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Come to me, brother. (Priv. Rowan)

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Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Jue Oct 22 2015, 09:02

Planear una boda había resultado ser la cosa más aburrida de toda la vida. Marie estaba enfrascada en preparativos absurdos que la dejaban de muy mal humor; citas con la modista, elección del banquete, las mesas, los manteles, los listones, la casa, la decoración y además... el menester de tener que atender en práctica a su prometido mientras seguía pensando en la sensación de la lengua del hermano de éste dentro de su boca. Para borrarla, había besado a Joseph muchas veces así, pero... no era lo mismo. Dándose por vencida en ese aspecto, dejó que él cuando estaban a solas se paseara por debajo de su corpiño, con manos, dedos y boca, le causaba una extraña cosquilla en la barriga pero no tenía otra reacción más que esa, de cosquilla. Seguía comparándola con la extraña reacción de su cuerpo con aquel beso de su cuñado... una extraña humedad en ella, una punzada en el bajo vientre.

También había otra cosa, había querido volver al circo muchas veces para ver a Rowan, pero en todo ese tiempo ni siquiera una nota pudo mandarle pues la mulata siempre le sacaba la vuelta para ir a entregarla y Adviento había caído enferma esos días, para variar, pensaba la pequeña mientras se hacía un poco más responsable de aquellas cosas que tenía que dominar para regir su propia casa cuando la tuviese... Y así transcurría su vida, entre arreglos de flores, preparativos y besos de su prometido que insistía en ir más abajo de la falda de su vestido lo cual, claro, le había costado un par de varazos de parte de la pequeña. Una tarde en que estuvo más insistente, Marie lo terminó corriendo de la casa cosa que le valió un fuerte regaño por parte de su padre aunque la razón la entendió e incluso le dio la razón, el problema radicaba en que Marie sería su esposa y por ende, le pertenecería y él podría hacer lo que quisiera con ella, por mucho que eso molestara al viejo Mignola, así era... además, si el inepto de Drovransky se pasaba, él no dudaría en matarlo.

A la cuarta semana del primer y único encuentro con su hermano, el viejo Mignola partió a Londres por el vestido de la pelirroja que debía llegar ahí de París. Junto al velo y la joyería que por varias generaciones había pertenecido a los Mignola y que se encontraba en la bóveda familiar. Diamantes y oro, como una verdadera princesa. La misma mañana que el viejo partió, Marie mandó llamar a la mulata más joven y al chofer pues saldrían.

Ataviada en uno de sus vestidos nuevos, más de mujer que de niña y con un sombrero nuevo de ala ancha, Marie se presentó regia en el Circo llevando en las manos una sombrilla y su pequeño bolso de seda amarilla, a tono con su vestido rosa pálido. Los zapatos también habían cambiado, parecía ya una señorita aunque el cuerpo siguiera siendo pequeño y delicado. Caminó hasta la zona habitable dónde antes había estado con su hermano y tocó la puerta con el mango de la sombrillita, emocionada y reluciente, como la novia que era.

— Rowan... Soy yo, Marie... ¡Abre! —


Última edición por Stella Marie Mignola el Jue Oct 22 2015, 12:08, editado 1 vez
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Jue Oct 22 2015, 10:44



Llegó por el otro lado, con los pies a rastras y la mirada un tanto perdida, como quien cavila mientras camina por automatización. No paraba de repasar mentalmente lo que acababa de ocurrir, lo analizaba una y otra vez buscando entender por qué Fleur, de pronto, lo rechazaba con tanta firmeza a través de excusas que él no podía creer, nunca antes ella había estado tan evasiva. ¿Habría hecho él algo mal? O quizá ella había conocido a otra persona en el circo... La sola idea lo enloquecía por dentro, aunque por fuera luciera ensimismado como siempre.

Tan distraído estaba debido a aquella paranoia —«estás perdiendo a Fleur, la estás perdiendo, o quizá nunca la tuviste siquiera, ¿no ves que por sí misma ni te busca, que ni siquiera quiere besarte?»— que casi no se dio cuenta de que estaba su hermanita en la puerta del carromato. Cuando lo hizo, se despidió del plan de pasar un rato a solas encerrado allí, pero no le molestó en realidad. Más bien, fue una grata sorpresa, un alivio. Llevaba tiempo sin verla, incluso en un momento pensó que también la había perdido a ella por las razones que le había dado la última vez.

Marie —le dijo, esbozando una sonrisa cargada de tristeza por aquel motivo que nada tenía que ver con ella. Ella era la causa de la sonrisa, no del pesar, todavía—. Creí que te habías casado, de hecho... —la miró de pies a cabeza, y la sonrisa se le fue esfumando—... ya luces como una mujer casada —concretó, un tanto angustiado. Lo único que le faltaba era que ella hubiera venido a darle esa noticia, que probablemente implicaba, también, una despedida.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Jue Oct 22 2015, 11:36

Cuando escuchó la voz de su hermano dio un pequeño respingo de sorpresa pero inmediatamente se lanzó a sus brazos dándole con el ala del sombrero que llevaba puesto, no se lo quitó, entre risitas se apartó de él para dar vueltas sobre ella misma y mostrarle lo precioso que estaba su vestido, sobre los guantes blancos de sedas, podía verse el enorme diamante que había sellado su destido con el mayor de los Dovransky.

— ¡Claro que no! Faltan semanas para eso, ¿Qué tal luzco? Se supone que lo estrenaría en París por la luna de miel pero no pude resistirme, es hermoso, ¿verdad? Costó una fortuna, creo... —

Muy enterada de cuánto es que estaba gastando no estaba, la familia de su prometido era casi igual de poderosa que su propio padre así que Joseph después de las primeras caricias pre matrimoniales le había entregado prácticamente su estado de cuenta para que ella hiciera y deshiciera. Después de todo, una niña rica, bien cuidada y hermosa como ella, había pocas en la ciudad.


— Vengo por ti, te llevaré a la Finca a comer y que conozcas a mis perritos. Antes de que digas que no, padre no está, fue por mi vestido y unas joyas que eran de su abuela. ¿Sí? No quiero comer sola Rowan, y no quiero invitar a mi prometido, insiste que debemos hacer vida de marido y mujer pero yo quiero estar casada antes de eso, ¿Verdad que eso es lo correcto? —

Le preguntó mirándole inocente desde su baja estatura, tomándolo del brazo para llevarlo hasta su coche con la capota puesta para que nadie los viera, por si los cirqueros decidían querer impedir que saliera de ahí y también para evitar habladurías. — ¿Estás bien? Te veo más triste que la última vez y yo debería ser la triste, ofendida y molesta porque me dejaste despertar sola y llena de pulgas. ¿Te sirvió el dinero que te deje? Te veo igual de flaco, estoy segura que en ese lugar no comes bien. — Le comentó aún forcejeándolo para que caminara con ella y es que si él se resistía, ella insistiría hasta que ese capricho se le fuera cumplido, él debería entender eso ya, se hacía lo que ella mandaba, siempre.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Jue Oct 22 2015, 13:18


Le molestó no haber podido abrazarla por culpa del sombrero, porque —maldita sea— necesitaba aquel abrazo en ese momento, y de hecho quedó unos instantes con los brazos extendidos mientras ella tomaba distancia para mostrarle una indumentaria que probablemente valía más que la vida de él.

