavó las uñas en los muslos, cada vez más fuerte, como parte de la contención de una bronca que tenía desde hacía mucho tiempo acumulada. Bajó la mirada, de repente no podía sostenerla en el rostro de la Mignola favorita que portaba el apellido que él debió haber tenido—. Mi madre no me alejó de él. Fue él quien se alejó de nosotros.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Mar Sep 29 2015, 08:35

¡Ahí estaba! Esa reacción que había anhelado desde el comienzo pues el alma que tenía dentro del cuerpo era oscura, perversa... Rowan estaba explotando por dentro y de eso eran prueba los maltratos que se propinaba a si mismo. Marie se deleito por dentro con un cinismo heredado de padre y madre y dio una mordidita a su hojaldre mientras veía con tranquilidad como la paz del otro se esfumaba casi tan rápido como su sonrisa primera. Se sacudió las manos y después las mejillas, el vestido lo haría al levantarse para irse pero por el momento, miró a su hermano con tranquilidad, fingiendo que no sabía el porqué de su repentina tensión, con la misma naturalidad de cuando torturaba a sus esclavos antes de entregárselos a los perros.

— No te enojes, querido hermano... por favor... Padre no sabía de tu existencia, jamás lo supo, de haberlo sabido, de haberte conocido, él habría ido por ti...— Tendió ambas manos hasta las contrarias para que no siguiera haciéndose daño y sin más, se hincó frene a él dando besos en ambos dorsos y palmas, recargó la mejilla tibia en la diestra y después le observó desde abajo con una gran sonrisa, ¿qué planeaba? Nada.. solamente estaba sintiendo de primera mano aquella frustración e ira. Él debía acostumbrarse, él debía saber que así sería su vida de ahora en adelante, como el bastardo que era.

— ¿Era tu madre una señorita de sociedad? La mía era hija de un algodonero y eran muy ricos, ahora padre maneja esa finca también pero madre murió hace mucho... y me dejó sola... — La voz de niña se le quebró y así hincada buscó acomodarse entre sus piernas y abrazarlo fuertemente por la cintura, escondiendo el rostro que además de lloroso, sonreía un poco. — ¿Verdad que no estás enojado conmigo?... Tú no me dejarás sola, ¿verdad, Rowan?... —
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Mar Sep 29 2015, 09:43

Nunca le importó —replicó, cuando de repente vio que Marie se posaba en frente de él para besarle las manos, y todo posible futuro discurso para sostener aquella idea feneció allí. Se estremeció, poniendo tieso cada músculo del cuerpo, casi como si estuviera recibiendo el beso potencialmente fatal de un demonio, pero no fue capaz de apartarla, incluso aunque le inquietaba mucho al no estar acostumbrado al contacto físico (ella estaba, para colmo, en medio de sus piernas), mas también porque le parecía ver algo siniestro, oscuro, en aquella sonrisa. Quizá era la parte de sí que no se olvidaba de la vara.

Pero entonces vino el llanto, o un asomo de él, ante el cual no se resistió. Podría haber pensado con sarcasmo en lo triste que era la vida de la niña rica que, pese a haber perdido a su madre, lo había tenido todo, pero él también sabía lo que era perder a la madre y, aunque nunca había tenido oro, que ni todo el oro del mundo servía de consuelo ante eso. Acordándose de su propia madre, colocó una mano en los cabellos de la niña una vez más, acariciándole despacio la cabecita, como tal vez le hubiera gustado que le hubiesen hecho a él cuando se quedó solo en el mundo.

Ya... No llores, no estoy enojado contigo —le habló casi con dulzura. A veces podía envidiar su condición de hija legítima, pero cuando lo racionalizaba, volvía a comprender que ella no tenía la culpa de esa elección del padre, de aquel favoritismo. Se centraba en ello para no odiarla, aunque a pesar de todo, dudaba que pudiera odiarla de verdad.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Mar Sep 29 2015, 10:30

