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¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

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¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Sáb Feb 20 2016, 13:39


13 de mayo de 1917
12.00 del mediodía
Estación del ferrocarril

Salí del ferrocarril que me había llevado hasta la ciudad de Salem con el cuerpo dolorido y una fuerte sensación de cansancio. No es que fuera uno de mis medios de transporte favoritos, pero siempre que lo usaba me sorprendía la velocidad que llegaba a alcanzar aquella extraña máquina comparada con los medios que solía usar cuando era más joven. Recordaba perfectamente la primera vez que me había subido a una de aquellas serpientes mecánicas y como mi cuerpo se había puesto a temblar en cuando la máquina se había puesto en marcha, emitiendo aquellos fuertes ruidos y aumentando la velocidad a medida que avanzaba. Me coloqué una mano en el pecho y sonreí para mí mismo al pensar en que si la situación hubiera sido distinta y el Señor no hubiera decidido darme una nueva oportunidad, podría haber acabado como conductor de una de aquellas maquinarias infernales. Habría sido divertido, pero seguramente no tan útil para el mundo como mi trabajo actual.

Al bajar del ferrocarril y tras recoger los dos maletines que llevaba conmigo y que pesaban como dos muertos, me acerqué a un pequeño mapa que había en uno de los paneles informativos de la estación. Al parecer me encontraba en un extremo de la ciudad. Coloqué el dedo encima de la superficie lisa del papel y empecé a reseguir con él algunas calles, callejones y plazas, haciéndome a la idea del camino que tendría que seguir para llegar a la zona residencial y empezar a buscar un lugar en el que alojarme. Había sido enviado allí gracias a mi fe y a las palabras que me había pronunciado en sueños mi Señor. Y efectivamente, nada más bajarme del medio de transporte que había usado, había podido notar malas vibraciones en esa ciudad. Oscuras y procedentes de lugares horribles a los que me negaba a servir. Cogí mi equipaje y empecé a hacer movimientos extraños con los hombros para destensarme a medida que avanzaba en línea recta, siguiendo mentalmente el mapa de la estación.

Al pasar por delante de algunas de las plazas pequeñas me encontré con algunos carteles anunciando un circo que hacía pocos días que parecía haber llegado a la ciudad. Curioso por aquel dato, me detuve delante del cartel y observé a unos cuantos de sus miembros, frunciendo la mirada para intentar imaginármelos como sangrientos asesinos servidores de las fuerzas oscuras. Me pregunté rápidamente si las malas vibraciones procederían de él o había algo mucho mayor y más peligroso involucrado con la ciudad. Supe en aquel momento que aquella misión sería un poco más complicada que normalmente así que dejé mi equipaje en el suelo un momento y revolví en mis bolsillos en busca de la bolsa en la que guardaba el poco dinero que tenía. Contando las monedas, descubrí que sería suficiente como para poder sobrevivir en aquella ciudad unos cuantos días por lo que recuperé mis maletas y empecé a avanzar hacia un bar cercano. Tenía mesas y sillas fuera dispuestas para los clientes y en ella me senté, esperando a que apareciera alguien para atenderme y entreteniéndome observando alrededor, a la espera de encontrar algo que me llamara la atención y pudiera desvelarme alguna llave para resolver el misterio.


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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Dom Feb 21 2016, 00:37

Hacía no mucho que Kangee había llegado a la ciudad, unos días tal vez, impulsado por un sin fin de sensaciones que le habían llenado el pecho.
En uno de sus interminables viajes, el Wakan Tanka le había advertido de que algo oscuro se estaba moviendo de un lado a otro, y después de meditar por una larga temporada sobre su próximo movimiento, había acabado llegando a un lugar ya maldito por su pasado lleno actos satánicos, brujería, oscuridad... Salem, hogar de brujas.

Para la gente común solo eran un puñado de historias que habían sucedido tiempo atrás y que no tenían más explicación que el fanatismo religioso, turismo, cosas con las que enriquecerse, pero Kangee no podía quedarse solo en lo exterior, tenía que indagar, nadar en lo que la ciudad no mostraba, y el Gran Espíritu lo había guiado hasta allí, así algo querría de él.

Había llegado a caballo y se había alojado en los bosques, prefiriendo pasar desapercibido, pues por su aspecto exótico llamaba mucho la atención, y muchos se habían aventurado a tratar de molestarlo, pero Kangee no respondía a sus provocaciones que insultaban a su raza, sino que se mantenía sereno. Los blancos jamás cambiarían, ni aunque él mismo tuviera documentación de estadounidense de pleno derecho desde hacía ya tres años.

En aquel momento se encontraba sentado en una plaza, cerca de un puñado de comercios, entre los que había también un bar con mesas afuera.
A su alrededor se había formado un pequeño corro de niños que lo miraban extrañado, a él, su piel, sus adornos típicos de los Sioux y la pintura de su rostro. Algunos hablaban preguntando cosas, pero Kangee se mantenía sentado con las piernas cruzadas, las manos sobre las rodillas y los ojos cerrados, con un semblante absolutamente serio, meditando, conectando su espíritu con el gran misterio bajo la luz del sol.
Desde que llegó no había parado de llover, extrañar el sol en su piel era algo normal en él.

En una de esas abrió los ojos y se puso de pie de golpe, haciendo un gesto veloz como si desenvainara, y los chiquillos que habían estado observándolo a una distancia prudente echaron a correr entre chillidos pensando que el indio los atacaría.
Continuó serio hasta que una diminuta sonrisa se vislumbró entre sus labios, y para cuando abrió la mano que había pretendido fingir empuñar un arma se vio en esta un caramelo que le ofreció a la única niña que, agarrando una muñeca harapienta, no había huido.
Ella tomó el caramelo y luego salió corriendo de allí, pronunciando un: "gracias", ilusionado.

Ahora que estaba de pie, Kangee echó un vistazo a su alrededor, y por algún motivo sintió un fuerte latido que lo alertó. Arrugó el entrecejo y cerró un poco los ojos parar mirar más allá, pues creía haber visto una cara conocida en el bar que estaba cerca.
Se echó algunos mechones de cabello hacia atrás y comenzó a caminar para acercarse y comprobarlo.


Última edición por Kangee el Dom Jun 19 2016, 16:27, editado 1 vez
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Dom Feb 21 2016, 02:57

Una vez colocado en una de las mesas de la terraza me encargué de pedirle al camarero que me trajera una bebida que se había popularizado últimamente y que había ido encontrando cada vez en más sitios. Cansado aun por el viaje y la pequeña caminata, coloqué un codo en la mesa y apoyé mi cabeza en mi brazo, observando un poco por encima el ambiente que había en aquella zona. Nada parecía estar mal, pero sin embargo era imposible no captar las ondas oscuras que flotaban en el ambiente. Realmente estar en aquel lugar empezó a darme un poco de jaqueca, por lo que molesto, giré el rostro y me dediqué entonces a mirar de manera distraída en la dirección contraria a la que lo había estado haciendo. Descubrí a lo lejos a unos niños hablando entre sí y llamando a sus madres como si el mundo fuera a caérseles encima. Me habría preocupado por ello si no sintiera un especial desdén hacia los niños.

Mi mirada fue viajando poco a poco por la zona, encontrándose con gente que hablaba con tranquilidad, otros con mala pinta que parecían estar haciendo el negocio de sus vidas, un nativo americano pintado y llamando la atención, un grupo de hombres que corrían con otro en brazos a causa de un accidente en algún taller cercano...