Luna de miel... —repitió con una breve risa sarcástica, mientras la veía «modelar» para él. Le parecía una locura todavía; era una niña, por mucho que le gustara jugar a ser mujer, pero ¿valía la pena que insistiera sobre ese tema? Hasta ella misma se veía entusiasmada ahora, aunque más no fuera por todos las compras que estaba realizando. Quizá él también estuviera así si tuviera tanto dinero para gastar, aunque ni siquiera podía imaginarlo.

¿Volvería Fleur a tener interés en él si fuera —formalmente— el heredero de la fortuna de Mignola? ¿Quería ver esos bienes en persona, ver todo lo que podría haber tenido si tan sólo Frederick Mignola le hubiera dado el apellido que, por una cuestión sanguínea, le pertenecía? Bueno, Marie conocía ya su mundo, tal vez correspondiera que él conociera el de ella esta vez, pero... vaciló, la propuesta había sido tan inesperada como la presencia de la niña en ese tiempo y espacio, y tuvo un poco de... ¿miedo? El que cualquiera podría tener por lo desconocido, pero también por enfrentar la diferencia abismal que había entre ellos. Por lo demás, ¿podía confiar en ella?...

Vaciló, vaciló pero la mención del prometido hizo que le recorriera un calor intolerable por la espalda. No le gustaba imaginar que alguien le hacía a Marie lo que él le hacía a Fleur y quizá qué más, ¿serían los ricos más creativos?... No quiso darle un sermón acerca de la inmoralidad de las relaciones prematrimoniales porque él simplemente no era quién, si por él fuera que aquel tipo no la tocara ni antes ni después del matrimonio —que ni siquiera se casara en lo posible—, pero sabía que no podía hacer nada para impedirlo porque así funcionaban los ricos, y por ello se limitó a acompañar a Marie hasta el coche, no sin cierta resistencia aún, pues todo estaba pasando muy rápido y no le daba tiempo de pensar bien en lo que estaba haciendo.

En efecto, se metió en el coche sin estar muy seguro, y miró a Marie como buscando en ella una respuesta a lo que acababa de ocurrir.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Vie Oct 23 2015, 07:56

Cuando llegaron al auto, Marie como sabiendo que él podría arrepentirse lo empujó al interior. ¿Lo metería en problemas? Bueno... Nada que un poco de dinero compensando lo que no ganó Rowan durante los -espera- muchos días que lo tendría viviendo con ella. ¿Por qué lo hacía? Es decir, sí... Eran hermanos, pero él era un simple bastardo, como el montón de pelirrojos que pululaban en la Finca, la única diferencia es que él era blanco como ella y como su padre. ¿Qué la animaba entonces? Alguna razón oculta o simplemente... un acto desinteresado, y es más, ¿Quién la animaba, ella o Cordelia? Porque el menor de los Dovransky seguía en la Finca, podría enterarse de la presencia de otro hombre en la casa pero... Sacudió la cabeza ahuyentando esos malos pensamientos y cuando entró, se deslizó casi sobre las piernas de Rowan para cubrirle las mejillas de besos dejandole sombras de ese rojo de artificio que usaba sin necesidad para los gruesos labios.

— ¿Estás bien, cariño? Deje instrucciones de hacernos una gran comida para cuando llegásemos y no te preocupes, nadie dirá nada a Padre, no aún... ¿Sí? Quiero que te tranquilices y lo disfrutes. Llegando, te instalaré en una habitación contigua a la mía y te darás un baño porque no hueles muy bien que digamos, te deje ropa nueva y limpia, ¿Sí?... Después, conversaremos de lo que gustes... —

Después, simplemente se abrazó con fuerza a él dejándole besitos en el cuello y cayendo casi en una somnolencia entre sus brazos. Las sedas de su vestido contrastaban contra la franela sucia de sus pantalones, pero al verlos con los rostros tan cercanos, nadie dudaría que compartían un lazo más profundo incluso que la sangre. Eso... claro, no fue ajeno al chofer quien apretaba el volante y los dientes con tanta fuerza que casi los reventaba... ¿Quién era ese pelirrojo? Sea quién fuere... Debía morir. Igual que la perra que llevaba en sus piernas.

Ajenos ambos a tales deseos o más bien planes, al llegar a casa, una Marie recobrada y feliz despertó estirándose, dejando su perfume a rosas en su hermano antes de bajar del auto y ver que como había ordenado, no había nadie trabajando, estarían en las barricadas todo el día hasta la noche que ellos estuvieran en cama para limpiar lo necesario. La sorpresa más bonita fue ver que sus mastines estaban sueltos, todos, los cuales, imponentes y aterradores llegaron corriendo para darle la bienvenida comportándose como pequeños cachorros lloriqueando a su alrededor, dejando las patas pintadas en el vestido que seguramente tiraría después de ese día.

El chofer, el mayor de los hijos de Mignola, otro bastardo por supuesto, tuvo que salir corriendo antes de que se lo comieran vivo... Pero no así con Rowan al que gruñeron primeramente pero después de un buen rato de olfatearlo y reconocerlo, se abalanzaron sobre él con la misma felicidad como con Marie quién seguía jugando con ellos.

— Les gustas... —
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 24 2015, 09:35

Asintió levemente con la cabeza cuando le preguntó si estaba bien, porque era todo lo que podía hacer al respecto. No sabía si era cierto, tal vez le estuviera mintiendo sin querer, tal vez queriendo o por lo menos prefiriendo ocultar la verdad, pues de todos modos no estaba dispuesto a hablarle de Fleur. Al menos, no todavía. Ella siempre había sido su secreto... Y ahora ni siquiera sabía bien qué ocurría como para poder dar una explicación.

Encogió un poco el hombro cuando le besó el cuello, no porque buscara rechazar esos mimos sino porque le daba cosquillas y era una reacción automática.

¿Por qué te molestas tanto? —preguntó, sin ánimos de sonar desagradecido, más bien lo hacía porque no lo entendía del todo o porque no podía terminar de creer adónde estaba yendo: la casa de Marie, sí, pero también la de su padre. ¿Qué diría su madre si lo viera? Le subió un poco la ansiedad—. Estás segura de que papá no estará, ¿verdad? —La mera idea de topárselo lo inquietaba mucho.

Al menos no lo vio allí cuando finalmente llegaron; lo imaginó por un instante, sí, allí parado en la entrada de la enorme finca —le echó un vistazo: era incluso más grande de lo que había pensado—, pero lo recibieron, en cambio, aquellos perros... Se quedó quieto, y bastante rígido la verdad, como si le hubieran asegurado que cualquier mínimo movimiento causaría que esas bestias lo devoraran.

M-Marie... —Estuvo a punto de pedirle a ella que se los quitara de encima, pero entonces los gruñidos iniciales se fueron esfumando, las colas empezaron a moverse y empezaron los festejos de bienvenida, como si él mismo fuese también el dueño: era casi como si lo hubieran reconocido también como a un Mignola, en cuyo caso, qué irónico que los perros de su padre lo hubiesen hecho y él no.

