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Too red || Yatziri

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Too red || Yatziri

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 12 2016, 04:44

A Michael no le había costado encontrar una manera rápida de ganar dinero en Salem, había varios rumores sobre peleas ilegales y uno de ellos dio sus frutos. Se trataba de un viejo gimnasio de boxeo que se ganaba algo de dinero extra llevando a sus boxeadores a peleas en el sótano del local solo para algunos afortunados que pudieran pagar la entrada y las apuestas. El dueño del gimnasio y encargado de las peleas se mostró desconfiado en un principio pero en cuando lo vio pelear en el gimnasio le ofreció participar en las peleas como quería. Por eso esa noche se encontraba allí, en ese sótano que apestaba a sudor y estaba lleno de gente clamando por su campeón, que obviamente no era él. Era bastante flaco en comparación con otros luchadores por lo que a primera vista no aportaba mucha confianza, casi nadie apostó por él sin embargo él mismo lo hizo.

Cuando comenzó la pelea mantuvo la distancia esquivando los golpes para estudiar los movimientos de su rival, un hombre corpulento, casi todo musculo, y bastante lento a la hora de atacar. Eso le daba una buena ventaja sobre él así que aprovechó su velocidad para colocarse a su espalda cuando se lanzó a por él, dirigiendo los golpes a su riñón derecho. El tipo se giró asestándole un buen puñetazo que lo tiró al suelo, eso le hizo sonreír, era el subidón que necesitaba. Se levantó casi de un salto y volvió a golpear al grandullón, esta vez en la cara, buscando darle en la nariz para desorientarle antes de continuar con su ataque. Se asestó una buena patada en el costado, eso no era boxeo después de todo. El baile se alargó un rato más pero al final consiguió que cayera al suelo inconsciente con la sangre saliendo a borbotones por su nariz. Alzó los brazos animado como gesto de victoria, viendo las evidentes caras de disgusto de los perdedores.

Salió al callejón junto al gimnasio cuando se cambió de ropa para cobrar su parte de las apuestas y lo que le pagarían por la pelea, pero los jefazos del gimnasio tenían una mejor idea. Ni siquiera vio venía el bate que le golpeó la espalda, ya dolorida por el combate. Los golpes continuaron mientras él intentaba defenderse lanzando golpes a donde podía, logrando acertar un par de veces pero no las suficientes. Eso le cabreó y la adrenalina que todavía corría por sus venas le dio la fuerza suficiente para quitárselos de encima y hacerse con el bate para devolverles los golpes. Al verse desarmados los muy cobardes se largaron corriendo. Él dejó caer el bate, que rodó lejos de él y se apoyó en la pared, resbalando hasta quedar sentado en el suelo. Necesitaba llamar a su hermano, le habían dado una buena paliza.
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Re: Too red || Yatziri

Mensaje por Invitado el Lun Mar 14 2016, 00:31

La noche era cálida y hermosa, el cielo despejado dejaba ver muchas estrellas pequeñas que acompañaban a la luna que estaba justo por encima de su cabeza. La bruja había terminado su trabajo rápido y con gran reticencia a irse directo a dormir decidió caminar un momento, admirando el cielo...
Tan metida en sus cavilaciones estaba, que no advirtió cuando salió de los límites des circo y siguió caminando hasta llegar a vagar sin rumbo por la cuidad...
Justo estaba pensando en regresar, pues a pesar de que aun no tenía sueño los callejones por lo que estaba caminando no se veían precisamente seguros. Sobre sus hombros tenía una capa que ahora servía para tapar sus atributos, haciéndola pasar lo más inadvertida posible, en una de sus manos llevaba una cantimplora con agua a la que le daba un pequeño sorbo de vez en vez.
Se metió a un callejón que pensaba, la llevaría directo al centro de la cuidad y en un acto de reflejo se escondió detrás de una pila de basura... Un grupo de hombres golpeaba a otro que se veía francamente en un problema. Cavilaba entre si ir a pedir ayuda, ignorar lo que estaba viendo o ayudar ella misma, cuando el hombre logró deshacerse de sus atacantes. Yatziri pensó que él podría arreglárselas solo, hasta que éste se derrumbó en el suelo con la respiración agitada... La pelirroja se quedó mirando de lejos, no quería acercarse al hombre pero sentía la necesidad de asegurarse de que no estaba tan malherido. No quería cargar más muertes en su conciencia.
Con paso rápido, decidido y sonoro gracias a los tacones se acercó al individuo. El viento y la rapidez con la que caminaba movían su vestido, que dejaba ver parte de los muslos pálidos. Cuándo estuvo frente al pobre hombre primero se aseguró de que no hubiera nadie al rededor, después se acuclillo cerca de él y finalmente le preguntó:

-¿Está usted bien?- el gesto y tono de voz neutros, no dejaban ver lo avergonzada que le hizo sentir esa tonta pregunta. Era evidente que el hombre no estaba en su mejor momento... Sin embargo, era muy tarde para cambiar la pregunta por una más inteligente.- ¿Puede caminar, con ayuda? Creo que deberíamos sacarlo de aquí antes de que esos maleantes vuelvan con amigos...- suspiró, no sabría cómo hacerle frente a una situación así.

Dio una evaluación rápida al hombre... No parecía tener heridas muy profundas ni graves, pero estaba bastante mallugado. Tenía un poco de sangre en la frente y boca, además de muchos moretones visibles entre la ropa... La pelirroja no quería saber cómo estaba lo que estaba cubierto. Apostaba que la espalda se vería peor.
No pudo dejar de notar lo ancho de su espalda, lo fuerte de sus brazos ni lo varonil de su rostro cubierto por una fina capa de barba... "Peligroso" le gritaba su subconsciente, pero ella lo ignoraba, dudando que fuera capaz de hacerle nada en esas condiciones.
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Re: Too red || Yatziri

Mensaje por Invitado el Jue Mar 17 2016, 23:59

El sonido de unos pasos cerca de donde estaba le hicieron levantar la vista encontrándose con unos zapatos de mujer que continuaban en unas piernas largas y pálidas que se intuían tras un vestido. Alzó la mirada un poco más para encontrarse con una hermosa melena rojiza y unos brillantes ojos azules. Si ese era el demonio que iba a recogerlo para llevarlo al infierno estaría más que encantado de acompañarlo.

- Mejor que nunca – contentó a aquella pregunta tan obvia tras una carcajada que le costó una mueca de dolor por sus costillas magulladas. No quería ser maleducado con ella ni mucho menos pero ese era su carácter y además lo que podría considerarse sarcasmo no era tal, pues no había nada como sangran para sentirse vivo. – Si, eso es una gran idea – respondió apoyándose en l pared para intentar levantarse, lo que consiguió con algo de esfuerzo.

Se mantuvo apoyado en la pared a lo largo del callejón para poder mantenerse en pie, le costaba caminar y odiaba haber llegado a esos límites. Malditos timadores, si se los volvía a encontrar les rompería todos los huesos del cuerpo. Tras una pequeña caminata que le permitió alejarse del local logró dar un par de pasos para alcanzar un bando de madera situado en la plaza, donde se dejó caer con pesadez. – Lamento si te he asustado – se disculpó inclinándose hacia delante y alzando la mirada hacia ella. Posiblemente debería tratarla de usted como a una señorita que era, o tal vez señora, pero él nunca había adquirido los modales de su hermano, era mucho más simple y así se comportaba con la gente. – Soy Michael – se presentó aunque no hizo ademán de tenderle la mano pues aparte de dolorido estaba manchado de sangre, tanto suya como de otros y no quería mancharla.


Última edición por Eric & Michael Colt el Mar Mar 22 2016, 00:18, editado 1 vez
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Re: Too red || Yatziri

Mensaje por Invitado el Dom Mar 20 2016, 23:36

Lo único que la contuvo de darle una patada por tal contestación fue el gesto de dolor que puso, decidió que ya tenía suficiente malestar y que de hecho, la pregunta sí que se merecía una ironía… Aunque eso no le impidió sonrojarse furiosamente y evitar el contacto visual.