¿Hum? —dejé escapar, con la voz ronca y devolviendo mi atención a algo que me había pasado por alto. A pocos metros de mí se encontraba un hombre alto, con la piel tostada llena de dibujos extraños calcados en ella y el pelo negro y largo. Incluso sus ropas llamaban la atención en aquella zona comercial de Salem. Abrí los ojos sorprendido al reconocerle como a quien me había hecho quedar mal durante una de mis últimas misiones y me giré rápidamente para observar en dirección contraria, deseando que Kangee no me hubiera descubierto. Me sentí como un completo niño al hacer aquello, pero había aprendido por las malas que permanecer con él significaba que la gente nos observara, que discutiéramos sobre cuestiones morales que no deberían ser tratadas y que había peligros cerca que sobrepasaban nuestras expectativas. ¡Aquello sería! Me levanté y le señalé el asiento vacío para que me acompañara pese a las miradas de sorpresa que provocó mi gesto en las personas que nos rodeaban—. Kang, viejo amigo. ¿Tienes alguna información interesante que haya puesto mi Señor en tu camino para que puedas transmitirme? —pregunté, haciendo uso adrede de mi fe en la frase para descubrir si las cosas habían cambiado desde nuestro último encuentro. Me había mostrado amable con él, o al menos en apariencia, esperando obtener algo a cambio.

Una vez estuvo mi invitación en el aire, volví a sentarme y tomé un nuevo trago de aquella extraña bebida embotellada que era demasiado dulce como para que me gustara pero demasiado adictiva como para que pudiera dejarla.


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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Jue Feb 25 2016, 13:54

Al final estaba en lo cierto, pronto vio a aquel piel blanca que ya conocía, y aún con los ojos entrecerrados se cruzó de brazos. Su figura erguida y recta se mostraba bastante intimidante, sobretodo con todas sus decoraciones tribales de los Sioux. Su semblante serio lo decía todo: «¿Qué haces tú aquí?». De forma un poco injustificada, empezó a pensar en aquel wasicu como un rival, como su competencia, más que en un posible compañero.
Kangee —lo corrigió con semblante serio, en cuanto escuchó que acortaba su nombre—. Kang es chino, Kangee es cuervo. —Chasqueó la lengua ante la mención de su dios cristiano—. El Gran Espíritu me guió hasta aquí, tu dios solo hace vino y peces —dijo, y descruzó los brazos para hacer un pequeño gesto de desprecio con sus manos—. Absurdo.

Pese a todo, aceptó la invitación y tomó asiento junto a él.
¿Qué haciendo tú aquí? —preguntó entonces, yendo directo al grano.
Kangee consideraba que él mismo tenía una razón para estar en Salem, porque el Gran Espíritu le había llevado allí, ¿pero el otro...? Tal vez también lo había traído el Gran Espíritu para que le sirviera de ayuda a él.
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Sáb Feb 27 2016, 17:52

Me exasperaba. ¿¡Cómo lo conseguía!? Solo únicamente alguien que quisiera hacer nacer en mí el mal humor permanente podría conseguir molestarme tanto como lo hacía aquel rarito. Había intentado ser amable con él, pero el momento de las pruebas había terminado ya. No iba a volver a intentarlo, no por el momento y hasta que olvidara de nuevo por qué su presencia me resultaba tan exasperante. Me encogí de hombros únicamente cuando me demostró que aquello de los motes para compañeros no iba con él y volví a hacerlo cuando se reafirmó en sus propias y estúpidas creencias, pero esta vez sí respondí, echándome hacia tras en la silla y suspirando para conseguir paciencia del cielo.

Ningún Dios hace vinos y peces. Si abrieras más tu mente para comprender la verdad entenderías que mi Dios puede hacer cualquier cosa, pero su hijo únicamente decidió hacer esa pequeña muestra de talento para traer paz entre nosotros —expliqué, no teniendo claro que aquello pudiera servir de mucho—. Además de que tú tampoco te encuentras en la posición de meterte con nadie. ¿Qué hacen tus superiores? ¿Echar agua a la tierra cuando os ponéis a bailar? —añadí, echándome esta vez hacia la mesa para apoyar mi estómago en ella y mover ligeramente las manos hacia arriba, contorneándome como si estuviera bailando como los nativos americanos (indios, en realidad) que salían en las películas que disfrutaba viendo—. Eso no es un dios. Es una nube con ojos —culminé, chasqueando la lengua y alejándome de nuevo de la mesa para llamar al camarero con la mano.

Decidí pasar por alto el hecho de que se hubiera equivocado al hablar y suspiré al ver la previsión de que tendría que ser yo quien empezara a hablar de los dos. No era tonto y me estaba daño cuenta de que yo era quien estaba desvelando más información. De pronto mis ganas de estar allí desaparecieron y cuando apareció el camarero para preguntarnos qué era lo que queríamos le rechacé con un movimiento de mano antes de quedarme observando al nativo a la espera de que se decidiera sobre lo que iba a tomar. Y esperaba que no fuera nada extraño como sabia de espíritus. Carraspeé esperando a que el hombre se marchara tras aquello y crucé mis manos bajo mi barbilla para adoptar una postura cómoda mientras observaba de manera inquisitiva a mi compañero de mesa.

He llegado gracias a rumores porque este lugar tiene cosas que no me gustan. Hay un aura extraña rodeándolo todo y lo llena hasta tal punto que no sé localizar el origen de la oscuridad— dije sinceramente—. Pero estoy seguro de que ya te habías dado cuenta de ello por ti solo. ¿Qué es lo que te ha traído a ti aquí? ¿Has sentido vibraciones de que va a llover en este lugar y te has venido con su bolsa especial para recoger agua de lluvia? —pregunté ahora, dibujando una pequeña sonrisa que aparentaba amabilidad y que escondía lo que me había afectado que dijera que mi Dios únicamente fabricaba vino y panes. Lo que uno tenía que oír…


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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Mar Mar 01 2016, 14:55

Mente abierta, sé historias de hombres blancos —respondió  a sus explicaciones.
El indio arrugó el entrecejo ante su ofensa, aunque había sido él el que había comenzado con aquel asunto de ridiculizar al dios ajeno de alguna manera, pero de todas formas le contestó:
Cómo fue hecho el mundo es Wakan Tanka. Cómo el sol fue hecho es Wakan Tanka. Cómo los hombres solían hablar con los animales y aves era Wakan Tanka. Dónde residen los espíritus y fantasmas es Wakan Tanka. No pretendo que un wasicu comprenda.

Cruzado de brazos, observó al camarero que se observó a tomar nota, pero él no pidió nada, de hecho el camarero ni siquiera lo consideró, haciéndolo pensar que clase de personas podía encontrar por allí.
Los niños eran los únicos que realmente se habían acercado, aunque hubiese sido por curiosidad.
Cerró los ojos un momento, en posición rígida, manteniendo el silencio entre ambos, y cuando su compañero ya estuvo servido y volvieron a estar solos los dos en aquella mesa fue momento de retomar la conversación realmente importante.
Sentí la llamada de los grandes espíritus —respondió, pasando por alto la broma que tenía por objetivo ofenderlo—. Va a llover, de todas maneras, pronto —concedió, encogiéndose de hombros.
Dudó por un momento en los que estuvo callado, antes de seguir hablando:
Los dos estamos aquí por lo mismo parece —comenzó—. Hay algo oscuro en este lugar, es preocupante, lo suficiente preocupante como para que estemos los dos aquí —dijo, bajando la voz hasta volverla un susurro que fuera perceptible por el rubio—. No me gusta tener que encontrarme contigo, pero supongo que esto no es sólo una coincidencia. ¿Qué hacemos?