Se animó a acariciarlos incluso, y esbozó una leve sonrisa cuando escuchó a Stella decir que les agradaba, aunque de todas formas no terminaba de estar cómodo en medio de tantos perros que lo olían y le saltaban, y terminó por esconderse de ellos detrás de su hermana, esperando que lo guiara pronto hacia adentro.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Mar Oct 27 2015, 11:47

Marie alzó la vocesita de forma firme pronunciando una palabra no cristiana haciendo que las bestias pararan de pronto, dóciles a ella y su orden de retirarse, eso debía ser pues todos reaccionaron al unísono, dejándolos en paz a ambos pelirrojos dejando leves lamidas en las manos de su ama y señora, Marie. La pequeña tomó de la mano a Rowan para llevarlo hasta el interior de la Casa Grande, atravesando los escalones enormes custodiados por dos leones de piedra negra. El interior era solamente un enorme rectángulo de dos plantas, lleno de plantas enormes y en el centro del patio una fuente imponente de agua cristalina en la que a veces Marie metía los piecitos y jugaba.

— Aquel lado es el de Papá, su habitación, su despacho, la biblioteca.. todo eso. Este... — Apunto al ala este de la casa — es el mío. — Se notaba, había más flores y se veía que en verano podía ser un sueño pues el pasillo blanco tenía lozas finas y relucientes que invitaban a echarse en una siesta profunda. Marie lo condujo hasta las escaleras que llevaban a su propia habitación y a la contigua, que es dónde él se instalaría. La habitación predestinada era, seguramente, más grande que cualquier cosa que hubiese imaginado su hermano, en el centro contra la pared, una cama con dosel se erguía majestuosa. Lo primero que hizo Marie fue correr a ésta y subirse, no sin antes quitarse los zapatitos que dejó botados por ahí a fuerza de costumbre. Comenzó a brincar en la cama riéndose a carcajadas, visiblemente contenta.

— ¡Ven Rowie, salta conmigo! Nana nos avisará cuando la comida esté... ¡Oh, es verdad! — Dijo parando de repente para bajar tan rápido como se había trepado dirigiéndose al baño de la habitación. La tina estaba llena, humeante y dispuesta para recibirlo. — El baño está listo cariño. Te dejaré solo si quieres, en el armario está la ropa. ¿Si te sabes bañar solo, verdad? Yo no sé, me bañan mis mulatas, si quieres puedo llamarlas.— Se estiró lo más que pudo para dejarle un beso en la mejilla y así descalza salir de la habitación para ella misma cambiarse a un vestido más ligero, de andar por casa pues no saldría más ese día, la pasaría con su hermano, jugando, comiendo, conversando y haciendo la siesta.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Miér Oct 28 2015, 08:52

Miró alrededor un tanto impresionado, la enormidad de esa casa lo hacía sentir pequeño, era notorio que a Marie no incluso siendo más pequeña que él, pero ella estaba claramente acostumbrada. ¿Un ala de la casa para cada uno? Eso contrastaba terriblemente con lo que él podía ofrecerle en caso de querer llevarla con él, ahora comprendía bien por qué le había dicho que era una locura. ¿Qué persona nacida en un palacio podría aceptar vivir en una carreta? Tenía que colocar los pies en la tierra. Nunca podría tener a Marie con él, por suerte eso no implicaba que no la viera más, por lo menos por ahora...

La misma sensación tuvo en el cuarto de huéspedes, allí había una cama de verdad y no la imitación barata que tenía él en el carromato y a causa de la cual vivía con dolor de espalda. No condenaría a Marie a ese suplicio, ni siquiera a Fleur la quería condenar aunque le encantaba dormir con ella. Ahora temía no poder volver a hacerlo y eso lo apenaba, pero al menos tenía a la risueña Marie frente a sí, aunque él mismo no la acompañara.

Realmente ella no mentía cuando decía tener todo preparado, bueno, con tantos esclavos cualquier cosa era posible... Por supuesto que se sabía bañar solo, asintió con la cabeza y todo,  y por esa razón estuvo a punto de rechazar la ayuda de las mulatas, pero también pensó en que esta era una oportunidad única de saber lo que se sentía ser un Mignola auténtico y tener esclavos, por lo que a último momento, antes de que Marie saliera de la habitación, le dijo:

Sí, llámalas.

No tenía mucha idea de lo que estaba haciendo, y cuando las negras finalmente llegaron fue todo muy extraño. No estaba acostumbrado a que tantas manos lo tocaran a la vez aunque sólo fuera para limpiarlo, pero finalmente se relajó y las dejó hacerlo, incluso se atrevió a darles órdenes cada vez más altaneras —copiándose de Marie—, como todo un maldito Mignola.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Miér Oct 28 2015, 09:28

Las mulatas que atendieron a Rowan lo hicieron bajo la amenaza de ser carne para los mastines si se atrevían a decir algo o tan siquiera pensarlo, para comprobar que hablaba enserio, Marie mandó cortar la mano del marido de una de ellas para arrojársela a su perro favorito el cual no tardo nada en engullir el oscuro manjar. Amables en todo momento, pero con el interior lleno de odio y miedo a esa familia de gentes pálidas y de cabellos rojos, como las llamas del mismo infierno del cual provenían. Obedecieron dócilmente cada una de las órdenes del chico, sin preguntarse nada, sin imaginar nada pues tenían la idea de que la niña endemoniada podía leerles el pensamiento.

Marie en cambio, llegó a su habitación y con la ayuda de su Nana se quitó el vestido de reina que portaba para quedarse solamente en el de andar por casa, blanco y ceñido un poco al incipiente busto el cual dolía de solo verlo desnudo, su cuerpo comenzaba a cambiar, a formarse, la cintura se le había achicado mucho más y las caderas apenas se ensancharon dejándole la proporción armoniosa de las mujeres que serán hermosas toda su vida. Adviento le advirtió que podría ser peligroso y Marie le dio la razón, pero tal vez por primera vez le respondió con dulzura que tendría cuidado, que la dejara disfrutar un poco de aquella familia que podía tener, aunque fuese a escondidas.


— Tendré cuidao' Nana, ¿No confía en mi'? — Le preguntó dándole un beso corto en la mejilla después de que terminase de trenzar el metro y treinta de cabello para que no le estorbara. La comida no tardaría en estar y después todos desaparecerían, esa era la orden. Un buen rato después, Marie apareció en la puerta del baño de Rowan corriendo a las negras con una sola palabra de nuevo, no cristiana. Miró a Rowan quién se cubrió rápidamente y negó despacito acercándose hasta la tina para tomar el pedazo de jabón aromático. — Te lavaré yo, no temas... no es el primer pene que veo, los negros a veces pueden ser muy descarados, ¿Sabes? Anda, no te preocupes... Somos hermanos. — Le dijo hincándose detrás de él para lavarle la espalda. En ella pudo ver las cicatrices de los varazos y rasguños... nuevos. ¿Tenía un gato? No le prestó mucha atención, simplemente se limitó a tararear una canción suave recorriendo las marcas de la piel de su hermano, tan blanca como la de ella, cubierta de pecas. Las yemas de sus deditos acariciaron las líneas rojizas de los varazos y sin pensárselo mucho, depositó varios besos en cada una de ellas.

— Lo siento... —
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Miér Oct 28 2015, 10:25

Marie... —suspiró cuando la reconoció, recuperándose del susto inicial—. ¿Qué haces?