¿Qué era eso? La calidez del mimo sobre su cabeza, la dulzura incipiente en la voz del otro, sin que Marie se diera cuenta se apretó más a él como si fuese una tabla de salvación, algo desconocido e intacto vino a despejar su mente del cinismo, de la maldad, la crueldad de su sonrisa y de sus besos desapareció de inmediato y solamente quedó ella, la pequeña a la que nadie realmente quería... más que él. ¿Podría ser cierto? Que después de todo este tiempo encontrase la ternura merecida en las palabras y las manos de alguien a quién precisamente eso se le había sido negado desde siempre. Ellos dos contra el mundo, contra ella misma. Se separó apenas y había lágrimas reales en sus ojos, deslizándose libres por las mejillas salpicadas de pecas y lunares. Estiró apenas la espina dorsal para dejar un beso suave sobre la mejilla hundida y pálida del otro, haciendo un mimo con la punta de su nariz al separarse.

Más no se levantó, se quedó ahí sentada con las piernas flexionadas debajo del cuerpo y la cabeza recargada en una de las rodillas huesudas de su hermano. Mantenía los ojos entrecerrados y en silencio, comprometida con la comunión de sus nuevas emociones, tan ajenas y desconocidas como la palabra amor y su real significado. — ¿Alguna vez fuiste feliz, Rowan?... Yo no recuerdo la última vez que no me sentí triste, tal vez tendría que decir que esta noche es la más tranquila que he tenido. —

Se limpió con el dorso de la mano las nuevas lágrimas y terminó por levantarse de forma algo dificultosa por el espacio tan reducido, se sentó a su lado y le tomó del brazo que quedaba cercano para rodearse a si misma con el. ¿Cuánto había pasado desde el último abrazo de ambos? No sabía que decir, se le habían acabado las ganas de hacerle daño o de seguir tirando de su cordura. — ¿Puedo quedarme un ratito más?... —
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Mar Sep 29 2015, 11:37

Le tocó la cara cuando le besó el carrillo, quedándose con parte de las lágrimas de ella en la palma de la mano, ahora humedecida, en un intento de borrarlas de su rostro. Ya le había dicho que no llorara; no le gustaba verla sufrir, a pesar de que ni siquiera se conocían, estaba aquel lazo, aquella conexión de la misma sangre. Era como si ella fuera algo preciado para él, a pesar de que todavía las cosas no estaban claras entre ellos; sólo sabían que compartían un padre sobre el que, por obvios motivos, tenían distintas percepciones. Pero esa diferencia no importaba ahora. Continuó acariciándola mientras la tuvo sobre las rodillas.

Era feliz con mi madre, antes de que enloqueciera —respondió, casi sin vacilar, a aquella pregunta que para muchas otras personas podría haber demandado más tiempo de reflexión, pero en su caso era algo que él tenía bastante claro—: No teníamos nada, apenas comíamos, pero cuando con el estómago vacío me acostaba al lado de ella y le decía que estaba mareado de hambre, ella me abrazaba muy fuerte, muy fuerte, como si nunca fuese a soltarme, y me decía que todo iba a estar bien —contó, melancólico. No había vuelto a sentir esa protección en su vida—. Eso era todo lo que necesitaba para calmarme, aunque sabía que era mentira. Y ahí, en esas pequeñas grandes cosas que hacía mi madre por mí, estaba mi felicidad. También fue hace mucho tiempo... —Apenas entraban los dos en aquella banqueta, pero envolvió los hombritos de la niña con el brazo, tal como ella le pedía, para atraerla más hacia sí mismo, acomodándola en él—. Quédate todo el tiempo que quieras —dijo, volteando a verla, cara a cara—: Pero tienes que prometerme que no vas a llorar más. —Le limpió con los dedos unos brillantes restos de humedad en sus pómulos.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Mar Sep 29 2015, 12:03

Marie no se esperaba aquellas palabras no la imagen de un Rowan pequeño y famélico, muriendo junto a una mujer sin rostro que le daba algo que ella jamás había visto o sentido: amor de madre. De esas palabras que te tocan el alma con tanta suavidad que piensas que el tacto es mínimo. Rowan, sin saberlo había tenido algo que ella deseaba más que nada, el amor de una madre. ¿Acaso no se daba cuenta? La pequeña pelirroja negó desbordándose en un llanto contenido desde la muerte de su propia madre, llanto que la hizo aferrarse a él con mas fuerza, dejando el cuerpo prácticamente acunado en sus brazos que la sostuvieron, Marie temblaba y lo miraba con los ojos empequeñecidos por el llanto que contraía sus mejillas rojas y humedad del agua salada de su tristeza.

