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The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

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The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Jue Oct 29 2015, 07:26



Byberry mental hospital- philadelphia pennsylvania
1912.

“No estaba al tanto de las atrocidades de este lugar cuando me transfieron del centro mental de menores. A mis catorce años ya me consideraban mayor para seguir ahí, pero no estaba sano como para que me dejaran en libertad. Tampoco había nadie que quisiera adoptarme, no con mi cara huraña y mi mala actitud. Ninguna mujer pretendía llevar a alguien como yo a su hogar, parecía un salvaje y mi locura se reflejaba en mis ojos con mucha honestidad, pues no me esforzaba en esconderla. Lo hubiese hecho de haber querido un hogar y aunque no me gustaba estar encerrado, no habían muchas opciones para mí.

El primer día en el Byberry debí haberme suicidado y de poder echar el tiempo atrás lo haría, pero con lo que aún me quedaba de inocencia pensaba que sólo era un mal día, un mal momento, tal vez había una revuelta, tal vez las separaciones entre los dementes y los retrasados mentales habían fallado, quizás se había roto una tubería, quizás estaban lavando los uniformes y por eso estaban desnudos, quizás el doctor tenia día libre y justo había muerto alguien… No sabía que eso era un día normal.”



Un año después Jack estaba dando problemas nuevamente al personal del hospital mental y sin preguntarle siquiera porque lo había hecho lo habían golpeado repetidas veces hasta romperle el labio inferior y dejarlo medio aturdido en el suelo mojado del rincón. A los paramédicos no les importaba matarlo de una golpiza, los sujetos lo maltrataban hasta darse por satisfechos pero en ese momento había sido menos porque no querían que llegara al doctor y este se diera cuenta que lo habían violado.
Jack miró desde el suelo con el mentón pegado a este como el retrasado mental se había salido con la suya y le había quitado la manta. Llevaba la oreja sangrando y Jack aun sentía su asqueroso sabor, pero la intervención de los paramédicos le había hecho perder la manta. Cerró los ojos intentando convencerse a sí mismo que no hacia frio, pero su cuerpo trémulo le recordaba con dolor que había estado toda la noche anterior en una tina con agua y hielo para calmarlo.

-Jack Froooost….Jack Frost- decía un paramédico sentado en una silla con tono de burla para llamar su atención.- Jack Frost, ven a chupármela y te doy una manta.- se rio mientras con las piernas abiertas alzaba las caderas para insinuársele. A los paramédicos les encantaba Jack, como lo habían llamado, porque era joven, era bello y estaba tan quebrado mentalmente que nadie le creía ni una palabra. Además que su carácter siempre les daba la excusa para castigarlo.

En su primer año había sido uno el que empezó, buscaba cualquier motivo para llevarlo a confinamiento donde se encerraba con él para follárselo sin piedad, cualquier grito que salía de ahí era ignorado, era perfecto para él. Luego se sumó otro y otro más, corriendo la voz entre los que ellos mismos consideraban de confianza, alguien que no dijera nada.

Jack puso una mano en el piso y con algo de esfuerzo separó el pecho del suelo luego apoyó una rodilla dejando una perfecta visión de su trasero desnudo al paramédico quien se mordió el labio inferior y se acomodó en la silla con la intensión de levantarse, convencido de que Jack Frost accedería a mamársela a cambio de un poco de calor. Jack terminó de levantarse y se apoyó en la pared mirándolo y llevó el índice y el dedo medio hasta su boca y los chupó con morbo sacó el dedo índice de su boca dejando sólo el dedo medio y luego este se lo sacó mostrándoselo al paramédico afilando la mirada para complementar el insulto que tomó de sorpresa al paramédico y lo molestó a tal punto que se levantó y avanzó rápido hacia él con malas intenciones, pero justo en ese momento llegó el doctor a cargo y el sujeto se separó de Jack y lo condujo hasta una silla donde lo dejó para disimular el maltrato y Jack sintió una manta encima.

Jack se aferró a la manta cerrando los ojos del placer que le daba el tejido cálido y seco. Temblaba dolorosamente no podía parar y casi deseo ir a agruparse con los otros locos que se arrinconaban para darse calor humano, pero no lo hizo por asco, prefería sufrir solo que acercarse a ellos.


Última edición por Belial Knight el Dom Nov 06 2016, 18:49, editado 2 veces


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Miér Nov 04 2015, 22:08

Llevaba dos días en aquella institución, dos días que realmente parecían ya decenas, y que fueron suficientes para llegar a la conclusión de que Cristopher no volvería a por él. Lo había abandonado en aquel estercolero como si fuera un perro rabioso, alegando al director del mismo una locura que él aseguraba que no existía y mostrando una hilera de pruebas que el rubio desconocía. El asesinato a sangre fría del payaso era la primera de ellas, ¿la segunda? su absoluta falta de remordimiento ante ese acto atroz.
Intentó defenderse, pero los gritos y posteriores golpes a los enfermeros después de saberse encerrado con su libertad masacrada por completo, lo empeoraron todo.

Realmente no recordaba qué había ocurrido en el despacho de aquel hombre puesto que la ira le había cegado. Le arrastraron mientras el dueño del circo fingía estar asustado y muy apenado por el asunto, algo que Magnus sabía que era completamente falso. Las blasfemias salieron a borbotones de su garganta, así como los gritos y unas maldiciones que muy pronto fueron acalladas debido a una ducha helada y desinfección. Sus ropas desaparecieron par dar paso a un uniforme deprimente y algo ajado, la cinturilla del pantalón estaba dada de si  y no se agarraba a su estrecha cintura sino que caía hasta la cadera, y la camisa tenía una espalda más grande de lo debido para alguien de su corpulencia. En un descuído de las monjas salió corriendo descalzo por el pasillo, sin saber a dónde ir, asustado y nervioso. Un fuerte mordisco a un paramédico que le retuvo al salir de la nada fue su condena.

Le encerraron en una celda de aislamiento "para que se tranquilizara", a oscuras y sin mayor compañía que sus caóticos y nefastos pensamientos. Abrazado a si mismo y sintiendo que los cimientos de la que hasta ese entonces había sido su vida se desmoronaban uno tras otro hasta quedar reducidos a ruinas.

La calle había sido su escuela y el circo su hogar, pese al tratamiento que obtenía por parte de Cristopher. Adoraba estar entre los artistas, aprendiendo de ellos y viviendo como él deseaba, sin más reglas que las que ellos mismos se imponían. Aceptando a su pesar, y aregañadientes, que no le permitían subir al escenario para demostrar sus más que evidentes dotes quizá por miedo a que eclipsara al propio dueño. Las razones no importaban, no ahora... Ese payaso lo había destrozado todo y el castigo por hacerle pagar su osadía no había hecho más que empezar. El placer de aplastar su horrible craneo contra el suelo, ayudado por la maza del malabarista, se había evaporado demasiado rápido.

Se dejó las cuerdas vocales pidiendo que le sacaran de allí, incapaz de soportar estar en aquel minúsculo habitáculo, pero lo único que obtuvo fue la carcajada de un varón al que no llegó el rostro debido a la posición de la amplia mirilla, sabiendo sólo que era un miembro del hospital. Cerraron su única fuente de luz y la ansiedad se apoderó de él.

Con el paso de las horas, escuchando un zumbido extraño que parecía provenir de la pared, consiguió dormitar apoyado y sentado contra la pared, hasta que repentinamente la puerta se abrió y la luz entró de golpe, cegándole y haciendo que se levantara con un respingo, Pese a ser un muchacho sumamente arriesgado y sin consideración por su propio bienestar en la mayoría de casos, cuando los arrebatos de sadismo e ira acudían a su mente y se adueñaban de él, dio un paso hacia detrás en pos de protegerse de quien quiera que fuese el que iba a entrar. Pero la fría pared le detuvo. La confusión seguía ganando la batalla, unida al desamparo de la traición. ¿Iban a matarle, a torturarle?

-Sal. -ordenó el hombre, cogiendo del brazo al chico y tirando de él. El circense se dejó hacer y sacudió la cabeza para poder ver, apartándose el cabello dorado y desordenado, largo a media melena, del rostro. - Si no quieres quedarte ahí dentro una semana, más te vale que te comportes y empieces a respetar las reglas. -No hubo ninguna pregunta, ni respuesta por su parte, sólo volvió sus ojos azules al zulo y siguió al hombre sosteniendo aún la manta que le habían dado al encerrarle. Pisó un charco extraño con sus pies descalzos, sin querer saber de qué se trataba y entró en una sala enorme.  - Bienvenido a Byberry, chico -comentó con sorna el hombre, chasqueando la lengua, antes de seguir con su trabajo.

Una multitud de cuerpos desnudos se agolpaban en los rincones como si de ganado se tratase. Heridos, sucios, hablando solos o con posiciones extrañas y deformidades... era incapaz de distinguirlos casi los unos de los otros y no pudo evitar contener el aliento un instante. ¿Ese sería su futuro, entre gritos lastimeros y sumisión absoluta, muerte y desamparo? Tomó asiento en el suelo, queriendo despertar y que aquello no fuera más que una horrible pesadilla. Muchos ricos aseguraban que vivir en la calle era indigno y una tortura, pero para él... lo era estar ahí, contemplando los ojos sin vida de algunos pacientes.

Se oyó un fuerte jaleo a su derecha, y girando el rostro hacia allí pudo contemplar a un chico rubio que debía tener su misma edad siendo golpeado una y otra vez por los paramédicos cuando él sólo había luchado por una manta que le había sido arrebatada. Magnus observó lo que ocurría casi sin pestañear, viendo las caras de dolor del muchacho y el descaro que mostró cuando el paramédico se había burlado de él. Ante el gesto insultante esbozó una minúscula sonrisa de la que no fue consciente, aplaudiendole interiormente. Había sido una injusticia inmensa y el tipo lo que se merecía era que lo degollaran sin piedad.

Sin pensarlo un instante se levantó y caminó hacia allí, tomando asiento en la silla de al lado y pasando su manta por encima de sus hombros, abrazándole con el brazo derecho para pegarle a su torso con la intención de darle algo de calor al sentir como tiritaba. Su mirada se fijó un momento en el paramédico, haciendo un gesto de asco en su dirección - Ni la mayor de las rameras te la chuparía, cabrón-escupió torciendo el gesto.


Última edición por Deimos el Dom Jun 05 2016, 01:55, editado 3 veces
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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Jue Nov 05 2015, 02:33

El calor de la manta venía acompañado de un abrazo y miró de reojo a quien pensaba que era una mujer, pensó en alejarse de ella, pero no tenía mucha fuerza ni voluntad, pero luego cuando habló se dio cuenta de que se trataba de un hombre. Volvió a mirarlo  hacia arriba mientras un poco más allá el doctor jefe indicaba que hicieran una fila para recibir sus medicamentos. Estaba tan cerca de ese joven recibiendo su abrazo compasivo pegado a su pecho escuchando sus latidos que podía sentir su aroma, el de su piel y sus cabellos. Era tan agradable sentir el olor de alguien que no oliera a mierda, vomito o directamente a muerte.

Se mantuvo unos largos segundo así esperando que su cuerpo dejara de temblar, pero eso sería imposible sin algo más que un abrazo pues llevaba días al borde de la hipotermia, era tan frecuente que lo torturaran de aquella manera que por eso lo habían apodado Jack Frost, como una burla. Se movió un poco para poder mirar el rostro del muchacho y cuando lo hizo supo que no lo conocía, nunca lo había visto y probablemente no pertenecía a aquel miserable lugar, no lo merecía, era lo más seguro, a menos que aquellos hermosos ojos escondieran a un asesino despiadado.

-¿Quién eres?- susurró y una vez que habló le pareció que era ilógico encontrar a alguien así en ese infierno, quizás su mente lo inventaba, era demasiado hermoso para estar ahí, era demasiado etéreo, quizás no estaba o era visible sólo para él- ¿Eres real?... ¿Eres un ángel? No… no, un ángel no vendría por mí, a menos que fuera el ángel de la muerte… ¿morí? ¿Vienes a liberarme por fin?

Lo miró a los ojos suplicando con la mirada, con aquellos grandes ojos azules que relejaban su locura, intensidad y dolor muy profundo. Sus labios azules seguían temblando y sus articulaciones le dolieron cuando se agarró de su ropa. La manta se deslizó por su hombro pero el frío no le importaba entonces, sólo quería aferrarse a la delicada figura de aquel ángel.

El paramédico insultado no se había alejado mucho, sólo estaba pendiente de organizar a los retrasados mentales y a los locos en una fila y los agarró también a ellos empezando por Jack quien sabía que estaba menos estable para pelear pues las pastillas que les daban ya lo estaban trastornando más, pues no les interesaba sanar a esa gente, eran escorias y los medicamentos solo empeoraban sus delicadas mentes. Los separó a tirones de Magnus, tirones que le dio del cabello y lo condujo casi arrastrándolo hasta el último lugar de la fila. Jack se abrazó a si mismo sintiendo el frío de nuevo, pero esta vez era un frío diferente, había estado a punto de morir, se había sentido cercano a la luz viendo un rostro hermoso y angelical y lo habían apartad de él y llevado de vuelta a la agonía de cada día. Vio la espalda de quien estaba delante en la fila, como este se enrollaba el cabello en un dedo una y otra vez, Jack miró cada vuelta que le daba al cabello viendo como este caía de su dedo en una vuelta más y como la siguiente lo volvía a enrollar al dedo en un espiral eterno e inútil.

-Para- pidió pero el otro no lo escuchó, le molestaba ver lo que hacía pero no podía dejar de mirarlo, le enervaba- para- pidió de nuevo, más alto pero aun así no le hacía caso. Jack apretó los dientes sintiendo algo en ellos y se llevó los dedos a la boca para intentar sacarlo y de entre ellos sacó un trozo de piel y sangre, lo miró entre sus dedos y con la otra mano tocó su boca para comprobar que esta siguiera ahí, esperaba que no estuviera cayéndose por lepra o gangrena. Había visto a algunas personas morir cayéndose pedazo a pedazo y sintió temor de que aquello le pasara. Mientras se tocaba los labios vio como el de adelante seguía enrollando el cabello y sin pensarlo le agarró la mano y con ambas suyas y la derecha agarró su dedo índice y lo dobló con fuerza hasta que sonó como si rompiera una rama seca. A ese ruido le siguió un grito desgarrador y la persona cayó de rodillas agarrándose la mano y temblando de dolor, luego intentó enrollarse el pelo siguiendo con su comportamiento compulsivo, pero le dolía demasiado para eso y siguió gritando.-Te dije que pararas.

Jack retrocedió un par de pasos cuando los paramédicos iban por él y chocó con alguien, se giró para mirar quien era y volvió a ver al ángel de la muerte rodeado por luz e irradiando calor. Abrió grande los ojos y se abrazó a él.

-Llévame ahora, llévame ahora, mátame, por favor, mátame ya.


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Jue Nov 05 2015, 21:34

La empatía nunca había sido su fuerte, al contrario, ya que la mayor parte de las ocasiones era incapaz de ponerse en el lugar de otro e incluso llegaba a disfrutar con el sufrimiento ajeno. Pero, con aquel desconocido, algo cambió en su interior. Quizá se puso en su lugar temiendo que algo muy semejante le terminara pasando a él, o es posible que la compasión que jamás había mostrado se volcase repentinamente sobre ese rubio, apiadándose de él. Podía notar el fuerte tiritar que le acusaba pese a intentar calmarle con su propio cuerpo, notando su rostro helado cuando acomodó la cabeza sobre su torso. El pelo aún húmedo mojó un poco la camisa que lucía y correspondió a su mirada confusa cuando elevó el mentón.

La fila para los medicamentos empezó a adquirir la forma de una serpiente extraña, sin demasiado orden pese a que los paramédicos ponían todo su empeño en que fuera lo más recta posible. En aquel mar de gritos, conversaciones incoherentes y quejidos, la voz algo débil y susurrante del chico se hacía más complicada de comprender, por lo que Magnus inclinó la cabeza sobre él para escucharle- ¿Un angel? -repitió en un murmullo casi inexistente, repitiendo aquellas palabras, ese apelativo que le hizo enarcar ambas cejas de sorpresa. Nunca le habían confundido con tal cosa y, aunque su ego pareció agradecer el detalle, la confusión volvió a acudir a su semblante cuando el precioso chico le preguntó si le liberaría.

El circense se vió incapaz de responder más allá de un titubeo, preguntándose a si mismo si el rubio estaba delirando debido a una muerte cercana, alucinaciones o medicamentos... Como única contestación permitió que se aferrara a su camisa y él, por su parte, llevó la mano hasta su cintura para estrechar aún más el tierno abrazo. - ¡NO! -exclamó en cuanto le separaron de él, intentando atrapar uno de sus brazos para impedirlo, pero pronto él también corrió la misma suerte y se vio empujado a base de empellones y mal trato hasta la última posición de la fila.