Se había sobresaltado con el ruido repentino de la puerta abriéndose. Al fin y al cabo, hasta ese entonces él había estado muy distendido allí, medio hundido en sí mismo y en el agua de la tina que estaba a temperatura perfecta, mientras comenzaba a perderles el asco a esas manos oscuras ahora que eran manos estrictamente trabajadoras esforzándose por mantenerlo cómodo y satisfecho. Así no eran tan feas; lástima que Marie se las hubiese quitado, pero las de ella eran mucho mejores.

No sé si quiero saber en qué circunstancias les viste el pene a los negros... —comentó.

En esa finca pasaban cosas muy raras, eso lo sabía de antemano aunque apenas había llegado, y después los ricos tenían la cara de llamar «locos» a los del circo.

Se estremeció con los roces en la espalda, pero sobre todo con los besos. Era agradable oírle pedir disculpas una vez más, aunque debía saber que él se lo había perdonado, incluso en el mismo momento en que lo lastimó la cubrió para que no la atraparan...

Se removió un poco, hasta que por fin viró el rostro hacia ella para mirarla más bien de reojo, era hasta donde llegaba el campo de visión sin abandonar la cómoda posición dentro de la tina.


¿Tú te bañaste ya? —preguntó, frunciendo el ceño, la respuesta le parecía obvia: ella se había cambiado de ropa, pero no tenía el cabello mojado, tampoco el brillo de la humedad restante sobre la piel—. Deberías aprovechar ahora que el agua todavía está buena... Yo puedo hacerlo —se ofreció, como para indicarle que no tenía por qué llamar a las negras de nuevo. Ella había establecido aquel momento como íntimo y él, sencillamente, estaba aceptando su voluntad.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Miér Oct 28 2015, 22:46

— A veces duermo en las barricadas, con mi Nana o con la mulata que envié para que te diera la primer nota, ¿recuerdas? — Le preguntó metiendo el jabón en el agua para mojarlo bien y pasárselo por la espalda desnuda, podía sentirle los huesos de la espina dorsal y de las costillas así que se entretuvo acariciando y presionando en dónde la piel se hundía. Negó cuando preguntó lo de su propio baño, por la mañana si la habían aseado pero no había dispuesto el propio pues la prioridad era Rowan. — ¿En serio? ¿Tú podrías hacerlo? — Preguntó levantándose para caminar hasta un costado de la tina, si bien no eran muy grandes, era un hecho que podría caber perfectamente en el otro lado así que sin decir nada, pero si con una gran sonrisa se sacó el vestido para quedar solamente con los bloomers de lino blanco, sujetos por los muslos con listones de color rosa pálido. Se alzó la trenza para enredársela en la cabeza y que no se mojara y después de quitarse las medias de seda, se metió en el agua dándole la espalda, con las piernas flexionadas sobre su propio pecho.

Apoyó en una de ellas su mejilla y suspiró, el agua estaba tibia y además todo estaba en completo silencio, poco a poco, la somnolencia vino a ella. Su espalda, que había quedado ofrecida a su hermano, también se estiraba dejando ver los huesos de la columna y el costillas a flor de piel cada que halaba aire o suspiraba. — Rowan, ¿Estás feliz? Yo quiero que seas feliz... Puedes pedirme o pedir acá en la casa lo que quieras, se te va a dar... todo lo que hay aquí también es tuyo... todo. Hasta yo. — Le dijo, o más bien murmuró pues había dejado los labios en morritos y sin más se dejó caer sobre el pecho de Rowan, sonriendo. Estiró los bracitos hacia arriba y se desenredó dentro de la tina dejándose hacer totalmente, como lo hacía con las mulatas cuando la bañaban.

Dentro de ella cualquier maldad había quedado rezagada, en ese momento, era su hermana, su amiga, su sangre, Cordelia no podría intervenir y sus sombras, calmas y mansas, esperaban afuera de la habitación, dormidas igual sin causar daño. Tal vez por primera vez en muchísimos años, en la Finca se respiraba paz.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Jue Oct 29 2015, 08:37

La siguió con la mirada cuando se puso de pie, no dejó de mirarla ni siquiera cuando se empezó a desnudar frente a él. Aunque lo normal en su caso hubiera sido apartar la vista por «educación», en este momento no estaba rigiéndose por lo normal. Y Stella era hermosa, una verdadera muñeca. La recibió entre sus piernas flexionadas que le hicieron a la niña —no tan niña, según había visto, comenzaba a tener atributos de mujer— las veces de brazos de sillón, mientras su pecho era el respaldo donde permitió que se recostara entretanto la lavaba desde atrás.

Una parte de sí ansiaba jugar a que no era más Rowan Markowicz, sino Rowan Mignola —una pequeña práctica había sido el mandoneo sobre las esclavas, como si fueran propias—, pero la mentira interna se desmoronó incluso antes de que pudiera creérsela cuando Stella pronunció esas palabras. Es que a un Mignola no había que hacerlo feliz, él era feliz de antemano, porque tenía una casa inmensa como aquella, una barricada con esclavos, un padre... No era su caso, ni la casa ni los esclavos eran suyos, tampoco lo serían porque no estaba reconocido como un heredero, el padre ni siquiera sabía que estaba ahí, probablemente lo correría si así fuera...

Lo único que le quedaba era el apoyo de su hermana, ella sí decía ser suya y, sobre todo ahora que le parecía haber perdido a Fleur, eso era muy significativo.

¿Ah, sí? ¿También tú? —preguntó como si quisiera asegurarse, sintiéndose un tanto apenado. Entonces dejó de tocarla para rodearla con los brazos: uno a la altura del estómago, el otro cruzando por el pecho hacia la clavícula. La apretó contra sí mismo y le dio un beso en la mejilla, dos o tres en el cuello y uno más largo en el hombro, en donde finalmente descansó la cabeza ladeada hacia el lado opuesto—. Entonces no te cases. No me dejes —le pidió con un susurro.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Jue Oct 29 2015, 09:22

Marie entrecerró los ojos y asintió ante la pregunta. El agarre fuerte la tomó por sorpresa más no el contacto con Rowan. Abrazó los brazos que la rodeaban y suspiró profundamente, abriendo despacito los ojos cuando sintió los besos en su piel, miró de reojo a su hermano que tenía los cabellos rojos pegados por el agua y se veía más pálido, seguro por estar limpio. Los ojos terriblemente azules no eran de ningún Mignola pero si esas pecas y ese gesto que se hacían al cavilar profundamente. — No lo haré. Si tu no quieres que me case no lo haré... — Lo dijo con voz baja pero firme, estiró el cuello y le dejo un beso en el mentón y otro más en la manzana de Adán volviendo a su posición original para sacar ambas piernas delgadas y posarlas en el filo de la tina.

— ¿Quieres que te enseñe algo? Lo estuve intentando todos estos días para que me saliera... mira. — Deshizo con mucho pesar el abrazo de Rowan para levantarse, escurría agua por los bloomers que se habían pegado a su cuerpo dejando entrever las curvas nacientes. Marie se dio la vuelta y salió de la tina para quedar a un costado y con toda la seriedad de sus cortos brazos, tomó aire profundamente dejando las jaulas de sus costillas a flor de piel para comenzar a flexionarse hacia atrás quedando en un arco casi perfecto. — ¿VES? SOY IGUAL QUE TÚ... Buscaré trabajo en el circo. — Bromeó enderezándose. — Espera, espera... — Se recostó en el suelo fresco del baño alzando las piernas estiradas hacia arriba y apoyando ambos brazos en el suelo para que sus manos sostuvieran sus caderas... Aunque no funcionó mucho y terminó con las rodillas contra los hombros, totalmente flexionada sobre ella misma y riéndose a carcajadas por su intento fallido de circense, aunque claro quedó que poseía una elasticidad muy llamativa.