Caminó detrás del hombre, lista para atraparlo si se caía, pero parecía estar controlando bien el dolor… Por la poca fluidez de sus movimientos, adivinó que no podría avanzar mucho y así fue. Cuándo el otro se dejó caer, contuvo las ganas de ayudarlo a acomodarse, había veces que los hombres no gustaban de ser ayudados por una mujer y ella no se arriesgaría demasiado a recibir un mal trato o algún golpe… Aunque dudaba que el otro pudiera alcanzarla si salía corriendo, a pesar de los tacones.

-No se preocupe, no es usted tan feo cómo para asustar.- sonrío, no era su intención hacer una broma, pero ciertamente estaba nerviosa y fue lo único que logro que se relajara un poco, esperaba que el otro no se lo tomara mal. –Yo soy Yatziri.- se inclinó un poco, quería saber si tenía alguna otra herida de la que no se había percatado…
El hombre tenía unos lindos rasgos, tenía un rostro varonil, con el mentón bien marcado, parecía un hombre imponente… Sin embargo sus ojos eran amables, por lo que Yatziri pensó que era alguien realmente atractivo.
Sus manos se dirigieron a los bolsillos de su chaqueta, sacando de él un pañuelo un blanco impoluto. Pidiendo permiso con la mirada, comenzó a limpiar la sangre del bello rostro… Odiaba que la belleza fuera opacada por el rojo de la sangre, ese color no quedaba bien en todos.

-Si te lastimo, por favor házmelo saber. Sólo quiero limpiar esto para saber qué tan grave es el golpe.- estaba cerca del rostro ajeno, por lo que intentaba no mirar directamente a los ojos del hombre, pues sabía que irremediablemente se iba a sonrojar. -¿Qué hacías en ese sitio, sólo?- preguntó más para distraerse que por curiosidad. Necesitaba tener su mente tan ocupada cómo sus manos. –No parecía un sitio muy seguro… deberías tener más cuidado.- terminó con la sangre y contemplo la pequeña herida… posiblemente lo peor se lo había llevado el resto del cuerpo. -¿Te duele algo?- se sonrojó de nuevo al percatarse de que, de nuevo había hecho una pregunta evidente. –Me refiero a… que si te duele algo de manera insoportable. Tal vez deberíamos buscar un médico, aunque no veo sangre en tu ropa tal vez rompieron algunas costillas. -¿Me dejas revisarte?- la pregunta, en realidad era una sutil orden de que se desnudara el torso.

Ella, desde luego no estaba ni cerca de ser una doctora, pero tenía bastante experiencia en cuanto a golpes y cómo tratarlos. Así que esperaba que el otro no se pusiera pesado y obedeciera, no podría dejarlo sólo hasta que estuviera segura que él estaba bien.
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Re: Too red || Yatziri

Mensaje por Invitado el Mar Mar 22 2016, 00:46

Lo miró con una ceja enarcada ante aquella respuesta antes de echarse a reír, llevando de nuevo la mano al costado e intentando contenerse. Eso estaba bien, las bromas era señal de que no iba a salir corriendo. Pensó que era una mujer extraña, acercándose a un extraño y ayudándolo sin saber nada de él, aunque agradecía el gesto pues posiblemente se hubiera quedado allí sentado y habrían vuelto a darle otra paliza o algo peor. – Yatziri…extraño nombre – comentó, era la primera vez que escuchaba un nombre así por lo que pensó en si sería extranjera, aunque no lo parecía, hablaba bien inglés y no notaba acentos extraños. Sin embargo nada en el indicaba que su comentario fuera negativo, le parecía un nombre muy bonito.