Se apartó un paso de aquel lugar, con intención de llegar a ver qué había al principio de la misma, antes de que el paramédico le volviera a empujar hacia el lugar con un golpe. El jefe de doctores parecía repartir unas pastillas que todos ingerían con docilidad para que no hubiera represalias. Algunos incluso se limitaban a abrir la boca y llevar hacia detrás la cabeza como si fueran patos amaestrados a los que engordar antes de ser sacrificados. Otros se mostraban incluso impacientes por recibir sus dosis mientras que los últimos, simplemente miraban al suelo temerosos.

Magnus miró a su alrededor nuevamente, volviendo a desordenarse el cabello. Él no necesitaba medicinas, no pensaba tragarse aquello sin saber qué era o para qué. Lo único que le quedaba era su cabeza y no quería perderla por el camino.

"Para". La voz del chico, aquel Jack Frost, resonó con mayor fuerza y en dirección a un demente que tenían delante antes de que le rompiera el dedo sin miramientos, haciendo que cayera al suelo entre gritos horribles. No había llegado a ver qué era lo que ocurría realmente pues había estado ocupado buscando una vía de escape, pero al contemplar como aquel necio intentaba enroscar su cabello en el dedo roto torció el gesto dando paso a una de incrompensión, ¿cómo podía ser tan estúpido?.

Jack chocó contra él y fue entonces cuando levantó la mirada para posarla en los paramédicos mientras dos de éstos se acercaban. Correspondió al abrazo, oprimiéndole contra su cuerpo.- No puedo llevarte. Yo... -sus ojos claros se fundieron con los ajenos, chocando contra el temor que acusaba al otro chico. Vio sus labios amoratados y temblorosos, a juego con su voz trémula, y la forma en la que se aferraba a él como si fuera su única posibilidad de libertad. - He venido para quedarme contigo. -mintió, intentando calmarle. Sintiendo la necesidad irrefrenable de protegerle de más maltratos, repentinamente cautivado por aquel chico que parecía una joya a la que habían desperdiciado.

Apartó a Jack con rapidez para instarle a ponerse detrás suya y se interpuso entre él y el paramédico que acudió a castigarle. Tal gesto pilló de improviso al adulto que ya tenía preparado un golpe que impactó en Magnus, haciéndole trastabillar y perder el equilibrio por un momento. Otro paramédico se acercó para ir a por el culpable, pero el circense respondió propinándole un fuerte empujón para separarle de allí. - ¡NO! -La manta que tenía sobre los hombros cayó a los pies de Jack mientras el rubio se adelantaba y les encaraba, como un rabioso perro de presa que protege a su cachorro. Uno de los paramédicos se mostró divertido por aquello y soltó una sonora carcajada- Creía que eras una muchacha -aseguró dedicándole a su compañero una mirada maliciosa y cómplice, acercándose para tirar de un mechón de su largo cabello, aprovechando el gesto para amagar un nuevo golpe que hizo que Magnus intentara esquivar lo inexistente.

Tras un "¡Basta!" el jefe de doctores fue a ver qué era lo que ocurría, contemplando con una mirada indiferente al paciente que seguía gritando en el suelo y agarrándose la mano. Hizo un gesto a uno de los paramédicos y volvió a su lugar, repartiendo las medicinas. Las miradas de los varones dejaban claro que, si no actuaban, era por la presencia de su superior, cosa nada halagüeña. Magnus se agachó para recuperar la manta, aún dolorido, y cubrió con ella el cuerpo de Jack, cediéndosela.
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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Dom Nov 08 2015, 01:31

Jack miró a los ojos de aquel que creía era un ángel y sintió que perdía la última esperanza cuando le dijo que no lo llevaría y su angustia se hizo mayor cuando le dijo que se quedaría. Ese no era un lugar para él, lo intuía, lo sabía en el fondo de su alma oscura que él no partencia ahí. Negó repetidas veces, no advirtió el peligro a su espalda, como un paramédico iba a golpearle con el puño en la espalda, sólo se desconcertó al ser movido rápido por el rubio y quedó a su espalda en el momento justo que vio que se doblaba por el impacto y se desestabilizaba, por unos segundos no entendió pero luego fue todo claro, lo estaban agrediendo y sintió la el calor de la ira llenar su cuerpo siempre frío. Por otro lado otro intentó ir por él y el joven volvió a defenderlo y Jack quedó mirándolo tatuando en su mente el sonido de su voz, su “¡no!” resonó en su cabeza infinitas veces aunque ya no lo oyera y se dejó envolver por esa voz, la voz del ángel de la muerte.

Cuando vio cómo se miraban los paramédicos con esa pervertida complicidad, supo que le harían lo mismo que a él, al ángel le esperaban encierros sin justificación sólo para violarlo por turnos una y otra vez, todo lo que dijera seria desmentido y así terminaría muriendo por dentro como le había ocurrido a él

-Este no es tu lugar, tu no debes estar aquí ¡vete!- aun esperaba que desplegara sus alas negras y se marchara, si no lo llevaría con él no quería verlo sufrir. Jack no reaccionaba al ver como lo golpeaban, no porque no quisiera defenderlo de hecho en su mente se imaginó una escena tras otra de como intervenía, había tomado la manta y ahorcaba con ella a uno de los paramédicos, luego de dejarlo sin vida se lanzaba a por otro agarrándolo del cabello y haciendo chocar su rostro contra el suelo una y otra vez hasta destrozarlo, luego con el cuerpo ensangrentado se acerca al ángel y lo abrazaba. Pero todo aquello pasaba sólo por su cabeza incapaz de moverse, como pasaba con otros. Su mente estaba destruida por lo fármacos, estos lo controlaban y lo dejaban incapaz de ser el mismo.

Dio un respingo al escuchar el "basta" y dejó de morderse las uñas, no se había dado cuenta que contemplaba todo mordiéndose las uñas y meciéndose de un pie a otro temblando de frio. El doctor no se fijó en él, a él ya no le importaba nadie de ese lugar. Tenía la mirada baja, sólo cuando sintió el calor de la manta volvió a levantarla y vio al joven. Se abrazó a él sintiendo su agradable calor corporal y sintió deseos de llorar aunque no pudo. ¿Por qué un ángel se condenaba a si mismo de esa manera? No encontraba explicación para aquella amarga tragedia. Se propuso que debía ayudarlo entonces, que no lo podía dejar condenarse.

-No tomes las pastillas…-le susurró. El mismo quería dejarlas pero en un momento hace meses atrás cuando descubrieron que no las tomaba lo forzaron a tomarse todas las pastillas escondidas en su colcha. Una sobredosis que casi lo mató dejó como secuela una adicción a ellas y había estado consiente hasta cierto punto de como perdía su mente. En esos momentos sólo en pequeños momentos de lucidez podía ver lo que estaba mal con ellas, pero después venia el ansia y se formaba como los otros siendo una oveja más esperando llegar al matadero. Llegó su turno finalmente y lo empujaron para sepáralo del otro y trastabilló hasta llegar al doctor.

-¿Cómo te sientes?- le preguntó este sin interés real y miró luego a los paramédicos- ¿Dónde está su uniforme? ¿Por qué le dieron una terapia que no ordené?- los otros se miraron intentando que fuese otro quien respondiera antes. Jack miraba la mano del doctor, como sostenía su pocillo sin pasárselo por ponerse a hablar. Sentía que se le secaba la boca, quería las pastillas de una vez por todas.

-¡Estoy bien!- le gritó para que volviera su atención a él. El doctor lo miró y le entregó el pocillo y luego levantó uno para Magnus. Jack miró sus pastillas sin tomarlas aun, los fragmentos que quedaban de su mente le decían “no, no, no” con tanta urgencia que empezó a sentirse indeciso, pues su cuerpo se retorcía por dentro fatigado, sintiendo que era lo único que calmaría su hambre. Miró como se acercaba el rubio y quiso pegarse a él nuevamente, él tenía buen olor, le gustaba, aun no lo comprendía del todo, pero él le había gustado. Pero no se movió de la silla, sólo lo hizo un poco, inquieto, pero luego sólo lo siguió con la mirada hasta que lo tuvo cerca.

-Lo siento… ¿te duele?...Quería defenderte… ellos te van a violar, les gustaste…Si haces algo dirán que debes ir a aislamiento y ahí te violaran- los apuntó aun con el cuerpo contraído. Se les veía murmurando entre ellos y mirándolos de reojo de vez en cuando. Se giró a mirarlo a los ojos y luego miró sus labios- yo también te violaré. No necesito llevarte a ningún lado, lo haré esta noche.- le lanzó un mordisco que iba dirigido a su boca pero no logró ser más que un roce y luego se rio, un sonido en su garganta que fue en aumento lo suficiente para llamar la atención del doctor.

-Jack, aléjate de él…

Cuando hubo terminado en la fila el doctor se acercó a Magnus y lo miró con algo más de compasión, pues al ser nuevo no estaba tan maltratado.

-Magnus…Mantente alejado de él, es peligroso…ha…Mejor ve con los de allá.-apuntó hacia unos sillones viejos donde habían locos abstraídos en sus mentes meciéndose, ahí estaba el loco al cual Jack le había roto el dedo, nadie lo atendía, sólo se agarraba la mano mientras con la otra se enrolaba torpemente el cabello. Un poco más allá se veían a los paramédicos esperando recuperar el poder, cuando el medico jefe no estaba ellos hacían lo que querían y estaban encaprichados con los jóvenes.


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Nov 13 2015, 20:10

Pasó el brazo izquierdo por los hombros del chico mientras el diestro acudía a su propio estómago dolorido por el golpe. El susurro ajeno le hizo mirarle de reojo y asintió ligeramente, susurrando - No iba a hacerlo-prometió de forma segura, pues el simple hecho de que el propio enfermo le hubiera pedido que no lo hiciera era un aliciente inmenso para seguir con su plan de no ingerir ni uno sólo de aquellos medicamentos. Temía lo que le pudiera ocurrir si lo hacía, y no tenía intención de convertirse en un espantajo de lo que había sido, perdiendo todo su ser como el resto de pacientes.
Volvieron a alejarles al uno del otro de un empujón, y Magnus no pudo sino dedicar una mirada de rencor al varón que lo había hecho antes de centrar su atención en Jack, viendo como contemplaba aquel vasito con medicamentos. Frunció el ceño ante su exigencia, contrariado, sin comprender porqué las pedía de esa manera si tan malas eran.
La mirada del chico pedía a gritos las pastillas, como si las necesitase para seguir viviendo.

Cuando llegó su turno cogió su pocillo y su mirada viajó de allí al rostro del doctor, que hizo un gesto para instarle que se las tomara, Como si fuera la oveja más dócil del redil, Magnus llevó el pocillo a sus labios y dejó que las  pastillas rodaran hasta quedar bajo su lengua. Fingió tragarlas con algo de dificultad y le devolvió el vasito antes de caminar hacia las sillas, teniendo que esquivar a un demente que hacía bruscos aspavientos en medio de la sala y farfullaba incoherencias.

Tomó asiento al lado de Jack y volvió a asentir, dispuesto a decir algo pese a que fue interrumpido y la frase que vino a continuación le hizo olvidar por completo el hilo de lo que estaba pensando. Frunció el ceño y se giró hacia él, sin saber si creer o no sus palabras - ¿Qué? ¿Violarme? Son médicos... No voy a permitir eso. Antes les mataré -observó también a los médicos, apartando con un gesto de asco la mirada a los pocos segundos. Mas, al volverla a posar en Jack, los ojos del chico estaban sobre sus labios y lo que dijo se alejó con mucho de cualquier cosa que hubiera esperado. Echó hacia detrás la cabeza en un gesto rápido, útil para esquivar aquel mordisco pero insuficiente para que entre ellos no hubiera surgido un pequeño roce tan confuso como una corriente eléctrica. - No, no podrás hacerlo.

Aprovechó el momento para girar la cabeza hacia la pared, llevándose la mano a la boca como si un amago de beso con otro hombre le hubiera resultado nauseabundo, escupiendo así las pastillas en la palma de la mano que después bajó hasta el asiento, alertado por la voz del doctor.

Con un hábil y rápido movimiento de la mano, que pasó desapercibido para todos pues fingió acomodarse apartándose un poco del rubio, escondió los medicamentos en un hueco de la tapicería de la vieja silla donde se encontraba mientras su mirada estaba centrada en el mandamás de aquellos lares.- Aquí todos son peligrosos, y él está débil. -comentó, mirando hacia donde el mayor le indicaba. Aquellos individuos no parecían ya ni ser conscientes de dónde se encontraban, no eran más que marionetas que dificilmnente podrían hablar o ayudarle a comprender como funcionaban las cosas en el interior de ese infierno de cemento. Terminó por negar, volviendo a tragar saliba. - No. -dijo con rotundidad, provocando un curioso enarcamiento de cejas en el hombre.- Da igual con quién esté, pronto saldré de éste estercolero... Doctor. -la profesión fue dicha con sorna y sarcasmo, pues pese a la compasión que el hombre parecía mostrarle a Magnus, éste no había olvidado que él había sido el culpable de que lo encerraran en aislamiento y, más aún, que le concediera el capricho a Cristohper de librarse de él.- Según dijo cuando entré... "Magnus también es muy peligroso", así que... éste lado de la sala es el que me pertenece. -una sonrisa absolutamente falsa y encantadora se columpió en sus labios antes de  que desapareciera igual de rápido. El Jefe de médicos suspiró y metió las manos en los bolsillos de su bata y fue a darles algunas directrices a los paramédicos y una de las monjas que estaban por allí, demasiado acostumbrado a que todos los pacientes nuevos que llegaran asegurasen que saldrían en breve. Consideró que no merecía la pena molestarse por aquello.

- ¿Te llamas Jack? -cuestionó hacia el rubio, una vez el hombre se hubo alejado. - ¿Porqué dices eso de los paramédicos? ¿Te lo han hecho a ti? ... -miró sus labios aún algo amoratados y la contusión que tenía en un hombro, parcialmente visible por la manta- ¿Ésto es culpa de ellos? -se relamió los labios mirando un momento de reojo, por si alguno de los dementes le atacaba por la espalda, desconfiando al máximo de ese lugar. - No me vas a violar, dices que querías defenderme; si lo haces me dañarás. - intentó convencerle, sin saber si aquel comentario del adolescente no había sido más que producto de su locura. Conteniendo con dificultad las ganas de decir un "y yo también te dañaré a ti si lo haces". Después pensó que eso no era del todo seguro pues el rubio aterido despertaba algo extraño en él. ¿Ternura? ¿Protección? No lo sabía.

El doctor firmó un impreso, comentando algo acerca de la pérdida de una enferma y un nuevo medicamento que habían recibido y que, posiblemente, comenzaran a utilizar en Byberry para ver si tenía el efecto oportuno. Nadie se interesaba por los dementes y su seguridad si la muerte de éstos servía para proteger a los ricos, aunque fuera gracias a probar un medicamiento o tratamiento cerciorandose así de que no corrían riesgos. Como conejillos de indias a los que sacrificar impunemente.

-Aún estás helado... -apuntó al ver como seguía temblando, suspirando, rozando su brazo- Y no tengo más mantas... ¿dónde está tu ropa? -curioseó, paseando la mirada por el resto del lugar, viendo multitud de cuerpos desnudos y, algunos, en los huesos- ¿Y la del resto?-Bajó la mirada hacia sus propias manos, pensando que tenía que salir de allí cuanto antes. Por segunda vez en su vida, sentía pánico. Y la primera, en su enfrentamiento con el payaso, era precisamente la que le había llevado hasta allí.
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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Lun Nov 16 2015, 04:03

Mientras el doctor hablaba aconsejándolo para que no estuviera cerca de él Jack miraba su boca y sus rasgos, era con seguridad la persona más bella que había visto alguna vez, sólo se consideraba a si mismo bello pues cuando veía su reflejo notaba sus rasgos y sus ojos, todo su cuerpo era mejor que el de los demás y por eso sabía que lo violaban. Lo mismo le pasaría a Magnus, como oyó que le llamaban…era un nombre con mucho poder. Era un ángel encarnado, si no iba a matarlo y si pensaba quedarse no podría haber sido ordinario.

Cuando Magnus dijo que saldría pronto Jack empezó a reír, era tan iluso como bello teniendo aun esperanzas. Nadie salía de ahí a menos que fuera para ser abono o para que algún estudiante de medicina se saciara abriéndolos. Le gustó escuchar que fuera peligroso y empezó a tratar de imaginar que habría hecho para estar ahí, pero su mente no dio con nada. Su imaginación no existía por culpa de los fármacos y no tenía creatividad ni capacidad de pensar, su mente era un lugar vacío. Siguió mirándolo embobado.

-Pertenece a este lado. Fuera…- reafirmó aunque en el lugar no existía ningún lado, no había un lugar para peligroso o menos peligrosos, todos estaban mezclados, lo que no debía ser así. Miró al joven cuando dijo Jack y negó aunque fue casi imperceptible.- No tengo nombre, ellos me dicen así, pero nadie me puso nombre…- miró a los paramédicos y luego a Magnus.- Eres hermoso, ser hermoso acá es una maldición. Claro que me lo han hecho, soy el único bello acá, hasta que llegaste tú.- se miró el hombro, lo que vio que el otro miraba, ahí podía verse el color amoratado y volvió a mirar a Magnus asintiendo.

