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Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

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Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Mar Sep 22 2015, 01:15

Cuando llegó no estaba tan cansado como debería por la droga que le había dado Nicola, por lo que se fue directo a trabajar y luego se llevó la sorpresa de verlo en la feria acompañado de su primo, aunque las escenas que armó el italiano lo molestaron bastante. Había sido tan intensa la noche anterior que no se imaginó que reaccionara así, aunque era normal ¿no? No debía besarlo en público.

Jack se había criado en un manicomio, sin moralidad, sin normas, sin saber de la sociedad, por lo que muchas veces actuaba de forma incorrecta. Deimos era su guía en muchos sentidos para saber como hacer algunas cosas, cosas como la etiqueta en sociedad, pero no podía contarle a él, se sentía un traidor y aunque Deimos hiciera cosas con otros, puntualmente con el dueño del circo. No significa que él se diera la libertad de engañarlo, pero el peso de su conciencia lo hizo ir hasta su carromato con la intención de confesarle todo.

No sabía si Deimos era celoso, pues nunca había estado con nadie más una vez había decidido estar con él, pues tampoco nadie le atraía más que Deimos, lo amaba profundamente, de eso estaba seguro, por lo que no sabía cómo reaccionaría cuando le contara, pero a juzgar por su carácter tal vez debía decirle y buscar un refugio para que no se las diera de lanzador de cuchillos con él de diana.

Meditaba en todas las posibles reacciones de su pareja cuando golpeó su puerta y después que abrió entró sin mirarlo, sin besarlo, sin saludarlo y se sentó en su cama, luego se acostó. Debía explicarle porque no apareció la noche anterior y por qué llevaba una venda en el cuello. Pero en su expresión-además de su actitud- demostraba que algo malo habia hecho.


Última edición por Jack el Dom Oct 25 2015, 21:49, editado 1 vez


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Mar Sep 22 2015, 01:48

Fue fácil deducir, al menos desde su punto de vista, que Jack había tomado la decisión de evaporarse indignado después de... ¿de qué?, no tenía ni la más remota idea. Y eso era precisamente lo que más le molestaba: devanarse los sesos en busca de una respuesta que se negaba a aparecer. Deimos hacía tantas cosas inadecuadas a lo largo del día, la mayoría ocultas en un halo de delicada elegancia excéntrica, que ya no tenía muy claro por cuál de ellas debía sentirse culpable. Aunque, no obstante, sería mentir afirmar que se culpabilizaba en modo alguno por sus actos. Al contrario... siempre encontraba la forma perfecta de excusarse.

Pasó la noche en su carromato, a solas, esperando que las horas pasaran y su pareja tuviera a fin aparecer, hasta que el cansancio mezclado con whisky venció la batalla y cayó dormido. A la mañana siguiente, muy temprano, unos golpes tímidos en su puerta le hicieron abrir pesadamente los ojos mientras se giraba con un quedo ronroneo hacia el lado derecho, sólo para descubrir que Jack seguía desaparecido. Gruñó con fuerza y propinó un puñetazo a la almohada - ¿¡Qué?! -medio gritó, con la voz algo ronca, incorporándose pesádamente con la sombra de una borrachera aún sobre su cabeza- Tenemos que ensayar el truco de las pirañas y ver algunas cosas... ha llegado lo que pediste -dijo su ayudante, tras un carraspeo. Sólo un farfulleo del todo incomprensible fue conseguido de respuesta mientras el mago se levantaba.

Pero sólo hora y media después el varón volvía a su carromato cansado de pelear con un grillete que no había forma humana de soltar de su muñeca derecha mientras su fémina acompañante no paraba de hablar. O al menos eso era lo que ocurría dentro de su concepto de mal día. La resaca le provocaba torpeza. Dejó escapar un sollozo de puro hastío, sacudiendo la extremidad, pateó un barril de manzanas de caramelo que había a la entrada de una pequeña carpa y se giró con gesto teatral hacia la mujer - ¡Se acabó! ¡No habrá más ensayo! ¡Deja de hablar de una vez! -cogió por la pechera de la camisa al domador que pasó por su lado- ¿Has visto a Jack? -el hombre enarcó una ceja negando y siguió con su camino dejando a un Deimos de carácter poco agradable en el sitio. - Maldito...

-¡Deimos! ¡Se supone que tenemos un plaz...! -exclamó la mujer- ¡Calla o te juro que te corto en dos a dentelladas! -poco después cerró la puerta de su carromato de un portazo y se dispuso a ponerse un chupito de vhisky antes de tomar asiento. Estaba cómodamente sentado en un butacón destartalado pero bonito cuando, minutos después, Jack hizo acto de aparición. Le siguió con la mirada, sin decir nada, limitándose a enarcar una ceja. Apoyó el brazo en la mesita que tenía al lado, consiguiendo que la esposa de metal chocara alegremente contra la madera, e inclinó la cabeza.
Los segundos pasaron contemplativamente, recorriendo curioso el cuerpo ajeno hasta detenerse en la venda que lucía en el cuello. - ¿Qué has hecho? -No consideró útiles los rodeos.
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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Mar Sep 22 2015, 02:19

Miró con curiosidad el accesorio que llevaba en la muñeca y aunque se preguntó porque lo tenía no alzó la voz con ese tema, pues era a él a quien le habían preguntado y quien debía explicaciones.

-Anoche tuve una fuga- se movió por la cama y extendió la mano hasta agarrar la cadena y tiró de ella hasta que el brazo de Deimos estuvo estirado y siguió tirando obligándolo a levantarse e ir donde él.- Caminaba cerca, por los barrios marginales que hay cerca del puerto, pretendía…Uhm…ya no recuerdo porque salir y lo último que recuerdo antes de perder la conciencia era que vi a una mujer con un bebé muerto en los brazos, se aferraba a él y me dio lastima, luego vino esta sensación y todo se oscureció. Cuando desperté lo hice por el dolor.- se movió las vendas del cuello hasta mostrarle una sutura que tenía, un trabajo bien hecho, mejor que el médico del circo, o los que los atendían en el hospital mental.

Hasta ese momento de la historia todo estaba relativamente normal, pero no podía dejarlo inconcluso, lo realmente malo no había sido matar a la mujer, según él, si no lo que había hecho después.

-Cuando desperté estaba en el suelo y Nicola también. Me había disparado porque intenté matarlo, aunque no lo recuerdo. Yo llevaba una piedra con sangre, pero después vi que había matado a la mujer. Cuando Nicola me llevaba a su casa la vi en la calle con su bebé putrefacto aun en los brazos.- frunció el ceño y miró a Deimos. Deimos era quien más lo conocía y probablemente sabía que le pasaba algo, pero nunca su poder se había manifestado con él, sólo con otros del manicomio era que su ser se transformaba y asesinaba con ira ciega, para luego no recordar lo que había hecho.

-Afortunadamente la bala pasó por mi cuello sin matarme. Él me curó y dormí con él…-bajó la mirada y un poco la voz, en esa actitud mostró culpa y dio a entender a que se refería con la última parte. Se quedó en silencio, esperando su reacción. Jack era orgulloso y no temía enfrentarlo en cualquier pelea que tuvieran y como los dos tenían ese carácter fuerte prácticamente armaban guerras de nada en la que cualquiera podría salir herido. Pero en ese momento Jack se mostraba como si estuviera dispuesto a recibir un castigo. El mismo encontraba que lo merecía.


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Mar Sep 22 2015, 16:01

-¿Una fuga? -repitió sin comprender del todo de qué demonios estaba hablando su chico. No obstante, no dijo nada más y se levantó de su asiento para acomodarse a su lado, dejándose llevar por la cadena, sin rechistar. Sin un beso de saludo, sin una mirada aunque fuera mínimamente odiosa... las cosas parecían peor de lo que había pensado en un primer momento. Guardó silencio y esperó a que el rubio empezara a hablar, escuchando con atención. Bajó un instante la mirada ante la mención de la pérdida de conciencia ajena, a sabiendas de lo que eso podía haber significado. No en vano habían convivido largo tiempo en el manicomio y le conocía demasiado bien, ¿habría sido esa mujer la culpable de la herida en el cuello?. No pudo evitar que la pregunta pasara veloz en su cerebro. Eran muchos los vagabundos que había en aquel lugar... en esa ciudad y en todas en realidad. En forma alguna él también sentía lástima por ellos pero si alguno se había atrevido a dañar a Jack, Deimos daría rienda suelta al psicópata que moraba en su interior. Y lo haría por la puerta grande.

Se inclinó hacia él para ver mejor aquella herida. No tenía buena pinta pero, podría ser mil veces peor. Dio un suave beso a los puntos que marcaban la pálida piel de Jack, como queriendo demostrarle con ello que estaba preocupado, y volvió a mirarle fijamente a los ojos. - Será una nueva pincelada en el lienzo de tu cuerpo... -comentó, aunque frunció después el ceño al fijarse bien en el cuidado depositado en la herida. El médico del circo era un salvaje la mayoría de las ocasiones, y no tenían dinero suficiente para pagarse uno bueno. - ¿Quién... ? -empezó a decir, interrumpiéndose al ver que la historia continuaba.

-¿El Niño Rico? -cuestionó, frunciendo un poco más el ceño, demostrando el enfado que empezaba a surcar su mente. Poco o nada le importaba que hubiera intentado matar a Nicola si éste, a cambio, le había disparado. Si, el chico le había llamado poderosamente la atención y deseaba volver a verlo con la mayor prontitud posible pero, ¡había disparado a Jack!. La mujer, en ese punto de la historia, se convirtió en algo del todo insignificante. No era la primera vez que su pareja mataba, y ambos sabían que no sería la última. El propio Deimos había ocultado en más de una ocasión las pruebas.

Tragó saliva y desvió la mirada hacia la nada, conteniendo un momento el aire. - ¿"Dormiste".. con él? -repitió entre dientes, levantándose airado del lecho, aprentando los puños. - ¿Te disparó, te salvó y a cambio te pidió...? -chasqueó la lengua y dejó escapar un bufido del todo molesto. - ¡¡Él era nuestra ofrenda de paz, Jack!! ¡¡Nuestro juguete!! -apuntó señalándole, girándose hacia él. Esa noche había sido maravillosa y no podía dejar de pensar en ella, aunque, imaginarles a los dos juntos sin él...- ¡¡Estuvimos los dos con él, si, pero no me dijiste en ningún momento qué... !! -se interrumpió a si mismo con un gruñido, sin saber como decir lo que estaba pensando. Agradecido con Nicola por haber salvado su vida pero, a la vez, odiandole con cada recodo de su alma- ¡¡ERES MÍO!!

Tiró con fuerza del grillete que pendía de su mano, hasta hacerse daño en la muñeca. Forcejeando- ¡¡Eres mío y ahora apestas a su colonia cara y tienes una marca suya en tu cuello!! -Tiró de nuevo, nervioso, a un pie de un arrebato de ira- Te disparó y... -se giró hacia él, repentinamente confuso- y te sientes culpable. No... no es por follartelo. ¿Qué más ocurre aquí?

