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Aftershow ― Tate

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Aftershow ― Tate

Mensaje por Invitado el Lun Sep 28 2015, 03:30

Contempló a la última persona salir de la diminuta carpa en la que llevaba a cabo su función y, tras asegurarse de que no quedaba nadie a la vista, rompió su postura de artista en escena para dejar escapar un profundo suspiro de cansancio, al que acompañó frotándose el puente de la nariz. Ahí llegaba el fin de la que era otra jornada intensa, como lo habían sido todas desde que se había unido al circo.

Ah, pero no era porque no le gustase el trabajo; el circo era un sitio estimulante, lleno de aplausos y risas, música y gritos de todo tipo. Por no hablar de las sorpresas, presentes en cada esquina (aunque no todas fueran agradables, como los excrementos con los que se topaba de cuando en cuando, especialmente cuando tenía prisa). No, sin duda aquel cansancio no se debía a que tuviera problemas con el ambiente. No era una cuestión de gusto, sino más bien una de ritmo. El hombre, ser de costumbres, tardaba en adaptarse a nuevas circunstancias. Más o menos así le pasaba a él, siendo uno de los últimos en unirse y acostumbrado de pequeño a otro estilo de espectáculo. Uno en el que había menos cabras involucradas.

Empezó a recoger sus cosas, metiéndolas de una en una en la caja con sumo cuidado. Tenía que conservarlas en buen estado porque eran ellas las que impresionaban a la gente, más que su propio número. Y también porque le habían costado horas de  intensa negociación con Lizzie. ¡Ella sí que era una artista! Le había arrancado hasta el último centavo (y también uno de los trajes pertenecientes a su padre, y que el mismo Harry utilizaba a la hora de hacer de hipnotizador), pero había conseguido todas sus demandas en un tiempo récord. Y sin hacer más preguntas de las necesarias. ¡Qué eficiencia! Ni siquiera el gran Houdini podía haber igualado una proeza semejante.

Por último, tomó el reloj de la mesa y lo examinó detenidamente. Según palabras de la vendedora, lo mejor que había podido conseguir, aunque estaba abollado y tenía la esfera rota. No importó mucho; con un poco de maña y un pincel, había logrado cambiar el aspecto y disimular un poco los fallos. Comprobó con satisfacción que la pintura seguía en su sitio y que un suave tic-tac salía del mecanismo interior y procedió a guardarlo en el bolsillo de su chaqueta. Todo listo para cerrar.

Bajó la caja al suelo y se arrodilló para plegar la mesa. A su espalda, escuchó el susurro de la lona al moverse.

Si quieres volver a asustar a la audiencia, Tulipana, llegas tarde― bromeó, girando la cabeza por encima del hombro en el instante en el que sus dedos alcanzaron la bisagra. Sin embargo, no llegaron a accionarla―. Oh... Tú no eres Tulipana― retiró las manos y se levantó de inmediato. Sacudiéndose la ropa, volvió a adoptar su porte de artista de cara al público, esbozando una sonrisa cordial e inclinando la cabeza liberamente, a modo de saludo―. Dime, ¿hay algo en lo que pueda ayudarte?
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Re: Aftershow ― Tate

Mensaje por Tate el Sáb Oct 03 2015, 05:20

Hacía ya un rato que nadie parecía interesarse por la carpa de Tate, donde él hacía conexión con espíritus a través de su cuerpo, y lo cierto era que el cachorro comenzaba a estar aburrido, inquieto.
En algún momento mientras jugaba con un mechón de su largo cabello se preguntó por qué nadie llegaría, y la respuesta más lógica era que muchos estarían en la carpa principal disfrutando de un buen show, pero él pensaba que tal vez estaba haciendo algo mal y estaba preocupado por eso.
¿Que pensaría de él su amo si hacía las cosas mal? Se removía en su asiento muerto de la preocupación mientras retorcía sus mechones, enredándolos más, hasta que después de un buen rato decidió terminar.

En cuanto salió de la carpa, el presentador que estaba fuera, sentado en su tarima en vez de sobre ella animando al público a entrar, lo miró por unos instantes antes de volver a mirar en otra dirección con aburrimiento, y Tate comenzó a caminar sintiéndose bastante desubicado, desorientado incluso.
¿Qué hacer? ¿A dónde ir? Seguro que su amo estaba demasiado ocupado como para atenderlo, así que lo mejor era buscar entretenimiento por otro lado.
Lo que él hizo fue dejar que sus pies mandaran. Tate no fue consciente del lugar en el que se encontraba hasta que no asomó la cabeza al otro lado de la lona de una de las carpas de la zona de exhibición, algo alejada de la propia.
Ni siquiera sabía lo que había ido a buscar allí, pero eso no parecía importar mucho a la ida mente del cachorro.