-¿Pero no lo entiendes? Quiero dañarte- lo hubiese tocado en ese momento pero aun temblaba aferrado a la manta que le había dado- Un día te dicen que está sucia, se supone que la lavaran, pero luego no te la dan más, creo que se la dan a otro, no lo sé…pero no vuelves a estar con ropa… a mí me la quitaron porque sospechaban que escondía las pastillas.

¿Cómo es tu pene? ¿Es grande y gordo? Déjame verlo.
- se acercó y extendió una mano hasta sujetar su muslo y con la otra buscó jalarle el suelto pantalón, de haber estado de pie lo hubiese podido bajar hasta los muslos, pero sentado no logró más que descubrir parte de su cadera.

Una vez el doctor terminó su ronda ordenó que fueran llevados a las habitaciones y fueron conducidos a base de empujones innecesarios que cuando el doctor se fue se transformaron en golpes. Moviéndolos por los pasillos como si fueran ganado. Jack le tomó la mano a Magnus y avanzó con los demás esperando que no los separaran. Jack no tenía compañero en su cuarto y era probable que no le pusieran a nadie nunca pues algunos ya no estaban en el manicomio, Jack mismo se había encargado de ellos. Los paramédicos seguían murmurando entre ellos y cuando llegó Jack a su habitación le dieron un empujón a Magnus también para dejarlos juntos. Jack lo miró a los ojos y lentamente se empezó a alargar una sonrisa peligrosa en su rostro.

-Parece que después de todo si te violaré.- las puertas se cerraron y Jack se acercó a Magnus dejando caer la manta y con la mano lo agarró de la mandíbula y lamió su mejilla. La otra mano bajó hasta su entrepierna por dentro de la tela tocando con su mano fría la piel caliente de su miembro.-¡Oh… es increíble!- susurró contra sus labios antes de succionar su labio inferior y soltarlo. Lo miró un momento fugaz y se dejó caer de rodillas bajándole el pantalón y acercó su boca tan rápido que cualquiera hubiese creído que lo mordería. Pero no fue así, abrió su boca para coger con ella su pene y succionó con gusto.

Unos pasos se escucharon por el pasillo y las voces de unos hombres. Jack no les prestaba atención dedicado completamente a disfrutar lo que hacía, que primera vez era por voluntad propia y con gusto, incluso disfrutó su sabor y como se iba hinchando en su boca. Una mano la mantenía en la cadera de otro agarrándolo para que no se le escapara y la otra acariciaba sus testículos y la superficie de su ano, no le importaba ser invasivo e incomodar al otro, pues como le había prometido, lo violaría.

“¿Porque los pusiste juntos?”
“será más fácil así”
“ese demente a matado a todos los que han puesto con él”
“algo me dice que no será así con este, este también es un asesino, mató a sangre fría a un payaso…el crio es de un circo, imagina la clase de dementes que hay en un circo y a este lo encerraron… Tiene que ser muy peligroso…”
“le salió competencia a Jack Frost”
“tú toma a uno yo al otro…”
“déjame al nuevo…”


Se oyó el sonido de la cerradura dela puerta y como la abrían lentamente. Las luces ya habían sido apagadas y la única fuente de luz era la de la luna que se colaba por la pequeña ventana por la que sólo podían sacar un brazo.


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Sáb Nov 21 2015, 01:43

"No tengo nombre", esa afirmación fue recibida con un fruncir de ceño y una ligera confusión. ¿Quién no tenía nombre? Era imposible, incluso los vagabundos y huérfanos tenían un nombre. Él había pertenecido a ambos campos y lo sabía muy bien, aunque fuera una de las prostitutas y ladronas que conoció desde niño el que le otorgase el suyo, sin más ceremonia que una sonrisa y una caricia en su pequeña carita infantil. Y desde entonces aquel "Magnus" se había convertido en su propio nombre y lo llevaba con orgullo y poderío, pues no en vano había sido uin nombre elegido con tal fin. Un nombre que resonase con fiereza y se posicionase encima del resto.
El castaño debía tener aproximadamente su misma edad, y era lo suficientemente mayor como para ya tener uno suyo aunque lo hubiera escogido el mismo casi al azar, sin miramientos ni originalidad. Si hasta su llegada a aquel infierno de ladrillo carecía de nombre, ¿como le llamaban?. La curiosidad y las ganas de saber se abalanzaban contra sus cuerdas vocales intentando obligar a las mismas a dar forma a una marabunta de preguntas al respecto. Pero de nada habría servido. Aunque, sólo una lógica llamaba a su puerta: ese paciente llevaba más tiempo del que cualquiera podría aguantar ahí dentro. Habían destrozado su mente.
Jack... ¿cómo poder llamar a alguien si sabes que no considera ese nombre de su pertenencia o incluso lo repudia?.

Giró el rostro y paseó la mirada por el resto de pacientes una vez más, intentando dar credibilidad a las palabras ajenas. Ciertamente ninguno de los hombres o las mujeres que podía ver tenían algo que pudiera ser llamado atractivo. Eran simples, cortados por el mismo patrón tedioso sin nada que les hiciera sobresalir del resto. Salvo Jack.- ¿Y el necio del director no hace nada? -cuestionó aunque ya intuía la respuesta, una nada agradable- ¿Insinuas que aquí dentro no somos más que unas malditas... marionetas? -buscó entre todos los símiles que había en su mente hasta dar con uno que fuer aapropiado para aquello, uno que le hizo apretar las mandíbulas airado.

-No. -confesó sin problemas, negando y manteniendo aún el ceño fruncido.- No lo entiendo. ¿Porqué habrías de querer dañarme?. Si lo haces no me quedaré quieto y te responderé también con golpes. Podría destrozarte. -le veía débil, aterido y confuso, por lo que la confianza en si mismo volvía a aflorar en él.

Se quedó pensativo ante lo de la ropa, confirmando muy a su pesar que la mayoría de los pacientes estaban desnudos y desnutridos, teniendo como compañeros la suciedad y el frío. No era la verguenza o la timidez los que le acosaban con aquellos pensamientos, sino la idea de verse hundido al máximo y a merced de otros de esa manera. Por eso, metido en esa pequeña nube de pensamientos, el nuevo comentario y exigencia de Jack le pilló de improviso y para cuando reaccionó la mano de éste ya había tirado de la cinturilla de su desgastado pantalón- ¡¿Qué?! ¡Aparta! -Quitó la mano de su cadera con un golpe, chasqueando la lengua. - La condenada manta ya te calienta, no me necesitas a mi.

Pronto se vio inmerso en un mar de cuerpos de desconocidos, llantos, quejidos y risotadas sin sentido, esquivándoles como podía pese a los empujones de los empleados, a los que no dudó en dedicar alguna que otra mirada furibunda y de asco, como retándoles a volver a hacerlo. La fría mano de Jack atrapó la suya y Magnus casi estuvo a punto de golpearle, deteniendo el gesto de su mano libre en el último segundo al ver que era sólo un detalle suave. Caminó con él, extrañado ante ese gesto después de su comportamiento anterior, sin saber cómo reaccionar- ¿Qué haces? -Pero el castaño no parecía escuchar su pregunta o, si lo hacía, decidió ignorarla.

El rubio tropezó con ese último empellón y, al girarse, vio cómo la puerta se cerraba en sus narices. Dio un par de pasos hacia allí con intenciones de abrirla, cosa imposible, pero la frase de Jack le detuvo en su empeño y se giró hacia él. Miró con rapidez la estancia, intentando encontrar una salida, o a otra persona. Algo que le pudiera ser de utilidad, pero estaba encerrado con Jack en una pequeña habitación con dos camas y una puerta de generoso grosor que significaba su condena. - ¿¡Qué!? No. -Caminó hacia detrás hasta que la pared le hizo de tope, quedando a merced del chico que acababa de dejar caer la manta mostrando su delgado cuerpo desnudo, libre ya de temblores como si el frío se hubiera disipado de golpe de su piel. Llevó la mano diestra a la muñeca de Jack, tirando de ella para que le soltara el rostro, torciendo el gesto ante el lametón - Jack, estate quieto. No lo...-la frase se cortó de golpe cuando el adolescente acaparó una bocanada de aire, de forma involuntaria, al sentir la fría mano colarse bajo sus pantalones y atrapar su miembro. Momento que Jack aprovechó para tirar de su labio inferior, instándole a relamerse después sin saber muy bién cuáles eran del todo sus intenciones, desconfiado.

Intentó apartarse de él cuando bajó de aquella manera tan brusca, agarrándole del cabello para hacer que alejara la cabeza, creyendo que una dentellada sería su única respuesta. Pese a lo que parecía a primera vista, Jack tenía mucha más fuerza de la que parecía, como si ésta pasara por alto el frío y los maltratos, superponiéndose con orgullo, por lo que no pudo más que apartarle un poco la cabeza antes de que él consiguiera introducirse su miembro.

La calidez de su boca le hizo suspirar y apoyar su mano libre en la pared gris, contradiciendo con gestos lo que su mente le pedía: alejarse.
Volvió a intentarlo dos veces más, aunque casi sin fuerza o empeño, conteniendo el primer gemido que amenazó con salir de su garganta y acallándolo al mordese el labio inferior. Las caricias del muchacho eran demasiado perfectas, como si conociese el ritmo idóneo que marcar con él.
Las hormonas ganaron el pulso instándole a dejarse llevar por ese extraño placer, sustituyendo el firme agarre en su cabello castaño por uno un poco más ligero pero, aún así, sin soltarle.

Abrió los ojos al escuchar algo de fondo, unas palabras que no llegó a entender pues Jack volvió a reclamar su atención al rozar su entrada, haciendo que se mostrara reticente a ello. - No -exigió, pese a que la negativa fue dicha en un suave jadeo. Deimos había estado con un hombre en una ocasión, un cliente demasiado tentador con el que sucumbió para hacer algo que todos consideraban horrible y amoral, pues ya sólo besarse con otro varón era causa de asco e insultos. Por lo que no esperaba una reacción semejante, como esa manera que tuvo Jack de ceder a sus impulsos y tomar sin miramientos lo que deseaba: él.

Bajó la mirada, contemplando un momento al chico antes de llevar la cabeza hacia detrás y relamerse los labios, agitado, apartando la mano de la pared para rozar los dedos que oprimían su cadera y acariciarlos de pasada.
Su mirada se clavó de golpe en la puerta al escuchar un ruido metálico, y al ver cómo ésta se abría y daba paso a uno de los enfermeros, tiró con fuerza de un mechón de cabello de Jack para obligarle a apartarse, quitándole de igual manera la mano, sin cuidado alguno. Queriendo llamar su atención sin necesidad de palabras, sino con gestos airados que se tornaron nerviosos.

Se subió el pantalón con rapidez e intentó relajar su respiración, aunque fue inútil al ver entrar a un segundo hombre que cerró tras de si la habitación, cortándoles la salida. - ¿Has visto eso? -dijo uno de ellos, riendo entre dientes socarrón- Jack Frost ha pasado de matar a sus compañeros de habitación a querer tirarse a éste. -El otro cruzó los brazos y les contempló con aire de superioridad y una sonrisa lobuna- Y el rubito parecía encantado. Tenía razón.

Dieron un paso al frente, provocando que Magnus mirara de nuevo a su alrededor en busca de algo con lo que defenderse. Las miradas que les estaban dedicando eran demasiado explícitas, y era evidente lo que pretendían hacer. Jack había tenido razón en sus palabras, unas que al principio no habían sido consideradas más que producto de su locura. Corrió hacia el corto cabecero de una de las camas que tenía más cerca, tirando de uno de los barrotes con la esperanza de que se soltara y le sirviera de arma, pero el hierro era firme y no se desprendería. Eran dos hombres demasiado corpulentos, en el cuerpo a cuerpo no podría hacer nada. Necesitaba una ayuda que allí dentro brillaba por su ausencia. - Si me tocais os juro que os mataré. No sé cuando pero lo haré, os arrancaré las entrañas. -les señaló con el dedo índice, con un tono amenazador. Recibió una carcajada como contestación y uno de los hombres se adelantó, juguetón, dando un paso fuerte que provocó un nuevo intento de huída. El otro contemplaba la escena divertido, como si no quisiera perderse ningún detalle al respecto y teniendo un par de ideas en mente. Su atención recayó en Jack y apartó la manta de un puntapié. Sonriendo de medio lado y caminando hacia él. - ¡Dejadnos en paz! ¡Lárgaos! -exclamó antes de fijar su mirada en el que iba de camino a Jack- ¡No le toques!-Miró a Jack, intranquilo, y apretó un puño, dispuesto a atacar.

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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Sáb Nov 21 2015, 23:42

Negó.

-Creo que finge que no sabe porque muchas veces me ha examinado cuando mi cuerpo colapsa de tanto abuso y podría ver de qué se trata, pero sólo pone un gesto…no sabría describirlo, no soy bueno descifrando sentimientos ajenos, pero creo que esto lo sobrepasa…Tiene miedo, lo sé, sé cuándo la gente teme, sé a qué le temen…Ellos me lo susurran al oído.- miró de reojo donde siempre veía las siluetas oscuras, los espectros que jamás lo abandonaban pero no ahondó en ese tema, nunca lo hacía. Escuchó lo que decía, como buscaba una palabra que a su juicio tampoco era la correcta, negó y rio con desgana-Las marionetas son algo, su titiritero las cuida y ama…acá no somos nada. Esto es lo más similar a que te hayan arrojado a la basura, de aquí no saldrás jamás.

Una vez estaban en la habitación Jack se dedicó a tragar con gula el pene de su nuevo compañero, nunca antes lo había hecho con gusto, pero estaba realmente disfrutándolo, quería llegar a sentir su semen llenando su boca, saborearlo pero fue apartado de un fuerte jalón de su cabello y de inmediato oyó las voces de los otros, como se burlaban. Jack se secó la boca con el dorso de la mano y apoyó un pie en el suelo para darse el impulso y levantarse. Apoyó una mano contra la pared y luego apoyó la espalda, no tuvo más que sus manos para ocultar la erección que tenía y se mantuvo mirando a los enfermeros, sabía a lo que iban pero no quería que tomaran a Magnus, lo quería para él.

Vio como Magnus intentaba escapar y hacerse de un arma para defenderse, pero no había nada. Por un lado pensó en que era inútil, hace tiempo él era así, peleaba contra ellos, no se dejaba y todo se volvía aun peor, pero en ese momento sintió que debía volver a pelear, por él, para que no se lo arrebataran.

-¡Es mío!- gritó al que pretendía tomar a Magnus y luego miró al que se le acercaba. Corrió hasta quedar al lado de Magnus y movió la cama para que les hiciera de escudo, pero uno de los enfermeros la movió con facilidad casi arrojándola y se acercó a ellos. Le dio un golpe en las cotillas a Jack cuando se dio cuenta que este lo atacaría y le cortó el aliento y aunque el dolor había hecho que se doblara no por eso se rindió. Se abalanzó hacia su pierna y la mordió con todas sus fuerzas. El enfermero gritó de dolor y lo pateó con la otra pierna tan fuerte que lo hizo chocar contra la pared sacándole un gemido de dolor. Luego fue por él jalándolo del cabello mientras el otro iba a por Magnus. Este otro tampoco dudó en golpearlo buscando la forma de reducirlos rápido y así satisfacerse de una vez.

-No…¡No!- gritó Jack, pero no por él, le importaba Magnus en ese momento. Recibió otro golpe y fue tumbado en la cama. Otro golpe siguió esta vez en la cabeza, este último golpe hizo que todo empezara a dar vueltas y no veía con claridad donde estaba Magnus, distinguía su cabello como una mancha dorada que oscilaba por todos lados y una enorme mancha blanca parecía envolverlo. Sintió como lo desgarraban en su interior y gritó arqueándose un poco y luego fue jalado del cabello y sujetado por las muñecas. El dolor se hacía cada vez más insoportable, golpeaba una y otra vez en su interior con fuerza. Gemidos de dolor se escapaban de su boca y algunos otros que parecían una mezcla con el placer. Jack sentía fuego en sus entrañas y la sangre empezaba a hacer que fuese más suave y placentero. Pero no duró por mucho tiempo, cuando empezaba a sentir que el dolor daba paso al placer experimentado por el mismo dolor el enfermero ya se había venido en su interior dejándole una sensación de decepción, de frustración, aun no dejaba de estar aturdido siquiera cuando ya había acabado.

-¡Déjalo!, hazlo conmigo- pidió jadeando al otro que aun peleaba por tomar a Magnus. Escuchó las risas de los otros y el enfermero que estaba ya satisfecho le recordó que no tenían mucho tiempo.

“follate a Jack Frost y ya, no tiene el culo tan frio hoy, le sirvió la compañía”

Jack se quedó tumbado en la cama jadeando mientras vio que el otro se acercaba mientras su compañero retenía a Magnus para que no saliera en defensa de Jack.
“También lo disfrutarás en su momento” rio mientras lo mantenía firmemente agarrado y de fondo se oían los gemidos de ambos.