— No puedo prometer eso... — Le dijo llorosa y con voz ronca de melancolía. — Yo me quedare a tu lado... Nadie más volverá a lastimarte, hermano... — Lo decía en serio, porque a pesar de su idea inicial de ponerlo en su lugar y tal vez torturarlo un poco, en ese breve lapso de tiempo se había dado cuenta de que si la sangre no los unía, lo hacían las circunstancias y el dolor compartido. El padre de ambos, era el causante de tal situación, el artífice de aquella noche callada y fría en la que Marie se reconocía en otros brazos, otra edad, otra piel. Estando ahí sobre él, escondió el rostro entre sus manos y suspiró con dificultad pues los pulmones luchaban por amoldarse al ritmo de su respiración y corazón agitados. — Perdóname... Yo no quiero volver hoy a casa, quiero quedarme contigo, por favor. —

Apenas podía verlo, entre la luz precaria y la hinchazón de los ojos ambarinos, se le hizo difícil distinguir las pecas y los ojos azules del otro, se sentía mareada, ocurría de vez en cuando, cuando el alma que correspondía a su cuerpo luchaba por volver a él y quien vivía dentro de ella se doblegaba ante la razón, no había motivo para dañar a aquel hombre, sino que también habría que protegerlo de ahora en adelante. Cumplir la promesa de Marie, no dejar que nadie volviese a romperlo, jamás.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Mar Sep 29 2015, 12:45

La rodeó con el otro brazo para formar un abrazo completo, pues sentía que ella realmente lo necesitaba, incluso más que sí mismo, porque a pesar todo el dolor, él tenía bastante asumida la muerte de su madre, o eso quería creer. Habían pasado muchos años, había terminado de crecer sin ella, y aunque había sido muy duro, en cierta forma se había acostumbrado, y había sobrevivido con el consuelo de que, de todos modos, su madre, en los últimos tiempos, ni siquiera era la misma madre cariñosa que había conocido en sus primeros años de vida. Todo lo contrario: se había vuelto paranoica, no se fiaba de él e incluso lo desconocía para confundirlo con una especie de demonio... En cierta forma, cuando se suicidó, llevaba ya mucho tiempo muerta.

Pero Stella... No sabía cómo había sido lo de la madre de Stella; tampoco quería preguntar para no meter el dedo en la llaga. Confiaba en que ella se lo contaría si realmente quería hablar de eso. Por el momento, se limitó a apretarla contra sí mismo, permitiéndole que se descargara contra su cuerpo, que le mojara la ropa con sus lágrimas, pese a que le había dicho que no quería que llorara más: ciertamente, no lo quería, pero tampoco podía obligarla a parar porque reprimirlo todo no iba a hacerle bien. Lo sabía por experiencia propia, aunque en su caso rara vez tenía la oportunidad de sacar a la luz toda la mugre que metía debajo de la alfombra.

Te he dicho que está bien, no hay problema con eso —reiteró; el llanto imparable de la niña en cierta forma le desesperaba, sobre todo por no saber qué hacer para aliviarla, porque de eso se trataba: de aliviar, no de acallar—. Pero tienes que calmarte un poco, Stella —insistió casi con torpeza, tomándola brevemente por los hombros, antes de soltar la pregunta del millón—: ¿Papá sabe que estás aquí?
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 30 2015, 07:22

Elinor, la madre de Marie, no era una buena mujer dentro de las doctrinas cristianas, era como Marie, una niña rica y caprichosa que vio en Mignola una especie de salvación al yugo materno y fue por eso que se casó con él con tanto apuro. Él tenía su finca lo suficientemente lejos de las garras de la madre de Elinor y además, era igual de ruin y bajo que ella. Gozaban ambos de humillar y torturar a la servidumbre e incluso cosas peores, como vejaciones sexuales; pero cuando Marie nació las cosas cambiaron mucho, si bien su crueldad natural siguió, Marie se convirtió en la adoración de ambos aunque ese cariño por ambos lados se había vuelto una cosa malsana.