— No puedo levantarme, Rowan... ¡Ayuda! — Le pidió sin poder dejar de reírse, pegándose con las rodillas en los costados de la cabeza en medio del remolineo.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Jue Oct 29 2015, 11:27

No sé si quiero ayudarte... —le dijo desde la bañera con una sonrisa traviesa, y si sacó el brazo hacia afuera de esta fue únicamente para recoger la tela con que se suponía que lo secaran las negras al acabar, pero ellas ya no estaban, así que salió de la tina y lo hizo él mismo, dejando mientras tanto a Marie allí doblada en sí misma, aunque tampoco demoró mucho en ir por ella.

Se acercó con una leve sonrisa malévola, y la tomó por los pies para estirarle las piernas hacia arriba, poniéndose él entre ellas de manera que ella le clavara los tobillos en el elástico de la ropa de baño, todavía húmeda como la de ella.

Tienes que tener más cuidado cuando haces estas cosas, te puedes lastimar —le dijo mientras, todavía entre las piernas de ella, se agachaba para recogerla del suelo, pero se detuvo un momento para hablarle con un poco más de seriedad—: Espero que en verdad no seas como yo. No es gratis, ¿sabes? Duele mucho después. —Y, como si quisiera romper con el dramatismo de repente, le colocó por fin las manos tras la espalda para levantarla al mismo tiempo en que lo hacía él.

Al finalizar, la tenía amarrada a su torso por las piernas y, por primera vez, la diferencia de estatura estaba invertida. El pecho de Marie quedó a la altura de su rostro, y aunque inicialmente la estaba mirando a la cara, en un momento bajó la vista hacia los incipientes pechos, y después hacia ella de nuevo.

¿Te duelen? —le preguntó, sosteniéndole la mirada sólo unos instantes más antes de soltarla para ponerla de pie de una vez. Se estiró entonces para tomar el paño que había dejado colgado en el borde de la tina y se lo arrojó con suavidad—. Cúbrete. Sabes que nadie debería ver eso, ¿verdad?
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Vie Oct 30 2015, 08:13

— ¡Rowan! — Le gritó entre risas después de que él le dijera con una sonrisita que no la ayudaría. Pero al verlo salir de la tina supo que sí lo haría así que simplemente siguió pataleando con los pies por encima un buen rato hasta que él jaló de estos hacia arriba levantándola del suelo, la trenza se había desenredado de su cabeza y deshecho cuando la tomó por la espalda y la levantó. Ahora estaba aferrada con brazos y piernas a él; cuando agachó el rostro pudo sentir el aliento de su hermano chocar contra su pecho aún mojado por el agua de la tina. Lo miró por breves segundos y asintió a su pregunta, misma que la hizo sentir... ¿incómoda? No, expuesta. Su cuerpo había comenzado a cambiar y dolía, por las noches incluso tenía fiebres moderadas y cada que la tela suave de las sedas de los corpiños que usaba le rozaban los delicados pezones, una fuerte sensación de dolor e incomodidad la invadía, lo odiaba, demasiado.

— ¿Te duele a ti hacer eso que haces en el circo? — Le preguntó tomando el pañito para cubrirse, de pronto sintió muchísima vergüenza y aunque su cabello ya suelto le cubrió bien el cuerpo, se sentía.. desnuda. Buscó su vestido y salió del cuarto de baño sin esperarlo, se secó torpemente, intentando recordar como lo hacían las negras y al ver que los bloomers le estorbaban se los sacó. No sabía vestirse, sabía que si alzaba los brazos los vestidos caían sobre ella y después se los amarraban, pero no fue así; en el primer intento estuvo al revés, en el segundo el encaje de una manga se le atoró en las perlas que llevaba de pendientes. Por fin se dio por vencida y se tuvo que sentar derrotada en la cama.

— Rowan... — Lo llamó despacito, jugando con un mechón de su largo cabello que le caía por la espalda y sobre sus muslos desnudos. — ¿Me ayudas...? —
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Dom Nov 01 2015, 12:50

Doblarme no, no en el momento. Me duele en la madrugada, en la mañana... —¿Para qué mentía? Había días en que le dolía todo el tiempo, por algo gastaba una buena parte de su escaso sueldo circense en remedios para el dolor, y otras veces simplemente se aguantaba, como tantas veces había hecho en el pasado—. Los ganchos duelen. Al dueño del circo en el que estaba antes, le pedí que fueran broches los que me estiraran la piel, pero dijo que vendía más si eran ganchos. Y tenía razón.

No sabía por qué le contaba eso, pero al darse la vuelta vio que ella salía, y la siguió. Mientras ella peleaba con el vestido, él abrió el armario para recoger la ropa de rico que le habían preparado. Limpia, perfumada, elegante. Tan impropia de él que se sintió raro cuando finalmente se la puso. Estaba mirándose a sí mismo con esa sensación de extrañeza cuando escuchó que Marie lo llamaba. Al voltearse, vio que todavía estaba desnuda.

¿No acabo de decirte que no cualquiera debería verte así? —la regañó falsamente, pero después el falso rico, servicial como un esclavo, caminó hacia ella, soltando un leve suspiro, aunque en realidad no le molestaba tener que ayudarla—. Bueno, pero yo no soy cualquiera, ¿no? —le dijo con una breve sonrisa, mientras se agachaba frente a ella, tomando los bloomers limpios—. En serio, ¿qué te hace pensar que yo sé hacer esto mejor que tú? —le preguntó tras contemplar un poco la prenda, un tanto divertido por la idea, en el fondo—. A ver...

En realidad, sabía. De ayudar a Fleur a vestirse después del sexo sabía, aunque el vestido que se intentaba poner Marie era bastante diferente por lo que notaba a simple vista. Incluso la ropa interior no era exactamente igual, pero intentaría hacer lo posible.

Comenzó por los bloomers, ubicó la parte delantera y la trasera según lo recordaba cuando veía a Fleur con algo similar y con un poco de la lógica también, los encajitos debían ir al frente. Tomó un tobillo de Marie para pasarlo a través de la abertura de la tela, después el otro, después subió hasta que, por estar ella sentada, no pudo hacerlo más, entonces la tiró suavemente hacia atrás y, con la colaboración de ella —necesitó que de todos modos despegara un poco las caderas del colchón—, los terminó de colocar. Casi a manera de celebración, la puso de costado un instante para, juguetonamente, darle una nalgada.

Bien, vamos bien.

Después le puso el corpiño, a esos los había desabrochado más que lo que los había abrochado, pero no fue tan difícil. El vestido le costó más, y de hecho, como su hermana, tuvo que forcejear para meterlo y cuidar de no arrancarle los pendientes de la oreja en el proceso, y hacia el final, de no ajustar tanto como para dejarla sin aire. Al final, el que medio quedó sin aire fue él.