Cuando ambos estuvieron satisfechos los golpearon un poco más para asegurarse que no pudieran correr a la puerta cuando la abrieran y después de dejar a los jóvenes incapacitados para correr salieron de la habitación. Uno apuntó a Magnus y le dijo que mañana era su turno.
Jack temblaba de dolor en la cama con la entrepierna manchada de sangre y el semen de ambos, levantó una mano para secarse con el dorso de la muñeca los ojos, habían saltado lagrimas mientras lo violaban pero prefería que fuera a él que ya había pasado por eso a que fuera a Magnus que aún era bello.

-Suicídate…- le dijo con un hilo de voz pero fue perfectamente audible. Había una extraña calma en la habitación sólo era interrumpida por sus respiraciones y la voz baja- yo… yo me arrepiento de no haberme suicidado el primer día. No puedes luchar y jamás te acostumbrarás. Ahora que estás aquí todo es peor para mi…ojalá no hubieses venido jamás.- jadeó contra la almohada y otras lagrimas cayeron que se perdieron en la tela sucia. Esas eran de tristeza, no quería que destruyeran a Magnus, pero pasaría y él lo vería pasar sin poder hacer nada.- pídemelo y te mataré, como otros lo han hecho...Acá me tratan de asesino...pero no saben que ellos querían morir, sólo los liberé de este infierno. Pídeme que te mate y lo haré.


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Lun Dic 07 2015, 19:28

Magnus guardó silencio, sin saber cómo corresponder a aquella afirmación. "Ellos me lo susurran al oído". Eran fácil suponer que evidentemente no se refería a los celadores o pacientes, sino a algo que tan sólo él escuchaba. ¿Era esa la razón de que le hubieran encerrado en aquel lugar? ¿Oía voces en su cabeza que nadie podía convencerle de que fueran falsas? Y, lo peor... ¿lo eran acaso?. Miró hacia donde se digirieron los ojos de Jack, contemplando ese vacío completo sólo ocupado por aire, optando por no decir que no veía lo que él. - Si que lo haré. Saldré de aquí, cuanto antes. -afirmó con una aplastante seguridad en si mismo, desoyendo cualquier otra opción. Pasar su vida ahí dentro no formaba parte ni de su plan, ni de sus opciones.

La rabia se apoderó de él en la habitación, cuando los enfermeros entraron y se dedicaron a contemplarles como si fueran dos gatos cerrados y sin escapatoria. El rubio deseó tener la suficiente fuerza como para destrozar ese cabecero, consiguiendo una barra con la que golpear el craneo de sus atacantes, pero era inútil. El grito de Jack le hizo mirarle de reojo, sin tener el tiempo suficiente como para llegar a sorprenderse por su muestra de posesividad. Los degenerados que iban hacia ellos estaban en la cima de sus prioridades en esos instantes.

La cama que les había protegido fue apartada con un ademán tan ligero y rápido que, por un momento, pareció estar fabricada de papel, Mientras Jack utilizaba sus dientes para defenderse, el rubio propinó un puñetazo en la mandíbula de su atacante, que le devolvió un doloroso golpe partiendole el labio inferior. Intentó ir hacia su compañero para ayudarle, pero su carrera fue interrumpida por un rodillazo en el estómago que le obligó a arrodillarse en el suelo antes de ser levantado con un tirón en el cabello. Se revolvió con fiereza, clavando las uñas en el cuello del mayor, consiguiendo zafarse de él. Fue a la puerta, pero antes de llegar a alcanzarla el brazo del varón le atrapó por la cintura y le lanzó sin miramientos a la cama, que crugió bajo su peso cuando se subió a la misma, sentandose a horcajadas sobre él.

El grito de Jack le hizo girar la cabeza y contempló horrizado la violación que estaba teniendo lugar. - ¡No! -repitió una y otra vez, sin dejar de luchar contra el hombre que consiguió abrirle la camisa de un tirón y que, en ese momento, intentaba quitarle el pantalón. Magnus levantó la rodilla para golpearle la entrepierna, teniendo como respuesta una nueva lluvia de golpes que le dejaron algo desorientado. - ¡No! ¡Para! -exclamó incorporandose al ser liberado del agarre cuando el enfermero fue en dirección al muchacho, dispuesto a abusar de él también. El otro hombre le retuvo agarrandole los brazos, instándole a no moverse del lugar, obligándole a contemplar aquello debido a la posición. Fue incapaz de responder a su amenaza, o de contener el temblor de su labio inferior de cuya herida manaba un fino hilo de sangre que desembocaba en su cuello.  

Tras un par de intentos de luchar, dejó de moverse, dejandose llevar por el shock y la impresión de forma irremediable, escuchando los gemidos de dolor y placer que vomitaban sus gargantas.

Terminó tumbado en el suelo, encogido por las patadas que se habían estrellado en su espalda y vientre, oyendo los pesados pasos alejarse y la puerta cerrarse con un golpe. Sus respiraciones fueron lo único que rompió el silencio mientras Magnus se movía para quedar sentado en el suelo con la espalda apoyada en la cama, colocando las rodillas contra el pecho para poder abrazarse las piernas antes de que el consejo de Jack le empujara a salir de su burbuja irreal. La confesión del chico asegurando que había matado a otros compañeros, hizo una nueva brecha en su mente, cambiando de golpe su forma de verle y la forma de ver aquel sanatorio. Todo se volvía más y más negro y el horror quería adueñarse de sus sentidos. - Suicidarme... -dijo con voz ronca, notando como una lágrima resvalaba hasta la comisura de sus labios. Se los relamió y volvió a negar, bajo. - Sería cobarde...-se atragantó con un sollozo, intentando serenar su voz al menos un poco. - No quiero morir...

Se levantó al fin del suelo y caminó hasta el lecho de Jack, poniendo la mano izquierda sobre su hombro tembloroso. Al ver las manchas de semen y sangre regresó a por su almohada y le quitó la funda, usándola para limpiar con suma delicadeza la entrepierna y el abdomen del muchacho, intentando quitar de esa manera lo ocurrido, sin poder dejar de ver en pequeños flashes su rostro contraído por el dolor, un dolor que no le tendría que haber pertenecido por completo y que,pese a tener inscrito su propio nombre, Jack usó para flagelarse y que así no dañaran a Magnus.  

Dejó caer al suelo la funda sucia y tomó la fina colcha de su cama, usandola para tapar al castaño. Se tumbó junto a él, acomodando el torso contra su espalda y abrazándole por la cintura. Arrullándole en silencio. - No soy como los demás... -dijo en referencia a los anteriores ingresados, aquellos que ya yacían bajo tierra- No te dejaré sólo. Ambos viviremos para siempre. -Cerró los ojos y rozó con sus labios la nuca ajena, acomodándose, cuidándole y manchandole un poco con sangre al haber olvidado la herida.- ...Gracias... -musitó casi sin pronunciar las letras, dejando que las lágrimas humedecieran su piel. Su narcisismo y orgullo le habían impedido siempre decir una palabra tan sencilla como aquella, pero tenía la sensación de que podría decírsela hasta que se le desgastaran los labios.


Última edición por Deimos el Dom Ene 10 2016, 17:53, editado 1 vez
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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Vie Dic 11 2015, 01:12

La oscura y húmeda habitación había quedado en silencio, una extraña calma que sólo era acompañada por sus respiraciones y los gritos apagados de una mujer. Jack estaba acostumbrado a oír los gritos en la noche, eran como un arrullo, aunque de seguro para su nuevo compañero no era así. Los gritos eran de una mujer que todas las noches lloraba por su alma y pedía al demonio que se la devolviera. Esa noche no era la excepción, lloraba pidiendo su alma hasta que por fin la extraña calma silenciosa se rompió cuando hablaron entre ellos. Tras hablar primero Jack escuchó lo que Magnus dijo ante su propuesta y le negó con calma aun sin cambiar de postura, todo su cuerpo le dolía y no creía poder moverse sin causarse más dolor.

-No serias un cobarde. Nadie te culparía por no querer pasar por este infierno.- el sollozo del otro le hizo sentir dolor a él también lo cual le parecía extraño e inexplicable. Se había sacrificado para que no lo violaran y había sentido su dolor como propio, algo que no hubiese hecho por otro. La forma en la que dijo que no quería morir fue tan salida de lo más profundo del alma que lo sintió en su pecho y en el se revivió ese deseo que había quedado tan menguado por los meses en aquel horrible lugar. Él había perdido su deseo de vivir, pero en ese momento sintió que lo recuperaba teniendo un motivo para hacerlo.

Se mantuvo en silencio mirando como se ponía de pie y se acercaba. La figura de otro le gustaba mucho, aunque no pudiera apreciarse tanto con el uniforme tan feo, deseó verlo sin él, era probable que algún día también lo despojaran de él y entonces podría ver su bello cuerpo todo el tiempo sin aquellos harapos cubriéndolo. Aun temblaba cuando sintió la mano del otro en su hombro, se sintió tan cálida que cerró los ojos de gusto. Pero no por mucho pues después el otro se levantó y Jack lo siguió con la mirada. Trató de moverse pero no pudo, soltó un quejido bajo cuando sintió el dolor recorrer su columna y le hizo temblar por completo, otras lagrimas salieron de sus ojos apretados y movió la mano para secarlas con el dorso nuevamente. No era la primera vez que estaba así, esas ocasiones eran más seguidas las veces de las que realmente el mismo recordaba, pues luego se encargaban de borrar su mente con electrochoque y los fármacos. Su mente estaba tan confundida que no distinguía una cosa de otra, probablemente después pensara que todo fue un sueño, que aquel ángel al que miraba mientras lo limpiaba con dedicación, nunca apareció. Lo miró aun no creyendo del todo que se trataba de alguien real, no podía serlo, no con esa belleza, ni esa majestuosidad tatuada en su aura.

Cerró los ojos cuando oyó sus palabras y se sintió envuelto por su cuerpo y el calor que emanaba de su piel. Sintió su aroma y pegó la nariz a su mano respirando y memorizando su aroma. Supo de inmediato que no quería pasar un día sin sentir su olor.

-No, no eres como nadie que hubiese existido antes...- sintió los labios en su nuca y sonrió levemente. "para siempre" repitió en su mente y sintió como su pecho se llenaba de algo nuevo y extraño, algo que ocupaba todo su interior y era pesado, lo sofocaba a la vez  que le hacia temblar de emoción, sentía a la vez pena y alegría. Todas la emociones dormidas en su interior despertaban en un torbellino que le hacían desear gritar o hacer algo para liberarse de aquello tan abrumante. Un nudo en la garganta le hizo soltar un sollozo que fue bastante doloroso y sintió como su rostro volvía a humedecerse con lagrimas, pero estas eran diferentes a las anteriores pues sonreía. Se giró para abrazarse a él y besó sus labios suavemente. Se separó para mirarlo y pasó la lengua por su labio inferior y distinguió el conocido sabor de la sangre. Miró su labio partido y volvió a besarlo succionando levemente para saborearlo.

-Puedo vivir para siempre si es contigo...-susurró. No era una declaración de amor común, era una necesidad, tampoco pensaba que vivirían para siempre, pero morir juntos estaba bien.- morir contigo...

Cerró los ojos cayendo en un profundo sueño victima del cansancio. Al día siguiente despertó sobresaltado con la alarma general, pero al poco rato sintió, que a pesar del dolor que aun persistía, había dormido bien, como nunca antes. No quería levantarse , tan sólo se aferró más fuerte al cuerpo del otro que empezaba a despertar también. Jack escondió el rostro en la curvatura de su cuello y aspiró su aroma. Luego se separó de él para mirarlo. Aún estaba ahí.

Esa mañana Jack tenia más color, una tonalidad de rosado, no de violeta y azul. Sus labios tenían un suave color rosa y sus ojeras no eran tan moradas como el día anterior. Su cuerpo se había entibiado al dormir con Magnus y pese a que aun estaba dañado se le veía mejor, como si irradiara algo pese a que aun tenia esa oscuridad, como si se pudiera decir que la oscuridad brillaba, algo así se veía.

-No te soñé... ¿O aun no despierto? Seas el ángel de la muerte o no, me salvaste la vida, no sé si eso es bueno apara ti, pero ya no deseo morir... Quiero vivir para siempre- volvió a pegarse a su cuello recordando las palabras de la noche anterior.

La puerta se abrió. Jack conocía las reglas y para ese momento debían salir y esperar afuera que los revisara el doctor jefe, pero no se movió de la cama, no lo deseaba, no podía, no quería, ni tenia fuerzas para hacerlo. El doctor entró al no verlos afuera como correspondía y frunció el ceño al verlos en la misma cama.

-La sodomía será otro de los síntomas que deberemos agregar a su historial joven Magnus. Le advertí que no se mezclara con este interno y al no haberme hecho caso las consecuencia de sus actos caerán sobre usted también...Sobre ti.- decidió dejar de respetarlo, era un pervertido al igual que Jack, en su interior se había decepcionado de Magnus, pues aun esperaba encontrar una cura para la mente de él creyendo que estaba menos perdido que los otros, pero aquella mañana al verlo con él sintió que tampoco valía la pena.-Pondré a los dos en tratamiento de aversión contra la sodomía.

Jack miró a uno de los enfermeros que acompañaba al doctor, era uno de los que les habían hecho una "visita" la noche anterior y este sintiéndose incomodo con su mirada delatora se pronunció ante el doctor.

-Doctor, como verá ambos están golpeados, tuve que, con mi compañero, separlos anoche. Los encontramos...- se fingió algo perturabado.
-Habla.
-¡Si doctor!...Magnus estaba... ¡montándose a Jack!.

Jack enarcó las cejas sorprendido por lo que acababa de escuchar, él había pensado que le diría que lo habían encontrado chupándosela a Magnus, pero no aquello, culpando a Magnus de lo que él y el otro compañero habían hecho.

-¡Es mentira!- no tardó en decir y se incorporó hasta sentarse en la cama y miró al mentiroso.- Él lo hizo, él y su compañero me violaron.- Jack miró al Doctor pero no lo vio sorprendido, ni siquiera miró al enfermero, por la mirada del doctor era evidente que no le habían creído, la versión del enfermero tenia más peso en su mente considerando que los había encontrado acostados en la misma cama esa mañana.- Intentaron violar a Magnus también, los golpes no fue para separarnos, ¡fue para violarnos!- insistió pese a que podía notar que el doctor no quería escuchar su versión de los hechos. No podía permitir que culpara a Magnus por algo que no había hecho, sabia que harían de su vida un infierno si lo consideraban un sodomita.- ¡Son tan sodomitas como yo! deberían estar recibiendo tratamiento también.

El enfermero desfiguró su rostro de ira y enrojeció, el impulso lo llevó a avanzar hasta Jack y golperalo con el puño en las costillas haciendo que el menor se doblara con un quejido de dolor, aunque luego se pudo oír una risa desquiciada mientras mantenía la cabeza gacha.

-Golpeame todo lo que quieras... Intenta negarlo ante Dios, él puede verte... él te vio anoche y se masturbó en su trono celestial.


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Dom Ene 10 2016, 19:00

Desde muy pequeño había luchado por seguir adelante pese a las inclemencias del tiempo y la gente, pese a los duros golpes que de forma continuada le propinaba la vida. Pese a todo, Magnus se consideraba a si mismo un luchador y amaba la vida en su máximo exponente, no quería que nadie se la arrebatara. Estaba seguro de que sólo él mismo tendría ese regalo honorífico.

Intentó no dañarle, limpiarle con cuidado y calmar su semblante y espíritu, incapaz de hacer nada más por él. Habría ido tras los enfermeros, destrozándo sus rostros y abriendo en dos sus gargantas, haciéndoles sufrir lo indecible como pago por sus actos... pero una gruesa puerta le impedía llevar a cabo su deseo. Estaban encerrados, y esa situación no tendría fecha de caducidad. Condenados para siempre.

Le dejó hacer, sintiendo como manejaba su mano para poder olerla y recibiendo ese comentario realmente halagador. - Por supuesto que no. -Contestó con pedantería, esbozando una pequeña sonrisa de medio lado que se apagó más rápido de lo que habría querido al no poder mantener demasiado tiempo su auténtico espíritu orgulloso. No en esa situación, aún sintiendose culpable por el dolor ajeno. Era él quien debería haber sido violado, no Jack. No comprendía porqué se había ofrecido en bandeja de plata de aquella forma si aún no se conocían, después de dejar caer la amenaza que llegó a intimidarle en la sala común. Apretó el abrazo al notar que volvía a llorar, suponiendo equivocadamente que seguía con la mente volcada en aquellos dos monstruos. Se separó ligeramente ante el movimiento del castaño, permitiendo de esa manera que se girara y que ambos se encarasen correspondiendo a un abrazo más íntimo y cercano que el anterior.