Se le quedó mirando fijamente antes de volver a la cama y sentarse a su lado, con una expresión de rabia nada contenida que mostró que su enfado también tenía otros derroteros. Se maldecía a si mismo. - Y yo no estaba contigo... pudiste haber muerto. Mi Phobos... -acarició con la punta de los dedos la herida ajena y se relamió los labios, frustrado- Podía haberte matado. -le besó con duro cariño- Maldita sea... no quiero perderte. ¡No te atrevas a morir sin mi, condenado! -Le zarandeó, como riñéndole- ... Eres sólo mío... -le tomó de la mano, sopesando la idea de quitarle esa venda y ponerle una de las que él guardaba ya que estaban más límpias.



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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Miér Sep 23 2015, 03:03

Había suspirado cuando sintió el beso en su cuello y alzó ligeramente el entrecejo. Acarició levemente su brazo y continuó aclarando lo que había pasado la noche anterior. Pudo ver en la mesa de noche un vaso con un mínimo de alcohol y supo que Deimos lo había estado esperando, de seguro había estado molesto mientras él estaba en los brazos de Nicola.

Cuando terminó de hablar lo vio levantarse y aunque muchos podían considerar que Deimos estaba lleno de teatralidad, Jack sabía que no fingía, ni exageraba, era así su forma de ser. Bajó la mirada.

-No me lo pidió…- dijo bajo sin saber si lo había oído pues notaba como se iba alterando cada vez más y con justa razón, se consideraba el ser más bajo de la tierra por lo que había hecho, se arrepentía, sí. Pero si recordaba todo lo que había sentido aquella mañana, se sentía abrumado por haberlo disfrutado, aunque hubiese sido perfecto con él.- No lo planeé ¿sí? Sólo… No sé porque lo hice, sólo ocurrió.

-¡Si lo soy, lo seré por siempre!- le aclaró angustiado mirándolo a los ojos sintiendo que los propios se volvían vidriosos, sin querer, cuando el otro jaló del grillete Jack apretó la cadena más fuerte, pero cuando volvió a jalar lo soltó. Se llevó una mano hasta su cuello para sentir la herida, tenía razón, siempre tendría la marca que le había hecho Nicola, probablemente Deimos hubiese ido en plan de venganza por dispararle, pero que se hubiesen acostado lo cambiaba todo y no sabía cuál sería la reacción del otro. ¿Le podría decir lo que había sentido? Se recordó a si mismo decir “Tuyo” al otro joven, había pronunciado palabras que sólo Deimos había escuchado para otro y eso era lo peor de todo.

Una lagrimas cayeron por sus ojos, nacidas desde el fondo de su alma por el arrepentimiento y procuró secarlas de inmediato y siguió mirando a Deimos, enfrentando su culpa y dispuesto a enfrentar su castigo. Al sentir sus caricias después de sus palabras más lágrimas cayeron sin que pusiera contenerlas, como si se hubiesen acumulado muchas en sus ojos al ser tan poco frecuentes las oportunidades en que podían salir. Cunado su boca se pegó a la suya cerró los ojos y frunció el entrecejo, los labios de Deimos era algo que necesitaba, lo mantenían estable a pesar de que ninguno era cuerdo realmente, pero sin él se perdía. Cuando Deimos había llegado a su vida esta encontró un sentido y desde entonces vivía para amarlo…Y hasta ese niño rico sólo había pensado en él, por lo que, recordar los labios de Nicola cuando Deimos lo besaba hizo que se separara con un sollozo asfixiado. Cada vez le costaba más mantener la compostura, en todas las opciones que imaginó como desenlace de esa escena, verse a sí mismo llorando, nunca se le pasó por la mente. Todos esos sentimientos opresivos lo asfixiaban, todos provenían de la culpa que sentía.

-Me angustiaba enormemente morir sin ti, quería tenerte a mi lado, morir en tus brazos.- trató de tomar un poco de aire en una inhalación entrecortada, angustiosa. Temblaba ligeramente.- ¡Le dije que era suyo!- se cubrió la boca después de su confesión mirando a Deimos, como si hubiese querido ocultar lo que había dicho, pero ya estaba y destapó su boca nuevamente- Lo siento amor, no sé porque lo dije…No tengo excusas, está mal lo que hice, pero…Pero ante todo lamentaba que no estuvieras ahí. Perdí mucha sangre, aun me siento débil, sin él hubiese muerto y si no me hubiese disparado lo hubiese matado…No quiero matarlo, no de esa manera, no sin estar consciente de lo que hago y no poder ver sus ojos al morir.

Jack no le daba importancia a cómo era la muerte de los otros por su mano, no le importaba si los mataba en un arranque de ira -lo cual era lo más frecuente- o si lo hacia abajo su “poder” o estado de inconciencia, que era como lo conocía él. No le importaba quienes eran. Ver los ojos de su víctima no le importaba. Sólo a Deimos quería verlo a los ojos cuando muriera y quería ser lo último que viera. Sólo había sido a él, hasta que conoció a Nicola.


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Miér Sep 23 2015, 23:19

La respuesta de Jack le llegó casi difuminada, un tanto huidiza, y se vio en la necesidad de mirar de reojo en dirección a su hermosa figura sentada para asegurarse de que, ciertamente, había hablado y no era cosa de su imaginación. Separó sus carnosos labios para formular una pregunta que no dio muestra alguna siquiera de comenzar, y menos aún de terminar. Quedó perdida en el limbo por ser considerada demasiado ridícula. "¿Lo hiciste como pago por la deuda de salvarte?", no... no merecía la pena decir algo tan absurdo. Jack y él no solían creer en las deudas, sólo confiaban el uno en el otro. O al menos así había sido durante todo ese tiempo.

Su ceño fruncido se suavizó un poco para dar paso a una sonrisa casi invisible ante su afirmación, asintiendo con un pequeño gesto y volviendo a su lado. Siguió con la mirada el camino que realizó con la mano y cuya meta fue el cuello, contemplando la expresión de sorpresa que bailaba en el rostro del chico. ¿Era cierto que no se había dado cuenta de aquel detalle? ¿De que ese disparo y puntos no sólo habían dejado su huella en la clara y suave piel, sino también entre ambos?.

Los dos poseían una miríada de cicatrices debido al encierro en Byberry, Deimos incluso ocultaba con el cabello unas pequeñas quemaduras en las sienes que le había producido la máquina de electroshocks en su momento... El mago se vanagloriaba de conocer todas y cada una de las que poseía Jack, también sabía de memoria la historia que había detrás de ellas, o podía situar a la perfección hasta el más minúsculo lunar.. Pero aquella, esa tan visible y que podría haber significado su muerte, ocultaba mucho más de lo que parecía. Y tenía nombre, apellidos e incluso aroma.

Una vez sentado a su lado, después de hablar, recogió algunas lágrimas con las yemas de los dedos, limpiándole los pómulos de ellas. Sumamente contrariado por ese comportamiento pues el rubio nunca lloraba. Y eso era lo que le apretaba el corazón de forma inusitada, el ansiar saber qué era lo que le obligaba realmente a llorar. Pero a la vez algo en su fuero interno le decía "¡Vete y no escuches!" - No llores...-susurró muy cerca de él, acariciándole la mandíbula y haciendo un pequeño sonido para instarle a que se relajara y calmara el temblor que le acusaba. O al menos esa era su pretensión hasta que las palabras "Le dije que era suyo" salieron despedidas de las cuerdas vocales de Jack y se estrellaron cual dardos envenenados en su cerebro y alma.

Se levantó de inmediato, siendo ahora él el que respiraba con pesadez. Apretó los puños y volvió a hacer ademán de hablar sin decir nada al final.

Si, él mismo se había acostado con algún otro alguna vez... sobretodo con Kóstyk. Más veces de las que le gustaría admitir siendo una sola el límite marcado para ello. Pero jamás le había dicho algo semejante, nunca había faltado de esa manera a la promesa que había entre él y Jack. Porque sólo deseaba ser suyo, sin que nadie más se interpusiera entre ellos y destrozara su maravillosa historia. - ... -con un sólo gesto del brazo barrió todo lo que había sobre la mesa, destrozando el pequeño vaso y la bonita lámpara. El suelo se llenó de trozos de cristal de colores y los folletos del circo flotaron hasta caer delicadamente sobre la superficie, cual plumas.

Dejó escapar un grito de rabia y dio un paso al frente, dándole de nuevo la espalda. El grillete fue lanzado con despreció contra una pared en cuanto se liberó de él, y para entonces la ira ya se había apoderado de su mente. Rió entre dientes, llevándose las manos a la cabeza para echarse el largo cabello alborotado hacia detrás. Una risa nada agradable y que hacía juego con su mirada cargada de odio. Las pupilas se habían dilatado cubriendo parcialmente los iris de bello color azul. - No te preocupes... yo me encargaré de que los veas. -se mordió el labio inferior girándose hacia él - Porque se los arrancaré mientras me suplica, abriendo en canal su maldito cuerpecito para destrozarle las entrañas mientras aún respira.

Un puñetazo a un cuadro que se tambaleó antes de caer fue suficiente señal de aviso para indicar que no bromeaba- ¡¡NO LE PERTENECES!! ¡¡ERES MÍO, SÓLO MÍO!! -el labio inferior le tembló cuando le miró fijamente- Me has traicionado, Phobos, lo has hecho... ¿lo prefieres a él?. ¿Lloras por él? ¡Nunca lloras! -se acercó, con aires de dominante amenaza. Cogió la pechera de su camisa y le levantó con ira- ¡Te mataré a ti también!. -alargó la mano para coger un cuchillo de cocina que tenía cerca, sin importarle lo más mínimo que Jack fuera de una estatura superior a la suya. La punta del cuchillo descansó sobre la herida de bala- ¿No crees que sería poético, amor mío? Llevarte a la tumba con un corte iniciado donde empezó la noche de ayer... -apretó un poco, sin llegar realmente a cortar. Incapaz de llegar a ello, al menos en ese momento.

Le empujó con un fuerte empellón que lo envió de nuevo a la cama mientras él se giraba - No... primero el Niño Rico. Te daré su cabeza en una bandeja de plata si es que te gusta y le estimas tanto... -comentó en un tono de voz quizá demasiado bajo. - Te estuve esperando... mientras tú le dijiste que le pertenecías... -frunció el ceño, y sus atención se fijó en el pesado cuchillo antes de girarse, poner una rodilla en el colchón, y mirar a su pareja - Te quiero, te quiero tanto que te odio pues jamás dejo de pensar en ti... y no puedo permitir que seas de nadie más. ¡¿Dónde está?! - Sus dulces palabras del principio se vieron trastocadas por el odio que regaba la pregunta.
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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Jue Sep 24 2015, 01:28

No dijo más, pues en el momento en que había cruzado esa puerta supo que la había cagado. Que Deimos reaccionara así era lo más adecuado y esperable. Se ponía en su lugar y si él le dijera que le había dicho a Kóstyk “soy tuyo” los hubiese matado a los dos, hubiese matado a todos, hubiese quemado el circo hasta sus cimientos y ni aun así no le hubiese bastado para calmar el odio. Por eso es que su culpa hacia un hoyo en su alma, uno que había herido mucho más que el disparo.