Le hizo un hueco en el banco por si quería tomar asiento, si es que no le importaba sentarse a su lado tal y como estaba. Descartó esa idea cuando le sorprendió limpiando la sangre de su rostro con un pañuelo blanco. Era un gesto realmente amable que no se esperaría de nadie, realmente esa mujer era muy extraña. – No tienes por qué hacerlo, estropearás tu pañuelo – dijo para que no se sintiera obligada a ayudarlo. A él poco le importaba estropear un pañuelo pero a las mujeres le gustaban esas cosas y a veces hasta se encariñaban, algo que jamás comprendería pero no le quedaba más remedio que aceptarlo. Sonrió ante aquellos consejos, divertido por la ironía de que le advirtiera cuando ese era precisamente el tipo de lugares que solía frecuentar y él el tipo de persona de la que solían advertir. – Podría preguntar lo mismo, no es buena idea pasear a estas horas por la zona y menos con esas blancas e interminables piernas – respondió sin poder evitar bajar la mirada a ver si volvía a tener la suerte de ver esas hermosas piernas. Esperaba que no se lo tomase a mal, después de todo era un cumplido, aunque fuera un poco tosco, igual que él. – Trabajo allí, me dedico a las peleas – respondió ahora sí con sinceridad, no tenía nada que ocultar, a no ser que fuera un policía muy bien disfrazado. En un primer momento incluso se había pensado si mentirle por si la verdad la espantaba, pero su mente o trabajaba tan rápido como su boca.

Sonrió al ver que sus mejillas tomaban un ligero color rosado que quedaba perfecto enmarcado por el rojo intenso de su cabello. – No necesito un médico, he estado peor, mañana estaré como nuevo – sonrió ladino restándole importancia a sus heridas, no pensaba ir a ningún médico, su hermano lo arreglaría, como siempre, y por la mañana ya no tendría ni el más mínimo rasguño. - ¿Quieres que me desnude sin haberme cortejado antes?¿Qué tipo de hombre crees que soy? – bromeó conteniendo las ganas de reír, pues sabía lo que acompañaba a la risa. No necesitaba que lo examinase pero se quitaría la camisa de todos modos para complacerla y que se quedase más tranquila. Le costó un poco de esfuerzo pero al final logró quitarse la camisa por la cabeza, dejándola entre sus manos. - ¿Vives por aquí? – preguntó por saber más cosas sobre ella, no tenía aspecto de haber ido a ver el combate y dudaba que fuera una prostituta con corazón de oro, posiblemente una de esas mujerzuelas lo habría dejado tirado y de paso sin cartera.
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Re: Too red || Yatziri

Mensaje por Invitado el Mar Mar 22 2016, 03:00

“En cambio, el comentario es bastante común” pensó la pelirroja sonriendo, cada vez que alguien opinaba eso sobre su nombre, se le hinchaba el pecho de orgullo… Había sido una buena elección.
-No te preocupes, después me puedes comprar otro. Además, siempre quise un pañuelo que combinara con mi cabello…- dijo con expresión seria, sólo el brillo de diversión en sus azules ojos delataban la naturaleza de su mentira.

En opinión de Yatziri, tenía más facilidad de movimiento parada, pero le parecía un poco grosero no aceptar el mudo ofrecimiento del hombre. Así que con movimientos gráciles y cuidadosos tomó asiento justo al lado del hombre, pero orientando su cuerpo para que quedara de frente a él.

-Las blancas e interminables piernas, buscaban a quién patearle el trasero. Pero, decidí que contigo ya vieron suficiente violencia por ésta semana.- bromeó, alejando el pañuelo de la frente masculina y dirigiéndola a su boca. “-Shh-" le ordenó para que la dejara limpiar rápidamente la poca sangre de su labio.
Al escuchar de la profesión de Michael, no pudo contener la expresión de sorpresa… Desde luego que había escuchado de ello, pero nunca había conocido a alguien que lo hiciera y siempre pensó que los hombres que se dedicaban a eso eran más bien feos, groseros y toscos. Aunque el hombre no era precisamente la educación andando... Sobre todo con esos comentarios desvergonzados, a los que ella estaba tan acostumbrada. Lo miró con los ojos bien abiertos y dejando el pañuelo en el aire, después de suspirar, su expresión se recompuso y dobló el pañuelo para guardarlo.