Elinor murió envenenada, no se sabe por quién, pero hay muchos candidatos. Quién la encontró fue una Marie muy niña que se puso a jugar con el cadáver varias horas antes de avisarle a su Nana Adviento quién tomó la noticia con alivio. Fue sepultada en una gran tumba con un ángel lloroso encima y desde ese día, Marie jamás la visitó. Apenas la recordaba y sabía como era gracias a la fotografía que había robado del estudio de su padre. Sabía que la quería, que le hacía falta pero más que su presencia era la idea que tenía de las madres, la del cariño sincero, cosa que ella nunca conoció hasta esa noche en que Rowan la alivió con pocas palabras y un gran abrazo, rodeándola casi por completo mientras dentro de ella se deshacían muchas barreras y sus sombras, fuera del carromato, se desvanecían poco a poco pues no eran necesarias. Mientras ella estuviera con su hermano, nadie la dañaría.

Cuando hubo calmado un poco el llanto, se limpió el rostro en la manga de tela tosca del otro pelirrojo y le sonrió, pero esta vez muy lejos de la maldad o el cinismo, más bien como cualquier criatura lo haría después de llorar y se consolado con algún dulce, sólo que el dulce ahora era el cariño inagotable de Rowan, tendría que cuidarlo mucho, ocultarlo entre sus manos, que nadie, nadie se enterara que ella poseía ese tesoro, para jamás tener que compartirlo porque ahora él le pertenecía. Negó despacio y se quedó ahí entre sus brazos, tomando aire con suspiros entrecortados por el reciente llanto. — Solamente los negros con los que llegué saben algo... — Le respondió jugando con los cordoncitos de la camisa neja mirando la piel debajo de esta, tan pálida y casi traslúcida como la suya... quería intentar algo...

Con la yema de sus dedos, acarició la piel tibia para después tomar con la punta del pulgar y el índice y dar un jaloncito... la piel se estiraba un poco, eso le causó una impresión que después se transformó en curiosidad... ¿Se podía estirar toda su piel? En el silencio del lugar, interrumpido solamente por sus respiraciones, llevó ambas manos a sus mejillas y estiró un poco la piel, soltando risitas divertidas al ver como se estiraba, si le dolía no lo pensó o no le importó tal vez.

— ¿Desde cuándo puedes hacer esto? —
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 30 2015, 11:47

No reaccionó ante el primer estironcito, pero ciertamente no le gustaba que le tiraran de la piel sin haberlo consentido antes. Había tenido mucho de eso en la escuela y en el orfanato, en donde bastó que los otros niños y posteriormente adolescentes lo descubrieran para que empezaran a hacerlo todo el tiempo, algunos con intenciones más inocentes —lo cual, en cierta forma, perdonaba—, pero, por lo general, con el mero fin de molestarlo: bromas de mal gusto, risas burlescas, comentarios crueles y señalamientos, un combo que tenía como única meta la diversión a costa suya y del que no estaba del todo librado ni siquiera hoy. Quizá la única diferencia era que ahora, en el circo, cobraba por someterse a ello.

Sin embargo, sabía que esta situación era distinta. No era precisamente por un mal recuerdo que le incomodaba que le hicieran eso, tampoco porque pensara que la otra persona, fuera quien fuera, tenía las mismas viles motivaciones que los malcriados del colegio o los huérfanos del hogar, porque de hecho reconocía la risa de Marie como algo totalmente distinto a ello que, como mínimo, estaba libre de sarcasmo; lo que más lo inquietaba, en el fondo, era el hecho de que lo tocaran sin permiso, como si fuera una cosa pública, todo el tiempo a disposición de todos. Si lo aceptó, por un momento, fue únicamente porque se trataba de Stella, y porque por lo menos ya no estaba sollozando. ¿Acaso no era preferible que se entretuviera con su «habilidad» en lugar de llorar hasta secarse?