Fue al escuchar una voz que se refería a él cuando se amedrentó, y se quedó sin pasar mientras se retorcía las manos.
Estaba andando a dos patas, pero su pose encorvada mostraba cuanto le costaba mantenerse así.
En un pequeño momento de lucidez Tate pensó que tal vez debería irse porque se había equivocado de lugar totalmente, pero en vez de eso dio un paso al frente y permaneció en silencio mirando al hombre, sin decir nada porque las palabras no eran realmente lo suyo.
Tate a veces podía llegar a ser inquietante, y sus enormes ojos azules estaban fijos en su contrario.
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Re: Aftershow ― Tate

Mensaje por Invitado el Dom Oct 04 2015, 23:05

Lo primero que reparó fue en los ojos del muchacho. Ya no sólo por su propia costumbre de buscar la mirada ajena, fuese por deformación profesional (al fin y al cabo, para hipnotizar a alguien primero tenía que mirarlo a los ojos) o por su vocación artística que le llevaba a asegurarse de que contaba con la atención del público, por escaso que fuera, sino porque a cualquiera le habría resultado difícil pasar por alto esas orbes grandes, claras y fijas. Sobre todo fijas.

Su sonrisa vaciló levemente ante el silencioso escrutinio ajeno, sintiéndose un poco confuso por la falta de respuesta. Pero no era sólo eso. Aunque el rubio parecía a simple vista normal (bueno, todo lo normal que podía parecer alguien que parecía estar a punto de replegarse sobre sí mismo en cualquier momento), tenía aquel aire inconfundible de freak propio de la mayoría de habitantes del circo ―más que nada, en los deformes. Un aura siniestra y morbosa que Harry, personalmente, hallaba inquietante. A pesar de todo y teniendo en cuenta que aquel era su nuevo hogar por el momento, procuraba acostumbrarse a ella y no mostrar demasiado su turbación. Por eso mismo, a pesar del mutismo que reinaba en la carpa, no se desanimó y volvió a intentarlo, andando un par de pasos hacia él.

Ah, a ti te he visto por ahí― empezó a hablar de nuevo, procurando usar un tono afable―. Eres... ¿Cómo era? Esto... ¿Travis? No, era más corto. ¿Tom? ¿Tim? No, no me lo digas, lo tengo en la punta de la lengua. Veamos... To... Tu... Te... ¡Tate!― exclamó, chasqueando los dedos con aire triunfal―. Es Tate, ¿verdad?― sí, ahora que lo pensaba, en algún momento desde su llegada se lo había encontrado por ahí. Y le habían hablado de él, seguramente, del mismo modo que le habían hablado del resto de circenses. A esas alturas tenía un verdadero zafarrancho mental con nombres y caras. Aunque ese no era el caso. Tate, sí, Tate... Pero, ¿qué se suponía que hacía Tate?―. Así que, Tate, ¿qué te trae por aquí? Llegas un poco tarde para el espectáculo, acabo de recoger. A estas horas la gente prefiere ver otras cosas, ¿no es así?

Hablaba rápido, sin detenerse, mientras internamente se devanaba los sesos. Ya tenía localizada su cara y su nombre, sí; no obstante, por algún extraño motivo, no parecía recordar más de él. ¿Sería parte del staff? ¿Algún otro fenómeno periférico, como él? Estaba flaco, podía ser algún contorsionista. Los contorsionistas tenían que ser esbeltos, ¿no? Honestamernte, tampoco es que hubiese visto muchos en su vida...

¿Por qué tan callado? ¿Te ha comido la lengua alguno de los tigres?― su chiste resultó malo incluso para él, y eso se notó en lo abrupto de su risotada. Se acercó un par de pasos, sonriendo de forma amigable―. ¡Ah, ya sé! Tal vez no sepas quien soy. Bueno, es normal, me uní hace muy poco, ¿sabes? Esta es mi primera vez en un circo ambulante. ¿No es divertido? Oh, estoy siendo maleducado. Debería presentarme, ¿verdad? Pues bien, yo me llamo Harry y me encargo de hipnotizar― sin pensarlo, le tendió la mano. En seguida se arrepintió, porque no estaba muy seguro de si eso cumplía con el protocolo de los saludos entre camaradas circenses. La dejó caer de inmediato, pero como eso quedaba poco elegante, optó por rebuscarse en los bolsillo hasta sacar un caramelo rancio y tendérselo al muchacho―. Ahora que ya no soy un desconocido, acepta eso como señal de amistad. Están buenos, me los dio un payaso al llegar― bueno, era cierto que un payaso se los había dado... La mentira estaba en que no los había probado. Procuraba evitar las cosas muy dulces, le daban pánico las caries. Y luego estaba el hecho de que nadie quería dejarse hipnotizar por alguien al que le faltaban dientes―. A propósito, ¿sabes lo que es la hipnosis?
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Re: Aftershow ― Tate

