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The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

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The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Jack Stracci el Jue Oct 29 2015, 07:26

Recuerdo del primer mensaje :



Byberry mental hospital- philadelphia pennsylvania
1912.

“No estaba al tanto de las atrocidades de este lugar cuando me transfieron del centro mental de menores. A mis catorce años ya me consideraban mayor para seguir ahí, pero no estaba sano como para que me dejaran en libertad. Tampoco había nadie que quisiera adoptarme, no con mi cara huraña y mi mala actitud. Ninguna mujer pretendía llevar a alguien como yo a su hogar, parecía un salvaje y mi locura se reflejaba en mis ojos con mucha honestidad, pues no me esforzaba en esconderla. Lo hubiese hecho de haber querido un hogar y aunque no me gustaba estar encerrado, no habían muchas opciones para mí.

El primer día en el Byberry debí haberme suicidado y de poder echar el tiempo atrás lo haría, pero con lo que aún me quedaba de inocencia pensaba que sólo era un mal día, un mal momento, tal vez había una revuelta, tal vez las separaciones entre los dementes y los retrasados mentales habían fallado, quizás se había roto una tubería, quizás estaban lavando los uniformes y por eso estaban desnudos, quizás el doctor tenia día libre y justo había muerto alguien… No sabía que eso era un día normal.”



Un año después Jack estaba dando problemas nuevamente al personal del hospital mental y sin preguntarle siquiera porque lo había hecho lo habían golpeado repetidas veces hasta romperle el labio inferior y dejarlo medio aturdido en el suelo mojado del rincón. A los paramédicos no les importaba matarlo de una golpiza, los sujetos lo maltrataban hasta darse por satisfechos pero en ese momento había sido menos porque no querían que llegara al doctor y este se diera cuenta que lo habían violado.
Jack miró desde el suelo con el mentón pegado a este como el retrasado mental se había salido con la suya y le había quitado la manta. Llevaba la oreja sangrando y Jack aun sentía su asqueroso sabor, pero la intervención de los paramédicos le había hecho perder la manta. Cerró los ojos intentando convencerse a sí mismo que no hacia frio, pero su cuerpo trémulo le recordaba con dolor que había estado toda la noche anterior en una tina con agua y hielo para calmarlo.

-Jack Froooost….Jack Frost- decía un paramédico sentado en una silla con tono de burla para llamar su atención.- Jack Frost, ven a chupármela y te doy una manta.- se rio mientras con las piernas abiertas alzaba las caderas para insinuársele. A los paramédicos les encantaba Jack, como lo habían llamado, porque era joven, era bello y estaba tan quebrado mentalmente que nadie le creía ni una palabra. Además que su carácter siempre les daba la excusa para castigarlo.

En su primer año había sido uno el que empezó, buscaba cualquier motivo para llevarlo a confinamiento donde se encerraba con él para follárselo sin piedad, cualquier grito que salía de ahí era ignorado, era perfecto para él. Luego se sumó otro y otro más, corriendo la voz entre los que ellos mismos consideraban de confianza, alguien que no dijera nada.

Jack puso una mano en el piso y con algo de esfuerzo separó el pecho del suelo luego apoyó una rodilla dejando una perfecta visión de su trasero desnudo al paramédico quien se mordió el labio inferior y se acomodó en la silla con la intensión de levantarse, convencido de que Jack Frost accedería a mamársela a cambio de un poco de calor. Jack terminó de levantarse y se apoyó en la pared mirándolo y llevó el índice y el dedo medio hasta su boca y los chupó con morbo sacó el dedo índice de su boca dejando sólo el dedo medio y luego este se lo sacó mostrándoselo al paramédico afilando la mirada para complementar el insulto que tomó de sorpresa al paramédico y lo molestó a tal punto que se levantó y avanzó rápido hacia él con malas intenciones, pero justo en ese momento llegó el doctor a cargo y el sujeto se separó de Jack y lo condujo hasta una silla donde lo dejó para disimular el maltrato y Jack sintió una manta encima.

Jack se aferró a la manta cerrando los ojos del placer que le daba el tejido cálido y seco. Temblaba dolorosamente no podía parar y casi deseo ir a agruparse con los otros locos que se arrinconaban para darse calor humano, pero no lo hizo por asco, prefería sufrir solo que acercarse a ellos.


Última edición por Belial Knight el Dom Nov 06 2016, 18:49, editado 2 veces


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Magnus Vólker el Mar Jun 06 2017, 14:30

-Hmm... -musitó con un sonido, sin pronunciar realmente nada pero aceptando sin pensar la opción que Jack le planteaba, demasiado ocupado besando su cuello como para sopesar cualquier otra cosa. Podía ser la ropa, un nuevo jabón, o el agua repentinamente perfumada de los tratamientos... le daba igual y le creyó, para él en ese instante sólo era un detalle más con el que definir la preciosa persona que era Jack pues el olor, aunque extraño para él, no era desagradable. Sus labios seguían paseandose por la piel del cuello, clavícula y hombros ajena con la evidente intención de reclamarla como suya, mordiendo de vez en cuando, descendiendo para saborear sus pezones erectos. Sonrió contra su torso al escuchar la respuesa, una que pensó que era sencillamente perfecta y recíproca.