-Eso explicaría la habilidad para quitarse a los rufianes de encima, supongo que eres muy bueno en lo que haces.- una vez guardado el pañuelo, miró de nuevo a los ojos contrarios. –Aunque no creo que cinco armados contra uno que no lo está, sea una pelea justa.-
Se rió con ganas, a estas alturas parecía que el sonrojo era permanente en sus mejillas… La compañía del hombre le parecía realmente agradable. –Uno que anda sólo por los callejones, buscando problemas… Justo cómo me gustan.- guiñó un ojo.
Con expresión seria se dedicó a observar el torso desnudo y con confianza, pasó sus manos por algunos moretones que comenzaban a formarse… -No tienes nada roto, pero estos moretones se van a poner feos...- suspiró-Sin embargo, te creo que mañana estarás como nuevo… Un poco más de trabajo en estos músculos y se vuelven de acero.- bromeó, dando un pequeño e indoloro puñetazo justo en el fuerte abdomen.

La pelirroja ni siquiera se daba cuenta de lo coqueto y sugerente de su comportamiento, no tenía dobles intenciones, pero así era ella… De actitud más bien ligera, una vez que se encontraba en confianza. Sin duda alguna, de no ser por su trauma con el contacto, sería la mejor de las amantes.

-Sí, ¿Eso es una proposición?- lo miró con gesto travieso, después se dispuso a contestar adecuadamente. –Vivo en el circo… también trabajo allí. Y por si tienes duda, generalmente estoy libre después de las siete de la noche.- una pequeña carcajada salió de su garganta. -¿Vives cerca? Debería acompañarte hasta tu casa, necesitas ayuda para caminar. Por cierto, no estoy preguntándote si puedo hacerlo, te acompañaré.- a pesar de la frase demandante, el tono de voz de Yatziri era dulce, casi maternal. La bruja buscó entre sus bolsillos de nuevo, sacando el agua que bebía mientras caminaba, antes. -¿Tienes sed?- preguntó ofreciendo la botella.
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Re: Too red || Yatziri

Mensaje por Invitado el Mar Mar 22 2016, 15:20

Le sorprendió aquella respuesta, definitivamente aquella no era una mujer corriente sino no habría reaccionado de aquella manera a aquel cumplido, que reconocía era demasiado tosco para decirlo delante de una dama. Obedeció y guardó silencio mientras dejaba que limpiara la sangre de su rostro, pensando en que finalmente puede que si debiera comprarle un pañuelo nuevo. Su expresión le hizo pensar que se marcharía, pues incluso cesó las caricias de la suave tela. Para su sorpresa no lo hizo, algo que le indicó que tal vez estaría acostumbrada a ese tipo de mundos. Él sabía interpretar esas cosas, interpretar a la gente, precisamente lo que su hermano nunca consiguió. – Lo que viste no era una de mis peleas, simplemente los jefes decidieron que había ganado demasiado y querían quitármelo – explico ya que aunque las peleas ilegales tampoco suelen ser especialmente agradables ni justas no se parecían a lo que ella había presenciado.

El coqueteo de aquella mujer era evidente y esa actitud desvergonzada le resultaba de lo más divertida. Sintió un ligero escalofrío cuando las delicadas manos de la pelirroja tocaron su piel magullada, una agradable caricia para alguien que no había estado con ninguna mujer desde su llegada a Estados Unidos. - ¿Eres médico? – preguntó al ver como lo observaba y al escuchar su diagnóstico, parecía saber de lo que hablaba así que ni siquiera se le ocurrió llevarle la contraria. Por lo que sabía él de golpes también pensaba como ella. Enarcó una ceja con una sonrisa ladeada por aquella broma unida la puñetazo, no sabía si realmente era así o estaba nerviosa y actuaba de esa manera por sentirse menos incomoda.