Mensaje por Tate el Vie Oct 09 2015, 03:26

Asintió enérgicamente cuando dio con el nombre correcto, sus ojos muy abiertos incluso brillaron en cierta medida mientras sus labios formaban una linea fina y apretada.
Escuchó su pregunta pero no respondió, parecía muy dubitativo, como si no supiera que decir. Su mirada había dejado de fijarse en él para fijarse en su entorno, como si quisiera confirmar que realmente había recogido sus cosas, y luego de un breve repaso con el que curioseó todo sin moverse de su posición ni un centímetro, como si lo hubieran dejado clavado allí, volvió a mirar al hombre y con una sonrisa muy pequeña y muy tímida volvió a asentir.

El cachorro pareció alarmarse cuando le dijo aquello sobre su lengua, y bobo de él se preocupó. La movió en su propia boca, encerrada en su jaula de dientes, y luego separó los labios para sacarla como si quisiera comprobar que aún estaba ahí, el chiquillo jadeó y luego volvió a cerrar los labios con su lengua al otro lado de estos, bien oculta, sin haber dicho ni una sola palabra todavía.
Su particular mutismo era muy común, aunque eso tal vez una persona relativamente nueva como lo era Harry no pudiera saberlo.
Para su suerte aquel hombre hablaba y hablaba sin parar, así que no hubo pausa silenciosa en la que se esperaba que él dijera algo. Lo escuchó parlotear con atención, y en algún momento dio un par de pasos al frente para aproximarse un poco más, como un animal asustadizo que empieza a confiar en alguien que le tiende la mano para que la huela.
«Harry», retuvo su nombre en su mente, y su sonrisa se ensanchó ligeramente, algo más suelto. Que le regalara un dulce fue lo único que faltaba para que el chico terminara de acercarse con más confianza, lo tomó de sus manos muy despacio y con el cuidado con el que lo haría un gato con sus garras enfundadas, y luego su sonrisa se amplió hasta su máximo.
Gracias —finalmente una palabra nació en su boca.

Desenvolvió el caramelo con cuidado y luego se lo llevó a la boca. Estaba rancio pero eso no le hizo a Tate escupirlo, pues estaba acostumbrado a que las cosas supieran así en determinado momento. Le dio varias vueltas en el interior de su boca, pero enseguida se impaciento y lo mordió para romperlo y deshacerse de él.
Tate no sabe —respondió con su voz, pese a que estuvo tentado a hacerlo con una cabezada negativa.
Tenía nociones muy básicas, sabía que los hipnotizadores hacían que la gente se durmiera. Cómo o por qué no tenía ni idea, qué más hacían tampoco, no comprendía a qué niveles podían llegar.
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Re: Aftershow ― Tate

Mensaje por Invitado el Lun Oct 12 2015, 03:05

Si bien Harry no paró de hablar en ningún momento, tampoco dejó de observarle; así pues, mientras sus labios se movían esbozando la sarta de palabras, acompañadas por los ademanes de sus manos, sus ojos no dejaron de contemplar al muchacho con una mezcla de curiosidad y cautela. Al comprobar sus reacciones, la reserva fue diluyéndose lentamente, sustituida por el alivio. ¡Menos mal que el muchacho empezaba a dar señales de vida! Con el desarrollo de la conversación y la mayor cercanía de éste, incluso empezó a relajarse y llegó a dos conclusiones: la primera, confirmó sus sospechas sobre Tate, entendiendo que era raro (aunque raro en el buen sentido, si es que había uno); la segunda fue que, a pesar de su rareza, parecía inofensivo. Simpático, incluso.

No tuvo que forzar la siguiente sonrisa. Le salió sola, como respuesta a la inocente réplica que apareció en el rostro contrario. Hizo un leve movimiento con la cabeza ante el agradecimiento, satisfecho al ver que lo comía sin problemas,  A continuación, hizo ademán de darse la vuelta, pero se detuvo ante las palabras de Tate, ladeando la cabeza con cierta incredulidad.