Off:
Sorry por los post tan cortitos, me da un poco de vergüenza :c
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Sáb Mar 12 2016, 18:17

Aguanté su monólogo sobre guasicu y que todo eras guasicu en silencio, observándole con una ceja enarcada pero por primera vez sin sentir ganas de meterme con él. Todo era demasiado complicado. ¿Qué todo era guasicu? Dios creó el mundo, no se metió en cada uno de nosotros para… no sé, para lo que fuera que quisiera hacer ese guachicu. Me ponía nervioso no entender la mentalidad de los demás, especialmente de las personas con las que tengo la obligación de hablar. Esperé pacientemente a que su explicación terminara y me sorprendí cuando el tema cambió de pronto y terminamos coincidiendo en que los dos nos encontrábamos allí por el mismo motivo. El Señor tendría que habernos impuesto una prueba bien grande para atraernos a los dos hasta ése punto. Me pregunté si sus designios serían que mi acompañante descubriera por fin la verdad acerca del único ente puro que lo gobernaba todo y que lo hiciera gracias a mi ayuda. Me eché hacia atrás en el asiento y le observé con una pequeña sonrisa torcida, pues aquella idea no resultaba tan fuera de lugar. Carraspeé al escucharle decir que iba a llover.

No va a llover… —murmuré, alzando mi vista al cielo y asegurándome de que estuviera tan azul como lo recordaba. Entendía que su gente fuera capaz de decir si llovería alzando la cabeza y viendo en el cielo un par de nubes oscuras, pero quizá mi acompañante no había entendido del todo la teoría—. Hace buen día, por el momento. Y tampoco necesitamos que llueva; estoy buscando un lugar en el que hospedarme y no me gustaría mojarme mientras recorro la ciudad en búsqueda del lugar adecuado —añadí, esperando que sus dioses no desearan entonces hacer llover únicamente para joderme la existencia. Ese tal guachuchu se la iba a cargar si el cielo se llenaba de nubarrones de golpe. Pero tras aquel pensamiento rápido estuve de acuerdo en que necesitábamos hacer algo. Si bien mi primer pensamiento fue trabajar por separado, la idea de que Dios hubiera decidido poner en mi camino a ese pobre ignorante de los designios divinos se me hacía atractiva. Carraspeé de nuevo y me acerqué a él, susurrando como si lo que fuera a decir fuera un secreto—. Mira, no me gusta decir esto, pero creo que deberíamos aliarnos o algo así. No quiero decir como la última vez, donde la liamos por tu culpa y terminamos jodidos, sino algo nuevo. Y bueno. Colaborar, vencer al mal, terminar como héroes —expliqué con rapidez, golpeando mi mano izquierda con el puño derecho para dar más énfasis a lo que quería. Me levanté entonces, provocando que la silla rechinara sonoramente y la gente se girara a observarnos de nuevo (los pocos que habían seguido con sus conversaciones personales en vez de otras relacionadas con la persona que tenía delante) —. Hagamos algo: me ayudas a buscar un sitio en el que alojarme y después intentamos encontrar el origen del problema. ¿Qué te parece?


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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Miér Mar 30 2016, 20:04

Lloverá —insistió aunque el otro alegara el buen clima, muy seguro de ello, tozudo como él solo, aunque no siguió por ese lado porque tampoco le veía mucho sentido a seguir discutiendo sobre el clima venidero.

Estaba cruzado de brazos cuando el otro se acercó a decirle un «secreto», y con semblante serio lo escuchó, aunque luego su expresión se endureció.
Fue tu trasero blanco el que nos metió en problemas —quejó, demostrando que estaba aprendiendo bastante bien el idioma, sobretodo en ambientes coloquiales como ese.
Aparte de ese comentario, cabeceó de forma ambigua como respuesta para su propuesta, y luego de mantenerse en silencio por unos instantes habló:
Tenemos un objetivo común, es correcto, ir juntos es sensato, morir solos es para desgraciados —cedió.

Cuando lo vio levantarse él hizo lo mismo.
¿Lugar donde alojarte? Tipi en el bosque —le dijo, como una forma de indicarle dónde él mismo se estaba quedando.
Había montado una especie de campamento en el bosque de Salem, donde ocultaba las cosas en las copas de los árboles cuando tenía que salir, para él era lo más cómodo, pues a la ciudad solo iba a informarse o a buscar.
Pero yo te ayudo, wasicu, los tuyos siempre necesitan una cama y techo —dijo, echando a andar de brazos cruzados, haciendo sonar sus decoraciones cada tanto por sus pasos, cuando estas chocaban entre ellas.

Aclaraciones:
Un tipi: Foto.
Wasicu es la forma en la que llamaban a los blancos, que significa algo como "perros ladrones".
Wakan Tanka significa "El gran misterio", "El gran espíritu", o "Los grandes espíritus" <-- Por si me refiero de forma distinta cada vez.

Un beso
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Sáb Abr 09 2016, 22:38

Celebro que por fin estemos de acuerdo en algo —exclamé con alegría, levantándome y tendiéndole la mano sin saber si haría el gesto de estrecharla. Trabajar juntos iba a ser complicado (si no nos poníamos de acuerdo sobre quién había tenido la culpa del último desastre, menos íbamos a ponernos de acuerdo para avanzar en la misma dirección) pero tenía la esperanza de que tras aquello o nos lleváramos mejor o no quisiéramos volver a vernos jamás. El siguiente paso iba a ser buscar un alojamiento. Y al parecer mis esperanzas de que el moreno de piel se alojara en una casa con cuatro paredes habían sido completamente infundidas. Lo comprendí cuando habló sobre un tipi—. Tipi… —repetí, como preguntándome a mí mismo lo que debía ser aquello. A mi mente llegó la estructura piramidal típica de su gente e hice un gesto con la mano para restarle importancia—. Ya, los tres palos esos. Realmente cómodo.

Agarré la maleta que había dejado en el suelo y le di la vuelta a la mesa hasta colocarme delante de Kangarí. O como se llamara ese hombre, realmente me lo había dicho alguna vez, pero no me había esforzado por retener semejante información inútil. Cogí uno de los collares que llevaba colgando del cuello y empecé a tirar de él para arrastrarle conmigo y que saliéramos por fin de aquella zona tan concurrida. A mí alrededor descubrí a varios observándome con los ojos entrecerrados y expresiones de emoción, supongo que creyendo que si me llevaba al nativo americano sería para pegarle una paliza. La gente de aquel lugar cada vez me gustaba menos…

En cuanto estuvimos ligeramente más tranquilos en las calles escoltadas por filas de casas le solté y doble el brazo para apoyar la maleta que llevaba en él en mi hombro. Miré alrededor en busca de algún hostal interesante, pero no hubo nada que me llamara la atención.

Oye Kangui, ¿cómo vamos a poder comunicarnos si te quedas aislado en mitad del bosque? —pregunté, girándome hacia él con los labios fruncidos—. Me niego a correr hacia el bosque sólo para decirte que alguien está atacando la estación o algo parecido. ¿No sería mejor que te comportaras como alguien civilizado —blanco— y durmieras en un edificio hecho y derecho? —añadí, observando su rostro a la espera de lo que le parecería aquello. Quizá no le gustara, pero no me podía dudar que era una buena idea, incluso viniendo de mí—. Te dejo escoger una habitación al lado de la mía, así si metes la pata estaremos a tiempo de hacer algo antes de que la cosa empeore —finalicé. Me gustaba meterme con él, no podía evitarlo.