Se sobresaltó cuando barrió las cosas de la mesa, no por miedo, si no por sorpresa, ¿o era al revés? No sabía muy bien lo que le pasaba, no entendía nada de lo que se arremolinaba en su interior. Empezando por las lágrimas que por fortuna había cesado, pero habían dejado su cara y ojos ardiendo, como si hubiesen sido de ácido. Cuando su gritó cortó el aire se quedó mirándolo, embrujado, y un jadeo escapó de sus labios antes de morderse el inferior. La forma en que rio le erizó la piel en una extraña mezcla entre el temor y la excitación. Incluso sintió su miembro endurecerse ante su narrativa del final de Nicola. Imaginó teniendo sus bellos ojos en sus manos y luego apretándolos hasta reventarlo entre sus dedos. De pronto la idea de matarlo juntos se volvió demasiado tentadora como para dejarla pasar, pero en ese momento no podía proyectarse así, pues la ira de Deimos era contra su persona también.

Su respiración empezaba a agitarse y miraba a Deimos con deleite. Lo amaba aún más ¿Podía ser posible que incluso después de haberse mandado una cagada tan grande como esa, sintiera que lo amaba aún más? Su ira lo embrujaba y quería más de eso… De pronto tomó sentido para él que SU Deimos se acostara con Kóstyk y pensó que lo hacía para sacarle celos y que actuara con ira. No pensó que era vanidad pensar así, lo encontró incluso más coherente a que Deimos buscara a Kóstyk por placer o por gusto.

-Lo siento…- iba bajar la mirada nuevamente cuando lo culpó de traición, pero al escuchar sus preguntas lo miró directo a los ojos- No – respondió a la primera pregunta- ¡Nunca!- a la segunda- Nunca lloraría por él. Es por ti.

Sin estar demasiado atento no pude reusar su agarre y fue jalado hasta enfrentarse más de cerca a sus ojos que chispeaban de odio. Lo miró a los ojos y aunque sus labios no se curvaban en una sonrisa, casi podía percibirse. Tener su olor cerca lo incitaba a devorarlo, incluso era aún más excitante el que expelía en ese estado tan apasionado. Llevó sus manos hasta las de Deimos, pero no con intensión de hacer que lo soltara. Sintió el filo del cuchillo en su garganta mientras su cuello pulsaba, sus venas se ofrecían a ser vaciadas con rapidez.

-¿Quieres morir hoy, o ya no vienes conmigo?- sonrió de forma torcida mirándolo a los ojos de forma trémula. No había que ser muy observador para ver su locura, pero había algo diferente, no temor a morir, si no que tristeza. No quería que Deimos muriera, pero mucho menos quería que faltara a su promesa. Si su pecado hacia que se rompieran todas las promesas entre los dos se encontraría a la deriva.

Volvió a caer en la cama rebotando un poco y soltó un quejido, que más rebelaba esa excitación que sentía que dolor. Lo escuchó, pero más se fijaba en como miraba el cuchillo y luego se acercaba con él en las manos y pasó de mirar sus manos para levantar la cabeza y mirarlo a los ojos echándose un poco hacia atrás ofreciéndole su cuello y su pecho. Se quedó mirándolo unos momentos después de que hizo su pregunta y luego su mirada quedó vacía, recordando el encuentro de la tarde con el pretencioso niño rico. Como había chillado tanto en la feria por un beso.

-La última vez que lo vi estaba en la feria, pero no sé si sigue aquí. Chilló como puerco porque le agarré el culo y lo besé frente a un familiar suyo y toda la gente presente. ¡Es un cobarde!- se rio mirándolo, podría ser que incluso lo enfadara aún más saber que había pasado eso, hace tan poco, que el último beso que guardaban sus labios antes de cruzar esa puerta, eran los del joven.- Quiero verte matarlo- le ronroneó y se adelantó un poco para rozar sus labios y jadear frente a ellos- luego puedes desmembrarme, rebanarme en tu caja de magia y sacarme las entrañas.- se succionó el labio inferior y lo soltó húmedo encontrándose con la boca de Deimos.- Pero si me matas ahora…- lo miró a los ojos con esa forma felina que tenia de mirar cuando se venía la malicia de su interior- El ultimo que va a haberme follado seria él. Me enfriaría con su semen dentro y no el tuyo. Deimos.

Pasó la lengua lento por sus labios sintiendo como todo su cuerpo empezar a calentarse. Toda esa violencia le excitaba tanto. Sus ojos de fuego lo atrapaban y quería que le causara dolor como enmienda.


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Oct 02 2015, 18:28

Sus ojos claros y fríos como un iceberg estaban fijos en el infinito mientras un sinfín de imágenes grotescas danzaban por su cabeza, recargadas de una creatividad que instaría a los más cuerdos a llevarse las manos a la cabeza incitándole a dar rienda suelta a la rabia y el sadismo que sentía en ese preciso momento. Aún no era capaz de asimilar todo aquello, la confusión era demasiado palpable. Estuvo tan seguo la noche del trío de que habían enterrado el hacha de guerra, que jamás sopesó la opción de que pasara algo semejante. ¿Fue todo producto de una tomadura de pelo por parte de su Jack? ¿Le hizocreer éste que la tormenta había pasado de largo sólo para pillarle de improvisto y poder llevar a cabo así una venganza apoteósica?. Rechinó los dientes ante ese efímero pensamiento.

-¿Tus lágrimas tienen mi nombre? -cuestionó casi escupiendo esas palabras- ¿Justo ahora que dices pertenecerle a él? -inclinó la cabeza hacia un lado, teatral, permitiendo que una pausa le diera más pasión a las preguntas repletas de sarcasmo y negra ironía- ¿Acaso te doy ... lástima?

Sintió las manos ajenas, más cálidas que las suyas, rozándole. Pero no por ello alejó aún el cuchillo, demasiado tentado a hundirlo en la carne y hacer un corte de oreja a oreja. Dejando que la sangre manara. La sangre... la sangre volvía a fluir en su mente y parecía ocupar cada milímetro de su cerebro, provocando que le fuera imposible dejar de pensar en ella, tal y como ocurrió alguna vez en el pasado.

-¿Ir contigo a la muerte, querido? -chasqueó la lengua, esbozando una sonrisa de medio lado que pareció producto de la fantasía pues desapareció de golpe para dar paso a la más amenazante frialdad- ¿Para que ese crío elitista sea también nuestro compañero toda la eternidad? Dime, ¿eso es lo que quieres? -le fulminó con la mirada antes de volver a sisear- Me has traicionado... -se giró hacia él después de contemplar el cuchillo, apoyando la rodilla en el colchón e inclinándose ligeramente hacia el rubio. Éste levantó el mentón y el cuello se volvió el centro de atención de Deimos, así como el pecho que se veía parcialmente debido a la escasa abertura de la camisa. Apretó el agarre en el mango del arma, escuchando.

Un fuerte gruñido huyó de sus labios a la vez que clavaba con ímpetu el cuchillo en el lecho, a su derecha, como muestra más que evidente de que le había ofendido al máximo esa nueva información. ¿Acababa de encontrarse con él? ¿¡OTRA VEZ?!. El ronroneo de Jack se entremezcló con su sonido de despreció y entre ambos crearon un arrullo al odio y el placer más demente.
Ambos habían causado más de un revuelo en otras ciudades al no contener sus impulsos y besarse o acariciarse en público, suscitando infinitos insultos y malas miradas. Pero eso era sumamente divertido, provocar siempre estaba a la orden del día en sus mentes. Era parte de la personalidad de ambos, y para algunos, parte de su encanto. Una pizca de desafío y atrevimiento. Pero... que Jack se hubiera atrevido a hacerlo con otro, y delante de la gente... la irritación estaba empezando a llegar a su límite, y no hizo gesto alguno cuando Jack rozó sus labios. En cualquier otro momento habría caído rendido a sus redes, ansiando devorar sus labios, pero ahora estaba demasiado ocupado masticando su ira y escuchando esas palabras que no hacían sino acrecentarla.

En cuanto las últimas palabras abandonaron la boca de Jack, el mago llevó su mano izquierda al cuello ajeno y le obligó a tumbarse de nuevo. Asfixiandole sin remordimiento. Esa última frase fue su sentencia- Te dejaste follar por él... le besaste antes de venir a verme... ¿y ahora te atreves a rozarme con tus labios contaminados? -susurró venenoso, obligándole a llevar la cabeza aún más hacia detrás en una postura incómoda, sin importarle que la herida de bala pudiera abrirse. Deseando que dejara de respirar en sus manos. - No eres suyo. ¡DILO! ¡QUIERO OIRTE! -sin un gesto de aviso le soltó, puso la espalda recta y le propinó un fuerte puñetazo en el rostro. Seguido de otro en el abdomen, dañándole el labio con el anillo que lucía en el dedo índice en el primer golpe.

Sabía que Jack le estaba provocando, al menos una parte de su consciencia lo sabía, pero la otra sólo gritaba por vengaza. Se levantó y  le tiró de la camisa para que él hiciera lo propio, rompiendo una de las costuras viejas debido al ímpetu. - ¿Prefieres sus besos a los míos? ¿Te gustaron? -las preguntas afiladas volaron una detrás de otra antes de que lo empujara contra una de las paredes de madera del carromato, sin cuidado alguno. Como un juguete. Acorralándole demandó un pasional beso dominante, intentando arrebatarle cualquier resquicio de Nicola que quedara en ellos, sin importar causarle daños en el inferior cuando lo atrapó con uno de sus mordiscos salvajes. Se apartó un paso y le obligó a girarse para que quedara cara a cara contra la pared, con un nuevo empujón.- Seguro que te pagó... ¿eres su nueva ramera? -sus largos dedos se enredaron en el pelo de Jack y tiró de él, hacia detrás.- Le besaste delante de todo el maldito circo... -tiró un poco más fuerte de la cabellera y le mordió suavemente el lóbulo de la oreja- Te recordaré entonces a quién perteneces, Phobos... -Con un brusco movimiento de cadera su pelvis se pegó al trasero del chico, permitiéndole así notar la dureza de su miembro. Imaginarlos a los dos juntos le resultaba tan excitante y magnífico como odioso, y era incapaz de decantarse por una única sensación.  
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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Sáb Oct 03 2015, 21:07

Separó los labios soltando el aire cuando el chuchillo se clavó a su costado y siguió envenenándolo con sus palabras, viendo como su gesto se llenaba de fuego y aun a pesar de toda la rabia que veía en el otro no se detuvo buscando, inconscientemente, o no tanto, el límite. Deimos ya había cuestionado el hecho de morir juntos, incluso cuando le dijo que lloraba por él había torcido sus palabras para interpretarlas de la peor manera, ¿lastima por él? Jamás. Lo admiraba siempre. Jack se preguntó que hubiese pasado de ser él quien hubiese hecho algo similar cuando fue traicionado por Deimos, ¿Acaso olvidaba que tuvo “algo” con el gitano? Jack nunca participó de aquello, sólo lo perdonó, o tal vez no lo había hecho.

Lo cierto es que no había besado a Nicola porque lo deseara, o lo quisiera, como hacía con Deimos en público, lo había hecho para molestarlo y ver su reacción. Una vez había terminado de lanzarle todo el veneno, coronándolo con una lamida a sus labios obtuvo la reacción de su compañero, la cual le tomó de sorpresa. Sintió el agarre de su cuello y quedó tumbado en la cama y sin proponérselo empezó a sonreír. Escuchó sus palabras y terminó con la cabeza más forzada hacia atrás y sintió como la piel de alrededor de la sutura se tensaba dolorosamente. Sus gritos hicieron que riera pero no por mucho pues de un puñetazo le giró el rostro y luego se dobló en reflejo al golpe a su estómago. La sangre le llenaba la boca haciendo que su sonrisa luciera escarlata.