No sé, desde siempre. Nací así —contestó. Las palabras le salieron un poco raras, pues lo que estaba haciendo ella con sus carrillos había tenido cierto efecto sobre su pronunciación. Nada grave. No obstante, posicionó enseguida sus manos en las muñecas de la niña para distanciarlas de su rostro con sutileza—. ¿Por qué no le dijiste, Marie? —interrogó, mirándola a la cara, volviendo sobre lo del padre.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 01 2015, 09:24

No le dio importancia al hecho de que le retirara las manos, si lo hubiese hecho con tosquedad tal vez se hubiese largado a llorar de nuevo, pero lo hizo con sumo cuidado así que no hizo mella en sus risitas cuando el otro hablo y tenía las mejillas estiradas. Los ojos llorosos de la pequeña pelirroja se achinaron por la esplendida sonrisa que le dedicaba al otro pelirrojo, llegaron a parecerse un poco, aún más que por las pecas o los cabellos, ambos parecían tener una medida similar. La sangre tal vez, pura, de blancos pensaría Mignola si los viera juntos antes de meterle un plomazo o quemar vivo al pobre mal formado.

Apretó los labios sin embargo, al escuchar esa pregunta guardó silencio y haciendo un esfuerzo se deshizo del abrazo y dejó caer el cuerpecito sobre el horrible camastro del otro. La tensión iba aumentando y tuvo el impulso de querer salir corriendo de ahí y no volver, de dejarlo a salvo... Ella no quería que Rowan tuviese ese mismo destino, aunque tal vez su padre lo aceptaría... era blanco, mucho, pero vivía en un circo y todo Baltimore lo había visto ya. Era imperioso que... él desapareciera, que escapara o hacerle frente a su padre.

— Porque no puedo salir de noche, Rowan. Soy una señorita comprometida en matrimonio. No puedo salir a la calle sin el consentimiento de mi prometido y mi padre. —

Le habló bajito, con un tono de voz algo íntimo. Aún no se acostumbraba al hecho de que ya no era una persona libre... no como antes, ahora muchas de sus decisiones dependían de Joseph y lo odiaba un poco por eso. Si él se enteraba que había estado a solas con un hombre en un espacio tan reducido... seguro la mataba. Incluso Adam... se molestaría...
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 01 2015, 10:33

—¿Comprometida?

Algo dentro de sí retumbó. No supo bien qué sintió. ¿Asombro, celos de hermano mayor?... Miedo a perderla, tal vez, antes de siquiera haberla tenido de verdad, es decir, de haberla disfrutado como hermana. En cierta forma, la noticia lo desilusionaba porque el hecho de que Stella lo hubiera reconocido como hermano le había hecho pensar que de hecho tendría una hermana. ¿Tan rápido iba a pasar a manos de otro hombre?... La miró, con cierta tristeza, sintiéndola más distante de lo que en realidad estaba. Una parte de sí le advirtió a gritos que no se encariñara mucho, porque tarde o temprano se la robarían. No recuperarían el tiempo perdido tan fácilmente, eso había sido un idealización que le había impedido ver más allá, ver lo real, aquello contra lo que ahora se estampaba de lleno. En efecto, por lo que ella contaba, era obvio que incluso se le dificultaría verla.

Casi como si quisiera aprovechar el tiempo que le quedaba para mirarla a los ojos, como si hubiera empezado ahora una cuenta regresiva, se levantó de la banqueta de un impulso y se posicionó encima de la muchachita, hundiendo en el colchón las manos abiertas, a los costados de cada hombro de ella, con los brazos estirados para mantener la distancia entre sus rostros.

Mírame, Marie —le pidió entonces—. ¿Comprometida? —reiteró, como si no pudiera creerlo—: ¡Eres una niña!