¿No? ¿De veras?― bien podría haber tenido la misma reacción si le hubieran dicho que habían encontrado un unicornio―. La gente se duerme cuando saco mi reloj, y hacen todo tipo de cosas extrañas. Incluso cacarear― mientras hablaba, extrajo con movimientos fluidos el reloj de su chaqueta, donde lo había guardado momentos atrás, y lo balanceó suavemente en el aire como si estuviera hipnotizando a alguien invisible. Soltó una risita suave―. ¿Nunca lo has visto? Ven la próxima vez en horas de función, seguro que te divertirás. Prometo reservarte un buen sitio y no cobrarte la entrada― añadió, con un guiño, recogiendo el reloj en su puño y jugueteando distraídamente con la cadena―. A propósito, ¿no empieza a ser hora de cenar?

Aunque la pregunta era más bien retórica, abrió el reloj para comprobarlo, observando las agujas moverse a través de las grietas del cristal.

¡Tengo una idea!― anunció, mientras cerraba el reloj y lo retiraba de la vida, relegándolo nuevamente al bolsillo―. ¿Qué te parece si me acompañas? Todavía no me guío muy bien por aquí. A menos de que tengas otra cosa que hacer, ¿uh?― sin esperar respuesta, le dio la espalda y se dispuso terminar su tarea de recoger. Plegó la mesa, la dejó a un lado para el día siguiente y por último cogió la caja del suelo―. Bueno, ¿qué dices?
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Re: Aftershow ― Tate

Mensaje por Tate el Jue Oct 15 2015, 20:25

Se quedó muy atento en cuanto le explicó en qué consistía la hipnosis, más o menos, e incluso ladeó la cabeza, llevando su oído bueno en su dirección. No es que fuera medio sordo, pero se sentía mejor de aquella manera, como si las palabras de tuvieran mayor facilidad de viajar hacia es.
A decir verdad, lo había visto alguna vez, antes habían tenido en el circo un hombre muy extraño que se hacía llamar Mago que era un charlatán y un tramposo encargado del show de hipnosis. También había oído que había engañado a mujeres que había hipnotizado, pero eso... Eso nadie podía confirmarlo, de hecho Tate no podía terminar de creérselo.
¿Lo que había pasado con ese sujeto? Tate no tenía ni idea, y la verdad es que sus recuerdos eran tan distantes y vaporosos que tampoco había mucho que pudiera decir sobre él salvo las habladurías que recorrían el circo de arriba a abajo. Si aquel era un buen hombre, Harry, entonces estaban mucho mejor.

Tate dio otro pasito al ver los movimientos del reloj, y cuando el hombre volvió a hablar levantó la vista hasta sus ojos, componiendo una amplia sonrisa.
No había tenido efecto ninguno, Tate pensó en ello por un brevísimo instante, y en su mente algo respondió que el otro ni siquiera estaba intentándolo. Pero lo olvidó tan rato como lo hubo pensado. Su mente se vaciaba con una facilidad asombrosa.
El cachorro asintió enérgicamente cuando le preguntó sobre la cena, y giró medio cuerpo, sin mover los pies, para observar hacia la obertura de la carpa que hacía de puerta, luego se volvió a girar hacia el mayor y se encogió ligeramente cuando alzó la voz para proclamar que tenía una idea. Fue un encogimiento muy pequeño e instintivo, en los años que llevaba en el circo se había acostumbrado a la gente que hablaba alto, sobretodo teniendo en cuenta que su amo era uno de los que más gritaban de todo el lugar, pero esas pequeñas variaciones en los tonos aún lo perturbaban hasta ese punto.
Un nuevo asentimiento, acompañado de una sonrisa, fue la respuesta a la siguiente pregunta que hizo, y finalmente caminó hasta colocarse al lado del hombre y observó las cosas que recogía, preguntándose mentalmente si lo podría ayudar en algo.
¿Tate ayuda? —se ofreció con timidez, aunque dio la impresión de que antes de haber terminado de pronunciar aquellas palabras el otro ya había terminado. Torció el gesto algo disgustado por no haber hecho nada, pero enseguida su boca pasó de estar torcida de aquella manera a volver a sonreír.
—dijo, más animado, y con gestos le ofreció que lo siguiera.
Él sabía perfectamente donde estaban las cosas, llevaba varios años allí y la distribución siempre era similar, además, desde que habían llegado se había recorrido el circo muchas varias veces. Después de todo era el perrito que vagaba por la feria cuando no tenía nada que hacer.