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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Jue Abr 21 2016, 04:30

No le gustaba para nada la forma en la que lo estaba arrastrando con él, agarrándolo de sus decoraciones tribales, y de haber sido alguna otra persona, un desconocido, no habría tenido dudas en comenzar un conflicto.
Todavía estaba aprendiendo a ser pacífico, llevaba mucho tiempo cortando cabelleras y el mensaje de Wakan Tanka a veces era... Confuso. Tenía que asimilar que los tiempos cambiaban, incluso Toro Sentado había abrazado esas costumbres tan extrañas de hombre blanco, siendo partícipe en sus estupideces, cuando estuvo vivo... Recordar su destino le hirvió la sangre, aunque no podía dirigir su rabia hacia Christopher ¿O sí?
Cuando estuvieron algo más alejados le dio un manotazo para que lo soltara y su mirada se volvió de odio. Aunque también era cierto que solía mirar así.

No comunicar, cuando la situación lo requiera, estaré —fue la respuesta que le dio, con el ceño fruncido—. Yo no necesito hospedarme en el hogar de un hombre blanco, el bosque es mi sitio. —Lo señaló, de forma acusadora—. Tú tipi conmigo —dijo, casi a modo de orden, sin dar su brazo a torcer. Era esa opción, tomarla o no, no sabía qué tanto insistiría el hombre por conseguir una cama—. Problema del hombre blanco, necesita lujos para protegerse, necesita paredes y techo porque su fuerza no suficiente, su confianza no suficiente, no sobreviviría ni dos días fuera de un poblado de blancos. ¿Para qué comodidad? Nosotros luchar, por el bien común, no por nosotros, no lujos, no nada. —Abrió sus manos en un gesto solemne, dejando las palmas hacia arriba—. Yo no tengo nada que no necesite. —endureció su expresión—. Para encontrar paz, primero enseñar a vivir bien, entonces luchar con más fuerza.
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Mar Jun 07 2016, 19:48

Abrí los ojos con sorpresa en cuanto le escuché ordenarme —porque sí, no había ninguna otra manera de describirlo, aquello había sonado a orden— que me quedara en un tipi de esos con él. En el mismo, según había podido entender. Y de pronto hubo dos argumentos importantes e innegables (casi universales) tomando forma en mi mente. En primer lugar estaba el hecho de que a mí —un hombre normal, al que le gustaban las comodidades, comer bien, dormir bien, vivir bien, aunque no siempre pudiera permitírmelo— no tenía intención de meterme en una de esas sábanas sujetadas por tres palos y encima dormir bajo ella. El otro punto clave de la discusión era que, por algún extraño motivo, eso había sonado a dormir juntos. Cercanos, porque no creía que en esos tipis hubiera demasiado espacio como para andarse con excentricidades como el “espacio personal”.

Antes de que pudiera dejarlo claro, Kangarí pareció leerme la mente y empezó un monólogo acerca de los lujos y comodidades que gustaban al hombre blanco en comparación con lo que les gustaba a ellos: pelear y encontrar la paz.

¡Pues ahí te equivocas! Porque si no hemos venido al mundo para rodearnos de comodidades y vivir bien, no sé para qué vivimos. Y si el precio para “encontrar la paz” se encuentra en renunciar a todo y vivir como un caracol, mucho me temo que prefiero vivir sin encontrarla —alegué, entrecerrando los ojos y sintiéndome ligeramente herido por el hecho de que no fuera capaz de comprender que en una cama se encontraba mucha más paz que en el suelo. Negué con la cabeza y detuve mi paso para después dejar la maleta en el suelo—. ¿Pero sabes qué? Que da igual. No me importa. No voy a discutir más contigo y está visto que tú no vas a ceder. Así que me voy a comportar como un caballero… —dije, alargando la última palabra como si me encontrara hablando con un niño al que se le está enseñando algo complicado— y voy a aceptar tu pedido de meterme en un tipo de esos. Voy a demostrarte que también puedo hacer lo que sea que hagáis ahí. Así que a ver, dime dónde está el bosque y por dónde se va a tu tipi. Vamos a ser los mejores compañeros de cuarto.

No estaba seguro de cómo sería la convivencia, pero lo que fuera por dejar de discutir.


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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Miér Jun 08 2016, 20:24

Rodó los ojos y sacudió ligeramente la cabeza, pensando que sería alguna charla egoísta de hombre blanco, pero al final se mostró sorprendido por que Christopher aceptara el hecho de vivir humildemente en un tipi.
Al principio mostró su sorpresa en su expresión, y esta luego varió para dejar ver al otro una sonrisa, como pocas veces hacía, bastante divertida, casi burlona incluso, aunque no era su estilo.
¿Ir ahora? ¿Hombre blanco descansa desde tan temprano? —le preguntó, pues no tenía muy claro si el otro hombre estaba hablando de ir ya.

Kangee señaló dirección al bosque, él sabía bien llegar, pero desde donde estaban los edificios le tapaban la visión y lo dejaban oculto tras la civilización.
El indio miró en aquella dirección también, como si el pudiera ver más allá, y entonces se volvió hacia su compañero.
Tú no encontrar nunca mi lugar, incluso si quisieras, sé bien cómo hacer... —dijo.
Volvía a estar serio como siempre, la sonrisa había desaparecido, pero en sus ojos se notaba que, además de gustarle la idea, le divertía.

Se mantuvo callado un momento, y luego volvió a hablar.
Sorprendido —confesó—. ¿Interesado buena vida? ¿O solo ego? Hombre de verdad se sirve de la naturaleza y ella de él...

Mientras ellos "jugaban" a las discusiones, el mundo continuaba su curso, y tal vez alguien pudiera considerar que estaban descuidando sus obligaciones, pero gente como ellos también tenían derecho a fortalecer las relaciones humanas...
La mirada de Kangee se deslizó por uno de sus lados donde vio un tipo sospechoso escabullirse por un callejón, se puso alerta, pero no había nada que indicara que había algo mal ahí, así que volvió a mirar a Christopher.
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Vie Jun 10 2016, 17:00

No seas bobo. No es que quiera ir a descansar tan temprano —respondí, sintiendo que eso de ser “caballeroso” se acabaría pronto si Kangarí continuaba picándome de esa manera. Pero al fin y al cabo el nativo no parecía enfadarse cuando nos poníamos a discutir… Y a mí, sinceramente, tampoco me molestaba demasiado. Era simplemente nuestra manera de comunicarnos y a los dos parecía funcionarnos y gustarnos bastante—. Lo único que quiero es llegar a tu tipi para poder dejar la maleta. Luego podemos ir a dar una vuelta por la ciudad, aunque no estoy seguro de que consigamos encontrar el origen de… —Me callé en ese momento al ver acercarse una mujer y pasar por nuestro lado. Simplemente iría a comprar, nada sospechoso, pero no me gustaba hablar de cosas que pudieran asustar a la población y despertar una nube de rumores que se nos comería antes de que hubiéramos empezado a investigar.