No le sorprendía en realidad la situación; sabía que esos matrimonios existían entre las familias ricas, pero no había contado con que su hermanita fuera también una de esas niñas vendidas a hombres mayores por decisión de las familias.  Realmente no creía que a su edad hubiera otra explicación para el casamiento, incluso aunque estuviera enamorada de alguien, los padres no permitían a las niñas contraer matrimonio hasta cierta edad. A menos, claro, que hubiera algún beneficio de por medio, lo cual le parecía horrible. A su mente volvieron las palabras de su madre tratando a su padre de basura; al padre que permitía, aprobaba y posiblemente incitaba esto...
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 01 2015, 11:17

Seguía pensando en Adam y su constante compañía en la Finca a pesar del enojo de su prometido. Sentía una extraña cosquilla en la barriga cuando los ponía en un mismo pensamiento y fue así que se perdió por breves instantes antes de sentir que el otro se colocaba sobre ella. Algo en su pecho saltó en alertas haciéndola girar el rostro a ambos lados para mirar las manos grandes y finas de su hermano. Fijó la mirada ambarina en las orbes cristalinas del otro, oscurecidas por aquella extraña reacción que despertó de debajo de la tierra del carromato, a las sombras de Marie, quienes se agolparon contra la madera, pegando el rostro sin forma ni tamaño, metiéndose despacio en el interior para salir al instante.

Marie asintió, apenada y agitada por aquello y con extrema elegancia y delicadeza, tomó un mechón de cabello rojo para colocarlo detrás de la oreja de su querido hermano, rozando después la mejilla de éste hasta que la puntita de su dedo índice acarició el borde del labio inferior ajeno. — Padre dice que a mi edad se casó con mi madre... y que debo casarme antes de cumplir los quince años, para dar hijos más sanos y fuertes... — Le respondió con la voz más dulcificada, tenue. Después simplemente se giró un poco para quedar de lado y tomar la muñeca derecha de su hermano, llevando su mano hasta su mejilla, de esa forma le haría recostarse detrás de ella, con el pecho pegado a su espalda... Se acomodó mejor sobre la cama y entrecerró los ojos llevándole la mano al pecho para que sintiera el fragor de los latidos de su corazón. Una perversidad natural la hizo que por accidente las puntas de sus dedos rozaran los incipientes pechos, esperando una reacción natural de rechazo.

— Yo no quiero casarme Rowan... Tengo miedo de el hombre que han elegido para mi. La noche que nos comprometieron quiso tocar debajo de mi vestido. Mi nana me ha dicho que nadie debe tocar ahí, ¿Verdad? ... — Preguntó dándose la vuelta para quedar frente a frente de su hermano, ya casi contra la pared para dejar un palmo que los separara, una distancia sana... prudente. Su mirada se iluminaba por la luz de una vela moribunda dándole un toque más rojizo, como de demonio... ¿Rowan lo notaría? — No permitas eso Rowan... no permitas que ese hombre me toque... —
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 01 2015, 12:29

Se la quedó viendo casi hipnotizado. Era una locura, no sabía nada de la ciencia o de lo que fuera que determinara que las quinceañeras parían bebés más sanos, pero su madre también lo había parido bastante joven, sin embargo él era lo que era; otras madres incluso más jóvenes de la de él tenían hijos incluso más enfermizos que él, las veía cuando iba al hospital a temprana edad para que le revisaran los pies en ese entonces equinovaros, o esa leve desnivelación de sus hombros.

De cualquier manera, como creía comprender lo que estaba ocurriendo en esa casa, las palabras de Frederick Mignola le sonaban a puro embuste para convencer a la niña de hacer algo que claramente no quería. Ahora le cuadraba incluso más la aversión que sentía su madre hacia él, no sólo había hecho sufrir a su hijo bastardo con su ausencia sino que a la hija legítima la hacía sufrir con su presencia. Tal como lo había dicho su madre una vez, era un hombre que vivía para destruir a los demás. No le importó mientras le pareció que Stella era feliz con él, pero ahora se replanteaba esa idea seriamente. Y no podía evitar que le preocupara.

Cuando se quiso dar cuenta,  estaba abrazando a la niña fuertemente desde atrás, tal y como ella lo había querido, y las uñas de la mano que ella puso en su pecho la arañaron levemente, más hacia la clavícula, en esa suerte de desesperación que lo invadió con la advertencia de que ella en algún momento tendría que volver a casa, a pasar por todo eso, a estar cerca de Mignola hasta que fuera reemplazado por un pervertido al que la entregarían para que hiciera lo que quisiese con ella. La sola idea le hizo hervir la sangre. Pero ¿qué hacer ante su súplica? La miró con fijeza, sabiendo que ella esperaba algo mientras él no tenía nada que ofrecer. Nada que no sonara también a una locura, por lo menos.