Pronto fue jalado por Deimos y puesto contra la pared y como única respuesta a sus preguntas le escupió sangre en la cara antes de recibir aquel beso al que se entregó por completo, un beso lleno de sangre. Su mordisco hizo que se encendiera aún más y terminó contra la pared ansiando su violencia, pero entonces sus palabras lo hirieron en serio.

-¿Cómo te atreves a tratarme de ramera? ¡Yo jamás me acostaría con alguien por dinero!- frunció el ceño y en su voz se notó lo mucho que le había molestado aquel atrevimiento. Su garganta sonó cuando fue jalado del cabello y si bien eso le encantaba, ahora la excitación se mezclaba con la rabia. Jadeó y sus ojos se pusieron en blanco antes de cerrarse cuando Deimos mordió su lóbulo y apoyó las manos contra la pared al ser empujado por su pelvis en la cual notó de inmediato su excitación. Su propio miembro pulsaba ansioso de excitación, pero le había ofendido y su orgullo exigía que se vengara de él.

-No me pagó, yo le dije que me lo metiera. Yo le dije que no me iría de su casa sin follármelo y disfruté sus besos, disfruté de su culo ansioso, disfruté mucho del orgasmo que tuve al borde de la muerte, me desangraba, iba a morir con su pene dentro…- se giró quedando frente a frente y se abalanzó sobre su cuello para llenarlo de suaves mordiscos hasta su mandíbula- ¿Y a ti te paga el gitano para que te acuestes con él? ¿Cuánto es tu sueldo? ¿Cuánto de eso es por tu show?...- agarró su mandíbula con una mano y apretó fuerte antes de buscar un beso del que no podía escapar. Lo invadió con su lengua y buscó quitarle hasta el aliento. – Puede que yo apeste a colonia cara ahora, pero tu apestas a gitano- dijo de forma despectiva como si la misma palabra fuese un insulto.- ¿Disfrutas sus besos, los prefieres a los míos?

Se abalanzó hacia él hasta que cayeron al suelo de madera y se sentó sobre él frotando su trasero contra la pelvis del otro y jaló de su camisa rasgándola haciendo que se perdiera como tantas otras antes. Se agachó hasta su cuello y volvió a morderlo succionando su piel con la intención de marcarlo y siguió bajando por su pecho.


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Oct 09 2015, 22:45

Acalló sus risotadas con un fuerte puñetazo en el que descargó toda la ira que sentía, aún así, eso no fue suficiente para que Jack dejara de sonreír ampliamente con la mirada clava en sus pupilas. Una mirada repleta de la locura que tanto conocía y amaba y que, en momentos como aquel, se veía aún más acrecentada. Deimos cerró un segundo los ojos ante el esputo sanguinolento que manchó su pómulo derecho y mandíbula. Respondió con un nuevo gruñido, terminando de vomitar esas preguntas que podían convertirse en su ruina y le besó siendo correspondido al instante. El sabor metálico y dulce de la sangre de su pareja inundó sus papilas gustativas y le hizo suspirar suavemente, esbozando ahora él una maliciosa sonrisa.

Sus disputas eran como un duelo, ambos con sendas pistolas que tenían como balas las palabras y comentarios más dañinos de sus respectivos repertorios. Y Jack se disponía a vaciar el cargador de la forma más certera.

-¡Callate de una maldita vez! -exigió autoritario, no queriendo escuchar aquello que él mismo había preguntado y que le estaba explicando con demasiados detalles. Iba a morir entregándose a otro... aquello le enfureció nuevamente. Intentó contenerle y que no cambiara de postura, agarrándole de uno de los brazos. Pero la altura superior del pintor y su fuerza hicieron el resto haciéndoles quedar cara a cara. Antes de que pudiera hablar los suaves y labios de Jack, aún manchados de sangre, serpentearon por su cuello haciéndole ladear la cabeza para darle mayor espacio, cerrando los ojos sin contener algún que otro travieso suspiro. Su pelvis rozó una vez más la ajena y sonrió- Oh, ¿Acaso quieres saberlo? ... -cuestionó algo ronco- No me paga nada. No lo necesita... me tiene dispuesto a lo que quiera. Me pierde su exotismo, y sus manos maduras. Ese... -giró la cabeza obligado y correspondió el brutal beso, dócil, permitiendo esa intromisión. Jadeó- ... acento que tiene cada vez que dice algo mientras me embiste... -se mordió el labio inferior sólo para provocarle, aunque sus ojos seguían pugnando por mostrar rabia.

Cayó de espaldas al suelo con un doloroso golpe seco, soltando un quedo quejido. Hizo amago de incorporarse pero el peso de Jack se lo impidió y volvió a recostarse. - Los tuyos... -confesó sin problema ni timidez alguna. - ... aunque sigan teniendo el sabor de ese niño rico, aderezado con tu sangre. - se relamió los carnosos labios, recogiendo una gota de la misma que quedaba en ellos, y contempló el rostro del rubio mientras éste le destrozaba su bonita prenda. Arqueó la espalda por el chupetón, gimiendo cerca del oído del chico. - No me has obedecido... Dime a quién le perteneces -Le agarró del cabello para darle un ansioso par de besos y volvió a soltarle, ofreciendo su delicada piel a los antojos ajenos. Su mano derecha se coló bajo la camisa de Jack y arañó su espalda, descendiendo hasta su trasero.- Sigo queriendo matarte... y lo haré. Algún día... -tiró del cinturón de Jack para librarse de él, alzando un poco la cadera y rozándose.- ... antes de cortarme el cuello a mi mismo.  -La enfermiza promesa volvía a sellarse con un beso.
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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Sáb Oct 10 2015, 20:50

Deimos le hacía hervir la sangre, la forma en que hablaba del gitano le pedía agritos que le rompiera la cara, pero contuvo era ira balada en excitación. Los gestos de placer que hacía para provocarlo tenían mucho éxito y Deimos de seguro lo sabía. Quería marcarlo como suyo, volverlo intocable, crear una barrera invisible que matara a todo ajeno a él que osara tocarlo, quería encerrarlo para siempre con alguna cadena que el mismo escapista no pudiera soltar.

-Los llenaré con tu sabor entonces- su voz estaba cargada de excitación, la rabia y el deseo lo llenaban por completo y era imposible echar pie atrás. Siguió besando su pecho descendiendo hasta su vientre y al llegar a su pantalón bajó hasta su miembro y le echó su aliento caliente un pasó los dientes en un simulación de mordida que se sentía a través de la tela pero no con dolor. Volvió a subir con besos, lamidas y suaves mordiscos. Lamió uno de sus pezones cuando sintió que le tomaba del pelo. Había escuchado su pregunta, pero seguía evitándola, aunque no podía hacerlo por siempre.

-Tuyo, Deimos, siempre seré tuyo.- lo miró a los ojos unos segundos antes de corresponder a su besos y luego siguió por su apetitoso cuello. Arqueó la espalda al sentir sus uñas directo sobre su piel las que se colaron hasta su trasero haciéndolo jadear contra su piel. Luego rio suave ante sus palabras y sus ojos brillaron de felicidad. Deimos lo mataría, aún seguía en pie sus promesa de amor y él también lo haría, no había nada que deseara más en el mundo que acabar sus vidas juntos.- También quiero matarte, especialmente después de que llenaras mi mente de imágenes en las que te folla el gitano. Preferiría que me envenenaras antes de verte así.

Jack se irguió para ayudarlo a sacar el cinturón y luego se levantó un poco para dejar de cargar su peso sobre el otro y tomándolo del brazo izquierdo lo jaló para obligarlo a quedar boca abajo contra la alfombra. Así recorrió su estrecha espalda con la mirada hasta ver su pequeño y redondo trasero el cual agarró con ambas manos con ansia. Subió las manos para acariciar su espalda por debajo de la camisa hasta llegar a sus hombros y luego las sacó para terminar de quitarle la camisa. Besó su espalda una vez la tuvo desnuda y agarró su cabello con una mano empuñándola para jalarlo. Bajó apoyando una mano en su costado para morder su mandíbula y lo obligó a ladear la cabeza para morder su mentón y luego su labio inferior. Le dio una embestida y frotó con fuerza su entrepierna contra el trasero de Deimos, que aunque estaban aun con pantalones se sintió placentera. Lamió sus labios y jadeó contra su boca abierta dándole otra embestida jugando con su paciencia, buscando la forma de volver el placer una tortura para ambos.


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Jue Oct 22 2015, 21:54

Había conseguido su propósito: enfadar a Jack y que los celos le carcomieran desde lo más profundo de su ser. Igual que estaban haciendo con él después de saber lo ocurrido con él y con Nicola. Necesitaba que el rubio, de una forma u otra, sintiera lo mismo. Dañarle y dar de pleno en sus puntos débiles como sólo él sabía hacerlo.

-Hazlo -exigió demandante con una mirada en la que ambos parecieron fundirse. Cerró los ojos y atesoró las sensaciones que recorrían su cuerpo mientras los labios del artista hacían lo propio en su torso, instándole a levantar un poco la cadera en cuanto se acercó demasiado a su entrepierna. Sonrió de forma lobuna, completamente satisfecho con la respuesta-Mío incluso después de la muerte. -su respiración empezaba a tornarse ansiosa y precipitada, jadeando como respuesta a los besos y lamidas. Volvió a mirarle, con los ojos levemente entrecerrados por el creciente placer, y sonrió.

Nadie parecía comprender su forma de amarse, esa promesa dantesta que les llevaba a sellar una muerte futura a manos del ser amado, pero para ambos eso era la muestra más sincera e infinita de amor. - Escoge pues, querido... ¿cianuro o láudano? -cuestionó con suavidad, riendo entre dientes al enumerar los dos primeros venenos que acudieron a su mente. - Una pequeña copa llena para ambos, besándonos entre estertores mortuórios... -selló la sílaba con un beso, acariciando la piel de sus labios con los propios. Tan suaves como el pétalo de una rosa, pero a la vez, guardianes de espinosos improperios.