Mi compañero añadió entonces que no comprendía por qué me interesaba la buena vida. Y fruncí el ceño al escucharle, no porque no estuviera de acuerdo con su manera de ver la situación sino porque a veces me costaba entenderle. Tenía un acento extraño que estaba seguro de que no le desaparecería por mucho que se relacionara con los demás y además su gramática no es que fuera la mejor del mundo.

Solté un suspiro, exasperado.

Tío, a veces cuando hablar no hay quién te entienda —le solté, negando con la cabeza. Me llevé entonces la mano que tenía vacía a la frente y me aparté algunos mechones de cabello rubio antes de continuar hablando con él. Reconozco que en ese momento, al lado del nativo, quizá sí bajé un poco la guardia. Pero no podía culparme nadie: me encontraba en una discusión en defensa de los buenos valores de la patria americana—. Mira, a los hombres nos gusta vivir bien porque sino no tendría sentido que hubiéramos decidido desarrollar máquinas y vehículos para hacernos la vida mejor. Y yo no niego que sea la naturaleza la que nos lo dé todo, pero si podemos mejorar lo que nos da la naturaleza para nuestra comodidad, pues mejor que mejor —Al terminar de hablar noté que estaba distraído con algo y tras rodar los ojos exasperado chasqueé los dedos delante de su rostro—. Oye, nativillo. Kangarí. ¡Yuhu! ¿Me estás escuchando? He iniciado este monólogo porque tú has preguntado.

Fruncí el ceño por la curiosidad que me provocaba su distracción por lo que al final decidí girarme hacia el lugar en el que había estado centrado el nativo, pero no descubrí nada en él. Quizá porque realmente no había nada o a lo mejor porque lo que había ya había desaparecido.

¿Qué es lo que te ha llamado tanto la atención…? —pregunté en un murmuro, acercándome al lugar.


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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Dom Jun 19 2016, 17:06

Hablo perfectomente —se quejó, aún cuando era más que evidente que el idioma de los blancos no era su especialidad.

Christopher había comenzado a hablar para responder a esa pequeña discusión sin sentido, que solo comenzaba entre ellos por el gusto de discutir, pero Kangee no estaba prestándole verdadera atención, sino que se había distraído mirando hacia el callejón, con una mezcla de curiosidad y preocupación, que en su semblante tan poco expresivo era difícil de averiguar.
Solo volvió su mirada a Chris cuando este lo llamó, y entonces salió de su ensimismamiento.
Kangee —corrigió de manera automática—. No difícil, yo sé tu nombre, idiota.

Lo vio acercarse hacia donde él había estado mirando, pero ya no le producía ningún tipo de sensación, pensó que sentiría el peligro o algo semejante cuando Christopher se aproximó, exponiéndose, pero definitivamente parecía haber sido su imaginación, era aquella extraña ciudad llena de males la que lo alteraba.
El indio se cruzó de brazos y dudó por un instante, dejando que su mirada se perdiera más allá, solo cuando sus pensamientos parecieron llegar a un punto muerto volvió a fijarse en su compañero.
No es... Nada —respondió, aunque no se le veía muy convincente—. Imaginaciones.
Descruzó los brazos y dio un solo paso hacia él, aún parecía dudar.
Vamos, larga caminata, te mostraré lugar.

Kangee pensó que primero quería reunirse con él a solas, y luego podrían tratar todos esos asuntos peliagudos sin que ninguna oreja salvaje apareciera para meterse en sus asuntos. Tenían mucho que hacer, eso lo tenía claro.

Los pies de ambos hombres se dirigían hacia el bosque de Salem, pues tal y como había dicho el indio en el interior de éste, bien oculto, era donde había levantado su pequeño campamento para uno.
A diferencia de las pequeñas discusiones que habían estado teniendo antes, algo natural en dos mentes tan diferentes, Kangee permaneció callado la mayor parte del trayecto, siempre unos pasos más adelante de Chris para guiar el camino y abrirse paso, con aire incansable.
Podría caminar descalzo miles de kilómetros, o al menos esa era la sensación que daba al verlo.

Cuando finalmente se encontraron próximos al pequeño hogar improvisado de Kangee, su tipi fue visible, al igual que el caballo que estaba atado en un árbol junto a un calmado riachuelo.
Además de eso también se podía ver que en lo más alto de un árbol había atado un alijo que probablemente serían las provisiones del indio, y más abajo un circulo de piedras en los que parecía haber habido una fogata reciente.
Bienvenido a mi hogar —habló, de forma un tanto irónica.
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Mar Jun 21 2016, 17:46

Estuve hablando durante todo el camino a la espera de que Kangí decidiera que alguno de mis temas de conversación era lo suficientemente bueno como para participar en él, pero debo confesar que no lo conseguí. En más de una ocasión me adelanté a sus pasos para verle la cara y saber si estaría enfadado y por eso no respondía, aunque el nativo parecía tener siempre la misma cara seria, como de haber probado la sopa de hierbas de mi abuela, por lo que me fue difícil descubrir si ése sería el motivo. Continué de la misma manera, llegando incluso a hablar de caballos, pero ni por esas conseguí que el moreno me dedicara ni media palabra. Así que finalmente me di por vencido y cuando quedaban cinco minutos para llegar a su tipi decidí mantenerme en silencio, guardándome varios comentarios para mí mismo y pateando las piedras del camino como si fueran las culpables de mis desgracias.

Gracias… —murmuré incómodo en cuanto nos plantamos delante del “hogar” de Kangí. El “hogar” se reducía a una fantástica cocina formada con cuatro piedras en el suelo, unos armarios altos que eran tan auténticos que uno podía confundir con árboles, un automóvil de última generación de cuatro patas y hocico y un dormitorio con las mejores vistas formado por palos y tela—. ¿Aún estoy a tiempo de pagarnos un hotel? —pregunté sarcásticamente, acercándome al tipi y agachándome para observar su interior. Me incorporé y le di una buena mirada a lo que nos rodeaba, esperando que en cualquier momento mis ojos se posaran sobre algo que me recordara a alguna de las comodidades que me había perdido por no rechazar su oferta y meterme en un hotel. Dejé la maleta al lado del tipi y me dirigí a sentarme a una de las rocas que se encontraban cercanas a la hoguera apagada, que a su vez se encontraba a poco del río—. Pero supongo que debe ser el mejor lugar para poder charlar con tranquilidad, así que no voy a quejarme. Y por la noche me meteré en tu tipi esperando a que sea más grande de lo que se ve por fuera y no patalees mucho mientras duermes. Si me despiertas: te meteré de cabeza en el río.


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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Miér Jun 22 2016, 15:08

Christopher se sentó y Kangee lo dejó hablando, tal vez no se diera cuenta de que no estaba a su lado siquiera, ya que el rubio parecía capaz de hablar a la nada incluso.
Su voz le llegaba como un murmullo mientras él trepaba hasta aproximadamente la mitad del tronco del árbol en el que guardaba sus cosas, tenía que tener bien dispuestas sus pertenencias para que a ningún animal se le ocurriera birlarle sus cosas.
Silbó a su compañero y desató la cuerda que mantenía el alijo arriba para soltarlo, haciendo que este cayera hasta el suelo, junto a Chris, delatando su posición.

No sabía si había sido capaz de asustarlo, y aunque fuera algo que no sucedía con mucha frecuencia Kangee rió, mostró sus dientes con aquel gesto en el que se le veía muy tranquilo y luego procedió a descender por donde había subido, aunque el último tramo lo bajó de un salto.
Muy quejica —lo regañó en cierto modo, y acto seguido se movió cerca de él para retirar la tela que hacia de «puerta»—. Comprueba, suficiente espacio, pero si lo prefieres puedes dormir ahí —señaló a un lado, sobre la hierba, insinuando que podía dormir al raso si le parecía mejor idea.