Quédate conmigo —lo soltó, sin embargo, llevando una mano hacia su mejilla, como recogiendo en ella su carita—.  No vuelvas a esa casa, escóndete aquí, con suerte nos mudaremos a la próxima ciudad antes de que te encuentren...
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 02 2015, 06:31

Marie apretó los ojos y los dientes tomando aire por la boca, con dificultad por la fuerza de aquel abrazo que la hizo sentir por completo el cuerpo del otro. Sobraba pensar en el hecho de que jamás había estado así de cerca de un hombre que no fuese su padre y aunque una persona sana podría ver como algo inofensivo que el otro llevase su misma sangre, para alguien con la perversidad en la sangre como Marie, aquello despertó algo muy escondido en el fondo de su vientre. Abrió los ojos entonces cuando escuchó aquellas palabras dándose de frente con el rostro negro de una de sus sombras en lugar del rostro de su hermano la cual le sonrió y ella de vuelta, para después desaparecer. Dejó que le tomara la mejilla y con la mirada de nuevo nublada en tristeza, miró fijamente a su hermano, asintiendo.

— Me encantaría... — Le murmuró dejando chocar su aliento virgen contra los labios de su hermano, la sangre que llegó a brotar del rasguño en los bordes de los huesos de su clavícula, acentuó el pálido de su piel, eran tan parecidos en esos momentos, tan iguales... físicamente. Marie se planteó su vida a lado de Rowan y despertó de aquella fantasía familiar. No estaba acostumbrada a pasar hambres a menos que fuese por alguna rabieta, tampoco a sufrir penurias. Ella se bañaba todos los días y usaba vestidos que seguramente valdrían más que todo aquel chiquero. No, escapar no... Tendría que haber una forma, algo que les acomodara a ambos, más a ella que a él, por supuesto, pero irse a su lado significaría no volver a ver a Joseph y olvidarse de esa horrible cosa del matrimonio, pero Adam...

Marie arrugó la frente y suspiró, tomando la mano que aún sostenía su rostro para volver a besarla y en un gesto casi de reflejo pegó sus labios a los del otro por varios instantes, después simplemente cerró los ojos y se sentó sobre la cama para deshacerse de sus zapatos blancos dejándolos caer en las tablas del carromato, volteó a verle de reojo y se apartó el larguísimo cabello rojo, mostrándole el sinfín de pequeños botones finamente forrados con la misma seda del vestido. — ¿Me ayudas?... Aprieta un poco para dormir... —
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 02 2015, 08:20

Se echó hacia atrás levemente, aun con cierta vacilación, poco después de sentir el beso. Fue él, de hecho, quien lo interrumpió, pero fue casi al mismo tiempo en que ella también lo hizo, por lo que, probablemente, pasó desapercibido. Mejor, por un lado. No quería que ella se sintiera rechazada como a él tantas veces le había sucedido. Mas, por otra parte, había algo que se sentía erróneo, incómodo en el propio cuerpo. Sólo por la paz evitó tocar el tema.

No tardó en incorporarse también, casi de un salto, cuando ella le pidió que la desvistiera, algo en lo que en realidad no tenía mucha experiencia, pero se las arregló.

Es en serio, Stella —le dijo desde atrás mientras el vestido se abría de a poco, descubriendo cada vez más de la piel pecosa de la espalda que hasta entonces había ocultado. La tocó con la mera intención de apartar la tela de sus hombros, para facilitarle incluso más la tarea, consciente de que llevaba ropa interior—. No puedes volver allá. No te puedes casar con ese tipo... ¿Quién es? —No sabía bien por qué lo preguntaba, ¿acaso iba a hacer algo al respecto? ¿Podía siquiera alguien como él hacer algo? ¿De qué le servía el nombre si lo más probable era que no lo conociera? No tenía relación con los ricos, aunque tal vez fuera uno famoso, como el mismo Mignola. Sí, de ese calibre tenía que ser.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 02 2015, 08:47