Sus labios fueron apresados en un suave beso sorpresivo que no rechazó en absoluto, devolviéndole una mirada ligeramente confusa que se acrecentó cuando la cálida lengua del otro adolescente se paseó por el labio inferior que hacía las veces de bella puerta de su boca. Los ojos azules descendieron para contemplar aquel gesto antes de volver a perderse en los orbes que tenía delante, cerrándolos ante el nuevo beso. Un ligero sonido de garganta hizo las veces de quejido cuando Jack succionó su labio abriendo así un poco la herida, pero la sensación hizo que terminara por convertir el siguiente sonido en un quedo suspiro.- Somos eternos, Jack -susurró aún sin levantar los párpados. Morir... Morir era una posibilidad tan alta en ese lugar que no había manera de refutarla. Magnus casi podía imaginarse las manos de otro demente estrangulandole como primera forma de perecer, después apareció la idea de una sobredosis de fármacos, o la inanición y el frío haciendo mella en cada célula de su cuerpo, rodeado de mierda y gritos ahogados... No. No podía permitir aquello, merecía algo más de su estilo, de su categoría. Y Jack también.

Se relamió los labios con lentitud, frunciendo el ceño después de un par de minutos en los que la respiración algo agitada del castaño parecía haberse relajado, sin duda presa del sueño. - Sólo dejaría que tú me matases... -murmuró muy bajito- ... pero podríamos hacerlo juntos, si. Nadie más tiene el derecho... -se acomodó sin moverse demasiado, inmerso en un cúmulo de ideas desordenadas que no hacían sino confundirle aún más. Pero el temor anterior había dado pasó a una extraña indiferencia por su bienestar; convirtiendo a aquel muchacho que acababa de conocer en el centro de su mundo. Colocándolo como la piececita clave de su vida aunque no hacía ni 24 horas que había interrumpido en ésta.
No se molestó en poner etiquetas a aquella sensación de perdición mental, ni a la razón de porqué las puntas de sus dedos parecían cosquillear dulcemente cuando las paseaba por la espalda pálida de Jack. Sólo era un adolescente que parecía haber encontrado a su mitad, a alguien con quien superar todos los obstáculos y que había llamado poderosamente su intención. No importaban las amenazas antes expuestas, o la locura más que evidente... eran dos diamantes que se habían encontrado en un mar de estiércol y desesperación. Si moría en aquel sitio, no lo haría en soledad.  

Su corazón amenazó con salírsele del pecho a la mañana siguiente cuando la alarma resonó con fuerza, arrancándolo de los brazos de Morfeo y obligandole a dar un respingo. Abrió los ojos casi a regañadientes, clavando las puntas de los dedos en la cadera de Jack como pidiéndole que no se alejara de él, aún medio dormitando pese al sonido. Miró de soslayo al castaño tras escucharle, viendole mucho más hermoso que el día anterior, incluso sus ojos parecían tener un brillo diferente- Tú también me salvaste -aseguró en referencia a la violación. Le dedicó una sonrisa que tiró de su labio partido y que la torció por el ligero dolor- Te ayudaré a hacerlo, y te protegeré.

Magnus aún no conocía todas las reglas, y pese a escuchar de fondo el sonido de la puerta abrirse, dio por supuesto que eso sólo era indicativo de que tarde o temprano tendrían que salir. Pero no sabía que ya deberían haber estado en el pasillo. El revuelo provocado por los enfermos no tardó en convertirse en un murmullo alto y molesto, así como los gritos de los enfermeros que les pedían hacer fila o esperar en orden.

Se sorprendió con la entrada del doctor, incorporándose de golpe. Abrió la boca para decir algo pero el varón se adelantó de forma abrupta. El rubio miró a Jack interrogante, y después se apresuró a negar con la cabeza - ¡No! No hemos hecho nada, no le toqué. Sólo quise cuidarle, yo no... -no había pasado por alto el cambio de trato del doctor, lo que suponía que era algo nada bueno. -¿Tratamiento de aversión contra la sodomía? -repitió alterado- ¿Qué tratamiento es ese? -sus ojos claros pasaron de Jack al doctor, y de ahí al enfermero que reconoció al instante. Apretó los puños y la mandíbula, nervioso.

Cuando fue culpado de violar a Jack se levantó de golpe de la cama, gritando - ¡NO HE HECHO NADA A JACK! ¡FUISTE TÚ! -apuntó con el dedo al enfermero, que no tardó en ir hacia el castaño para golpearle debido a las acusaciones que le lanzaban ambos. Saltó encima de la cama para rodear con los brazos a Jack tras el golpe, escuchando su risa y notando como los hombros se sacudían un poco por la misma. Se levantó de nuevo con rapidez e hizo amago de saltar sobre el enfermero, con la ira y el odio cincelado en sus facciones andróginas, pero el hombre fue más rápido y lo detuvo agarrándole ambos brazos para evitar que le golpeara- ¡Está mintiendo, son ellos los enfermos depravados! ¡TE JURO QUE TE MATARÉ! -exclamó al enfermero, intentando zafarse sin éxito de su agarre.- ¡Te la cortaré y te la haré tragar, puto mentiroso! -sin más, escupió en el rostro ajeno, recibiendo un golpe en el costado como respuesta.

-Ya es suficiente -dijo el doctor, cruzando los brazos y haciendo un gesto al enfermero para que se alejara de ellos mientras se limpiaba el esputo con la manga de su uniforme blanco. Después su mirada serpenteó por la cama deshecha de Magnus y el cuerpo desnudo de Jack, serio. - Lo ocurrido es más que evidente. El tratamiento dará comienzo cuanto antes. No más blasfemias ni mentiras.

-¿Qué tratamiento es ese? -volvió a repetir Magnus, esperando una respuesta rápida y concisa.- ¡Dijeron que volverían ésta noche para violarnos! -intentó volver a convencer al jefe de aquel lugar, sin que sirviera de nada, recibiendo una mirada de desprecio. Magnus enarcó las cejas y puso recta la espalda- Tú también lo haces, ¿verdad? -acusó al doctor, ya temiendo lo peor- ¿Te gusta follarte a jovencitos indefensos? ¿¡Por eso todos tienen tanto miedo?! -levantó el mentón, airado - Yo no te lo tengo. A ninguno.-miró también al enfermero y alargó la mano para ponerla en el hombro de Jack. - Hijos de puta...   
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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Jue Ene 28 2016, 00:38

Hubiese deseado hacer el amor con él cuando le dio el poder de matarlo, pero con la condición o promesa de que debían irse juntos. Pero estaba tan destruido en ese momento, su mente se iba apagando y su cuerpo cansado ya no podía más.

La mañana siguiente fue peor que las otras mañanas, pero a la vez era la mejor de todas. Había despertado abrazado a Magnus comprobando que todo era real, no había sido un sueño o una alucinación. Pero después de la entrada del doctor todo amenazaba con desmoronarse y no quería perderle. Los podían separar, podían incluso desaparecer a uno, no era la primera vez que alguien simplemente era borrado de ese lugar.

Mientras más se defendiera Magnus, más loco sería considerado, pero le gustaba ver su furia, ese odio salvaje que moldeaba su rostro angelical al de un demonio. Bajó los pies de la cama y se envolvió con la sábana, era agradable tener algo con lo que cubrirse.

-No me ha hecho nada. No es sodomita, no tienen porque darle tratamiento...- se dirigió al doctor, pero su voz era apagada por el salvajismo de Magnus y el doctor le perdía su atención especialmente cuando Deimos escupió y a cambio recibió un golpe. Jack abrió los ojos cuando vio que lo golpeaban y apretó los dientes con odio. El doctor se puso de parte del enfermero haciendo caso a sus falsas acusaciones.- ¡No ha sido él! ¡Fue el y su compañero!- gritó al doctor pero estos simplemente se disponían a irse. Deimos acusó al doctor y Jack lo miró, no sabía que consecuencias iba a tener por eso, pero no creía que pasara nada bueno.

-No digas nada más- le dijo en voz baja, más por su seguridad que por miedo. No quería que le hicieran daño, pues aún no había visto nada.

El doctor se giró para mirarlos y en su expresión se veía lo molesto que estaba por la acusación. La orden que dio fue simple, sólo una palabra sacó una sonrisa al enfermero y a Jack una mirada de preocupación y agarró a Magnus del brazo; "Aislamiento"

-¡No se lo lleven! No ha hecho nada. Fue él, fue él quien me violó.- Jack insistió jalando del brazo a Magnus para que quedara detrás suyo pero el enfermero de un empujón lo sacó del camino haciendo que cayera al suelo enredado con las sábanas, estas mismas lo inmovilizaron mientras veía como se llevaban a Deimos. Sólo le quedaba esperar que no se lo llevaran por mucho tiempo pues en aislamiento era donde más se perdía la cabeza, la soledad y el perder la noción del tiempo arrastraba a la mayoría a la locura.

Por su parte a Jack lo llevaron a las tinas calientes para calmarle la histeria. Estar sumergido hasta el cuello en agua casi hirviendo le parecía tan insoportable como los baños fríos, sólo después de las horas se volvía mejor y era cuando consideraban que se había mejorado de la histeria. Luego, cuando lo vieron taciturno y muy ajeno a todo a su alrededor lo llevaron a los baños fríos, mojandolo con una manguera de alta potencia hasta que consideraban que estaba despabilado.

Por varios días no vio más a Magnus y eso sumado a los fármacos diarios llegó a pensar que no existía, que nunca estuvo ahí, que no había sido más que otra alucinación y su deseo de vivir murió con su recuerdo.

Estaba solo otra vez en el salón del psiquiátrico, miraba a todos a su alrededor aún con la esperanza de ver al ángel que había llegado antes a buscarlo y casi como un milagro vio como el techo se agrietaba y entraba luz cegadora y cuando pudo acostumbrar sus ojos vio la sombra de un ser alado enorme que descendía. Al llegar al frente suyo vio al mismo ángel de antes que le extendía la mano.

“Somos eternos”

Jack le dio la mano con una sonrisa y sintió como si algo abandonara su interior, algo que le hacía daño.

-¡Está poseído!- escuchó a alguien gritar mientras él seguía viendo el rostro hermoso de Magnus.

Un paramédico corrió hacia él y lo sujetó mientras convulsionaba en el piso y botaba espuma blanca por la boca, se habían excedido con las pastillas y estas estaban matándolo. Empezaron a gritar entre ellos que era mejor dejarlo morir y planeaban esconderlo nada más.

Para Jack, este ser cambió su rostro y era su propio rostro el que le miraba, hace mucho que no veía su reflejo, pero se reconoció. La mirada maligna y la sonrisa macabra duró unos segundos hasta que vio el techo y como tenia gente a su alrededor.

Terminaron llevándolo a atención medica para limpiar su estómago. Cuando vio a la camilla de su costado vio a través de la tela blanca y traslúcida un hombre de cabello rubio que se le hizo conocido. No tenía fuerzas para ir a verlo, pero a su mente volvían los recuerdos del ángel. Estaba a su lado después de todo.


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Feb 12 2016, 21:59

Contuvo el aliento cuando la palabra "aislamiento" pareció retumbar en la habitación. No importaba que el doctor hubiera empleado un tono de voz normal, para Magnus casi fue un grito ensordecedor. Jack se aferró a su brazo, pero se vio incapaz de responder, estático en el sitio; reaccionando tan sólo cuando el castaño fue tirado al suelo y las grandes manos del enfermero tiraron de sus extremidades. - ¡¡No!! -Repitió la negativa hasta la saciedad, dañando sus cuerdas vocales y pataleando, intentando clavar las uñas en su captor para defenderse. Deseando regresar al encierro de su habitación con Jack.
Pero sus intentos fueron en vano, acallados por sendos golpes antes de lanzarle a una pequeña celda que se cubrió de oscuridad cuando cerraron la puerta de golpe. Dejándole sólo a su merced, con las sombras de un temor nunca antes sentido revoloteando por encima de su cabeza.

Se resistió a ingerir los medicamentos que le ofrecían, los escupía en las batas de los enfermeros siempre manteniendo su espíritu indómito y orgulloso, y eso hizo hasta que consideraron necesario obligarle a tragarlas tras ponerle una camisa de fuerza después de que perdieran la paciencia, soltando los amarres únicamente cuando le veían lo suficientemente atontado como para no revelarse más. Las dosis iniciales fueron superiores a las recetadas, intentando doblegarle con rapidez.

Sus nudillos quedaron destrozados, cubiertos de sangre y heridas, debido a sus frustrados intentos de tirar abajo la puerta de metal. Intentos que se convirtieron en sendos puñetazos cargados de ira y de gritos desoladores que se entremezclaban con el llanto.

El doctor entró al día siguiente, o eso creyó Magnus dado que su concepto del tiempo estaba siendo vílmente trastocado. La luz que se vió cuando se abrió la puerta le dio a entender que era por la mañana, o quizá primeras horas de la tarde. Aunque poco importó aquello cuando vió como el hombre avanzaba hacia él, sacando de su bata blanca unas nuevas pastillas que le instó a tomar. Sus gritos y súplicas mientras le violaba no sirvieron de nada, nadie les prestó atención salvo el enfermero que estaba detrás de la puerta con una sonrisa sádica decorando sus delgados labios, coronados con un cigarrilo. El adolescente no fue capaz de defenderse, las correas de la cama habían sido colocadas en torno a sus muñecas, y el peso y el olor del hombre le mareaban hasta las nauseas. Sólo quería que aquello terminara, ser libre.

Pero después de cada visita era nuevamente abandonado en completa soledad, abrazándose su cuerpo dolorido y mancillado hasta la saciedad. Empezó a tener pequeñas lagunas mentales y con ellas una ligera catatonia producto del shock por los fármacos y su situación. Creía ver el rostro del doctor, sudoroso y jadeante, sobre él una vez más, dedicándole palabras blasfemas e insultantes. Pero al segundo esa imagen era sustituída por la de uno de los enfermeros. Su mente se bloqueaba y pretendía de esa manera aislarse cuando las violaciones y las palizas tenían lugar, pero después los flashes acudían pese a que una parte de si mismo pedía a gritos que no fuera así.

Jack... ¿dónde estaba Jack?. En sus momentos de lucidez sentía miedo por él, temiendo que el frío hubiese anegado su cuerpo y conseguido matarlo. Ansiaba volver a sentir sus brazos entorno al cuerpo, como aquel primero y único que habían tenido. Se llevaba las puntas de los dedos a los labios heridos y agrietados, rememorando el beso, y volvía a encogerse en el suelo esperando. Siempre esperando.

Negándose a comer y provocando con ello, sin saberlo, que las medicinas hicieran aún más efecto y se apoderaran de su organismo. Dejó de creer que los circenses acudirían en su búsqueda.

Días después la puerta se abrió y escuchó el eco de su nombre, lo que le hizo abrir pesadamente los ojos y mirar hacia allí, confuso. La celda de aislamiento quedó atrás mientras le llevaban a la enfermería. Arrastraba los pies, sin poder caminar con soltura ni cargar con el peso de su propio cuerpo, con sus nublados ojos azules perdidos en el suelo. Tras recostarle en una camilla una enfermera empezó a curar sus heridas y contusiones. Ésta, que no superaba los veintitrés años, desviaba en ocasiones la mirada hacia su rostro, sintiendo lástima. Pero Magnus no la veía.

Cayó dormido, con el pelo rubio y sucio creando una cortina dorada en la almohada. No escuchó la llegada de Jack ni los pasos del doctor que acudió a verlos de pasada, imerso en el sueño. Al cabo de largo rato terminó por abrir los ojos, adormilado, contemplando el techo y viendo de reojo las cortinas de un blanco tan brillante por la luz que le cegaron momentaneamente. Farfulló entre dientes, acomodándose con dolor. Levantó un brazo para apartar un mechon de pelo de su frente y, al hacerlo, vio unas vendas nuevas cubriendo sus nudillos. - Agua... -pidió entre dientes con un hilo de voz, volviendo a tumbarse, mirando hacia su derecha. Las cortinas le impedían ver con claridad de quién se trataba, pero distinguió la silueta de alguien.

Por su mente doblegada por los fármacos pasó la idea de que se trataba del enfermero de sonrisa socarrona y aliento apestoso que le había partido una de las costillas tras el abuso, por lo que se limitó a girar de nuevo la cabeza, sintiendo su respiración más pesada. Cerró los ojos con fuerza y se obligó a no pensar en bisturís o cristales con los que acabar con todo. No tenía energía para pensar con claridad, los pensamientos se entremezclaban y lo real se tornaba irreal. Pero no quería morir. Y seguía queriendo ver a Jack, no podía olvidarle.  Volvió a mover los labios, susurrando incoherencias.
   


Última edición por Deimos el Miér Mar 30 2016, 20:03, editado 1 vez



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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Vie Feb 26 2016, 23:24

Pudo ver su silueta, pero en ese momento Jack se encontraba demasiado drogado. En el fondo de sus oídos podía escuchar su propio pulso acelerado y veía manchas de colores por doquier que desaparecían, eran como pequeños luceros explotando bajo sus parpados. ¿Podría ser Magnus una más de todas esas alucinaciones en que la realidad se torcía sobre sí misma? Lo único que parecía real era el hormigueo en su piel como esta parecía estar llena de diminutas criaturas que caminaba bajo esta y aunque deseaba rascarse no podía mover sus brazos, eran demasiado pesados.

Pasó un día completo sin abrir los ojos y cuando lo hizo estaba oscuro, sólo las cortinas blancas parecían tener algo de luz al reflejar la luna que se escabullía por los barrotes de la ventana. Se movió en la incómoda camilla y buscó en el velador un vaso con agua, pero no había nada, no dejaban cosas de vidrio cerca de él pues en el año que llevaba en el asilo había convertido todo en un arma, sólo le quedaban sus dientes, pero ya no los usaba tanto pues le habían amenazado con sacárselos.