Como un perro guía, se dispuso a llevar a su nuevo amigo a los comedores donde podrían disfrutar de la maravillosa cena de Carlota.
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Re: Aftershow ― Tate

Mensaje por Invitado el Dom Oct 18 2015, 04:52

«¿Tate ayuda?». La pregunta le llegó por encima del hombro, justo en el momento en el que se incorporaba con la caja entre las manos. Era un poco pesada, eso sin duda; como la hipnosis era algo más simple de lo que había a la vista, había de valerse de todo tipo de triquiñuelas para hacer que su público se sorprendiera. A pesar de todo, en la línea de su pensamiento no estaba el peso que llevaba encima, sino algo más.

Oh, no es necesario. No pesa tanto como parece. Es que es grande, ¿sabes?― mintió con fluidez, sin alterar un segundo la sonrisa que no dejaba de asomar en sus labios. No es que desconfiara del muchacho, no especialmente al menos; sin embargo, nada más empezar le habían advertido que era crucial mantener a buen recaudo sus pertenencias. Como ese consejo le había parecido especialmente útil, optó por seguirlo al pie de la letra―. Gracias de todas formas, es muy amable de tu parte. La gente del circo lo es, ¿no es así? Al menos con los suyos. No lo tomes a mal, no digo que con los otros no lo sean― añadió de inmediato, arrugando levemente el entrecejo como si algo le hubiese disgustado. De hecho, lo estaba―. Tal vez ha sido una formula desafortunada. Especialmente cuando las palabras son algo tan fácilmente malinterpretable. Permite que lo reformule: a lo que me refiero es a que los circenses parecen cuidarse entre ellos, ¿no? ¿Tú qué opinas?

Mientras hablaba, sus pies habían empezado a seguir a su acompañante, que parecía bastante dispuesto a ofrecerle la camaradería circense que acababa de proclamar. Salió de la carpa, deteniéndose a las afueras de ésta un segundo para hacer un improvisado ejercicio de malabares al tiempo que procuraba cerrar la obertura en la lona, indicando que ese día ya no habrían más exhibiciones. No es que fuera muy relevante, ya que era tela que se podía abrir con la misma facilidad que se cerraba, pero la gente se haría a la idea. Era bastante obvio, teniendo en cuenta la hora.

Tras terminar y después de recobrar estabilidad con su lastre, emprendió camino en esa maraña de doseles, carpas y toda clase de adornos y construcciones que conformaba la parte más estrafalaria del circo: las zona de exhibiciones. Procuraba que Tate llevara la delantera, pues para algo era el guía; él, por su parte, le seguía de cerca, sin dejar de ojear a su alrededor. Por mucho que ya hubiera visto ese panorama, tanto como espectador como en calidad de trabajador, no dejaba de resultarle de lo más curioso. Casi podría decir que no se cansaba de ese mundillo tan colorido y bullicioso.

Un sitio animado, este. Aquí nunca deja de haber actividad, ¿eh?― comentó, alzando una octava su voz para que el rubio pudiera escucharlo. Porque, efectivamente, tarde o no, a su alrededor había un número considerable de personas―. Por cierto, debes llevar mucho tiempo aquí para saber bien dónde queda todo, ¿no? Yo siempre acabo girando donde no debo, o tomando el camino equivocado.

Su cháchara se interrumpía de cuando en cuando, así como sus pasos se ralentizaban puntualmente. En cuanto su mirada se topaba con la de algún desconocido, no dudaba en realizar inclinaciones de cabeza, guiños y saludos a viva voz, todo ello sin escatimar en sonrisas. Puede que su padre nunca hubiera sido especialmente proactivo a la hora de educarlo, pero había algo en lo que no había fallado: enseñar a Harry a ser un showman. Así pues, era normal que él se comportase de forma amistosa con todo el que se le ponía en su camino y no dejara de relacionarse con su entorno.