La hebilla del cinturón de Jack golpeó el suelo al caer, y a Deimos no le dió tiempo a soltarlo antes de quedar cara a cara contra el suelo, contemplando los dibujos geométricos de la tela roja que lo cubría. Apoyó la mano derecha en la superficie y se alzó un poco, mirando por encima del hombro a su amante. La batuta de mando había cambiado de mano y ahora estaba en poder de Jack, lo que le hizo reír divertido, no habiéndose esperado ese cambio de rol. Había dado inicio a una pseudo violación en la que ahora era él la víctima, pues el papel de verdugo le había sido arrebatado. Se quitó la camisa con su ayuda, dejando que la prenda se desparramara de cualquier forma en un rincón, y soltó un nuevo jadeo echando la cabeza hacia detrás con una posición algo dolorosa, llevado por la mano que exigía aquel gesto. Sintiendo un pequeño cosquilleo de dolor en el cuero cabelludo por el tirón. Quedó de rodillas en el suelo, con el rubio detrás, pegado a su espalda, siendo dominado. - Creo recordar que era yo el que estaba enfurecido... -comentó con sorna, quejandose con una sonrisa ante el fuerte mordisco que aterrizó en su labio. Correspondió con un pasional beso, jadeante debido a la tentadora embestida, regalándole ahora él una caricia con sus perlados dientes.-  

- ¿Vas... a hacerme gritar? -cuestionó pegandose aún más a él, suspirando- ¿Quieres limpiar con mi cuerpo tu pecado? -delineó parte de la mandíbula del rubio con la punta de la lengua antes de sonreír- No soporto pasar las noches sin ti... -confesó contra su piel, cerrando los ojos en un gesto de docilidad que fue contradecido al clavar las uñas en el muslo de Jack. Volviendo a recriminarle su ausencia y el haber estado con Nicola, aunque su semblante ya no parecía decir a gritos ira. La sensación se había fundido con el deseo, el amor, los arrebatos de cólera y el sadismo.
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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Dom Oct 25 2015, 21:48

En su mente habían quedado las alternativas, ambas posibilidades e imagino como sería la forma más sensual de ver morir a Deimos. Sabía que disfrutaba del opio, por eso el láudano sería una mejor opción. Seria sensual irse con él así.

Deimos le recordó que era él el molesto y Jack no pudo evitar reír contra sus labios. Era cierto, hace poco era él quien suplicaba su perdón y temía lo que Deimos pudiera hacerle, pero sus actos eran incomprensibles y muchas veces volátiles, en algún punto se molestó con Deimos y había querido hacerle pagar y aunque Deimos tenía más motivos para follarlo con violencia, no cedería el mando que le había arrebatado, tendría que quitárselo si lo quería.

-Claro, gritarás mi nombre, el nombre que me diste y que es el único que puedes gritar.- besó su hombro dándole un mordisco al final- Tu cuerpo es el mayor de mis pecados…

Guardó silencio ante lo último que comentó. No es que todas las noches las pasaran juntos, ya que vivían separados, pero eran muchas más las que dormían juntos en la cama de Deimos después de hacer el amor. Arañó su pecho bajando la mano hasta su pantalón el que abrió con ambas manos, habiendo soltado su cabello para hacerlo. Por sobre su hombro podía ver el pecho plano de Deimos, sus lunares esparcidos por su blanca piel ahora llena de líneas rosadas marcándola, más abajo podía ver las venas que hacían relieve en su pelvis. Amaba su cuerpo, lo conocía a la perfección pues lo había visto desarrollarse hasta ese punto, desde la adolescencia. Abrió su pantalón y lo bajó hasta la mitad de los muslos dejando al descubierto su pene erecto. Hizo lo mismo con el propio dejándolo sentirlo entre sus nalgas. La sensación cálida de su piel lo provocaba.

-Lo matarás ¿no?- le preguntó al oído. Una parte de él no quería que Nicola muriera, pero otra parte si y más aún verlo morir en manos de Deimos, la idea se le hacía tan maravillosa que no podía dejar de provocarlo a hacerlo, quería que Deimos no olvidara que debía matarlo.- Después de que él muera no estaré ninguna noche sin ti… Antes de eso no puedo darte fe de que no lo haré.

Bajó la mano derecha hasta la entrepierna de Deimos y acarició su miembro duro con mano firme, se frotó contra su trasero con la respiración agitada y luego lo obligó a bajar con su mano, dejándolo en cuatro patas. La mano que había estado masturbándolo suave dejó su labor y se la lamió para llevar esa saliva a su entrada y luego sujetó su miembro desde la base y lo enfiló contra él. Apoyó la otra mano sobre su cadera y empezó a empujar su pelvis entrando lento en un principio para luego empujar con violencia una y otra vez. -¿Es suficiente para hacerte gritar? Grita mi nombre, grita que eres mío.- dijo entre dientes parando un momento para acariciar su espalda, pero no tardó en embestir de nuevo con la misma fuerza buscando sacarle sus tan ansiados gritos, buscando darle ese dolor que tan bellamente se mezclaba con el placer.


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Mar Nov 03 2015, 21:22

El botón de su pantalón y la cremallera cedieron al toque de Jack y se abrieron dejando así de aprisionar su miembro erecto. El mago respondió a aquello con un corto suspiro antes de mirar de soslayo hacia detrás, contemplando entre las hebras de su cabello dorado el rostro del chico. - Si, lo destrozaré y haré que pague por su ofensa... por tu traición. Nadie llorará a un aristócrata menos en el mundo. -susurró mientras las caricias ajenas se perdían por su torso y abdomen descendiendo en picado.

Jadeó, llevando hacia detrás la cadera para poder pegarse al máximo a su pelvis, disfrutando de un mar de sensaciones deliciosas que se convirtió en amenaza de tormenta en cuanto le escucho. - ¿Qué estás insinuando? -exigió saber, sin recibir mayor respuesta que ese empujón que le llevó a apoyar las palmas de las manos en el suelo. - ¿Vas a volver a...? -un fugaz gemido concluyó la pregunta mientras el cerebro de Deimos intentaba decidirse entre prestar atención al placer o buscar la respuesta que ansiaba. Los dedos de ajenos le impedían pensar con claridad.

El comentario de Jack le había dado a entender que, de no matarle, seguiría buscando a Nicola para estar con él; ¿acaso había algo más que él no supiera?. Tragó saliba y serenó su respiración, e incluso hizo amago de incorporarse un poco, apartando una de las manos del suelo- No pienso permitir que... -la primera embestida lo llevó de vuelta a apoyar la mano en el suelo y convirtió sus pensamientos en una oleada de placer y dolor que recorrió toda su columna vertebral. Contuvo un grito inicial que dio paso a un largo gemido, y luego a otro y otro más. Cerró los ojos con fuerza un instante cuando el ritmo subió de violencia, acostumbrandose al mismo y correspondiendo con su alterada respiración y jadeos, sin acallar un ápice los sonidos que borbotaban de su garganta. - ¡Phobos...! -nombró, intentando mirarle  momento antes de que una brusca penetración le desestabilizara- Joder, si... -mordió su labio inferior con fuerza, agachando la cabeza, negándose a decirle aquello que le pedía; mostrándose orgulloso- No... antes quiero saber si... -"si le deseas aún", "si querrás volver a verle", "si estás pensando en él en éste preciso instante"; cualquiera de esas opciones habrían valido para dar fin a una frase rota por los incesantes gemidos.

Podría revolverse, conseguir apartar a su novio para retomar las riendas e increparle por la osadez acerca de Nicola, hacerle pagar con creces el coste de su narcisismo herido... podría hacer eso y mucho más, pero el deseo de estar a su merced, de seguir el guión que el otro acababa de escribir, se superpuso y llegó a la cima haciéndole incapaz de ordenar sus prioridades. Con la sensibilidad a flor de piel y el corazón latiendo desbocado por el placer.

Se irguió de nuevo, quedando de rodillas con la espalda arqueada, y llevó la mano izquierda al trasero de Jack, instándole a pegarse aún más; a penetrarle al máximo, deteniendo un segundo las embestidas para poder respirar y besarle. Perdido en ese placer que ya se superponía al dolor, pues ambos estaban acostumbrados a entremezclarlo y deleitándose al sentirle en su interior.  Clavó las uñas en su piel, retomando él mismo los movimientos antes de volver a acomodar la diestra en el suelo mientras la izquierda acudía a su propio miembro.  Murmuró su nombre entre dientes, pidiendo más.

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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Dom Nov 08 2015, 02:58

Que hubiese empezado a penetrar no había sido un impedimento para su pareja para reclamarle por lo que le había insinuado obteniendo los resultados que esperaba de él, aquellos celos que le hacían sentir que a pesar de todos los otros que habían y que deseaban al mago, él lo deseaba. Sabía que incluso tenía fans que iban a verlo y que él no se decantaba por un sexo en particular. Las mujeres eran las que más se deshacían por él y sabía que Deimos aprovecharía cualquier oportunidad para seguir fomentando el deseo hacia su persona, por eso, que lo celara, era para él una muestra de que le importaba.

Su nombre dicho por sus labios era la melodía más preciosa para él, más aun cuando eran en gemidos mezclas de dolor y placer. Jadeó y una leve sonrisa se dibujó en sus labios cuando el otro se negó a responderle. Era suyo, lo sabía pero le gustaba recordárselo, aún más después de una pelea tan grande en la que sintió que lo perdía y que con eso su mundo se desestabilizaba. Había jugado con sus celos después, pero no olvidaba que Deimos era la soga en su cuello, él tenía el poder sobre su vida y su muerte. No por nada había pensado, la primera vez que lo vio que ese sería el último rostro que viera. Aun lo pensaba, deseaba que fuera así y si moría de otra manera terminaría siendo un alma en pena.

Las dudas que asaltaban la mente de su amado no las conoció pues no terminó la frase y Jack sabía que no le convenía preguntar, aunque pocas veces hacia algo que le conviniera realmente, era un auto-saboteador, lo sabía en el fondo, pues perfectamente pudo inventar una excusa para no haber estado la noche anterior, pero él prefirió decirle a Deimos teniendo como consecuencias casi perderlo.

Rodeó su cintura cuando Deimos se irguió y se movió más lento subiendo y bajando sintiendo como entraba cada centímetro de su miembro en su cuerpo cálido, jadeaba contra la piel de su espalda y aspiraba el aroma de sus cabellos. Acarició su pecho y correspondió a su beso regalándole mordidas al final para sellar con el dolor que siempre era un ingrediente importante en su relación. Sintió las uñas clavarse en su carne y apretó los dientes inhalando haciendo un sonido al pasar el aire entre sus dientes y besó fugazmente el hombro de Deimos antes de que bajara entregándole la visión de su bellas espalda. La acarició hasta su trasero en que apretó deleitándose con morbo con la visión de su miembro perdiéndose en su interior.

Embistió con más fuerza, dándole más como le oía murmurar agarrándose a su cadera mientras veía su brazo moverse rítmicamente, podía suponer lo que hacía, aunque no lo veía y la sola idea de tenerlo masturbándose mientras él se encargaba de penetrarlo lo excitaba aún más. Revolcándose con gusto en todos los placeres prohibidos, haciendo del tabú su estilo de vida. Chocó sus caderas una y otra vez haciendo su piel chasquear contra la del otro aumentando la velocidad a medida que se sentía más cerca del clímax.

-¡Ah…Deimos!...-unos gemidos más altos lo delataban como ya estaba a punto de estallar y llegando el punto máximo del placer se abandonó a él dando poderosos embestidas que culminaron al irse en su interior. Se inclinó hacia su cuerpo para besar su espalda y sus hombros y luego buscar sus labios moviéndose suavemente aun en su interior aprovechando el placer residual del orgasmo.- ¿Te corriste?

Salió de su interior y se acomodó al lado de él, en el suelo, no era algo muy glamoroso, pero a él le traía sin cuidado eso, se acostó de espalda mirando su rostro, seguía jadeando y lo miró esperando su parte del castigo, también quería el dolor, también quería que destrozara su interior y lo castigara por haber estado con otro, pues como le dijo antes, sino lo hacía, el ultimo que lo hubiese penetrado seria Nicola.