¿Ahí está bien? —preguntó, un poco agitado por la fuerza que había hecho.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Mar Nov 03 2015, 06:15

Marie negó sonriente después de entregarle la delicada prenda, no le daba vergüenza estar así con él, porque después de todo eran hermanos y eran la misma carne y la misma sangre, él tenía tantos derechos sobre ella como al revés. — Tú eres mi hermano y hasta que tú no me des permiso de casarme con alguien, te pertenezco. — Le dijo de forma firme mientras él averiguaba cómo era que iban los interiores, reafirmando así sus palabras en la tina que eran verdad, ella podía bien deshacerse de Joseph, ya lo había hecho antes, las manos no le temblaban para hacerlo de nuevo.

Cuando por fin el misterio estuvo resuelto, de forma dócil dejó que las manos febriles de su hermano subieran por sus muslos hasta topar con las caderas. El cuerpo de Marie cayó entre risas a la cama y alzó la pelvis dejando ver como la piel blanca se estiraba para dar paso a los huesos bastante visibles de sus caderas y el pubis, recubierto por una apenas perceptible maraña de hilos rojos que rápidamente fue cubierta.

La nalgada le sacó una carcajada sonora y después vino el corpiño y el vestido, el cual fue más difícil y el cual llegó a lastimar el costillar de tan apretado pero ella con artes que ni siquiera estaba consciente que tenía, lo aflojó para poder respirar. Ahora si, se soltó el cabello medio húmedo y perfumado y subiéndose a la cama de nuevo ya vestida aunque aún sin las medias que había dejado en el baño, se le tiró a los brazos de nuevo.

Rowan lucía bien, aseado y vestido como todo un caballero seguro lograba convencer a su padre que era hijo de él, ojalá pronto pudieran verse, pensó Marie depositando un beso suave en los labios de su amado hermano. Justo en ese momento, la negra Adviento entró en la habitación y junto con ella las sombras que se posaron a los pies de ambos hermanos, una en brazos del otro.

— Amitos, la comida está lista. — Dijo la negra en cristiano mientras volvía a dejarles espacio. La pequeña bajó de los brazos de su hermano y así descalza lo condujo al otro lado del patio en dónde un comedor enorme se alzaba como rey en un salón elegante y lleno de flores. La platería pulida y la porcelana eran simplemente algo cotidiano en la vida de Marie quién llevándolo de la mano, lo hizo sentarse a la cabeza de la mesa, en la silla de Rey de su padre, enorme incluso para que ambos cupieran.

Ella se sentó a su izquierda y así sin más, dos de las mulatas que lo habían bañado -sin verlo a la cara, siempre con la cabeza gacha- le sirvieron el primer plato de una serie de seis que amenazaba con dejarlo lleno de por vida. Se les sirvió a ambos vino, aunque Marie lo bebió con moderación porque el sabor no le gustaba. — Parecemos adultos... — Le dijo tomándole de la mano para besar el dorso y sonreír. — Te quiero, Rowan... —
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Miér Nov 04 2015, 09:35


Se levantó de la cama tras el aviso de que le estaban preparando su baño diario, sin esperar a que vinieran a buscarlo para ponerse de pie. Ya podía hacerlo solo, no sin dificultad, pero había recuperado cierta movilidad, eso era innegable. Al menos podía estirar las piernas cuando quería, sin tener que llamar o esperar a nadie. Lo que más había extrañado en ese tiempo no era tanto lo que no podía hacer por las limitaciones impuestas por las heridas, sino la autonomía para valerse por sus propios medios. Autonomía que estaba volviendo a sí, lo notaba cuando probaba los movimientos que podía realizar sin dolor mientras deambulaba por la habitación esperando que llegaran a decirle que el baño estaba listo. Bien podría entrar —el cuarto de baño estaba incluido en la misma habitación— para esperar allí mismo, pero no quería pasar ni un minuto extra con esas negras.

Chismosas como ellas solas, podía escucharlas otra vez cotorreando ahí adentro, ¿trabajaban o sólo se dedicaban a parlotear las malditas? Al menos así pensaba del asunto antes de oír, un poco por casualidad —porque en realidad no pretendía prestarles mucha atención, ¿qué le importaban los problemas de los negros?—, el vocablo que le interesaba: Marie. Si se trataba de ella, o incluso de Mignola —siempre era útil conocer los secretos de la gente que realmente importaba en esta vida—, paraba la oreja. Aunque hasta ahora sólo había escuchado historias de «malos tratos» hacia los esclavos, o sea, lloriqueos por las puniciones que claramente merecían, nada del otro mundo. Esta vez, no obstante, fue diferente.

—...Y dice que cuando entró a la habitación, la amita lo estaba besando.

No podían estar hablando de él mismo, porque a ellos nadie les había abierto la puerta, tal vez hablaban de Joseph —que sabía que la «visitaba» a Marie—, lo cual no era nada nuevo pese a que no dejaba de molestarle, pero...

—Pero ella está comprometida con Dovransky.

—¡Sí!, por eso mismo... Shh, shh.

Así que él no era el tercero en discordia, era el cuarto, o quién sabía cuál. Qué zorra le había salido la niña a Mignola. Zorra, zorra, zorra. Salió de la habitación repitiendo esa palabra mentalmente mientras la buscaba por la enorme casa, utilizando como guía su vocecita de chiquilla inocente, ¿con quién estaba? ¿Acaso eso que decían las negras acababa de ocurrir, prácticamente en sus narices? Apretó los puños ante la sola idea, dominado por los celos. Apenas podía soportar la idea de que Joseph la tocara; probablemente, si podía hacerlo a pesar de todo, era porque pensaba que no importaba tanto mientras Marie estuviera interesado en él en realidad —lo cual había creído ver en sus ojos desde el primer momento—, pero ahora no estaba tan seguro de eso.

Grandísima fue su indignación cuando finalmente la descubrió en la mesa del comedor con el tipo, tomándole la mano, diciéndole que lo quería, aunque por fuera, no se le movió un músculo al menor de los Dovransky, entrenado de antemano en las artes del mentir a causa de su profesión. Controlando hábilmente la ira, por lo menos de momento, simplemente los miró, apoyando el hombro sano en el marco de la puerta y una mano en la cintura. Se centró en Marie más que en ¿Rowan? ¿Así lo había llamado ella? ¿Quién demonios era? Conocía a muchas familias ricas de la ciudad, pero el nombre no le sonaba. Detalle sin importancia hasta que tuviera como prioridad desaparecerlo del mapa, pero primero lo primero: la zorrita. La miró asintiendo levemente con la cabeza mientras hundía el labio superior en el inferior, en una expresión sarcástica tras la que parecía decirle: «Mira qué bien que te la pasas». Mientras, a mí, me tomas por estúpido.

Buen provecho. Parece que esperaba con ansias que su padre se marchara, amita —le dijo, en obvia alusión a lo que la niña hacía a espaldas de Frederick, incluso de él mismo, quien como un idiota había esperado que fuera a buscarlo una vez estuviera la casa sola, pero no... prefería traer a otro a la casa para restregarle en las narices que era una pequeña prostituta.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Miér Nov 04 2015, 10:09

Ante la declaración de amor fraternal, Marie solamente apretó la mano de Rowan y le soltó levemente para disponerse a seguir comiendo, obviamente no se esperaba que el invitado fantasma apareciera de golpe interrumpiendo así su ensayo con Rowan para lo que sería su vida una vez el viejo padre de ambos lo reconociera. Adam la devolvió a la realidad dd forma tal vez demasiado brusca lo cual provocó que ella le mirase con odio cuando estuvo más cerca y la llamara con aquel mote que solamente la servidumbre usaba. Lo peor fue voltear a ver la cara de desconcierto de su hermano, quien con toda la razón seguro se preguntaba quién era aquel tipo. La pequeña se aclaró la garganta y se levantó de la mesa sin apartar la mirada furibunda de Dovransky; acto seguido una vez estuvo de pie, se inclinó para darle otro beso en los labios a Rowan, deteniéndose esta vez por más de seis segundos.