¿En qué iba?― inquirió, tras concluir un breve intercambio de palabras con uno de los viandantes, al que le daba la impresión de haberlo visto en el circo. ¿Alguien del staff, tal vez?―. Ah, sí, ya recuerdo. Lo que te decía; de ir solo, posiblemente ya me hubiera extraviado. Pero supongo que contigo voy en la dirección correcta, ¿verdad? Creo que sí, porque huele a comida. Aunque aquí huele a comida siempre. Entonces, ¿hace cuánto te uniste?
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Re: Aftershow ― Tate

Mensaje por Tate el Dom Oct 25 2015, 02:17

Ante el continuo ir y venir de palabras de Harry, Tate lo único que hizo fue ladear la cabeza con una sonrisa de oreja a oreja que indicaba que posiblemente no se estuviera enterando de nada de lo que el mayor le estaba diciendo.
Cuando finalmente le preguntó que era lo que opinaba el chiquillo quedó en silencio, quieto, muy quieto. Sus hombros terminaron por sacudirse como si hubiera sido recorrido por un escalofrío, en un encogimiento de hombros que indicaba que no tenía ni la menor idea.
Había visto a la gente usar aquel gesto cuando no sabían algo, pero no estaba muy seguro de haberlo hecho de la manera correcta.

Tate caminaba unos pasos más adelante de su nuevo amigo, pero había ocasiones en las que el otro se volvía tan lento que el cachorro rápidamente se giraba y miraba hacia atrás para esperarlo. La mayor parte de las veces se sentaba en el suelo a pesar de que fuera cosa de unos segundos que el mayor volviera a alcanzarlo, y entonces retomaba el paso tan feliz como siempre. No había nada más que un perro pudiera desear, y en su caso, su mente solía estar vacía la mayor parte del tiempo, así que no había gran cosa que lo preocupara, más allá de protegerse de los espectros, o como Tate los llamaba, las sombras.
Tate lleva mucho —le contestó al mayor en plena caminata, con su particular manera de expresarse. Una precaria y bastante absurda si se analizaba su basto conocimiento del lenguaje. Tal vez por eso raras veces hablaba realmente—. Familia, siempre igual. —Volvió a hacer audible su voz, en un intento de comunicarse con el otro, a pesar de que pudiera no captar realmente lo que quería decir.

Tate dejaba que saludara cuanto quisiera a la gente, él por mientras permanecía en un segundo plano, esperando obedientemente como un buen chico a que su contrario terminara y continuaran entonces con el camino al comedor.
No tenía mucha hambre, generalmente el resto de circenses contribuían a tenerlo siempre harto, además todavía estaba dándole vueltas al durísimo caramelo que le había dado Harry.
Lo observó atento cuando volvió a hablar y esperó a ver qué era lo que decía y si podía comprenderlo. ¿Hace cuanto se había unido? La percepción de Tate estaba muy deformada, en su opinión llevaba toda la vida allí, incluso le habían contado historias distintas de cómo lo habían recogido, por lo que su mente de perro estaba confusa, sin ser capaz de identificar la real. Aún así ¿Cuánto tiempo llevaba allí? Se encogió ligeramente tratando de pensar, pero su mente no daba más de si.
Terminó por levantar una de sus manos, sucias por arrastrarse por el suelo, y mostró cinco de sus dedos, la mano completa, aunque no estaba muy seguro de que aquella fuera la cifra real.

Esperó que aquel hombre pudiera comprender, aunque no se aseguró de ello, y poco después se encontró acortando la distancia que aún los separaba de la zona del comedor.
La enorme carpa llena de mesas se divisó a lo lejos. Los ayudantes de cocina repartían la cena mientras la gente charlaba animadamente mientras comía. No había tanta gente como se pudiera esperar, tal vez por las horas.
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Re: Aftershow ― Tate

Mensaje por Invitado el Lun Nov 02 2015, 18:25

Tate era un personaje, cuanto menos, peculiar. Además de sonriente y servicial, Harry comprobó al cabo de un rato que lo que en un principio había atribuido a una naturaleza más bien callada, parecía en realidad algo más. Las estructuras de sus frases eran más que simples, casi quebradas; parecían las de un niño aprendiendo a hablar. ¿Quizá tendría problemas con el idioma? ¿O era dificultad a la hora de hablar? No lo comentó, por supuesto, al menos no de forma directa. No estaba muy seguro de cómo se lo tomaría si lo mencionaba sin más, y lo último que quería era ofenderlo o herir sus sentimientos. Labrarse enemistades era la clase de tarea que alguien como Harry prefería evitar, especialmente teniendo en cuenta que ese era su nuevo hogar.