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Nov 20 2015, 23:38

No importaba que no respondiera, que su orgullo alcanzara la cima y se negase a decir palabra alguna en pos de aceptar lo evidente. No importaba porque Jack sabía que cada negativa no era sino un juego de la contradicción que a los segundos se transformaba en un asentimiento alto y claro. Por supuesto que le amaba y que cada resquicio de su cuerpo, alma y mente le pertenecían. Hacía ya cinco años que el amor les había doblegado y se pertenecían el uno al otro de una forma tan profunda que nadie lo conseguía comprender.

Su respiración se cortó un instante cuando la contuvo para perderse en el sinfín de sensaciones que le recorrían mientras su espalda permanecía pegada al torso de Jack y éste se movía suavemente, casi torturandole y llevándole al borde del orgasmo. Gimió contra sus labios, ofreciendole gustoso sus labios para que los mordiera a su antojo, regalándole su piel.

La vieja alfombra fue víctima de las uñas de su mano diestra cuando volvió a bajar, apretando el tejido sin dejar de moverse debido a las fuertes acometidas de su novio, casi haciendo que perdiera el ritmo de sus propias caricias. Se apoyó con el antebrazo en el suelo, permitiendole así movimientos más fluídos, incapaz de aguantar por mucho más tiempo, rindiendose a la lujuria y a todo aquello que prohibían los más moralistas.

Alcanzó el climax poco después que Jack, haciendo de los gemidos su nuevo vocabulario y manchando la alfombra que había sido testigo de tantos pecados. Asintió con un pequeño gesto de cabeza, manteniendo los ojos cerrados y los labios entreabiertos, respirando aún de forma muy agitada, sintiendo que las piernas le temblaban.

Se tumbó de espaldas también, apoyando una mano en su abdomen, relajandose. Se tomó un largo instante en volver a abrir los ojos y posar la mirada en su pareja, esbozando una sonrisa de medio lado que se tornó risa melodiosa- Dame un minuto... -pidió entre suaves jadeos, sabiendo que era lo que quería con esa mirada. Conociéndole demasiado.

Rodó hasta quedar acomodado de medio lado, apuntalando un codo en el suelo para poder incorporarse un poco y mirarle desde arriba, guardando silencio un largo rato.- No puedo dejar de imaginarte con el ricachón... -comentó tras humedecerse los labios, inclinándose para besarle el cuello y morder ligeramente su oreja- ¿Fantaseabas con que era él mientras lo hacíamos ahora? -cuestionó sin demasiado cuidado en mostrar que aún seguía muy dolido por el tema, paseando las yemas de los dedos por el torso ajeno, disfrutando del tacto de su piel mientras los engranajes de su mente seguían con un funcionamiento nada sano, jugando con la idea de dar con la casa de Nicola y acabar con el problema de raíz y desde dentro.  

-Sólo quiero que pienses en mi... que me ames a mi. -su ceño se frunció ligeramente, y las uñas dejaron cinco lineas paralelas en las costillas. Marcas que desaparecieron a los pocos segundos-  Pero tuviste que darme celos y jugar conmigo...  -sus miradas se cruzaron fijamente, sin que un sólo parpadeo las interrumpiera mientras decía lo siguiente- Siento la tentación de encadenarte aquí para siempre, siendo yo el único que pueda verte y acariciarte. Privarte del mundo. - depositó un beso en sus labios- Sabes que soy avaricioso, Phobos... y que sigo muy enfadado.  -un fuerte mordisco dañó el labio interior del chico, sin cuidado alguno, hasta que pudo saborear su sangre. Haciendo caso omiso a los quejidos.
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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Sáb Nov 21 2015, 09:26

Podía sentir como su corazón latía tan fuerte que parecía golpear contra la alfombra. Tragó un poco de saliva y siguió jadeando pese a los esfuerzos por regular la respiración. Aún tenía la sensación del orgasmo haciendo que su piel hormiguera. Rio también cuando supo que le había entendido lo que deseaba y asintió ante su petición.

-Claro…- secó su frente con el dorso de la mano y se echó el cabello hacia atrás sintiendo que los poco mechones que se mantenían a un costado de su rostro hacían que sintiera calor y al echarlos hacia atrás logró sentir un poco más de frescor en el rostro. Durante el largo silencio que había entre los dos Jack pensaba en algo muy diferente a lo que pensaba su pareja; pensaba en el gran proyecto en el que estaba trabajando de hace un tiempo y pensó en lo agradable que sería poder darse un baño después del sexo cuando el calor se volvía insoportable. Pensó en una tina, una tina dentro de un carromato… ¿Sería muy difícil? Pensó en el final del carromato que tenía en construcción en el fondo donde pensaba hacer un gran ropero podría hacer eso, poner una bañera y una ventana que diera una bella luz, podía poner un tanque de agua para que fluyera sin tener que llenarla con jarrones… Estaba perdido en sus pensamientos en los que hasta incluía medición abstracta cuando escuchó la voz de Deimos.

-¡Deimos!...- rodó los ojos dispuesto a pelear si eso pretendía con el recordatorio pero su voz se interrumpió por un suave jadeó al sentir su beso y el mordisco en su oreja que hizo que su piel se erizara-…No pensaba en él, no me había acordado de él hasta que lo mencionaste ahora, espero que cuando me lo hagas no siga en mi mente.- dijo con malicia para seguir picando en la herida ¿Qué tipo de pareja haría aquello? Confesar una infidelidad y recalcarla cuando fuera sacada en cara…Probablemente sólo ellos se intentaban dañar así.-¡Tssshh! Aaa…- lo miró a los ojos con los suyos cargados de deseo despertados por su arañazo. Escuchó con una sonrisa torcida la manifestación de sus celos- ¿Encerrarme? ¿Cómo antes? Cuando nos conocimos mi ángel de la muerte…-sonrió y luego juntó los labios para recibir su beso. Cada palabra lo acariciaba con su aliento y tras esa suavidad sintió la presión de sus dientes que luego se transformó en un dolor que quemaba, que le gustaba… Pasó la punta de la lengua por su labio sintiendo el sabor de la sangre y buscó los labios del otro para morderlos con fiereza y lo jaló hasta que la carne se soltó de entre sus dientes y se acercó a besarlo brusco agarrándolo desde la nuca para retenerlo.

Giró su cuerpo para quedar frente a frente y se acercó para apretarse contra su cuerpo, pecho contra pecho, pelvis contra pelvis y entrelazó las piernas con las suyas mezclándose con él en un beso completamente posesivo. Se frotaba contra él haciendo que sus penes se frotaran entre si hasta que sintió como se endurecían nuevamente. Los cinco años que llevaban juntos no habían hecho que en ningún momento la llama que ardía entre ellos se extinguiera, lo deseaba, siempre lo deseaba y cada lugar cada momento era ideal para el sexo, no importaba donde ni cuando, ver a Deimos ya lo dejaba en una excitación constante, una ganas de poseerlo y ser poseído por él.

-Encadéname- pidió, ordenó al mago, quería estar a su merced, ser su esclavo, ser enjuiciado y castigado, con los ojos grandes abiertos de par en par brillando de deseo y con una sonrisa pidió su castigo- ponme una mordaza, golpéame… lo que quieras, lo merezco. Necesito escarmiento.


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Sáb Dic 12 2015, 00:54

Realmente podría haber intentado eludir el tema como si de la lepra se tratase, centrarse sólo en Jack y sus sensaciones. Aprovechar que había vuelto a sus brazos y que su mundo volvía a estar completo tal y como antes. Pero una parte de él le obligaba a hablar sin pensar, dejando que la rabia aún pudiera ser suavemente paladeada, haciendo así añicos aquello que, pese a haber comenzado como fuerte disculpa, empezaba a tornarse reconciliación.

Por eso aceptó que el otro dijera su nombre de aquella manera, casi en forma de regañina dedicada a un infante, para que después una nueva lluvia de amenazas poco ocultas lloviera sobre su cabeza. Suspiró levemente, tragando una contestación que sin duda tendría un nuevo golpe como represalia y que volcó sobre su piel en un arañazo. - No, por supuesto que no, querido. -soltó aire por la nariz y frunció el ceño, formando algunas arrugas en la tersa piel de su frente. - Jamás

Jadeó contra sus labios cuando el inferior fue mordisqueado con fuerza, aceptando encantado aquellos gestos rudos que tanto le encendían.- Yo te cuidaría, mantendría tu piel perfecta y caliente... nada te podría dañar. Incluso las cadenas serían de hermosa plata labrada -fue diciendo mientras llevaba una mano al muslo ajeno y le acariciaba, correspondiendo superficialmente a sus besos y dejando que las palabras hicieran el resto.

Con cada roce su respiración se iba acelerando y la erección se despertaba pese a que hacía sólo unos escasos minutos que había alcanzado el orgasmo; gimió contra sus labios y amagó una embestida, relamiéndose los labios. - Ah... pero entonces lo disfrutarías -aseguró riendo entre dientes- ¿Qué clase de castigo sería ese, hmm? -cuestionó mientras le ponía la mano en el pecho para dejarle que apoyara la espalda en el suelo, colocándose entre sus piernas.

Alargó el brazo para coger un pañuelo de tela negro que había sobre la mesa y lo pasó por el cuello ajeno hasta rodearlo. Lo anudó dejando un largo trozo para poder cogerlo con la mano, a modo de correa, mientras le besaba- ¿Sabes? Siempre me he preguntado como sería tener mi propia mascota... como Tate, pero sin ser tan absurdamente necio. -Se sentó de rodillas y tiró del pañuelo, obligando a Jack a incorporarse. Debido al nudo que había hecho, con los tirones se apretaba más sobre la piel de su pareja, oprimiéndole el cuello.  - ¿Serías un buen cachorro, Phobos? - Su mano libre, la izquierda, bajó acariciándole tentador el abdomen y llegó hasta su entrepierna, que masajeó de pasada antes de coger el miembro ya algo duro. Apretó y comenzó a masturbarle, con la mirada fija en sus ojos. La velocidad ascendió más y más, torturándole con aquello antes de detenerse con la misma brusquedad, negándole más caricias por el momento; dejándole no demasiado lejos del límite y volviendo a tirar de la tela que se había aflojado para poder atrapar sus labios y besarle.

Se levantó, sin soltar la tela, y tomó asiento en el sillón, guiando a Jack allí. Volvió a besarle y llevó las manos a sus hombros para obligarle a bajar, a que quedase de rodillas entre sus piernas, enfrentado a su erección. Contempló su hermoso rostro sonrojado por el calor, aquella venda que le hizo apretar el puño y las mandíbulas airado, su cabello revuelto... - Querías una mordaza... úsame a mi como tal. -ordenó, tal y como un Rey se dirigiría a su vasallo.
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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Miér Dic 30 2015, 01:18

Miraba sus ojos mientras escuchaba su palabras, como incluso una prisión hecha por Deimos para él sería hermosa y de su agrado. Ya estaba encadenado a él, con sus cadenas de plata, ya estaba presa de la locura al ver en lo profundo de sus ojos, no tenia cura, ni escapatoria y tampoco pensaba en hacerlo, no se iría, no había nada afuera para él, incluso la idea de morir en la cama de Nicola lo había aterrado. La noche anterior, cuando todo aquello pasó, le pidió muchas veces que llevara a Deimos, no quería morir sin verlo de nuevo.