— Permíteme, no tardo cariño. Tu sigue comiendo tranquilo, todo está bien. le hablo con una dulzura que seguramente jamás escucharía para si el mismo Dovransky, para después con toda la inclemencia de la que era poseedora, jalarlo del brazo para que saliera de ahí junto a ella. ¿A dónde ir sin hacer un escándalo que perturbara al hermano de la amita? Lo soltó rápidamente y alejándolo un par de metros de la puerta del gran comedor le increpó con la mirada su comportamiento.

— ¿Se puede saber qué le pasa señor Dovransky? ¿Con qué derecho interrumpe así la comida con mi invitado? Y aún más, mi señor... ¿Con qué derecho reclama algo de mi?

¿Qué podría ser lo que más le molestara? Nada, ni siquiera su evidente reclamo que no tenía lugar, sino el hecho de que su presencia fuese ahora del conocimiento de Rowan y sobretodo que llegase a molestarlo. Posiblemente solo le diría que era un invitado de su padre, que no era más que la verdad, y ya, porque sabía que si llegase a decirle que ese hombre que tenía ahí enfrente, visiblemente molesto por quién sabe qué razón, le había dado su primer beso y aún más, que la había tocado entera hacía unos días, eso no terminaría nada bien. Tenía que mantenerlos alejados y Adam era quién las tenía para perder.

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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Miér Nov 04 2015, 11:48

Se asombró de su propio autocontrol cuando la vio besar en frente de él al que parecía ser el verdadero tercero en discordia. Hija de puta. Lo hacía todo a propósito, lo provocaba como la putilla desvergonzada que era. Debería romperle el cuello ahora mismo, por lo menos enseñarle con quién se estaba metiendo, después encargarse del noviecito, ¿sabría él que ella estaba comprometida con Joseph? ¿Era un amante consciente o un simple imbécil más al que la niña Mignola le tomaba el pelo? ¿Cuánto más provecho sacaría de su belleza, de su riqueza, de su finura, para llevar a cabo sus jueguecitos? Estaba seguro, pues, que en la mente traviesa de la ruin Stella Marie sólo se trataba de una actividad lúdica, cosa que no le había importado hasta ahora que había visto que él no era su único compañero de juegos. Se odió por ser tan lento, por no haberlo sospechado antes, por haberle puesto a Marie más puntos a favor de los que merecía respecto de su pureza a pesar de lo malévola que era.

Pero era tarde para los lamentos. Tampoco era momento para ponerse a pensar en cuánto llevaba ella haciendo esto, en si habría traído a ese tipo en otra ocasión aun estando él ahí, en qué hubiera ocurrido —cuánto tiempo más habría estado engañado— si no hubiera escuchado aquella conversación entre las mulatas. Realmente tenía que agradecerles algo a esos seres despreciables por primera vez en la vida, lo cual no contribuía en absoluto para mejorar el malestar, de hecho éste parecía haber empeorado ahora que se sabía fuera de la vista del otro hombre. Respiraba agitadamente, abriendo bien las fosas nasales en cada inspiración, mientras devoraba las palabras de Marie que ni siquiera constituían una explicación, aunque no estaba seguro de necesitarla. ¿Había siquiera algo que explicar?

¿Tu invitado? Es tu puto amante, ¿o tienes por costumbre besar en los labios a todos tus invitados? ¿A todos tus invitados les dices «cariño»? —le espetó, con una leve risa sarcástica—. No eres más que una putilla. Ya quiero ver la cara de tu padre cuando se entere... —le dijo, aunque no estaba realmente decidido a contarle a Mignola una cosa así, por mucho que considerara que la mocosa lo mereciera, pero quería que viera que tenía en cuenta la posibilidad—: O la de Joseph, ¿a quién le contamos primero? O tal vez deba decirle a este tal Rowan, que no sé de dónde salió, que estás comprometida. ¿Lo sabe, o también lo estás tomando por idiota?—preguntó finalmente.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Vie Dic 18 2015, 07:23

La expresión de molestia de la diminuta Stella Marie cambió de golpe a una llena de burla y diversión... ¿Qué era aquella escenita que el menor de los Dovransky le estaba haciendo?¿Celos, Adam? — le espetó antes de comenzar a reírse a carcajadas ahí en su careto, incluso se llevó ambas manos, delicadas y pálidas hasta la barriguita que temblaba por el constante golpeteo de aquellas risas escandalosas. Incluso sus amenazas no hicieron más que incentivarla a seguir riéndose y manoteando al aire como si hiciera gestos para pedirle que parara, porque si no, iba a morirse ahogada de risa...

Pero se detuvo de golpe, así con las mejillas aún muy rojas, se enderezó para mirarlo fijamente. Ladeó el rostro y alzó una de las cejas en un gesto curioso de sospecha e intriga... ¿De verdad era tan estúpido como su padre le había dicho que era? Acto seguido, pronunció una palabra desconocida para su acompañante, ni siquiera tan fuerte como para haber sido escuchada hasta el patio trasero pero a los pocos instantes, un par de enormes perros aparecieron detrás de Adam, gruñendo, babeando y arrastrando las pesadas patas hasta él. — Señor Dovransky, ¿está usted seguro que quiere hacer eso que acaba de decir? ¿Se da cuenta de lo inapropiado que ha sido al llamarme putilla? ¿A quién cree que mi padre le hará caso? ¿A usted con ese cuento de alguien metido en la casa o a mi, diciéndole que se propaso conmigo hace unos días?

En ese momento, los mastines lanzaron ambos dos tarascadas muy cerca de las manos del hombre aquel, como si hubiesen entendido que él las había usado para tocar a su ama, pero fue Stella quién con una especie de chistido los hizo aplacarse a la primera e incluso pasaron de él para apostarse a los costados de la pequeña pelirroja. — ¿Y bien?...
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Mar Dic 22 2015, 07:29

Quiso ahorcarla cuando la vio reír. Le gustaba verla reír, le gustaba que se riera de los demás, pero no de él, ni a sus espaldas ni en su cara —realmente no sabía qué era peor—. La miró con odio, una expresión que cambió sólo levemente cuando aparecieron los perros que, por supuesto, lo pusieron nervioso. De nuevo, le gustaba que los utilizara para desgarrar la piel negra de la servidumbre, pero no para tratar de mantenerlo a raya a él, y de hecho, el hecho de que lo intentara lo enrabió más. Odiaba a los perros casi tanto como a ella en ese momento, pero sonrió. Sonrió porque el que los hubiera traído para intimidarlo indicaba que había percibido una verdadera amenaza. Lo era, alguien que sabía lo que hacía la niña Marie cuando el papi no estaba, lo era. Obviamente, intentaría callarlo por todos los medios.