Dejó caer la tela de nuevo, cerrando la entrada por su propio peso, y entonces se sentó junto a Christopher.
Aquí solo tienen oídos los animales, y animales no importa lo que hacemos —le comentó, en voz más baja—. Podemos estar seguros de que nadie oirá lo que no debe...

Volvía a estar serio, y entonces se distrajo, pensando en a saber qué cosas.
¿No quisieras tener más clara la misión? Guiados aquí... Pero pocas pistas... Tenemos que averiguar todo lo que podamos, sí.
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Mar Jun 28 2016, 21:33

Aparté mi mirada del nativo y continué hablando observando el río que pasaba por detrás del campamento, preguntándome si Kangarí también tenía intención de que nos arremangáramos las ropas para meternos en él y cazar peces con piedras. Descarté la idea en cuanto imaginé que el otro hombre me saldría con algunos motivos extraños como que los peces estaban vivos y él no mataba a otros seres, que estaban bendecidos y protegidos por su dios inmensamente sabio o simplemente que no le gustaba el pescado (en realidad dudaba bastante de esta última opción). De pronto escuché un sonido fuerte a mi derecha y pegué un salto hacia atrás, e inconscientemente alcé los puños preparado para combatir contra el tipo de enemigo que fuera. Pero ante mis ojos no había un enemigo imposible de combatir, una fuerza del mal sonriente, una bruja ni un oso, sino una maldita bolsa de provisiones. Observé rápidamente a Kangarí para intentar saber el significado de aquello y le descubrí sonriendo. ¡Maldito nativo! Le envié la peor mirada que hubiera dedicado jamás a nadie y fruncí los labios tras cruzarme de brazos y adoptar una postura seria, esperando a que el hombre se decidiera a bajar del árbol en el que ni siquiera le había visto subirse.

Eso, tú ríete, capullo. Eres un desgraciado, que lo sepas. Me has pegado un susto de muerte. Incluso podría haber atacado a tu saco de provisiones y haberlo destrozado —le advertí, auténticamente enfadado. Y que nadie se atreviera a pedirme que me calmara porque no, no iba a hacerlo. ¿Qué se había creído atacando a otro guerrero de Dios como él? Y encima el hombre tenía la cara de decir que me quejaba demasiado. Abrió el tipi entonces y me acerqué a él para inclinarme a mirar en su interior, pero manteniendo la postura seria porque todavía no se me había pasado el cabreo. Fruncí el ceño y asentí—. Bueno, sí parece suficientemente grande. Te lo perdonaré por esta vez, pero no te vayas acostumbrando… —gruñí, descendiendo cada vez más el volumen de mí voz. Pero oh, el nativo quería pelea. Y me quedó claro cuando me preguntó si prefería dormir en el suelo. Dibujé una sonrisa ladeada y enarqué una ceja—. Ya, más quisieras. No, si tú duermes ahí dentro es porque debe tener sus ventajas, así que vas a tener que aguantarme esta noche, lo quieras o no.

Volví a sentarme en la piedra y escuché sus comentarios. Definitivamente tenía razón: teníamos primero que conseguir toda la información que pudiéramos. La manera más sencilla de conseguirla sería hablando con las personas de la zona, pero sería fácil que corriera el rumor de dos extraños buscando información sobre sucesos extraños y aquello pondría en sobre aviso a nuestros enemigos. Por suerte para nosotros, a la gente le gustaba hablar cuando empezaba a llenar su estómago y se encontraba a gusto, por lo que lo acertado sería empezar por allí.

Creo que deberíamos acercarnos al bar del pueblo y escuchar a la gente. Si ha sucedido algo extraño será ahí donde nos enteraremos —le expliqué, no sabiendo si habría tenido presente esa opción. Al fin y al cabo lo que hacía su gente era reunirse alrededor de una hoguera y jugar con el humo de ésta, ¿no?— Tal y como está ahora la situación yo no me veo capaz de seguir el rastro de miasma en el aire y poder guiarnos hacia algún punto: está todo demasiado lleno de ello y es como si todo Salem se encontrara en origen de todo mal. ¿Qué opina tu cerebro de nativo?


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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Vie Jul 01 2016, 18:23

Susto no puede matar —apuntó, como si se tratara de algo obvio, tomándose literalmente sus palabras—. Buen saco, no perdería contra ti.
Una diminuta sonrisa se hacía visible de vez en cuando entre sus labios, pero era algo casi fugaz.
¿Capullo es insulto? —preguntó, y luego optó por usar la nueva palabra—: Capullo —lo llamó, sonriendo de forma más evidente—. Capullo quejica.

Luego de ese pequeño aprendizaje prestó atención a sus palabras, volviendo a la seriedad tal de un tema como ese.
Si sus respectivos dioses los habían conducido a ambos a un lugar como ese, en el que se notaba que algo oscuro rondaba por todas partes, era porque la misión estaba en su punto álgido, algo lo suficiente importante como para cruzar sus caminos.
Tenían que averiguarlo, y no había mejor método que hablar con las gentes del lugar, solo que...
Blancos no hablarán conmigo, no fían —le dijo—. Tú tendrás que encargarte de eso. —Mantuvo su mirada fija en él—. Se te dará bien, eres muy rubio y blanco, eso le gusta a la gente.
Sin mucho conocimiento del espacio personal, Kangee estiró su mano para alcanzar un mechón de cabello de su contrario, dándole vueltas entre sus dedos como si quisiera comprobar algo, luego le tocó la mejilla y regresó a su posición inicial.
Puedo moverme por otros lados menos represivos, he visto un circo... Mucha gente allí, van y vienen, todos hablan distraídamente y sin hacer mucho caso, algo se podrá escuchar.
»Allí gente tan extraña que no verán color de piel
—dicho eso, tocó su propio brazo, acariciándolo para complementar con aquel gesto.
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Jue Jul 07 2016, 00:24

Oh, así que te diviertes… —gruñí, dibujando una sonrisa forzada, en cuando descubrí que sin haberlo planeado acababa de incorporar una nueva palabra en el diccionario mental del nativo. Esperaba que se le olvidara pronto, pues tenerle a mi lado repitiendo como un loro “capullo” por aquí y “capullo” por allá iba a ser una auténtica tortura. Pero por suerte adoptamos nuevamente una actitud seria y empezamos a elaborar el plan para intentar descubrir qué ocurría en aquella maldita ciudad.

El nativo desmontó mis argumentos sobre lo útil que sería acabar los dos en un bar para escuchar historias de borrachos y dio sus propias propuestas, colocándome a mí en mitad de la ciudad para hablar con los que allí se encontraran y recaudar información de aquella manera tan tradicional. Y algo extraño pasó entonces pues en el momento en el que dijo que los habitantes de Salem se fiarían de mí por ser blanco y rubio cogió uno de los mechones de mi pelo y se entretuvo observándolo antes de apoyar su mano sobre mi mejilla. Me sobresalté nuevamente y pegué un pequeño salto (nada comparado con bote que había pegado cuando el saco había caído a pocos centímetros de mí) en cuanto su mano suave rozó el vello de mi rostro que hacía algunos días que no rasuraba. Le miré a los ojos con los míos muy abiertos, preguntándole con la mirada por qué hacía aquello, por qué su mano olía a pino y por qué de pronto el pino parecía ser un olor que me atraía. Alcé mí mano entonces para colocarla sobre la suya y poder devolverle la caricia, pero antes de llegar a hacerlo él la apartó, por la que disimulé lo mejor que pude llevando la mano a mi frente y acomodándome el mechón de pelo que él me había descolocado.