Se incorporó un poco más y abrió más los ojos, los sentía pesado, pero se esforzó por ver a su alrededor. Movió la cortina y los anillos de metal sonaron al raspar el fierro curvo que las sostenía y con ellas a la cortina blanca, casi traslucida. Se levantó bajando lento los pies, miró alrededor, no se veía nadie así que dio los poco pasos que lo separaban de la camilla de al lado. Había creído ver a Magnus, aún lo recordaba. Movió su cortina y sonrió al ver que si era él, no había sido un invento de su mente. Se metió en la camilla y lo abrazó por la espalda. Sintió el calor de su cuerpo y aspiró el olor de su cabello y llevó una mano hasta su vientre y empezó a acariciarlo en descenso.

-¿Ya te destrozaron? ¿Rompieron tus alas?...Ya no las veo… caíste al infierno, mi dulce ángel.- le susurró al oído sin mirar si estaba despierto o no. Metió la mano dentro de su pantalón hasta tocar su miembro y cerró los ojos de placer al sentir su firme carne.

Sacó la mano del pantalón y pasó su otro brazo por debajo del cuello de Magnus y le agarró la mandíbula y jaló hacía atrás para pegarlo a su hombro.

-Shhh…- hizo el sonido contra sus labios y con la mano que antes exploraba su cuerpo la llevó al propio para empezar a masturbarse sintiendo su olor. Le metió los dedos dentro de la boca mientras mantenía los ojos abiertos vigilando por lo traslucida de la cortina si es que iba alguien o no. Trataba de no hacer ruido no quería que le interrumpieran, deseaba mucho hacer lo que estaba haciendo. Lamió su oreja y luego la mordió no con fuerza, no pretendía arrancársela. Luego bajó para morder su cuello mientras movía su mano más rápido y respiraba más agitado contra su cuello.- Ya no eres sagrado… Me fallaste… no moriremos. Estás jodido en esta mierda en el lado más oscuro del mundo. Te violaré, violaré tu carne y tus huesos, pero empezaré por tu alma.- gimió un poco más alto, sintiendo que estaba cada vez más cerca- Ángel caído… ángel de la muerte, ángel del infierno.- le susurraba hasta que finalmente se vino contra su trasero, manchando su ropa y parte de su piel. Entonces se quedó jadeando a su lado, disfrutando de aquella perversión. Le sacó los dedos de la boca y llevó la otra mano, la que estaba manchada.- saboréame- dijo con una risa cargada de malicia que no dejaba de ser un susurro y luego llevó esa mano hasta su cuello y empezó a apretar.

-¿Morirás? ¿O aún moriremos juntos?- preguntó entre dientes salpicándole un poco de saliva y mojando sus rostro con lágrimas que aparecieron de repente ¿O habían estado mientras sentía que abusaba de él?... –Viólame, quiero que lo hagas tú y no ellos, quiero tener tu olor en mi cuerpo…mánchame, destrózame, hazme tu esclavo, no quiero ser de ellos. Ni que tú lo seas. Mi ángel, eres mío. Viólame tú.- jadeó casi llorando.


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Miér Mar 30 2016, 22:23

La enfermera volvió a visitarles al cabo de un rato, pudo escuchar sus pasos cortos y delicados repiqueteando contra los fríos azulejos claros meintras se paseaba por las demás camillas, asegurandose de que el resto de los enfermos se encontraban relativamente bien y en calma.
Ofreció un poco de agua a Deimos y, sin decir palabra, volvió a desaparecer por la puerta que se adivinaba al fondo de la amplia estancia.
El sueño no tardó en apoderarse de su cuerpo magullado y su mente atormentada, arrullandole con dulzura. No habían visto necesario hacer uso de correas dada su debilidad en ese momento, aunque nadie podía asegurar cuanto tiempo duraría aquella escasa pero bienvenida sombra de libertad. El motivo de su encierro hizo acto de aparición en su cabeza y truncó su, hasta entonces apacible y neutro, mundo onírico para tornarlo pesadilla.

El payaso que lo había destrozado todo había irrumpido en la sala con uno de sus mazos absurdamente grandes en la mano, ribeteado con pinchos y coloreado de sangre. Magnus intentaba huir corriendo sin fuerzas por unos pasillos laberinticos que se volvían más y más estrechos mientras las risas grotescas y forzadas del monstruo le perseguían sin descanso.
Quedó acorralado en un callejón sin salida y se encogió en el suelo con la mirada puesta en sus inmensos zapatos de punta redondeada, viendo como se acercaba haciendo alarde de una voz chillona de falsete que, aunque normalmente hacía reír a la gente, a él le angustiaba al extremo. Entonces levantó la mirada antes de incorporarse, dispuesto a luchar por su vida, encontrandose con aquel contacto visual que sólo deseaba rehuir. El payaso, cuyo nombre realmente jamás había atesorado en su memoria, se detuvo y se llevó la mano enguantada en blanco por mitones al cuello, clavando allí las puntas de sus dedos desnudos. Las uñas sucias, rotas y afiladas rasgaron la piel y se hundieron en la carne, de la que tiró hacia arriba para despojarse de aquel rostro horriblemente maquillado que resultó ser una mascara viva. Bajo ella, con restos aún de piel falsa, la cara del doctor quedó a la vista esbozando una amplia sonrisa dantesca.

Magnus se despertó al sentir una caricia en su cuerpo, conteniendo un grito y mirando de soslayo a su espalda pues en algún momento de la noche se había girado para dormir de medio lado. Soltó el aire en largas bocanadas nerviosas al ver que se trataba de Jack y no del monstruo que había protagonizado su pesadilla.
Se relajó un poco dentro de su abrazo, relamiendose los labios para intentar calmarse aunque la mano que descendía por su vientre se lo impidió y volvió a tensarse ligeramente por pura inercia, frunciendo suavemente el ceño al escuchar sus palabras. Abrió los ojos de nuevo, con parsimonia- ... Nunca me aceptarían en el cielo... -respondió en un murmullo casi sin levantar la voz, moviendo la cadera al sentir como tocaba su miembro, confuso.

Su cabeza fue guiada hacia detrás por la fuerza e intentó zafarse, sin éxito - Jack, ¿qué...? -tragó saliva, nervioso, empezando por fin a despejar el sueño que le apresaba y comprendiendo lo que estaba ocurriendo. Volvió a revolverse un poco, sin fuerza, notando un golpeteo rítmico y suave contra sus nalgas y adivinando sin dificultad lo que el castaño estaba haciendo. Acalló su siguiente queja debido a los dedos ajenos, rozándolos con la lengua, jadeando ante el mordisco provocador. La amenaza de violación apresó sus sentidos, confundiéndole aún más. El pánico hacía mella en él cada vez el doctor o esos enfermeros entraban en la celda de aislamiento, temiendo un nuevo ataque o humillación pero con Jack, en cambio, su cuerpo reaccionaba de forma diferente. Una parte de si mismo sentía placer en aquella forma de sumisión que estaba teniendo lugar, en sus palabras amenazantes y peligrosas o el sometimiento. Como un arma de doble filo que encandila de igual forma que mata.

Su respiración pareció acompasarse un poco a la de Jack, guiándose con sus gemidos, sintiendo el pantalón cada vez más tirante. ¿Estaba asustado, excitado...? ¿Su reacción se debía a los fármacos? No lo sabía, ni le importaba. Cerró los ojos cuando llegó al orgasmo, notando solo un momento después como llevaba a su boca los dedos manchados de semen. Casi con docilidad recogió con la lengua un poco de su esencia, probándola antes de que su cuello fuera presionado, cortándole la respiración. Llevó la mano a la muñeca de Jack y clavó en ella las uñas, intentando quitárselo de encima - Jamás-aseguró con voz ahogada y algo ronca- No podemos morir-contempló sus ojos llorosos, devolviendole la mirada. Consiguió girarse para apoyar la espalda en el colchón, obligando por ello con la postura a Jack a quedar casi sobre él, soltándose de su agarre que no había sido lo suficientemente fuerte como para estrangularle en realidad. El dolor en la costilla rota le hizo arrugar el ceño, con un pequeño quejido- No somos de ellos -le acarició el pómulo con ternura, secando sus lágrimas, aunque él había empezado a llorar también. - Yo nunca... -empezó mirando de reojo hacia la cortina, temiendo que apareciera alguno de los vigilantes. Nunca había penetrado a un hombre, menos aún violarle- No quiero que me toquen, ni ser su juguete... Me dan asco ... sólo quiero matarles, ver como su vida se apaga y gritan de dolor... -frunció el ceño, contemplando su rostro.

- Tú acabas de hacerlo.. ¿Porqué contigo no me ocurre eso? -preguntó casi sin esperar respuesta- Si me haces daño, lo siento justamente al revés... Como si el dolor fuera un pecado y quisiera más y más... estando bajo tu control-se mordió el labio inferior- Tenía miedo de que te hubieran matado, quería que estuvieras conmigo en esa celda putrefacta... pensé que volvías a estar tan frío como la muerte-se reclinó un poco para poder besarle con urgencia, llevando la mano a su nuca- Dices que tengo alas, fabrícamelas de nuevo -volvió a besarle tras la extraña petición, acomodandose después en la almohada, bajando la mano para acariciarle con las yemas de los dedos la espalda y cadera- Hazlo y saldremos de aquí, volando como dioses después de arrancarles las entrañas. Te regalaré sus corazones aún calientes, Jack... -se relamió los labios - Los escucho latir desde aquí, una y otra y otra vez... golpeando mi cabeza con un murmullo, persiguiéndome... y sus dedos vuelven a rozarme. Espinas, espinas oxidadas y vomitivas... -deliró paseando la mirada por los labios ajenos- ... cumplieron su promesa y vinieron a la celda. Dolía...  y las píldoras me atragantaban -aseguró confirmando que no pudo hacer lo que le pidió, negarse a ingerir los medicamentos- ...¿El dolor será mi confidente?... quiero que lleve tu nombre...- inclinó la cabeza, esbozando una pequeña sonrisa de medio lado, riendo entre dientes- Si, lo haré-Agarrándole de la muñeca le llevó la mano a su entrepierna, levantando un poco la cadera, sin dejar de mirarle a los ojos. Incitándole a que le acariciara, retándole a ello.



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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Vie Abr 15 2016, 05:23

Se acomodó cuando Magnus se giró quedando casi encima suyo aunque se preocupó de no recargar su escaso peso en el otro porque lo veía muy dañado. Limpió sus lágrimas con sus dedos aunque estos estaban húmedo y no logró más que manchar su rostro, volvió a limpiar esta vez con el pulgar consiguiéndolo. Supo que nunca lo había hecho por lo pensó que podía ser el primero.- Los mataremos, no te preocupes, los mataremos a todos, sólo hay que esperar la oportunidad. Basta un solo descuido para que les caigamos encima. Sólo hay que evitar que nos saquen los dientes.

Lo sientes diferente porque yo no te desprecio como ellos, para mí no eres sólo carne. Yo te amo.
-lo miró a los ojos, no necesitaba mucho tiempo para saber que eso era lo que sentía, nunca había conocido a nadie tan hermoso, nunca había despertado sentimientos de protección como los que vio en Magnus hacia él y nunca él mismo se había sacrificado para recibir el daño que era dirigido para otros. Estaba seguro que lo amaba, no necesitaba más pruebas y si iban a morir pronto en ese lugar necesitaba amar rápido a ese hombre, amarlo con la intensidad del tiempo que no tendrían para hacerlo si sus vidas fueran eternas como se prometían. Le gustaba escuchar esa promesa, pero sabía que morirían pronto.- Yo temía que no fueras real, que hubieses sido sólo una alucinación porque cuando llegaba la lucidez tu no estabas. No quiero que te vuelvan a separar de mi.- respondió a sus besos sintiendo como al cerrar los ojos caían sus lágrimas sobre el rostro de su amado ángel.

-Fabricaré tus alas y todo lo que necesites.- prometió. Escuchó después lo que decía y negó cuando hablaba del sonido de sus corazones. Le tomó la mano y la llevó hasta su pecho para que sintiera el suyo, le iba a decir que no los oyera, que escuchara sólo el suyo, pero no abrió la boca. Se quedó escuchando como le contaba que lo habían violado apretando los labios con rabia. Magnus también quería lo mismo que el dolor fuera limpiado con el cuerpo del otro. Asintió, cada vez que abusaran de él Jack volvería a marcarlo reclamándolo suyo como si su cuerpo fuese un país en conflicto de ocupación y que él tuviera que reclamar suyo de vuelta las veces que fueran necesarias.

-Te reclamaré mío siempre, sólo podrás gemir por mí, sólo yo puedo romperte y si vuelves a llorar por alguien debe ser por mí. Yo también seré tuyo. Mi dolor llevará tu nombre, sólo tu podrás destruirme.- lo besó llevando la mano hasta donde se la guiaba Magnus sintiendo con sus dedos su erección. Se relamió y retiró la mano de su miembro para lamérselas y humedecerlo lo suficiente como para que no se hicieran daño, aunque normalmente lo violaran sin preparación alguna, sólo la sangre lubricaba su cuerpo tras las violentas embestidas.

Sacó un de las piernas del suelto pantalón que le habían dado para estar en el hospital, al fina estaba vestido, pero en ese momento hubiese preferido estar desnudo como siempre lo mantenían. Se subió lento en su regazo mirando a través de la cortina esperando que nadie les molestara. Tomó la sábana y se tapó tapando con eso a Magnus también, tapó hasta su cabeza dejándolo refugiados bajo la tela. Tomó con su derecha el miembro de Magnus y se acomodó. Empezó a bajar lento hasta sentir que entraba en él. A pesar de lo joven que era tenía un miembro mejor que el de los enfermeros que le violaban su cuerpo debía ajustarse a su tamaño lo cual le había hecho ahogar un gemido entre sus labios. Fue bajando hasta sentir que su trasero tocaba sus caderas y entonces se quedó ahí un momento acostumbrándose y disfrutando de la invasión de alguien a quien él se lo permitía, por primera vez.

Se pegó a sus labios besándolo y empezó a moverse suavemente. Jadeaba contra sus labios de placer y sentía como iba subiendo su temperatura. Pocas veces sentía calor y ese momento sentía tanto que le parecía estar quemándose.

-¿Te gusta?- susurró contra sus labios aun sintiendo miedo de ser interrumpidos, no quería que los separaran en esos momentos, no cuando estaba al fin sintiendo el calor del cuerpo del otro. Empezó a moverse un poco más continuo tratando de no hacer sonar la camilla vieja, pero los muelles oxidados detectaban cualquier sutil movimiento y cuando estos sonaban Jack se detenía conteniendo el aliento y vigilando sacando un poco la cabeza de debajo de la sábana. Su cuerpo le pedía hacerlo más rápido, pero no podía, pues estaban siendo vigilados y cualquier error podría hacer que los separaran nuevamente. En esos momento tenía la esperanza que después de estar en la enfermería los llevaran de vuelta a la habitación que tenían juntos, porque en ese tiempo no le habían reemplazado el compañero, lo que significaba que ese lugar seguía siendo de Magnus.-Quiero hacerlo más rápido.- confesó lamentándose de tener que hacerlo lento y detenerse.- pero la cama suena mucho.

Volvió a moverse de forma rítmica, la cama sonó delatando el ritmo que llevaba pero no podía detenerse, el placer que estaba sintiendo no lo había experimentado antes, sentía como todo su cuerpo se estremecía al estar con él. No quería dejar de sentirse así por lo que le quedara de vida.


Última edición por Jack el Miér Mayo 18 2016, 15:15, editado 1 vez


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Dom Abr 24 2016, 21:33

Asintió a sus palabras, aunque un momento después arrugó un poco el ceño, frunciéndolo- ¿Sacarnos los dientes? -preguntó, sin tener muy claro si aquello no era más que un decir o por el contrario una realidad. Creía recordar, en un esbozo, la boca desdentada y nauseabunda de uno de los enfermos mientras estuvieron en aquella sala común, pero hasta ese preciso instante no se le había ocurrido pensar que los culpables eran los propios enfermeros. Aún tenía demasiadas cosas que aprender de ese grotesco sitio. Sea como fuere, Jack tenía razón. Magnus ya deliraba con la idea de saltar sobre ellos y acabar por siempre con sus vidas dañinas, sin piedad alguna o respeto. Casi parecía alzarse entre los dos una nueva y hermosa promesa donde salían triunfantes y, aunque todo parecía indicar que sería imposible, confiaba plenamente en ello.