¿Siempre recurres a tus perros cuando te sientes acorralada, Marie? —preguntó con una sonrisa inevitablemente burlesca, sabiendo que con la mera mueca se arriesgaba a que le lanzara a esas bestias salvajes encima con total impunidad. Entonces, ¿por qué lo hacía?, ¿por qué la ponía a prueba si bien calada la tenía ya? Alguien como él no se podía estar guiando de la corazonada que le indicaba que perro que ladra, no muerde, incluso habiendo visto antes que Marie, efectivamente, mordía. Como sus perros—. Es patético... ¿Sabes? Tú ganas, por ahora —resolvió finalmente, sabía que eso era lo que ella quería escuchar o por lo menos sentir: el sabor de la victoria, el de salirse con la suya como siempre, maldita niña malcriada—. Pero esto no va a quedar así —culminó, volviendo a su cuarto por donde había venido.

No sabía exactamente qué iba a hacer, pero algo —lo que fuera— tenía que hacer.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Lun Feb 01 2016, 06:21

Lo dejó marcharse sin perder en ningún momento ese gesto de triunfo que tenía dibujado en el rostro. Si, si, él había dado la última amenaza y seguramente abriría la boca, pero confiaba en que su padre no le hiciera caso precisamente por la pobre opinión que tenía hacia él. sin embargo, preguntaría, el viejo Mignola seguramente preguntaría a los esclavos pero estos temían más a esa niña menudita y pelirroja que al viejo titán que los cosía a varazos y les cortaba las manos por menos que mentirle. Pero no se preocuparía por eso, no ese día, solamente quería pasar un día tranquilo con su hermano.

El más grande de los mastines siguió a un paso de distancia a Dovrasky y en cuanto éste cerró la puerta de la habitación que ocupaba, el enorme animal se fue encima de ésta haciéndola vibrar y recordarle si querían, dos de ellos bastarían para hacerla trizas y seguir con él, después de todo, carne blanca no comían a menudo y el sabor les gustaba bastante. Mientras tanto, Marie volvió al comedor dando saltitos hasta llegar a la puerta y abrirla, sonriendo espléndidamente a su invitado y hermano.

— Disculpa la interrupción, es el hermano de mi prometido, un parásito inútil según nuestro padre. — confesó, abrazándose del cuello de su hermano para sentarse en sus piernas y comer del plato ajeno, incluso tomó un trago de su copa de vino y degustó como si supiera mucho de eso.

— ¿Qué quieres hacer después de comer, cariño?
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Lun Feb 01 2016, 08:58

Su cara fue una oda a la confusión cuando apareció aquel hombre en escena. Quiso preguntar quién era desde el primer momento, pero no quiso hacerlo delante de él por educación. Tampoco esperaba que Marie los presentara porque no parecía haber ánimos para eso, fuera quien fuera ese tipo estaba muy molesto, pero no parecía ser el prometido del que Marie le había hablado... No, si así fuera, probablemente hubiera hecho algo peor que hablar así.

Ni modo; la única opción que le fue dada fue la de aguantar la intriga hasta que estuviera de nuevo a solas con Marie y pudiera pedirle explicaciones, aunque mientras tanto le fue inevitable escuchar la conversación que se desarrollaba del otro lado de la puerta, no muy lejos de allí. No hacía falta esforzarse mucho tampoco; ni siquiera se había movido del lugar que le había sido asignado en la mesa, pero, de todas formas, se estaba enterando de todo de manera anticipada. Y en un momento no supo cómo sentirse más allá de la ¿sorpresa?, porque sí, ese hombre —que no era el prometido de Marie— sonaba demasiado celoso.

Quizá debió haber intervenido cuando la cosa pareció irse de las manos, pero decidió esperar. Y así, para cuando la niña volvió con él, en la cabeza le cabían más preguntas que respuestas. Entonces, mientras la recibía en sus piernas con cierta incomodidad, quiso oírlo todo de la boca de ella. Que le confirmara que allí estaba sucediendo lo que él hubo hilado a partir de lo que acababa de escuchar... Por eso, no respondió a su pregunta, sino que fue él quien preguntó:

¿Qué está haciendo aquí?...—comenzó, aunque realmente no era eso lo que más le interesaba—. ¿Es cierto que se propasó contigo? ¿Por qué no me lo dijiste? —añadió, preocupado, no sólo por eso sino por el hecho de que siguiera por ahí, en la casa, un tipo que le había hecho eso a Marie. Además, había sonado demasiado celoso, vengativo y rencoroso como para que pudiera confiar en él respecto de Mignola y la discreción que necesitaban por lo que estaban haciendo a sus espaldas, pero principalmente por la mera existencia de este fenómeno de circo que resultaba ser su bastardo.
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Re: Come to me, brother. (Priv. Rowan)

Mensaje por Invitado el Lun Feb 01 2016, 10:28

— No lo sé la verdad… — respondió como si nada mientras comía ahí, sentada sobre las piernas largas y huesudas de su hermano, dejando que el vino le tiñera de rojo las mejillas llenas de pecas. Marie poseía una inteligencia muy superior a la de muchos adultos que la rodeaban, lo peor es que aunada a esta, poseía también una malicia que provenía directamente del infierno, literalmente; es por eso que, cuando Rowan preguntó aquello, dentro de la oscuridad de su alma se desplegó la imaginación necesaria para adornar la realidad y pintarla con sus propios colores. Tragó el pedazo de carne a medio masticar y volteó a verlo con los ojos ambarinos arrasados en lágrimas.

Comenzó a mover los engranajes de su pequeño y delicado cuerpo para hacerlo temblar casi de forma violenta y entonces, se largó a llorar con una tristeza y desesperación que difícilmente uno podría catalogar como falsa, pues toda ella parecía que tras un leve toque, se haría pedazos. Se refugió entre los brazos de Rowan mientras sollozaba y le pedía perdón por no haberle dicho aquello que seguramente, él había escuchado pues Adam no había sido muy discreto que digamos. — Me besó y me tocó por todas partes, debajo de mi corpiño, debajo del fondo, Rowan… desde ese día se cree con derecho de hacerlo cada que tiene ganas, me ha hecho bañarlo y tocarle ahí — le señaló la entrepierna a su propio hermano, solazándose en aquellas mentiras que tan entretenida la tenían, aunque las dijera con toda la seriedad del mundo e incluso, vergüenza.

— Ha querido estar arriba de mí muchas veces, pero siempre llega alguien o pasa algo para evitarlo.

Se quedó callada porque la voz y un falso nudo en la garganta la enmudeció. Para coronar aquella magnífica actuación, se levantó como pudo de las piernas de su hermano y se sentó en la silla a su lado, manteniendo las piernas apretadas y juntas mientras parecía cubrirse con un pudor inverosímil. — ¿Ves cómo se puso? Quiere matar a su propio hermano, Rowan, me lo ha dicho, quiere matar a papá también… y casarse conmigo y hacerme… lo que los negros le hacen a sus mujeres, tengo miedo Rowan, ¡protégeme, protégeme hermano! — le pidió arrojándose al suelo llorosa por fuera, pero muerta de risa por dentro, incluso casi se le escapa una carcajada pero pudo bien controlarse y seguir con aquel numerito, si no era Rowan quien se encargaba de Dovransky, serían sus mastines o ella misma si volvía a molestarla de esa forma y peor aún, amenazarla. ¿Qué demonios se estaba creyendo ese idiota?
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