Al suponer las intenciones ajenas, volvió a trepar por su cuerpo y le beso, dejando a disposición de las manos del futuro pintor su miembro. Jadeó estrellando su aliento con el que escapaba de los labios entreabiertos de Jack, y su mano serpenteó para librarle del pantalón o, al menos, abrirlo. Estaba cegado por la lujuria y el deseo, sentimientos que van de la mano, eclipsado por la felicidad que suponía estar allí juntos sin los sonidos indeseables que muchos locos hacían, sin las órdenes de los paramédicos... Las hormonas danzaban a sus anchas y le hacían sentir como si una corriente eléctrica deliciosa recorriera su columna vertebral cada vez que Jack le rozaba, temblorosos ambos por ir más allá.

Mordió con fuerza su labio inferior, haciendo un sonido más propio de animal, y le sonrió cuando consiguió librarse del pantalón y se mostró a él.

Se bajó también él un poco el pantalón para poder estar más cómodo y que no le molestara, escupió en su mano para lubricar su miembro y guió la punta del mismo a la tan ansiada entrada, apoyando después una de las palmas en el suelo para no dejar caer todo su peso sobre Jack - Tú eres mi pecado -la frase culminó con una lenta embestida en la que selló sus labios con los del chico para acallar parcialmente el largo gemido huidizo. En un lugar como en el que se encontraban el sonido parecía multiplicado por dos debido.

Su otra mano se acomodó en el muslo ajeno, levantándolo más para poder que la penetración fuera máxima, golpeando contra su cuerpo en cada movimiento, inmersándose en él. La respiración pronto se volvió más agitada e irregular, y el ritmo más certero y rápido, mientras clavaba sus uñas en la tierna carne de la parte baja de su cadera. Le miró a los ojos, fundiéndose con él, perdidamente cautivado y enamorado. Incluso el frío suelo era un lecho perfecto si era con él.

Esos momentos que en ocasiones podían disfrutar juntos le hacían olvidar el sitio donde estaban, e incluso luego eran usados para quedar fijos en su mente como una película que reproducir cuando los médicos comenzaban con sus torturas o violaciones. Las pupilas dilatadas por el placer, las mejillas sonrojadas, el cabello alborotado y la sonrisa que sabía que tarde o temprano terminaría por aparecer... todo era un tesoro que debía guardar bajo llave y que no dejaban de intentar arrebatarle. Pero seguiría luchando.

Volvió a dedicarle una rápida sucesión de besos hambrientos y suspiros, gemidos entrecortados que se perdían por la piel de su cuello perlado de sudor. Atrapó su mano para entrelazar sus dedos, sin dejar de poseerle en esa danza que todos consideraban inmoral.


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Re: The light at the end of the abyss || Deimos [Flashback][+18]

Mensaje por Jack Stracci el Sáb Jun 17 2017, 08:32

Frunció el ceño y cerró los ojos al sentir el dolor de la primera penetración y como esta era muy placentera a la vez, dejó ir un gemido ahogado contra sus labios teniendo muy presente que debían ser silenciosos. Deseaba gritar de placer, liberarse, pero no podía, pese a que el asilo estaba lleno de aullidos de dementes los gemidos de placer no pasaban desapercibidos para los celadores. Se abrazó a su cuello queriendo mantenerlo lo más cerca posible. En uno de sus delgados brazos se veían las marcas moradas de la aguja inyectada con poca delicadeza. No estaba en su tratamiento el tener que inyectarse, nunca lo habían hecho en la fila para recibir medicamente, eso era nuevo. Le dolía el brazo, picaba, pero en ese momento no le daba importancia. Sólo quería seguir sintiendo ese placer aunque la culpa en su conciencia le estaba haciendo llorar silenciosamente, sólo con lagrimas y gemidos.

Te amo.—le dijo sonando más como tristeza que pasión. Lo besó, besó todo lo que podía y luego se arqueó y bajó las manos de su cuello a su pecho rozándose por encima de la tela lo pezones, pero no quería acariciarlos directamente, sería vergonzoso hacer algo así. Jack había tenido muchos encuentros sexuales, pero no eran voluntarios por lo que en esas ocasiones no hacía nada, sólo estaba ahí tratando de dejar su cuerpo, de que la mente se separara, pero con Magnus había conocido el placer de verdad y era un poco vergonzoso darle rienda suelta a lo que el cuerpo le pedía.

Estiró los brazos luego dejándolos apoyados en el suelo por encima de su cabeza y cerró los ojos dejando ir en suspiros contenidos lo que serían gemidos altos de acuerdo al dolor de cada penetración. Era un placer casi incontenible, si era más violento con él seguro no iba a poder contenerse.

Sintió luego la mano de Magnus sobre una de las suyas y eso lo hizo abrir los ojos sintiéndose mareado de placer, podía ver como el vaivén movía su hermoso cabello como una cortina al viento y movió la otra mano para atraparlo jalandole el cabello sin ser consciente de la fuerza que aplicaba. Arqueó la espalda nuevamente y apretó los dientes para no gemir, pero se le escapó de todas formas, un gemido profundo desde el fondo del estómago. Para fortuna de los jóvenes aún había mucho revuelo en la sala de cine como para que los buscaran.

Magnus, soy tuyo, de nadie más, tu sabes que no amo a nadie que me toque, sólo a tus manos... Los demás no son los que quiero, lo que ellos hacen, no lo deseo. Es por as drogas, me obliga...Me obliga para dármela y es tan dulce... placentera... más que nada en el mundo.— le dijo entre gemidos y miró hacía un lado llevándose el pulgar a la boca, mordiéndolo.—No me dejes por eso.— volvió a mirarlo para rogar y se abrazó a su cuello.—Sigue penetrándome...


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