Le miró fijamente a los ojos al oír su confesión, momentánemante silenciado por una fuerte presión en su pecho y su mente. Jamás le habían dicho algo semejante y, aunque así fuera, nunca había correspondido. Siempre había considerado el amor como una quimera creada por los soñadores más empedernidos que, deseosos de dar rienda suelta a su sensibilidad más extrema, se escudaban en tal cosa. Desvió la mirad hacia las manos ajenas, incapaz de corresponder con palabras al huracán que acosaba sus pensamientos. ¿Aquello era un nuevo juego o una ilusión? No, era imposible. Todo tenía sentido si lo veía desde el espejo de ese punto de vista. Durante su encierro no había hecho sino añorar a Jack y ahora que le tenía entre sus brazos se veía capaz de cualquier cosa, sin importar lo que él hiciera. Su voz alejaba poco a poco las sombras de sus pesadillas y el sopor de las drogas y su piel... jamás había tocado una tan suave y hermosa. Le devolvió la mirada cuando volvió a hablar, besándole después- No lo harán... -susurró una vez más, jurándose a si mismo que no volvería a permitir que les separaran, sin importar el castigo que le supusiera.

Pudo sentir los latidos del corazón del castaño en la punta de sus dedos, un toque suave y rítmico que pareció ir calmando su nerviosismo haciendo que ese corazón se superpusiera a los de otros. Esbozó una sonrisa íntima y sincera al oírle, asintiendo de nuevo, totalmente de acuerdo con esas reglas que estaban dictando. - Serás mi infierno... Cuando vengan mi mente volará a ti. -musitó, conteniendo un segundo el aliento al notar como le rozaba con sus dedos. -Serás sólo mío, yo si veo tu perfección... Si mueres, haré que regreses a mi - Si realmente iba a morir en aquel sitio horrible, al menos sería con alguien que quisiera, era lo único en lo que podía pensar. Solo unos días y el dolor que les unía había sido suficiente para que se sintiera irremediablemente atado a su alma, como si ambas se hubiesen fundido dando lugar a una sola.

Miró de reojo hacia la cortina cuando Jack empezó a acomodarse sobre él y llevó la mano a su cadera, acariciándole y descendiendo hacia el muslo. Entre abrió los labios para hablar, queriendo decir que podían ser descubiertos en cualquier momento y que había algún que otro paciente más durmiendo en las demás camillas, pero al devolverle la mirada y penetrarle por primera vez todo quedó olvidado y relegado a un limbo sin importancia. Se relamió los labios antes de morderse el inferior para contener un suave gemido, no queriendo apartar la mirada de sus ojos claros pese a que terminó por cerrarlos un momento, guiado por el placer. Llevó ambas manos a su cintura y correspondió al beso, suspirando dentro del mismo.

Abrió los ojos y sonrió- Mucho... -musitó, entrelazando los dedos de su mano derecha con los de la izquierda de él. La fina sábana que les cubría empezaba a parecer un agobiante manto de lava y deseaba deshacerse de él tanto o más como poder moverse libremente pese a la inexperiencia y su costilla dañada que dolía un poco ante cada descenso. Su mano libre se paseó por el torso de Jack, acariciando con dulzura su piel antes de arañarle suavemente el abdomen mientras descendía para poder coger su miembro, empezando a masturbarle. Acalló a medias un nuevo gemido que amenazaba con ser demasiado sonoro y se reclinó para exigirle un nuevo beso, devorando su respiración agitada- Detesto esos muelles... -aseguró con una pequeña sonrisa, recriminando a la cama su sonido.

Bajó un poco la sábana que les cubría y se dejó llevar tanto como les era posible, marcando el mismo ritmo que llevaban en el miembro del chico, levantando un poco más la cadera para poder penetrarle al máximo. Una especie de chirrido, semejante al que haría una puerta al abrirse, llamó su atención y soltó la mano de Jack para llevarla a su cadera y así pedirle que se detuviera, mirando hacia la cortina e intentando no hacer ningún ruido para prestar atención a lo que fuera que hubiese sonado. Sus respiraciones agitadas resaltaban más de lo que debían en el silencio de la noche, pero no había pensado del todo en ese detalle, no cuando era la cama la que realmente hacía que lo arriesgaran todo.

Nadie pareció acercarse y no vislumbró ninguna silueta por lo que volvió a mirar a Jack, retomando poco a poco el movimiento, suponiendo que no había sido nada- ... si nos descubren... -dijo, interrumpiendo la frase al contener otro gemido. - merecerá la pena el castigo-  Pese al temor de que les vieran y el fino dolor que le apresaba, estaba disfrutando de un placer que jamás antes había sentido, y todo ello mejoraba aún más cuando contemplaba la expresión sonrojada y lujuriosa de Jack, considerándole lo más sensual del mundo. Después de un par de embestidas rápidas se vio obligado a volverlas más lentas, mordiéndose el labio inferior, sintiendo que aquello era una nueva y deliciosa tortura que acabaría con él. - Jack... -susurró su nombre, dándole un nuevo tono, algo más ronco, por el placer que bañaba sus cuerdas vocales. Tiró de su brazo para instarle a inclinarse y así poder besarle mientras subía un poco más el ritmo de su mano. La sábana se deslizó hasta la cadera ajena. - yo también te amo -musitó muy bajito contra sus labios jadeantes.



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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Dom Mayo 29 2016, 20:56

-Dicen que nuestro cerebro se enferma cuando hay infección en los dientes, por eso los extirpan. Hay que mantenerlos limpios para que no piensen que ese es el origen de nuestra locura.- le susurró de forma confidencial cuando Magnus demostró su desconcierto ante la idea de que les sacaran los dientes y luego rió bajo. Luego de su ultima acotación sobre las practicas del asilo siguió con una declaración de amor y dependencia que mostraba parte de su demencia y a la vez de un amor intenso completamente real pese al poco tiempo que se conocían. No le importó que Magnus no le correspondiera y que recibiera de su parte esa mirada casi atónita. Eso carecía de importancia cuando sentía algo tan intenso, Magnus no sabía ni lo que el mismo significaba para Jack. Llevaba un año en ese infierno donde todo había sido abuso, dolor, violencia, drogas que alteraban sus sentidos y el frío perpetuo. Magnus había llegado a su vida como un aliento para un moribundo, un motivo para no dejarse abatir, para volver a aferrarse a la vida.

Se movía lo más suave que podía para no despertar sospechas de nadie, pero era imposible no hacer ningún ruido,por más que se esforzaban y veía como Magnus también sufría por eso, incluso en un momento tuvieron que detenerse quedando inmóviles. Jack se acercó hasta quedar pegado a su pecho con la respiración agitada intentando acallarla contra su piel y sintiendo su miembro en su interior forzando sus paredes que palpitaban con ansias. Apretaba los labios y contenía la respiración para que quiera que hubiese entrado no los escuchara. Él no puso tanta atención como Magnus, en lo único que podía enfocarse medianamente, aparte de en las sensaciones de su cuerpo, era en los latidos de su corazón. Regó su pecho de besos cuando retomaron el movimiento y se levantó un poco para poder mirarlo. En la penumbra podía ver su rostro de placer, sus labios entreabiertos soltando jadeos que interrumpían sus palabras.

-Merecerá la pena...- secundó lo que decía pensando lo mismo y se acercó a él cuando lo atrajo. Escuchar sus palabras de amor lo llenaron de una emoción intensa que era desconocida para él. Algo se arremolinaba en su interior amenazando con asfixiarlo, sintió un nudo en su garganta y sus ojos volvieron a humedecerse. Besó sus labios suavemente antes de jadear contra ellos se abrazó a su cuello y pegó las piernas a sus costados buscando estar lo más cerca posible de su cuerpo mientras se movía suavemente.- Me salvaste...- susurró contra su oído- lo único que deseaba era morir, ahora quiero vivir para siempre contigo. Escapemos y seamos eternos.


Jack fue dado de alta antes y volvió a la misma habitación de siempre pero esta vez con prendas para vestir. Magnus debía permanecer más tiempo para curar sus lesiones. Jack se mantuvo tranquilo esos días, sólo esperando que Magnus volviera, que lo dejaran estar con él. Mantenía en mente las promesas que se habían hecho y no había vuelto a tomar las pastillas mostrando una mejoría que el doctor atribuía a los fármacos. Nada más lejos de la realidad.

Estaba en el comedor frente a una diminuta ración de comida cuando por fin vio a Magnus de nuevo. Se levantó y corrió a abrazarlo con todas sus fuerzas.


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Miér Jun 15 2016, 17:16

Era la primera vez que decía algo semejante, y pese a que las palabras estaban guiadas en gran parte por la pasión del momento y la debilidad que acosaba a su mente después del maltrato, no podía haber más verdad en ellas.
El dolor les había unido, y quizá por ello el lazo que entrelazaba sus almas era irrompible. Y no importaba ya si al día siguiente uno de los psicópatas que se hacían llamar enfermeros acababa con su vida, pues había encontrado su primer amor y el miedo se iba evaporando gracias a él.
Jamás había creído en ello, incluso se mofaba con sorna de las cursilerías de algunos hombres. Incluso aquellos que habían recibido en el pasado alguna vez una etiqueta levemente semejante a "seres queridos" era sustituible tarde o temprano por el tedio o la novedad.
Ninguno le importaba de tal forma que pudiera decir que le amaba. Hasta Jack.

Nadie les interrumpió, por lo que el chirrido de la puerta se descubrió como producto de su nerviosa imaginación.
Correspondió a sus besos, suspirando, escuchando las delicadas palabras que acariciaron sus oídos. - Si... -musitó a su vez, sonriendo suavemente.

Una mañana, al despertarse, se incorporó con un poco de torpeza y dolor tan sólo para descubrir la cama del castaño vacía. Por un momento el pánico acudió a él, llegando a pensar que su ausencia se debía a un castigo más tardío de lo usual, que se equivocó al pensar que no les habían visto. Pero la enfermera regresó con las pastillas y un relajado monólogo sobre lo ocupada que estaba esa mañana, un par de nombras desconocidos y un apunte en el que terminó por captar que había sido de dado de alta.

Los medicamentos y el descanso cumplieron su cometido y al cabo de unos días pudo cambiarse de ropa y salir de la enfermería, guiado por un paramédico de gesto tosco y desagradable que, sin duda, no estaba nada contento con su trabajo. Aunque, por supuesto, había estado escondiendo las píldoras destinadas a curar su dolencia mental.

Magnus se quedó unos instantes de espaldas a la puerta que cerraron nada más entró al comedor, paseando su mirada clara por el lugar y permitiéndose hacer un gesto de desagrado cuando un enfermo se acercó haciendo amago de tocarle con unas manos sucias impregnadas en algo que prefería desconocer. Se alejó de él y, al girarse, se encontró con la figura de Jack, que se acercaba corriendo. Correspondió al abrazo con fuerza, sonriendo ampliamente, conteniendo las ganas de besarle pues sabía que eso podía causar problemas serios. Susurró un "te echaba de menos..." antes de separarse y rozó con sus labios el oído del muchacho, aunque aquel detalle quedó oculto gracias a su cabello alborotado.
Señaló la mesa, indicándole que fueran allí mientras conseguía un plato de comida de aspecto no demasiado apetitoso. Se sentó a su lado y probó el menú del día, aprovechando su mano libre para estrechar la ajena por debajo de la mesa, en un gesto discreto.
Había algunos pacientes desnudos, otros heridos, y la mayoría gritando o farfullando incoherencias mientras unos pocos hacían del suelo su lecho predilecto.  

- Sabe a vómito... Siempre creí que no había peor comida que la del circo-comentó dejando la cuchara en el borde, casi desterrándola, sin recordar que no le había dicho en ningún momento de donde procedía. - Te veo mucho mejor -le dedicó una bonita sonrisa, girándose un poco hacia él, admirando sus facciones- Me han dicho que ya no tengo que quedarme en la enfermería... ¿crees que podremos estar juntos, en la misma habitación? -desvió la mirada hacia una interna que amenazaba con arrancarse las venas a dentelladas, observándola un tanto indiferente, casi deseando que lo hiciera para poder contemplar un nuevo espectáculo dantesco -No quiero estar con nadie más.



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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Vie Ago 26 2016, 00:33

Pese a que en el comedor todo era caos absoluto lo había reconocido de inmediato, pues era como ver salir el sol en la mañana, claro, brillante y hermoso, irradiaba una luz tan hermosa que no podía comprender como nadie más giraba a verlo. Otros lo hacían, pero volvían a sus platos tan pronto como se daban cuenta que no se trataba de nadie importante, sólo un loco más en ese hervidero de muerte. Jack abandonó su plato, pese a que había que cuidar bien la comida. Inmediatamente cuando se fue un loco que estaba meciéndose a su lado agarró con la mano la especie de puré que servían, por los desdentados, y lo aventó contra una ventana y celebró, otro lo hicieron con él riendo de forma desagradable para los enfermeros a quienes cualquier muestra de alegría significaba un fracaso para sus métodos. El subversivo fue inmediatamente reducido al piso mientras otro paciente iba a donde había caído la comida y se agachaba a comerla del piso y cuidarla con mirada amenazante.

Nada de aquello había distraído su camino hacia Deimos a quien le dio un beso en la mejilla, aunque tuvo que controlarse para no hacerlo en la boca. Cada día que estuvo sin él sólo le quedó aferrarse al recuerdo de cuando habían hecho el amor y ninguno de los encuentros que tuvo con los enfermeros quien insistían en sus abusos sirvió para borrar de su cuerpo la sensación de tenerlo dentro. Fueron juntos hasta una sección de la larga mesa que estaba desocupada, donde no había tanto caos reinante, sólo estaban los aletargados que miraban el vacío con rostros de mártires. Poco les quedaba para morir a esos seres quienes contemplaban el rostro de dios antes de abandonar el mundo.

Tomó su mano y apoyó el mentón en su hombro manteniéndose cerca sin importarle si eso le permitía mover los brazos para comer, necesitaba ese apego más que la comida, el aire o el sol que se le había negado desde su nacimiento prácticamente. Sonrió con sus palabras al imaginarlo como un niño feliz en un circo, pero luego borró su sonrisa, como si la imagen de un niño feliz fuese falsa, nunca había conocido niños que sonrieran, sólo niños que lloraban, niños que se dormían para siempre hasta que sus labios se volvían negros con sus cabezas apoyadas en sus vallas de madera. Acarició su cabello despejando su sien sin ninguna marca, era tan bella su piel en esa zona, la acarició con la yemas mirándolo.

¿Comiste en un circo?— miró a Magnus cuando se giró hacia él, no se separó ni un centímetro quedando muy cerca el uno del otro. La mano que tenía unida con la de Magnus buscó un lugar entre sus muslos acariciándolo.—No han puesto a nadie más ahí y me he portado bien para que no lo hagan y para que no me metan a la bañera. Tengo ropa ¿la ves?— se miró el pecho para asegurarse que ese calor y esa sensación áspera sobre la piel se tratara de ropa y efectivamente, no era una alucinación, estaba vestido. Miró a Magnus de vuelta quien le contaba sobre el circo y trataba de imaginar ese lugar, no parecía un buen lugar para él. No lo imaginaba en ningún lugar en especifico, sólo con una luz, por lo que tras pensarlo mucho pensó en que debía estar con la luz de un foso blanco sobre él—¿No tienes un show propio?... Se me ocurre algo... A veces ponen películas para que veamos, podrías hacer un acto ahí, que la luz del proyector esté en ti y puedas deslumbrar a todos con un gran acto. Yo puedo ayudarte en lo que necesites.

Pasaron más de tres meses antes de que sucediera eso, que decidieran poner una película, ese día todos hablaban de la gran película que pondrían. Nadie sabía que película sería pero estaban todos expectantes, para algunos sería la primera vez y tenían miedo, hablaban entre ellos de que las cosas saldrían de la pantalla para devorarlos y esparcían ese temor, otros simplemente esperaban ansiosos. Jack había estado ya bastante tiempo en asilos y sabía que a veces hacían eso, había visto ya tres películas en su vida, las que después dibujaba y volvía a relatar para no olvidarlas. El viaje a la luna había sido su preferida, soñaba con alguna vez poder llegar tan alto por lo que se propuso, cuando fuera libre, hacer una escalera tan larga que llegar al cielo.

Había esperado que Magnus se preparara, ya fuera para interrumpir y hacer su acto o para ver la película, cualquiera de las dos cosas serviría. Pero lo que más le emocionaba era poder ver la reacción que tuviera, pues le había dicho que nunca había visto una película. Esa tarde todo se reunieron en el salón, habían muchas sillas y Jack corrió llevando de la mano a Magnus para sentarse en primera fila, estando junto a él no lo soltó en ningún momento. Había un piano y una paciente frente a él con sus manos en posición para poder ambientar con música la película. Jack suspiró algo ansioso y miró atento la pared vacía... en cualquier momento...

Apagaron las luces y entonces un cuadrado de luz algo diagonal apareció en la pared. Todo era negro y unas letras anunciaron lo que verían. Una paciente leyó en voz alta y otros lo mandaron a callar. No todos sabían leer, pero todos querían que fuese el silencio el que reinara en el lugar. Jack miró a Magnus. Alicia en el país de las maravillas sería la primera película que verían juntos.