Mientras el otro se las arreglaba con los botones y listones, Marie esperó paciente para poder deshacerse del vestido vaporoso que llevaba, miró alrededor y pensó que algunos de los adornos que había en la finca podrían quedar bien ahí en ese horrible lugar, algo que alegrara un poco la vista de su pobre hermano. — No puedo irme contigo, Rowan... ¿De qué viviríamos? Yo no sé hacer nada... Tú, no sé. — Le dijo resoplando al darse cuenta que en realidad, él seguía siendo un desconocido. Se levantó sin hacer caso al hecho de que él había ayudado a desnudar sus hombros, dejando caer el vestido al suelo apareciendo la figura de Marie que había perdido tamaño, la bata de algodón ligero que llevaba debajo se traslucía por efecto de la luz de la vela y el tirante de encajes del hombro izquierdo cayó dejando ver el incipiente pecho constelado de pecas. El cabello ayudó a que no se comprometiera la visión de una forma poco apropiada y cuando clavó la rodilla en la cama para recostarse de nuevo, los toquidos de la puerta interrumpieron el silencio del lugar.

--Amita, qué ya'e tarde, tenemo' que volve' a la casa grande.--

Marie puso en blanco los ojos, señal de hartazgo y se levantó de nuevo para acercarse a la puerta. — Ya vas despacio, negra estúpida. Busca donde dormir, nos vamos a quedar. — Dicho esto, la mulata maldijo en su lengua y escupió la puerta del carromato, se alcanzaba a ver por la sucia ventana algo de luz por lo que buscó asomarse, poco podía ver, pero si alcanzó a ver la figura de Marie bailar con la luz hasta recostarse a un palmo de ella contra la ventana. Dentro del carromato, Marie enredó los brazos en el cuello de Rowan y le dio varios besos en el cuello largo, pudiendo sentir contra los labios los latidos fuertes de su corazón.

— Háblame de ti... Cosas bonitas, ¿Te gustaron los hojaldres? — Preguntó enredando las piernas delgadas y cubiertas por sus medias de seda blanca hasta los muslos, tenía frío y de alguna forma buscaba meterse entre el costillar de su hermano, era muy diferente todo a su habitación de reina y ya que ponía atención, no olía muy bien que digamos... poco le importó, poco a poco, iba cayendo en la somnolencia de la noche, feliz... sonriente.
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Re: Bonds (Priv. Stella) [Baltimore]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 05 2015, 12:24

—respondió con la verdad; esos panecillos le habían gustado y todavía tenía los restos de aquel sabor en la boca, pero en realidad era lo último en lo que estaba pensando. Había recibido a Marie entre sus brazos cuando se echó a su lado para besarle el cuello; el contacto le puso la piel de pollo, le dio como una cosquilla pero no lo hizo reír, sólo encoger un poco el hombro del mismo lado. Le acariciaba la espalda, sintiendo cómo se serenaba cada vez más; quizá pronto se dormiría. Él dudaba poder hacerlo, tenía muchas cosas en la cabeza, hacia muchas de las cuales volvía una y otra vez contra de su voluntad.

Al final, el tiempo pasó y fue más lo que se enroscó el cabello como muestra de ansiedad que lo que efectivamente durmió. Estrictamente, apenas dormitó por períodos, nunca abandonando por completo aquella extraña realidad. A veces, regresaba de pronto, sólo para advertir que todavía era de noche y volver a intentar conciliar el sueño. Era inútil: despertaba a cada rato como quien intenta dormir sin estar del todo tranquilo. Y es que no estaba acostumbrado ni a tener una hermana, ni a recibir besos, ni a compartir la cama: por eso, permaneció toda la noche inmóvil, temiendo aplastar aquel pequeño cuerpecito al darse la vuelta.

Cuando, después de otro período de letargo, abrió los ojos una vez más y vio que ya había amanecido —por fin—, decidió abandonar el lecho, con sumo cuidado para no interrumpir el sueño de la niña. Le costó desenredarse de ella, de esas extremidades que lo habían apresado; y cuando finalmente lo hizo, se quedó mirando a la bella durmiente por unos instantes, antes de salir del carromato.
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