Apoyó la espalada en el suelo guiado por su amado y lo recibió encima llevando las manos hasta sus caderas y las subió hasta su trasero dejándolas descansar a gusto ahí.

-¿Entonces que piensas hacerme?- sonrió y vio como extendía el brazo para tomar algo, siguió con la mirada su mano hasta tener que arquear el cuello y lo vio regresarla con una tela negra. Sintió la caricia de la tela en su cuello que aun dolía por la herida, las puntadas se clavaron más en su piel cuando jaló la tela anudada y aunque se vio un ápice de dolor en su gesto no se quejó, quería ver lo que haría con él sin que se tuviera que preocupar de su bienestar. Frunció el ceño al oír la comparación y pensó en la cara estúpida de Tate y también vino a su mente el gitano. Lo vio delante suyo, como si él fuera quien lo jalara y se sintió molesto al imaginarse a si mismo con la cara estúpido del tan amado "cachorro" del circo. Jack lo odiaba y ahora lo comparaba con él tan directamente y se ponía a si mismo en el lugar de Kóstyk, otro sujeto al que odiaba porque amenazaba su mundo. Se sentó obligado y la tela se apretó aun más. Jadeó soltando el aire y manteniendo el ceño fruncido por la molestia.

-Seria el peor- respondió casi escupiendo ira en sus palabras, ira que se fue calmando con las caricias y mucho más cuando empezó a masturbarlo. Suavizó el gesto de su rostro y soltó unos gemidos suaves y otros más graves. Cerró los ojos dejándose llevar por el ritmo ascendente entregándose al placer, pero así como se lo dio al tenerlo cerca del limite, se lo arrebató dejándolo con un gemido a medias, con el calor que subía bajando vertiginosamente y abrió los ojos para mirarlo molesto por aquella tortura, pero a la vez le gustaba, porque le gustaba la expresión de Deimos cuando era así de malvado, aunque él fuese su victima ahora.- Te voy a violar

Respondió al beso sintiendo como la tela se estrechaba de nuevo y lo vio levantarse, besó sus muslos cuando los tuvo frente a si y cuando jaló más de él al moverse se levantó para ir detrás. No pensaba ir en cuatro patas para que siguiera comparándolo aunque cuando llegaron al sillón se vio obligado a ponerse de rodillas delante de él. no le gustaba el sometimiento, no le gustaba sentirse como Tate, llevar un rienda, ser forzado a ser un infrahumano, por lo que cuando estuvo de rodillas lo miró a los ojos con el ceño fruncido sin mostrar sumisión. Escupió contra su erección dándole con el escupitajo directo en el glande en un gesto de rebeldía y se acercó apoyando las manos en sus muslos. Levantó una mano hasta agarrar su cuello y apretó y jaló hasta acercarlo y lamió sus labios luego lo besó y terminó jalando su labio inferior antes de separarse y soltarlo. Bajó la mirada hasta su miembro apetecible y se relamió antes de separar los labios y sacar la lengua y lamer su glande. Lo tomó desde la base con la mano izquierda y llevó la diestra hacia su propio miembro rodeándolo con la mano. Lamió el tronco del miembro erecto de Deimos desde la base hasta el glande, luego se separó un poco para volver a hacerlo y una vez llegó arriba abrió su boca y bajó hasta tragar todo lo que pudo de este. Así empezó a subir y bajar felando con gusto al ritmo que le apeteciera guiarlo Deimos para que siguiera con su papel de Rey.


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Mar Ene 19 2016, 20:47

-Eso es, precisamente, lo que quiero... -aseguró sin contradecirle, pues había mucha razón en esas tres palabras que el peliteñido había pronunciado con tanto desdén. Por supuesto que sería el peor cachorro del mundo, rechazando la docilidad, mostrándose airado y tosco, jugando a tensar al máximo la paciencia de su "dueño" hasta que la correa se soltara. Y eso era lo que el mago tanto adoraba, esa capacidad de ser hermosamente retorcido y rebelde; pues, entre ellos, la posesividad estaba a la orden del día, pero no así la sumisión.

Esos cortos jadeos se convirtieron en música para sus oídos, una que se acrecentó conforme él hacía lo propio con el ritmo. Fue tan tentador romper de raíz aquel placer que no pudo evitar hacerlo, sólo para molestarle. Clamando en silencio por una de esas miradas de odio que tanto le excitaban.- Se podría decir que acabas de hacerlo-terció ante su amenaza de violación, incorporándose. El pantalón quedó por fin olvidado en el suelo y caminó hacia el sillón tirando de Jack, mostrándose gloriosamente desnudo. Las manchas de sangre dejadas por el labio mordido de su novio aún coloreaban parte de su abdomen y mentón, junto con algunos arañazos.

La comisura izquierda de su labio se curvó haciéndole esbozar una pequeña pero significativa sonrisa mientras su mirada se perdía en el iceberg de los ojos de Jack. Éste había querido demostrar su rebelía al escupir sobre su miembro, de mala gana, y con eso sólo había conseguido excitarle aún más. Cerró los ojos un instante cuando comenzó a lamerle de aquella manera, arrancandole roncos gemidos- Aún no te he perdonado... -comentó entre suspiros, llevando la mano derecha a la cabeza ajena, enredando sus dedos en la cabellera clara, marcando el ritmo. Se reclinó hacia detrás, apoyando la espalda en el sillón - Tendrás que ganártelo -Humedeció sus labios, sintiendo aún el sabor metálico de la sangre del artista, volviendo a gemir suavemente.

No había sido del todo sincero, pues ya había perdonado a Jack, antes incluso de que sus cuerpos se fundieran. La traición era tan dolorosa como un desollamiento, pero el amor que sentía por él le instaba a dividir sus pensamientos y considerar que el culpable de todo aquello había sido Nicola; tentando a Jack con sus elegantes palabras, su bello rostro, su acento melodioso, y el juego de saberse ganador en medio de un juego que los nobles no admitían. Mas, si tanto le odiaba... ¿por qué era incapaz de alejar por completo las imagenes de su cabeza, esas en las que volvía a verles juntos?.

Tiró de nuevo de la cinta, con mayor suavidad, y le obligó a incorporarse un poco, buscando sus labios, acallando con éstos todas las dudas y odios.- No vuelvas a traicionarme -ordenó contemplando su rostro antes de empujarle para que se tumbara de espaldas en el sillón- No vuelvas a estar al borde de la muerte sin que yo sea el culpable -le besó con rudeza y bajó la mano derecha hasta la entrepierna de Jack, acariciándola antes de descender aún más y buscar su entrada, tentándole con dos dedos que previamente lamió.

No se preocupó de prepararle lo suficiente, demasiado empujado por la lujuria y la impaciencia como para ser un amante generoso en ese aspecto. Se acomodó entre sus piernas, inclinando la cabeza acercar sus labios al lateral de su cuello y delineó con la lengua la herida del mismo, por encima de la tela. ¿La sangre que pudo saborear de pasada venía de sus labios o algún punto se había desgarrado por el trato anterior?. Llevó una mano a la cadera de Jack, arañandole suavemente, y le penetró de una sola embestida.
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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Dom Ene 24 2016, 10:08

Escuchó lo que le decía, pero no dejó de lado su felación por eso. Cruzó por su cabeza amenazarlo con los dientes para seguir mostrando rebeldía, pero estaba disfrutando de lo que hacía como para interrumpirlo con bromas tontas. Subió una mano por su vientre y agarró su cadera aferrándose a ella. Continuó hasta que sintió que lo jalaba recordandole las riendas que tenía y como estaba dominándolo. No quería dejar de hacerle sexo oral, pero no pudo mantenerse ahí cunado la cinta se estrechaba presionando la herida que tanto le dolía.

Tras levantarse se acercó y respondió a su beso sintiendo el sabor de la sangre mezclarse con el de su sexo haciendo una composición deliciosa. Tras separase se saboreó los labios antes de caer de espaldas al sillón, sonrió mirando a Deimos aunque luego esa sonrisa se transformó en un bajo gemido que fue acallado con su rudo beso, al cual no dudó en corresponder con el mismo ritmo. Mordió su labio inferior después y jaló de su labios hasta que se le soltó de los dientes, entonces se mantuvo con una sonrisa amplia.

-No volveré a hacerlo.- prometió mientras veía como se embadurnaba los dedos con saliva y todo su cuerpo se estremeció ante la expectativa. Sintió la humedad de sus dedos entre sus nalgas y separó las piernas para recibirlo entre ellas, cuando llevó la mano derecha hacía el respaldo del sillón para acomodarla vio que tenía enterrado un pedazo de vidrió en el costado de la palma y lo sacó . De reojo vio como el suelo estaba lleno de fragmentos de vidrio y la lampara rota un poco más allá, volvió a mirar a Deimos, pretendía comentárselo, aunque carecía de relevancia, pero entonces sintió como tras posicionarse empujó fuerte, penetrándolo por completo en un sólo movimiento. Arqueó la espalda de reflejo, como si la hubiesen latigueado y sintió el dolor mezclado con el placer invadir todo su cuerpo.

-¡Aah Fuck! ¡Maldito hijo de perra!- gritó sin poder contener las palabras y alzó en entrecejo en un gesto tembloroso y luego empezó a reír- ¡Me dolió puto!- dijo entre risas y rodeó con sus piernas su cadera. Una serie de gemidos bajos siguieron al ritmo de las embestidas que recibía y se abrazó a su espalda para retenerlo cerca un momento. Besó la curvatura de su cuello, su hombro y coronó su camino de besos con un mordisco firme reteniendo la carne mientras gemía contra ella. Alzó las caderas un poco y empezó a moverse en un ritmo complementario para potenciar cada embestida.

Dio un giro después hacia el lado provocando que cayeran. Deimos chocó la espalda contra el piso de madera del carromato y Jack, que no se había separado de él cayó encima, sintiendo como la caída había echo que su miembro se enterrara en su interior hasta el limite. Soltó un gemido de placer. Ahí comenzó a moverse, no con saltos que lo hicieran entrar y salir, sino que manteniendolo dentro de sí todo el tiempo se movió hacia adelante y atrás como si dibujara el signo del infinito con sus caderas. Podía sentir como el firme miembro de Deimos tocaba su punto de placer y como se presionaba con sus paredes internas. Buscó sus labios y lo rozó con los suyos manteniéndose pegado a su labios mientras se movía, respirando de su aliento. Se fue moviendo más rápido y luego se incorporó apoyando las manos en el pecho de Deimos, quedando sentado sobre su cadera. Apoyó una mano en el sillón y sin llegar a romper el ritmo con esto, empezó a rebotar. Sentía cada penetración muy profunda llegando a sentir como presionaba todos sus órganos hacia arriba. Al menos así lo creía.


Última edición por Jack el Jue Feb 11 2016, 00:34, editado 1 vez


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Feb 05 2016, 00:49

-Eso pretendía -jadeó socarrón, aceptando aquel grito e insulto como si fuera el mejor de los cumplidos, uno tan maravilloso que sólo podía ser recibido por reyes. Siempre habían gozado del sexo duro, deshaciendose en gemidos gracias a los golpes y embestidas certeras, convirtiendo la sangre en un fluído que desde el inicio había despertado los instintos más básicos de Deimos.