En ese caso doy gracias a mis padres por haberme hecho rubio y blanco para gustarle a la gente… —comenté, repitiendo sus palabras y mostrándome distraído. Pero entonces añadió algo que me puso en alerta: que él investigaría en el circo. Fruncí el ceño y me levanté para acercarme a él mostrándome en una posición dominante debido a la altura. Coloqué entonces mi mano sobre la suya, que se encontraba apoyada sobre su propio brazo, y atraje la atención de su mirada a mi rostro—. Ten mucho cuidado, Kangui. Puede que como digas no tengan reparos con el color de tú piel, pero allí se esconde gente de todas las clases. No puedes fiarte de ellos. Espera aquí… —Sin dejar que me interrumpiera le abandoné y me dirigí a mi propia maleta para abrirla y empezar a desordenarla—. Tiene que estar por aquí… Creo… —Ropa, cuchillos, algún que otro libro… ¡Maldita sea! ¿Dónde se encontraba? — Un momento… —Finalmente mi mano tocó algo alargado y solté una exclamación de triunfo. Saqué del lío de ropa que había formado la bengala de color rojo que había guardado allí hacía bastante tiempo y se la coloqué al nativo en la palma—. Llévate esto. Si tienes ningún problema, úsala. Sé que no te gustan las moderneces, pero prométeme que la usarás, por favor. Tienes que apuntar al aire y saldrá un humo rojo que me informará que tienes problemas e iré a ayudarte. La robé hace algún tiempo de un barco.

Tras mi explicación, fui consciente de que aquello daba a entender que me estaba preocupando por él. Y no lo estaba haciendo, sólo siendo amable con alguien que me había ofrecido su propio hogar, me había lanzado un saco casi a la cabeza y a quien había enseñado un insulto nuevo. Carraspeé, me alejé de él y me crucé de brazos—. Bueno, entonces podemos empezar ya a buscar. Separarnos… y todo esto. ¿Quieres que quedemos aquí a una hora en especial?


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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Sáb Jul 09 2016, 03:17

Kangee no le había dado mucha importancia al propio gesto, había sido algo distraído que había hecho para darle énfasis a la mención de su cabello y su piel, así como él mismo había tocado la propia para referirse al color de ésta, pero se dio cuenta de que quizás había hecho que su compañero se sintiera un poco incómodo, aunque no se disculpó por ello, tan solo hubo retirado su mano y mantenido la calma.

¿Qué? No... —Se sintió ofendido por su preocupación, considerando que lo estaba subestimando, pero no lo pudo interrumpir porque enseguida empezó a buscar.
Con los brazos cruzados se inclinó en su dirección para tratar de ver que era lo que iba a darle, esperaba un arma o algo así, pero cuando recibió la bengala lo miró confuso.
¿Qué es esto? —dudó, dándole vueltas en su mano.
Escuchó la explicación del otro y lo visualizó en su mente, aún así seguía sin terminar de gustarle.
No necesitaré ayuda —quejó, aunque mantuvo la bengala en sus manos. Tampoco quería un mal gesto—. No tienes que preocuparte, he cuidado de mi mucho tiempo, y he... —«He arrancado cientos de cabelleras», quiso añadir, pero pensó que no le sentaría muy bien a ese hombre saber que había asesinado a un montón de blancos.

Tomó su alijo y empezó a revolverlo un poco, sacó varias prendas de ropa que podían calificarse como «normal», y aunque no había respondido a lo último que dijo el rubio era evidente por su forma de actuar que estaba de acuerdo y se estaba preparando para ello.
Se deshizo de sus adornos y los guardó en el alijo, luego se puso en pie y comenzó a ponerse la ropa de blanco que tenía para ocasiones como esa.
Si te tranquiliza, no es la primera vez —le comentó—. Llevaré tu palo igual —dijo, refiriéndose a la bengala—. Para que no te preocupes.

Le señaló al caballo, considerando que ya estaba listo.
¿Montas en él o vas andando? Yo caminaré, no es muy lejos el circo.
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Vie Jul 15 2016, 21:42

Conque te lleves mi palo tengo suficiente —añadí con un gruñido por la palabra a la que hizo referencia a la bengala. No esperaba que deseara construir una montaña de paja con mi forma y nombre y quemarla a sus dioses para darme las gracias, pero sí unas palabras de agradecimiento por su parte. Los circos eran peligrosos, estaban llenos de freaks y como le pasara algo a ese nativo inocente y desprevenido, yo mismo me encargaría de masacrar a todos los circenses que se encontraran en él. Por supuesto, era mi manera de enviarles a Dios para que él les juzgara según su criterio, no buscaba venganza con ello ni sentimientos considerados “malignos”.

Me acerqué entonces al río y me intenté observar en el reflejo del agua. Por desgracia, había demasiado poca e iba a grandes e irregulares velocidades, por lo que me fue imposible saber hasta qué nivel estaba despeinado. Me incorporé, me peiné con los dedos mientras Kangui iba a por su caballo y en cuanto me preguntó si quería montar en él le miré en silencio, con las manos aun en la cabeza y los ojos muy abiertos.

¿Eh? —gruñí, como si no le hubiera escuchado. Le había escuchado perfectamente pero… Entrecerré los ojos y observé al animal. No, gracias, odio a esos animales que piensan por sí mismos y hacen lo que quieren. Y dudaba bastante de la técnica de los nativos para domar a los caballos, teniendo en cuenta que fueron los europeos quienes trajeron los caballos al continente americano. Y si no me equivocaba eran caballos con raíces españolas y los españoles nunca han sido demasiado buenos estrategas, teniendo en cuenta la pérdida de sus últimas colonias hacía apenas unos veinte años. Por lo que llegué a la conclusión de que no me apetecía montar a uno de esos bichos—. Bueno, no, gracias. Tu “tipio” queda bastante cerca de la ciudad, podemos ir andando. Además de que los ciudadanos de Salem serán más amables conmigo si creen que soy un pobre trabajador cansado de un viaje a pie. Puedes dejar al animal aquí. Lejos de mis cosas, a poder ser. ¿Tú caballo también va a dormir en el “tipio”? —pregunté, incómodo y cruzándome de brazos.


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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Miér Jul 20 2016, 02:31

Al escuchar que no necesitaba el caballo Kangee se encogió de hombros.
Tipi —lo corrigió.
Pero antes de marcharse se acercó a donde estaba amarrado el animal para llenar un cubo en el que tenía comida para el caballo. Ya que no sabía cuánto tiempo estarían fuera fue generoso, además el animal también tenía hierba para comer, incluso se podía notar un pequeño trozo del suelo del bosque que ya había sido limpiado por el animal, donde se veía la tierra por las plantas arrancadas.
Murmuró algo en su lengua natal al caballo antes de darle unos toquecitos en el cuello, y entonces regresó con el señor Dallas, siendo consciente de que no había respondido a su pregunta.
No —respondió entonces, como si esa pausa nunca hubiese existido—. Los caballos no duermen dentro ¿Tú metes tu caballo en tu cama? —Su pregunta fue más bien una especie de mofa, para hacerle ver lo ridículo que había sonado su comentario.