- Tal vez – respondió divertido por aquella pregunta. En esa ocasión el sorprendido fue él al escuchar que pertenecía al circo, jamás lo habría imaginado así que empezó a pensar en lo que se habría estado perdiendo todos esos años que no había ido al circo. O puede que los circos americanos fueran mucho más interesantes que los ingleses. Se pensó durante unos segundos si responderle sobre donde vivía, pero el descaro de sus palabras le sacaron una sonrisa y le hicieron decidirse. – Vivo aquí al lado, se llega rápido – respondió intentando hacer ver que no necesitaba que lo acompañara, aunque tampoco pensaba insistir demasiado, estaba encantado de que fuera con él y si quería entrar a su apartamento o incluso pasar la noche estaría todavía más encantado. – Gracias – dijo tomando la botella de agua, estaba bien preparada, por un momento pensó en si sacaría un médico de su bolsillo también.

Se puso en pie con algo de esfuerzo, aunque sintiendo los golpes mucho menos frescos, eso le ayudaba a moverse un poco mejor. - ¿Vamos? – dijo con una sonrisa listo para comenzar el camino. En casos como ese era una suerte que su hermano viviera en la casa del niño rico para el que trabajaba, aunque como contra tendría que esperar a que fuera a verlo al día siguiente por la mañana para decirle que le ayudase con sus heridas. - ¿No te da miedo ir con un luchador profesional al que no conoces por estas calles? – preguntó a la pelirroja, no porque tuviera intención de hacerle nada, no pagaría así su amabilidad, además él no era de ese tipo de personas. Pero The Point no era un barrio precisamente seguro mucho menos para una mujer sola.
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Re: Too red || Yatziri

Mensaje por Invitado el Mar Mar 22 2016, 22:09

-No, sólo tengo la experiencia suficiente tratando heridas.- la bella mujer decidió omitir que de hecho tenía MUCHA experiencia tratando sus propias heridas…

“-Tal vez-” Una sonrisa adornó sus labios al escuchar la contestación a su pícara pregunta, al parecer, no era la única que podía jugar a contestar sugerentemente. Se sorprendió a sí misma deseando que toda la interacción no fuera tan en broma… No había sentido el hueco en el estómago cuando él había hecho el cumplido sobre sus piernas, no sintió los escalofríos cuando tocó su abdomen. Estaba jugando un juego en el que podía salir más lastimada y rota, pero parecía que estaba yendo bien. Era la primera vez que estaba siendo coqueta por decisión propia, y vaya que le estaba resultando interesante… La pelirroja, había decidido continuar hasta dónde sintiera que no podía más.

-Claro.- observó los movimientos de Michael al levantarse, agradeció porque sus piernas no hubieran sido demasiado dañadas, sino posiblemente tendría que haberlo ayudado a caminar y habrían tardado mucho más en poder ponerse en movimiento.
Cuando comenzaron a caminar, la bruja decidió hacerse una primera prueba. Inhalo tomando valor para lo que haría y sin sacar el aire, tomo del brazo a su compañero… Dejó salir el aire lenta y silenciosamente, permitiéndose sentir su propia reacción ante ese contacto inocente, pero no tan bien intencionado. Un cosquilleo agradable se apoderó del propio brazo, la pelirroja sonrío con suficiencia ya que no había una respuesta incómoda ante la unión de sus brazos.

-No realmente…- contestó después de pensar un momento la respuesta –En el circo, hay gente mucho más intimidante. No sólo hablo del sentido físico, hay quienes tienen tal carácter que es mejor mantenerte a una distancia prudente. Todos los residentes del circo están más o menos locos. – completó con todo divertido, sabiendo que ella era una de esas personas extrañas. –Sin embargo, creo que me siento a gusto con nuestro tipo de personas. – remarcó el comentario señalando a ambos, el tono de Yatziri se había vuelto ligeramente más serio. – Creo que las personas dignas de temerse, por lo menos las que tengo la desgracia de conocer, son más bien gente refinada y poderosa… Ese tipo de hombres y mujeres, me parecen demonios disfrazados.- un pequeño silencio se apoderó de ellos… Después, ella volvió a su actitud normal. – Además, te conozco… Eres Michael ¿no?- le dedicó una sonrisa, mirándolo de reojo. –Creo que a lo que más deberíamos temer, sería a encontrarnos a tus amigos de nuevo… Y en ese caso, te abandonaría y saldría corriendo.-