A pesar de ello, curioso como era, no pudo evitar darle vueltas a la idea en su cabeza, buscando una solución. ¿Sería extranjero? No le parecía que tuviera un acento extraño, pero también era cierto que no había hablado mucho como para apreciar tal rasgo. ¿Tal vez tenía problemas para articular las palabras? Había conocido a alguien así, una vez. Bueno, quien dice conocido, dice que le había escuchado de pasada. Sin embargo, no le acababa de encajar. ¿Tendría algo extraño en la cabeza? Harry no sabía mucho de locos, cierto, sólo lo que había escuchado decir a la gente sobre los manicomios. Pero si bien era cierto que su interlocutor era un poco raro, a él no le parecía especialmente loco. ¿No se suponía que los locos chillaban todo el rato, y destrozaban cosas? Tate como mucho se sentaba en el suelo a esperar. Quizá era costumbre del sitio del que venía, o que estaba cansado después de la larga jornada. ¿No?

Entiendo. Sí, bueno, tiene sentido. Motivos de logística, y tal...― respondió a sus palabras, todavía contemplándole de forma pensativa. Le gustaban los acertijos, pero no acababa de convencerse de que debiera usar a una persona como uno―.  Eso y que nadie quiere que confundan su carpa con el baño en mitad de la noche, ¿no? Heh. Oh, buenas noches, señoritas― se quitó el sombrero cuando vio pasar a una pareja de jovencitas a su lado, las cuales se alejaron riendo. Reparó entonces en la mano alzada del rubio―. Cinco... ¿Cinco años? ¡Vaya, eso es mucho tiempo! Y te ves tan joven... Eso significa que habrás estado en un montón de sitios con el circo, ¿no? ¿Habéis pasado alguna vez por Chicago? ¡Ahí nací yo! Una ciudad preciosa, y no lo digo porque sea la mía, ¿sabes?― rió con naturalidad y le guiñó el ojo, antes de continuar―. ¿De dónde vienes tú?

La pregunta salió espontánea, como parte más de la conversación, y Harry se esforzó por no parecer tan interesado como estaba en realidad por saber la respuesta. Sin duda, aunque su parloteo pareciera un tanto azaroso, siempre se las arreglaba para guiar la conversación a los terrenos que le convenían, justo como acababa de hacer. Habría resultado casi descaramente chismoso, si su rostro no hubiera exhibido una expresión de amigable inocencia. ¿Qué le iba a hacer? Más allá de generarle cierta simpatía, Tate le intrigaba. Un par de preguntas no harían daño, ¿verdad?

Además, había otra cosa. Conforme habían ido desfilando por el lugar, dejando atrás la zona propiamente de los visitantes para adentrarse en la parte de los circenses, y rodeándose cada vez más de las personas que trabajaban allí, Harry se percató de un comentario que les seguía, ocasional pero persistente: «Ahí va el cachorro». Ese murmullo resonaba a sus espaldas, bien cuando se detenía a compartir saludos, bien mientras caminaba al lado de Tate. Al principio, había mirado alrededor, preguntándose si acaso alguno de los perros se habría escapado de sus jaulas. Sin embargo, terminó por llegar a la conclusión de que no había ningún perro cuando, incluso al entrar en la carpa-comedor, escuchó el apelativo.

¡Hora de comer!― anunció, tomando la iniciativa y acercándose con la caja en brazos hacia la zona de reparto. Una vez ahí, se acercó a uno de los ayudantes para recibir su parte, que dejó sobre el embalaje para transportarlo a una mesa que todavía estaba desocupada. No sin antes dar las gracias, por supuesto―. ¿Tienes hambre, Tate? Yo creo que hoy podría comerme un caballo entero. Ah, pero no lo haré, no quiero que luego me hagan trabajar como su sustituto― rió, colocando las cosas en la superficie de madera y preparándose para comer. Sin embargo, se detuvo al reparar en un detalle―. Espera, no pensarás comer con esas manos, ¿verdad? Trae acá― sacó un pañuelo blanco del bolsillo de su chaqueta, lo humedeció un poco con el agua del vaso y tomó una de las muñecas del rubio, acercándola para limpiar la extremidad―. No es bueno comer con las manos sucias. Podrías coger gusanos, o algo así. Incluso si usas cuchara ―explicó, plenamente convencido de que era cierto. Era lo que le habían dicho cuando era niño, y hasta el momento no había pruebas que lo desmintieran―. Mejor, ¿a que sí?― asintió con satisfacción al terminar, dejando la pieza de tela (ahora negra) a un lado y volviendo a coger el cubierto―. Por cierto, aún no me has dicho qué haces aquí. En el circo, me refiero.