Finalmente parecía que ambos se encontraban listos para marchar.
Pequeño camino juntos, luego nos separamos —le dijo, y esperó un momento, como un no pronunciado «¿De acuerdo?».

Kangee echó a andar, esperando a que el rubio siguiera sus pasos.
Lo primero era salir del bosque, tal vez Chris no se orientara muy bien, pero en caso del indio era perfecto.
¿Cómo harás? Información.
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Jue Jul 28 2016, 17:17

No meto al caballo en mi cama porque no tengo caballo pero si lo tuviera a lo mejor lo haría —le respondí, entrecerrando los ojos y haciendo gala de todos mis malos modos. Era cierto que quizá la pregunta había sido un poco estúpida, pero tampoco era como para que el nativo respondiera burlonamente después del rato que me había hecho esperar—. Y al fin y al cabo, no somos nosotros los que estamos conectados con la naturaleza y todo eso. No bailamos para que llueva ni nos llenamos la cara de barro para darle la bienvenida a la primavera —alegué, usando tópicos absurdos pero que había escuchado en algún lugar. Antes de conocer a Kangri (e incluso después) no dudaba de su veracidad.

Pero no podía estar demasiado tiempo con el ceño fruncido y los labios fruncidos cuando el nativo se encontraba a mí lado. El hombre parecía siempre transmitir calma y serenidad allí donde iba y terminaba convirtiéndome también en alguien desinteresado por las peleas. Iniciamos juntos el viaje de vuelta a la ciudad y parecimos entrar en un nuevo círculo silencioso (como el que había vivido esperando su respuesta sobre los caballos en los tipis) que no me atreví a romper por si fuera algo místico. Fue él mismo quién algunos minutos después me preguntó cómo lo haría. Me giré hacia él con una ceja enarcada, preguntándome qué era lo que tenía que hacer y esperé a que se explicara. En cuanto añadió “información” comprendí a lo que se refería y le saqué importancia con un gesto de mi mano.

Ya te lo he dicho antes, la clave está en mezclarte con los trabajadores, que no tienen pelos en la lengua. Los borrachos suelen ser los que hablan más, pero a las mujeres les encanta comentar todo lo que sucede a su alrededor y que no pueden comentar a sus maridos —le expliqué, encogiéndome de hombros y poniéndome las manos en los bolsillos. En mi opinión, quién tendría más problemas para encontrar información iba a ser él: los circenses solían creerse una familia y pocas veces decían algo a quienes no formaran parte de ella—. Intentaré también enterarme de quiénes son los que mandan por aquí. Quizá no me quede con sus nombres exactos, pero algo podré conseguir —añadí—. Pero quién me preocupa eres tú. ¿Vas a infiltrarte en el circo? ¿Hacerte pasar por uno de ellos?
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Kangee el Vie Jul 29 2016, 14:03

Asintió a lo que el otro dijo, dicho de sus labios parecía bastante fácil, y el indio se preguntó si al rubio le resultaría tanto como parecía.
En realidad, en misiones de ese tipo le resultaba útil tener a Christopher de su lado, aunque fuera un charlatán.

Kangee pronunció la arruga de su frente cuando lo escuchó decir nuevamente que se preocupaba por él. Su preocupación empezaba a molestarlo de verdad, pues en la propia mente volvió a repetirse que el rubio lo tomaba por un inútil, cuando aquello estaba muy, muy lejos de la realidad.

Solo para darse el lujo de demostrarle cuán equivocado estaba en preocuparse por su bienestar, Kangee decidió hacerle una pequeña demostración.
La diferencia de estaturas era notable, su contrario le sacaba unos buenos diez centímetros, pero eso al indio nunca lo había detenido a la hora de cazar.
Se movió veloz para colocarse a su espalda, y aprovechándose del cabello largo de Christopher hundió en él sus dedos y tiró de él con muy poco cuidado para hacer que se inclinara hacia atrás, a la vez que su otra mano había encontrado el camino más rápido a su propio cuchillo y lo había llevado al bonito cuello de su compañero. Era una advertencia, pego suavemente el filo contra su piel, pero no tardó en retirarlo, pues no quería dañar la delicada piel.
Puedo defenderme solo —habló a su oído, en un susurro, aprovechando que lo tenía accesible al mantenerlo sujeto del cabello, y entonces lo soltó, dejando que volviera a erguirse.
En sus viejos tiempos le habría arrancado su bonita cabellera rubia, pero eran amigos, así quedó en un simple aviso de que no volviera a tomarlo a menos.

El sonido del cuchillo volver a su funda fue evidente cuando Kangee lo guardó.
Por supuesto no se disculpó por lo que acababa de hacer.
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Re: ¿¡Tú de nuevo!? — Kangee

Mensaje por Christopher Dallas el Dom Jul 31 2016, 11:21

Ni siquiera había sido consciente de que Kangro se estuviera quedando rezagado para poder atacarme, pero lo hizo. Antes de que tuviera tiempo de soltar un improperio, sentí una mano enterrándose en mi cabellera y tirar de ella para empujarme hacia atrás, donde a mi cuello lo recibió un objeto cortante y frío apoyándose sobre mi piel. Me mantuve en aparente calma, sintiendo que los momentos pasaban lentamente mientras el hombre me amenazaba y, ¿para qué mentir? Me imaginé en tan solo dos segundos millones de motivos por los que el nativo podría estarme traicionando de aquella manera. Ninguno de esos fue el correcto, por supuesto, y lo comprendí cuando apartó el cuchillo de mi cuello y susurró en mí oído, provocándome un escalofrío involuntario de placer. En cuanto me dejó ir me incorporé y empecé a hacer estiramientos con mi cuello, moviéndolo de un lado al otro para asegurarme de que estuviera todo correcto.

Ya veo que puedes defenderte solo, nunca lo había dudado… —mentí, intentando tomarme su ataque como algo que me había merecido en vez de como un aviso de no poder dipositar mi confianza en su persona—. ¿Y le haces eso a todos tus amigos? —pregunté, ligeramente incómodo pero buscando encontrar unas risas para romper la pequeña tensión que acababa de instalarse entre nosotros—. No me extraña que no tengas muchos. Kangee, en serio, ha dolido… —gruñí, soltando su nombre de manera correcta sin darme cuenta y llevando mi mano a mi melena, ahora enmarañada. Esperé a que se colocara de nuevo a mi lado y mientras seguía acariciándome el pelo esperé a que bajara mínimamente la guardia.

Lo hizo. Me agaché con rapidez para patear sus piernas y mientras caía saqué de mi bolsillo el único objeto disponible para amenazarle. Antes de que se golpeara contra el suelo le cogí por los hombros y con la mano libre coloqué el objeto que había cogido de mi bolsillo sobre su cuello, amenazándole de la misma manera que había hecho él.

Pero a todos nos sorprenden de tanto en tanto —alegué, con una amplia sonrisa de victoria. Con la mano que tenía delante de su cuello toqueteé un poco el objeto alargado y finalmente lo aparté, enseñándoselo antes de guardarlo: se trataba de una pluma estilográfica—. Pero desgraciadamente yo no tenía ningún cuchillo a mano, así que supongo que vuelves a ganar tú —Me encogí de hombros simulando una leve lástima y aparté la mano de sus hombros para levantarme y sacudirme la ropa. Alcé la mirada y descubrí a lo lejos una edificación: la ciudad cada vez estaba más cerca y aquello me ponía nervioso.
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