El sonido de los pasos de Yatziri le parecía relajante, por eso usaba los tacones… Además de que le aumentaban altura.
-¿Vives sólo? Creo que mañana, te dolerá bastante el cuerpo… Cuando los golpes se enfrían es bastante peor, pero tú sabrás más de eso…- el tono de voz era casual, pero los blancos dedos dibujaban formas delicadas en el brazo ajeno. Yatziri miraba al frente, cómo si no estuviera haciendo nada. –Deberías pedirle a alguien que te masajee la espalda, creo que de lo contrario no tendrás mucha libertad de movimiento indoloro.- era impresionante el poder que tenía para seguir usando el mismo tono, a pesar de que eso era, definitivamente, una proposición.
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Re: Too red || Yatziri

Mensaje por Invitado el Lun Abr 11 2016, 17:18

Comenzaron a avanzar hacia su pequeño apartamento, no era gran cosa, apenas una habitación con un fogón que podría considerarse una cocina y un diminuto baño, aunque él no necesitaba más. Se sorprendió de que la pelirroja tomara su brazo y tal vez hubiera sido un maleducado al no ofrecérselo en un primer momento, No entendía de ese tipo de cosas, demasiados detalles que memorizar y que en realidad no pensaba que fueran importantes. Su hermano se enfadaría si le escuchara decir eso. - ¿Debería ofenderme? – preguntó bromeando cuando dijo que conocía a hombres más intimidantes, después de todo su vida se basaba en aparentar ser lo suficientemente peligroso como para intimidar durante las peleas y ejerciendo de matón de vez en cuando. Le dirigió una mirada desconfiada, claramente exagerada y fingida, al escuchar que todos en el circo estaban un poco locos. Luego le sonrió, se preguntaba cual sería su locura.

Las cosas se iban volviendo más serias a medida que atravesaban las oscuras calles, escuchando las opiniones de Yatziri con las que estaba totalmente de acuerdo. – He tratado con muchos hombres importantes y son cerdos vestidos con galas – comentó dándole la razón, no solo él se había cruzado con esos ricachones engreídos que creían que el dinero podía comprarlo todo. Escuchaba muchas historias de su hermano, de como el niño mimado al que servía se creía un hombre. Era tan patético que era incapaz de no echarse a reír mientras Eric le hablaba de sus días. La seriedad del momento desapareció por completo cuando dijo que lo dejaría tirado si los atacaban, a lo que Michael se carcajeó sonoramente. – Ya veo, soy yo el que no puede fiarse de ti – bromeó de nuevo, y aunque ella no lo dijera en serio el mismo la instaría a marcharse si esos tipos aparecían, no era de los que dejaban que otros lucharan sus batallas.

Suspiró cuando habló de lo que le dolería el cuerpo por la mañana, sabía bien como iba a ser aquello, aunque estaba acostumbrado a resistirlo e ignorar el dolor que sentía. De todas formas solo tendría que esperar a su hermano. De no haberse encontrado con la peliroja posiblemente ya habría podido ir a por Eric para que curara sus heridas, aunque valía la pena soportar las heridas un poco más. Rio cuando mencionó que alguien debería darle un masaje, sorprendiéndose por lo directa que era esa mujer. – Vivo completamente solo, no tengo a nadie que pueda hacer eso por mi – respondió mirándola con una ligera mueca lastimera, como un cachorrito atropellado. La guió a la derecha donde se encontraba el edificio de su apartamento. - ¿Por qué no sube? No me sentiría bien dejándote ir sola a estar horas – la invitó en parte como excusa y en parte con sinceridad, ese no era un barrio precisamente bueno, y por supuesto se moría de ganas de que subiera con él a casa.
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