Off rol!:
Perdóóóóóóóóóóóóóóóóóóón por la demora. Seguro que me quieres matar. Yo también me querría matar. Pero no lo hagas, piensa que tengo mujer, amante, hijos, bastardos y un loro que alimentar (;O;) (?)
Er... Fuera de bromas, lo siento por la demora. Pero entre Halloween y en casa, me han exprimido hasta el límite. Así que juro solemnemente por todas las cosas buenas de este mundo (esto es, los dulces), que la próxima vez no tardaré tanto. Espero >_>U
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Re: Aftershow ― Tate

Mensaje por Tate el Jue Nov 05 2015, 17:40

Escuchó el comentario de Harry sobre que confundieran la casa de alguien con el baño y su expresión en seguida varió a una divertida, junto con una risa que brotó de forma tímida. Seguramente alguno de los borrachos ya hubiera hecho eso incluso cuando la distribución casi siempre solía ser la misma.
Luego de que saludara a las mujeres asintió enérgicamente, sí, cinco, esa era la palabra. Usar sus dedos le había resultado más fácil que buscar en su mente apagada la palabra que correspondía a todos los dedos de una de sus manos.

Chicago —repitió despacio el nombre de la ciudad que acababa de escuchar de Harry. Tate señaló en una dirección, desde donde ellos habían llegado a la ciudad, con duda—. ¿Atlanta? —También había oído el nombre de aquella ciudad, era la última en la que habían actuado antes de llegar a Baltimore, y el cachorro no estaba seguro de si era la misma ciudad o de si Chicago estaba cerca. Había muchas cosas que desconocía o que olvidaba demasiado rápido.
Su pregunta lo dejó en blanco.
Tate tenía la sensación de que llevaba toda la vida en el circo, que había nacido y se había criado allí, pero eso no era cierto, sino que se trataba de invenciones de su mente que hacía que se confundiera con la realidad.
De dónde venía era incapaz de decirlo con certeza, por eso había enmudecido cuando tenía que responder a la pregunta.
Recordaba vagamente los sucesos posteriores a su adhesión al circo, pero eran tan confusos y dolorosos que no sabía qué era real y qué no. Antes de que Kóstyk se lo llevara había estado en condiciones pésimas, helado, famélico, deshidratado... Por eso prácticamente no existía mucho más, y su memoria se empeñaba en ocultar toda esa información para preservar la escasa cordura que aún le quedaba al cachorro.
Tate... Lejos —fue lo único que se sintió capaz de responder, pues cinco años más tarde no tenía recuerdos de haber regresado al mismo lugar del que lo recogieron—. Muy lejos —añadió después, encogiéndose ligeramente. Los recuerdos de aquella época no eran muy gratos, y aunque su cabeza no quisiera mostrárselo su cuerpo reaccionaba en consecuencia y Tate se encogía e incluso llegaba a parecer más pequeño.

Volvieron a retomar el camino y terminaron por llegar al comedor, Tate le fue señalando el lugar sin mediar una sola palabra, mostrándole las mesas.
Comer —repitió él, con una sonrisa, habiendo ya olvidado.
Tuvo que caminar recto para tomar la comida que le habían servido a él y tratando de no parecer exageradamente torpe la llevó hasta una mesa donde se sentó con Harry.
Era bueno que el hombre hablara mucho, porque él era callado.

Miró con extrañeza al hombre cuando le limpió las manos, pero mantuvo las palmas extendidas para que pudiera sacarle gran parte de la suciedad. Usualmente comía de forma peculiar hundiendo la cabeza en el plato, pero en esta ocasión, con la compañía que tenía, tuvo ganas de imitarlo.
Con una sonrisa divertida y con ganas de probar se hizo con los cubiertos y miró las manos de Harry en un intento de imitar la forma en la que los sostenía. No era tan torpe como para no saber agarrar cosas usando sus pulgares humanos, pero incluso esos detalles llegaba a olvidar.
Agarró bien el cubierto y empezó a comer, aunque despacio, como si la simple comida sobre la cuchara pesara demasiado para su mano temblorosa.
Tate, ahm... —dudó, buscando qué respuesta darle, comiendo entre medias al no ser muy conocedor de los modales—. Sideshow, carpa —dejó la cuchara sobre la mesa sin preocuparse en ensuciar o no, y comenzó a gesticular con las manos tratando de explicar algo que no podía hacer con palabras—. Espíritus... —dijo luego, y se señaló.
No sabía si el hombre llegaría a entenderlo, pero no podía hacer mucho más. Se puso ambas manos en el pecho y apretó, luego cambió de expresión aunque solo fue por unos segundos, y entonces volvió a ser el cachorro bobo que miraba con una sonrisa al otro.
Hablar, gente paga Tate, eso.
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Carny

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