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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Jue Sep 22 2016, 18:55

Resignándose a la aceptación de que no había más comida entre la que elegir y existía la posibilidad de no volver a comer hasta el día siguiente, suspiró y acercó el plato para disponerse a comer un poco más, suponiendo que así conseguiría acallar el sonoro quejido de su estómago. Arrugó la nariz al masticar, por el sabor, pero inclinó la cabeza un poco para poder apoyarse un poco en Jack, que estaba sobre él. Cambió de mano la cuchara para poder acariciar el brazo del castaño distaídamente mientras comía y asintió, mirándole de soslayo ante la pregunta del circo. - ¡Claro que la veo! Es fantástico -tiró de un botón ajeno, bromeando- Haré saber a todos los locos que si ponen a alguno que no sea yo en tu habitación, lo usaré de cena. Quizá me crean -rió entre dientes, mucho más animado al tenerlo a su lado- Ojalá no vuelvas nunca a esas bañeras... -susurró, mirándole a los ojos- No quiero que te hagan más daño, aunque hay algunas cosas que esos cerdos seguirán haciendo... -comentó, observando desde lejos a uno de los paramédicos, que hacía su ronda con cara de aburrido, mirando asqueado a los pacientes. Los abusos no pararían ya que, al fin y al cabo, nadie con poder les ponía remedio.

-En realidad no es que sólo comiese en un circo, sino que vivía en uno. Desde hace bastantes años. -prefirió cambiar de tema, aunque ese tampoco le traía gratos recuerdos en algunos aspectos.- Sólo he comido allí o en la calle, asi que tampoco puedo quejarme del todo por ésta... - encogió los hombros, mirando un segundo su plato deprimente- Algún día probaré alguno de esos platos lujosos que comen los ricachones, cargados de carnes raras y buen vino -sonrió al imaginarlo, mirando al chico- Iremos a un restaurante y pediremos todo lo que se nos ocurra,¿qué te parece la idea?

Cogió un poco de puré con la cucharilla, la levantó y dejó que el contenido se derramara de vuelta al centro del plato, formando una montañita nada apetecible. - Se me daba bien hacer magia, y algunos trucos variados de ese estilo, sobretodo de escapismo, pero no he dieron nunca un show como tal. Christopher prefería que limpiara y me ocupara de las escenografías... -bufó, golpeando la montañita con el utensilio, como si eso pudiera hacer que el dueño del circo sufriera. -Y aún así me terminaron encerrando y no puedo salir... es ridículo- Se medio giró para encarar a Jack, frunciendo un poco el ceño al escuchar su propuesta, curioso pues después del tiempo que llevaba ahí no esperaba que pudieran hacer algo que animase a los internos. Casi había pensado que eso estaba en contra de las normas establecidas. Enarcó ambas cejas, cual niño sorprendido por una gran noticia- ¿Una película? -repitió, dejando por el momento de lado la idea de hacer un acto, pues eso había llamado más la atención- ¡Nunca he visto ninguna! ¿de verdad que pondrán una, aquí? -miró a su alrededor, contemplando los cuerpos deformes o los rostros idos y babosos. Le parecía imposible esa idea, y solo por eso volvió a sonreír ampliamente. Se acercó a Jack, por pura inercia, deteniéndose sólo un segundo antes de que sus labios rozaran los ajenos. El impulso podría haberle salido muy caro. Volvió a mirar para asegurarse de que el paramédico no les había pillado y sonrió a Jack- Es una idea increíble, te enseñaré lo que puedo hacer y veremos además esa película. No hace falta que me ayudes, quiero que sea una sorpresa, seguro que se me ocurre algo bueno.

Las semanas se sucedieron una tras otra, más lentas de lo que recordaba quizá por la emoción que suponía el pequeño evento que le había sido prometido. Intentó rechazar los medicamentos o esconderlos, pero algunos terminaron navegando por su organismo, sin ocasionarle demasiados efectos adversos. De igual forma su orgullo le ocasionó algún castigo severo que aún le pasaba factura pues, el día de la proyección, aún tenía un moratón en su pómulo izquierdo, producto de un golpe certero. Había adelgazado un poco y su cintura estrecha resaltaba aún más, pero ese día todo había quedado relegado a un plano lejano. Los tratamientos, el inicio del electroshock, los abusos... nada importaba salvo lo que ocurriría esa tarde. Lo sentía como si fuera una cita entre él y Jack, sin importar todos los demás pacientes o incluso los batas blancas, como había optado por llamarles.

En cuanto pudieron volver a verse, después de la sesión con el psiquiátra, tomó la mano de Jack y salió corriendo con él, descalzo e ilusionado. La primera fila estaba ya atestada salvo por dos asientos, lo cuál fue casi como una bendición. Se sentó, sin soltar su mano, y paseó la mirada por el lugar. Todo estaba muy cambiado, pero el piano ya era por si solo suficiente augurio de que aquello iba a ser inolvidable. Miró al castaño y, al ver que éste contemplaba la pared, hizo lo propio sin terminar de ver lo fascinante del caso pues no había nada en ella. Se inclinó hacia él para preguntar pero no le dió tiempo más que a entreabrir los labios pues las luces se apagaron sobresaltando a muchos. Se volvió a sentar un poco más recto y, al leer el título, apretó más la mano de Jack. Aquel había sido su libro favorito, se lo había leído una de las putas con las que convivía en la calle cuando tan sólo era un niño, y recordaba cada escena. Había jugado él solo a ser el Sombrerero, o una versión masculina de la Reina de Corazones que pugnaba por decapitar a cada alma viviente que la contradecía. El lugar donde se desarrollaba toda la historia, aquel País de las Maravillas, se le había antojado tan idílico que deseaba vivir en un lugar semejante y, ese día, después de tantos años, podría verlo todo en movimiento. Se relamió los labios, impaciente, sonriendo.

En cuanto el piano empezó a sonar se inclinó hacia delante, mirando muy fijamente la pantalla, dejando claro con su expresión lo asombrado que estaba. La aparición del conejo volvió a devolverle una sonrisa infantil que se volvió curiosa ante los cambios de tamaño de Alicia, preguntándose a si mismo cómo habían conseguido hacer aquello, ¡parecía que la niña realmente empequeñecía! - La llave... -musitó en voz muy bajita, como si pretendiera que la actriz, que para él había dejado de ser tal, recordase que estaba sobre la mesa. Aunque, por supuesto, de haber sido así no podría mostrarles una vez más cómo crecía.

La escena de la Duquesa, con todos aquellos aspavientos, platos rotos y demás, le arrancó una carcajada pues casi podía imaginar a Alicia estornudando y gritando por culpa de la pimienta. ¡y el bebé se transformó en un cerdo! No era un niño disfrazado, no, era un cerdo auténtico. Volvió a apoyar la espalda en el respaldo, inclinándose un poquito hacia Jack, encantado.- ¡Que le corten la cabeza! -exclamó, lanzando una carcajada, cuando el verdugo se preparó para decapitar a Alicia. Una de las internas se tiró al suelo, como si realmente hubiera estado en peligro en aquel momento y se sintiera identificada, otro sencillamente lo coreó mientras la música y la película seguían.

Hizo un pequeño mohín al terminar la película, considerandola demasiado corta pero, a la vez, todo un prodigio. Aplaudió, feliz como no lo había estado en mucho tiempo, y miró a Jack - ¡Me encanta! ¿Pondrán otra? -la sonrisa parecía clavada en sus labios carnosos- Casi podía oír las tazas de té tintineando en la merienda, y los pasos del desfile de cartas... -volvió sus ojos claros a la pantalla, ya desaparecida- eso si que es magia... -comentó, cautivado por lo que acababa de ver, refiriéndose a la sensación que le trasmitía y al sueño de haber visto su cuento favorito transformado en realidad. Había incluso olvidado llevar a cabo el pequeño número que había preparado, pero ya no tenía importancia. Aprovechando que reinaba momentáneamente un pequeño caos y que todavía no encendían las luces, tiró de la pechera de la camisa de Jack para acercarle un poco más y le robó un corto pero intenso beso, mordiendo suavemente su labio inferior antes de volver a sentarse como antes, haciendo oídos sordos a las voces de los enfermeros que llamaban a la calma. El pianista tocó un par de acordes, llamando la atención de algunos que dejaron de armar jaleo, y se levantó, bajando la tapa del instrumento.



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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Dom Nov 06 2016, 18:32

Durante los meses que habían pasado Jack se había estado portando mejor que Magnus, mucho mejor y era debido a un tratamiento con fármacos diferentes. Jack no sabía que era, pero era relajante, dulce, le hacía sentir feliz en calma e incluso sentía que amaba al doctor. Cada cita con él la esperaba con ansia, demasiada incluso. Habían veces que llegaba a sentirse angustiado y lloraba cuando lo veía pasar y no lo llamaba. En una ocasión incluso había corrido hasta él pidiendo que lo atendiera. Entonces el doctor se había dado cuenta que lo había dominado por completo a la bestia Jack a uno de los pacientes más conflictivos que había tenido.

Jack no se atrevió a contarle a Magnus, pensando que su amor por él estaba desapareciendo, pues habían días que incluso estando con él pensaba en el doctor. En su brazo tenía las marcas de los piquetes de la aguja uno picaba incluso recordandole constantemente la necesidad. Pero el día de la película fue maravilloso de muchas formas. Era un día feliz. El doctor lo había visto a puertas cerradas, como solía hacer. Le mostró la jeringa cargada del liquido traslucido y cerró las cortinas. Tan sólo con eso el deseo y ansia había gobernado todos los sentido de Jack y se arrodilló ante él, arrastrado, completamente despojado de todo orgullo y dignidad. Ni siquiera sabía cuando había empezado a llorar, suplicando como animal hambriento.

Cuando vio a Magnus y este lo llevó corriendo a disfrutar de la película Jack aun tenía el sabor del semen en la garganta y la heroína corriendo por sus venas. Cada imágenes que vio de la película era producto de un dulce sueño y rio muchas veces aunque alguna escenas directamente se las perdió por estar admirando la belleza de Magnus. Se dió cuenta que la película había terminado cuando Magnus preguntó si pondrían otra, entonces miró la pared y todo estaba en oscuridad. Algunos habían quedado demasiado estimulados con la película y se estaba haciendo un caos, caos que Magnus aprovechó muy bien. Respondió a su beso aunque quedó deseando más cuando este acabó y entonces, aprovechó también para jalarlo fuera de la habitación y correr por los pasillos desiertos. Toda la atención estaba puesta en esa sala por lo que se vieron en libertad.

Corrió por lugares que no hubiesen ido antes aprovechando la casi nula seguridad y perdido como estaba, pero feliz, llegó hasta una biblioteca. Abrió de par en par los ojos sorprendiéndose, como si hubiese encontrado el cielo. Pero después de eso volvió a jalarlo y correr con él hasta quedar en uno de los últimos pasillos estrechos que se formaban entre estantería y estantería. Lo llevó hasta el suelo ahí desatando de inmediato las ansias que tenía de besarlo y tocarlo, de limpiar el sabor que llevaba en la boca con el suyo.

¿Crees que sea así... Si caemos por un agujero interminable llegaremos al país de las maravillas?— en ese momento se sentía así, había caído tan profundo y se encontraba en un lugar dulce pese al caos y la locura, pese al gobernante tirano que daba y quitaba a capricho.— ¿Esto es lo más profundo, Magnus? ¿Ya caímos todo lo que podíamos caer? ¿Este es el país de las maravillas, cierto? Debe serlo... tu y yo, los locos, el caos, la reina con sus juicios... ¿O debemos caer más y más?...


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Dic 16 2016, 20:08

Salieron corriendo juntos, dejando atrás los asientos que habían estado ocupando durante la proyección y que no llamarían en exceso la atención por estar vacíos, al menos durante un rato, pues la mayor parte de los pacientes habían empezado a levantarse y se movían por la sala mientras los paramédicos pretendían que todo se normalizara. Debido a como era la vida en un lugar así, un evento como aquel solía excitar los nervios de los más sensibles, cosa que instaba a algunos a pensar que terminarían por cancelarlos.

Notaba los fríos azulejos chocar contra las plantas de sus pies descalzos a cada zancada mientras se alejaban, sin una dirección clara, simplemente tomados de la mano y saboreando al máximo ese pequeño resquicio de libertad que el destino parecía haberles regalado. Las hilera de ventanas enrejadas se sucedieron a uno de los laterales del pasillo que recorrían y Magnus rió entre dientes al verlas de reojo pues la medicación y la carrera le habían mareado ligeramente y provocaba que las viera un tanto deformes y extrañas. Tocó con la punta de los dedos de su mano libre uno de los cristales antes de dejarse arrastrar alegremente hasta una estancia desconocida.

Giró sobre sus talones con rapidez para cerrar la puerta que acababan de traspasar, esperando así que no dieran con ellos en un generoso lapso de tiempo, y se volvió hacia Jack para corresponder su sonrisa con otra muy amplia. Aquella biblioteca era como un pequeño paraíso dentro del infierno, sin olores vomitivos, con decoración sencilla pero bonita y la variedad cromática de un sinfín de volúmenes que atestaban las estanterías y contrastaba con el resto del edificio. Podría haber centrado su atención en una de esas hileras de tomos, pronunciando en voz alta cada título que estuviera a su alcance; pero su compañero era infinitamente más interesante y el único merecedor del tiempo dorado que habían conseguido. El brillo travieso de sus ojos azules era suficiente como para eclipsar lo demás, y el rubio cedió a sus caprichos encantado.

Terminó tumbado en el suelo, guiado por unos besos que le arrebataban el aliento- No -aseguró con una negativa en forma de beso en la mandíbula- Creo que aún no hemos caído del todo, los animales y las flores todavía no nos hablan -rió entre dientes- Cuando lleguemos al final de la madriguera nuestro Reino será único -Coló las manos bajo la camiseta ajena, levantándola un poco para poder acariciarle la piel con libertad, sin dejar de hablar y mirarle a los ojos.

Devoró sus labios sin compasión, dejando atrás la dulzura para sustituirla con una necesidad y pasión muy superior. Quería que el tiempo se detuviera mientras estaban juntos, desvariando con libertad.- Allí los batas blancas, el doctor, y los locos, se tendrán que arrodillar ante nosotros para que decidamos qué hacer con ellos. Podremos jugar al cricket con sus cabezas, Jack, o lo que tú quieras. -sonrió, sádico y divertido, antes de besarle el cuello, inclinando la cabeza.  Las quemaduras redondeadas en sus sienes estaban rojizas y resaltaban sobre la piel pálida y el cabello dorado, muestra de que el tratamiento había tenido lugar hacía no demasiado tiempo- Pero ese lugar solo existirá si estamos juntos; tú me guiarás a mi y yo a ti. ¿Cuánto estás dispuesto a caer? -Con un tirón los botones de la camisa de Jack soltaron el abrazo de sus ojales y la prenda se abrió, mostrando su torso. Volvió a besarle y, llevando las manos a su trasero, hizo que sus cuerpos se pegaran al máximo para hacerle notal la más que evidente excitación que abultaba su entrepierna. No habían mirado si había alguien en la biblioteca y se arriesgaban demasiado por ello, pero era incapaz de pensar en nada más allá de lo que hacían.- Hueles diferente-susurró en su oído, rozando su lóbulo con la punta de la lengua.



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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Belial Knight el Vie Ene 20 2017, 10:16

En respuesta a sus besos y atenciones Jack sólo gemía y estiraba el cuello dejando que hiciera lo que quisiera, que lo llenara de placer mientras su mente divagaba por las imágenes de la película, la sensación después del sexo oral hacía el doctor y por sobre todo por la sensación que viajaba por sus venas, aunque sentía que ya se disipaba. Jack pensó que si era algún personaje de la película sería la oruga embriagada de lujuria, pereza y gula, drogada hasta alcanzar una sabiduría superior.

Acarició su cabello metiendo los dedos en la abundancia de este y se presionó contra su pelvis sintiendo como estaba duro su miembro haciendo que se le antojara. Mantenía los ojos pesadamente cerrados, como si todo fuera un sueño lleno de sensaciones deliciosas. Entonces llegó la ultima pregunta que lo hizo abrir los ojos al sentirse pillado, pero luego los cerró nuevamente y negó.
No sé a que te refieres...debe ser por la ropa...—le dijo como excusa sabiendo que si tenía un olor seguro era el perfume del doctor. Él mismo aún lo tenía penetrando su nariz, aunque desconocía que sus labios olían y sabían a él.
Contigo caeré hasta lo más profundo, más allá del país de las maravillas, iremos hasta el infierno donde existen todos los pecados para saciarse.

Bajó las manos hasta meterlas por debajo de la delgada tela del uniforme del asilo, uno que no ocultaba para nada su generosa entrepierna. Formó un anillo con sus dedos y empezó a masturbarlo lento apretando más al llegar al glande. Dobló las piernas subiéndolas hasta abrazarse a su cadera dispuesto para él con el único obstáculo que significaba el pantalón. En esos momento odiaba estar vestido, la desnudez a la que se vio obligado por mucho tiempo le hubiese sido más útil, pero podía bajar hasta el final de sus nalgas el pantalón con facilidad y eso hizo para que Deimos se empujara contra él tratando de que el tema del olor no pasara a más. Sólo quería hacer el amor con él, aprovechar la libertad que tenían en ese momento para poder hacer el amor sin ser separados.

Entra en mi, deseo tanto tenerte dentro. Magnus, mi ángel...


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