Sonrió de medio lado ante sus risas, clavando con fuerza las uñas en el cojín que tenía Jack bajo su hombro mientras se mordía el labio cuando le rodeó con las piernas. La estrechez de su cuerpo le resultó exquisita, así como la melodía que escapaba de su garganta. El mejor de los afrodisíacos. Intentó robarle un beso pero los labios del pintor iban en dirección a su cuello, por lo que atrapó el lóbulo de su oreja en un mordisco juguetón antes de ocultar la cabeza en el hueco de su cuello, gimiendo lárgamente cuando los dientes ajenos se hundieron en su piel.

Había cerrado los ojos, perdido en aquellas sensaciones, sosteniendo con una mano la cadera de Jack antes de que éste, sin previo aviso, decidiera cambiar de posición. La caída fue corta pero contundente y le cortó un segundo la respiración al sentir una fuerte punzada en su omóplato y parte trasera de las costillas. Dos esquirlas de cristal habían lacerado ligeramente su piel clara, clavándose y creando dos heridas sangrantes, pero la mente de Deimos, inmersa en su huracán de placer, sencillamente transformó aquel dolor en un nuevo escalón de seducción que le hizo gemir mientras llevaba las manos a la cadera de su amante. No se paró a pensar en lo que le había producido aquello, ni tan siquiera lo asimiló como una herida.

-Phobos... -musitó, levantando un poco la cadera, sintiéndose torturado por esos movimientos tan lentos y relajados que amenazaban con llevarle a la cima demasiado pronto antes de volver a dejarle a las puertas. Le exigió un beso hambriento e impaciente, llegando incluso a lamer su labio inferior como una bestia atrapada y dominada. Cuando Jack se incorporó hasta quedar nuevamente sentado sobre él, la humedad en su pecho acaparó su atención y bajó sus ojos claros hacia allí, viendo como su piel pálida se había teñido con la huella sanguinolenta de la palma de Jack. Esbozó una sonrisa sádica curvando una de las comisuras de sus labios y le miró a los ojos, jadeante- Eres perfecto -acalló un alto gemido y rió entre dientes, ayudando a Jack a cabalgar sobre él al mantener sus manos en la cadera, marcando el ritmo. Uno cada vez más acelerado.

La risa se entremezcló con los gemidos y la respiración agitada, y la sangre con el sudor que perlaba sus jóvenes cuerpos. Por un momento la traición fue perdonada y olvidada en un pacto silencioso en el que Deimos se incorporó para besarle. - Si sigues moviéndote así... -no terminó la frase, interrumpiéndose para volver a darle un pasional beso. Con la mano derecha, sin tirar, le quitó el vendaje que le cubría el cuello, deseando ver la cicatriz dejada por Nicola y su bala. La rozó con los labios y volvió a tumbarse, deslizando las manos por los muslos que le tenían preso contra el suelo.



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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Jue Feb 11 2016, 01:22

Mantuvo el ritmo que llevaba sintiendo la mano de Deimos sobre su cadera agarrada firme y marcando el ritmo, Jack sólo por rebeldía injustificada subió el ritmo que marcaba yendo más rápido sintiendo como esto hacía que su propio clímax se fuese acercando. Le gustaba el dolor de cada penetración, mientras más rápida y fuerte más lo disfrutaba. Echó la cabeza hacia atrás y con la mano herida se llevó el pelo hacía atrás manchando su cabello claro con el rojo de la sangre y parte de su parpado superior, ceja y la frente transpirada. Luego volvió a apoyar la mano en Deimos, pero esta vez atrás en su muslo.

Cuando Deimos se incorporó lo abrazó rozando los trozos de vidrio. Se dobló un poco para ver lo que tenía y al ver los trozos incrustados en su piel los sacó. Esto provocó que dos hilos de sangre corrieran por su estrecha y bella espalda. Le sonrió al oír sus palabras, con sus caderas siguió con la misma cadencia que llevaba y se entregó a sus labios y su beso cargado de pasión.

-Te amo.- jadeó contra sus labios antes de seguir besándolo. Cuando le quitó la venda sintió el aire sobre esa parte de su piel y fue algo refrescante pues la venda le molestaba, le abrigaba mucho y picaba. El roce de sus labios se sintió más intenso que sobre piel sana y soltó un lento jadeo entre los que daba por cada penetración. Hizo un circulo con su cabeza para sentir como se destensaba su cuello y al estirar la piel del cuello por el lado contrario a la herida sintió como la piel de alrededor de las suturas se tensaba. La herida sangraba, por los tratos que había recibido al haber tenido una riendas hace un momento y esos débiles hilos de sangre corrieron de su cuello a su pecho trazando un camino que se curvó al encontrarse con su rosado pálido pezón.

Llevó la mano que tenía apoyada en el sillón hasta su miembro erecto que golpeaba sin control sobre el vientre de Deimos en cada subida y bajada y empezó a masturbarse para complementar lo que sentía en su interior acercándose más al clímax de esa forma. Su interior se contrajo al estar cerca del orgasmo apretando el miembro de Deimos así. Empezó a gemir más alto haciendo evidente lo cerca que estaba de acabar. Cerró los ojos sintiendo como su miembro y su interior palpitaban dolorosamente hasta que con un ultimo gemido expulsó escasos chorros de semen sobre su vientre. El orgasmo fue complementado por las sensaciones en su interior haciendo que este fuera más intenso y prolongado.

Más relajado bajó hasta su pecho y se apoyó en él jadeando moviéndose suave para aprovechar las sensaciones que aún lo azotaban. Arqueó el cuello para besar el de Deimos, su garganta y su mandíbula, luego se quedó ahí respirando agitado.

-Me tienes adicto a ti... Totalmente intoxicado...- jadeó cada palabra antes de cerrar los ojo y quedarse escuchando el latido del corazón de Deimos.


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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Magnus Vólker el Mar Mar 01 2016, 21:54

Soltó un pequeño quejido de dolor ante los gestos de Jack, cuando éste quitó las esquirlas que se habían clavado en su espalda. Miró un instante hacia detrás intentando así ver de qué se trataba pero no tardó demasiado en perder el interés en aquello, sustituyéndolo por besos.

-Y yo a ti -aseguró con una sonrisa contra sus labios, aprovechando los escasos dos segundos en los que Jack le permitió hablar antes de devorar su boca con lujuria. El mago rió entre dientes correspondiendole, ahogando algún que otro jadeo.

Observó la herida aún sin cerrar que decoraba el cuello de su pareja, los puntos de sutura que parecían contener un mensaje secreto indescifrable para él y los dos finos hilillos de sangre que empezaron a deslizarse hacia su torso desnudo y caliente. Apretó la mandíbula contentiendo un nuevo pensamiento donde Nicolas y Jack eran los protagonistas, el primero saboreando cada resquicio del cuerpo ajeno como si fuera la mayor de las delicias, burlándose de Deimos, dañando la obra de arte que constituía la piel de Jack sólo para enfurecerle. Con sus ojos claros brillando maliciosos, considerandose el Rey del Mundo y arrebatándole así el puesto al rubio.

Llevó la mano derecha a la espalda de Jack y le hizo pegarse aún más a él, aunque algo arqueado, para poder recorrer con la lengua parte de su torso y cuello en un húmedo camino ascendente, recogiendo y saboreando la sangre que caía de la herida de bala. Afianzó el agarre en su cadera, apoyando la otra mano en la alfombra para poder hacer movimientos más bruscos, y sus jadeos devoraron cualquier frase que pudiera haber dicho.

La mano de su novio golpeaba rítmicamente su vientre mientras se masturbaba, acrecentando aún más la excitación, resultándole increíblemente erótico ya que, pese a que él era el activo en ese momento, era el pintor el que tenía todo el control y le dejaba a su merced. Atrapó sus labios un instante antes de llevar la cabeza hacia detrás y cerrar los ojos, gimiendo con fuerza y descontrol. Se corrió en su interior con la última de las embestidas, estremeciéndose por los movimientos suaves que siguieron de parte de Jack, robándole los últimos gemidos leves mientras clavaba las uñas en su cadera, marcando la piel.

Se relamió los labios y ladeó la cabeza para darle más espacio que besar, con los sentidos a flor de piel. Depositó un beso en su alborotada cabellera y sonrió de medio lado, recuperando el aliento. - Y tú a mi... -consiguió acomodarse, con Jack aún encima, apoyando la espalda en el sillón para recargar su peso ahí- No nos libremos nunca de esta adición -susurró, acariciando distraidamente su espalda. Paseó la mirada por el carromato, viendo los papeles y útiles tirados, los cristales que antaño daban forma a su bonita lámpara, la sangre en la alfombra... - Vaya desastre -comentó antes de reír, suponiendo además que no habían sido precisamente silenciosos - Creo que todo Baltimore nos ha escuchado, amor... ¿crees que deberíamos empezar a cobrar por el espectáculo? -bromeó, levantándole el mentón para darle un beso- Eres un ruidoso  



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Re: Mercy, my angel of darkness|| Deimos. +18 [Baltimore]

Mensaje por Jack Stracci el Vie Abr 15 2016, 04:17

Se acomodó sobre su regazo sin permitirle salir de su interior cuando Deimos apoyó la espalda en el sillón. Se giró para mirar ante su comentario y rio bajo al ver como habían dejado todo, parecía que hubiesen asaltado el lugar, pero la escena completa terminaba con ellos dos, desnudos entrelazados y con pequeños hilos de sangre en sus cuerpos. Miró a Deimos a los ojos y borró su sonrisa, pero no por amargura, sino que miraba su bello rostro el cual no quería nunca dejar de ver.

-Sabes que no soy de espectáculos, pero esto con gusto lo haría en un escenario.- le mordió el cuello haciendo un ruido animal como castigo por llamarlo ruidoso y luego rio abrazándolo fuerte.- También eres ruidoso, pero no es mi culpa, lo tienen grande y me llevas al clímax de una forma que olvido todo.- le dijo meneándose encima suyo y luego besó sus labios con una sonrisa. Le gustaba acariciarle el ego, muchos encontraban a Deimos un pedante, pero Jack le gustaba así y con justa razón podía creerse el mejor del mundo, pues a sus ojos lo era.

Una vez su cuerpo empezó a enfriarse se levantó sintiendo como el semen se escurría entre sus muslos hasta las pantorrillas, tuvo cuidado de no pisar ningún vidrio cuando fue a buscar un paño y vertió agua de una jarra a un cuenco para sumergir ahí el paño y poder limpiarse. Una vez lo hizo se puso ropa interior limpia, luego otras prendas. Miró nuevamente el desastre a su alrededor antes de mirar a Deimos.

-¿Quieres algo de comer?- le preguntó mientras se abotonaba la camisa y luego tomó una chaqueta de mezclilla y se la puso para abrigarse afuera.- Iré por una escoba y algo para que comamos ¿Qué te gustaría?

Era normal que Jack limpiara, pero no solía ser muy atento a la hora de alimentarlo y nunca cocinaba, pero ese día estaba haciendo mérito y Deimos si era astuto aprovecharía, pues luego sus atenciones eran mínimas en las cosas del día a día, en eso prefería que fuera Deimos el que lo atendiera.


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