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IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

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IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por The Fool el Miér Mar 16 2016, 05:27

Recuerdo del primer mensaje :

Debut en la Ciudad de las Brujas

Una vez más, la noche cayó en la ciudad de Salem invitando a sus habitantes a dar por finalizada la jornada y volver a sus hogares a descansar, sin embargo había algo muy diferente esa noche. En las afueras de la ciudad, asomado por sobre los arboles de la plaza y los techos de los hogares, un resplandor inusual llamaba a los ciudadanos como polillas al fuego, atrayéndolos con promesas de magia, horrores, maravillas y risas. La Casa de las Pesadillas abría sus puertas para los visitantes una vez más.

Acomodado en el camino hacia el bosque, el circo esperaba a sus visitantes, vestido con sus mejores galas y recibiendo a todos por igual, fueran hombres o mujeres, adultos o niños, blancos o negros… vivos o muertos.

La gente entraba ansiosa a la gran tienda, mirando en todas direcciones y emocionada de encontrarse ahí. A medida que el bullicio llenaba las gradas de la carpa principal, la expectativa crecía cada vez más. ¿Qué tipo de espectáculos habría en ese lugar? Si bien los afiches de las estrellas del circo estaban por doquier, todos en la entrada fueron advertidos de que podrían llevarse grandes sorpresas una vez dentro. Muchos esperaban con ansias ver de qué se trataba esto. Los artistas por su parte, se preparaban afanosamente tras el telón, maquillándose y arreglándose apresuradamente para cuando les anunciaran su entrada. Los nervios se apoderaban de muchos de ellos, otros, ya acostumbrados a la presión de antes de un show, actuaban con toda calma y naturalidad. Cómo fuera, de ambos lados del telón, todos esperaban lo que venía a continuación.

Finalmente las luces se apagaron y la audiencia comenzó a guardar silencio poco a poco, ansiosa de ver finalmente el inicio del show. Un único reflector se encendió apuntando al centro de la pesada cortina roja mientras una suave música comenzó a sonar. Unos pocos rezagados se acomodaron en sus puestos mientras el telón se corría dejando al descubierto a una sola persona frente a toda la audiencia: el mismísimo Doctor Záitsev. A un movimiento de su mano, el foco le apuntó y la música cesó súbitamente. La función estaba por empezar.

Descripción

Los posts de la presentación en la carpa principal tendrán un orden muy específico tal y como se avisó en la inscripción. El orden será siempre el siguiente

1. El maestro de ceremonias presentará al artista.

2. El artista hará su post on-rol con su espectáculo. Si es que no postea en la fecha indicada, se considerará que el artista no llegó a la arena y se anunciará al siguiente o algún reemplazo en su lugar. Si quiere participar de igual forma, debe pedir a administración que le agenden un nuevo día según disponibilidad.

3. En caso de haber asistente o un segundo artista en escena, pone su post a continuación de este. Se recomienda que se pongan de acuerdo con anticipación y que posteen dentro del mismo día para no retrasar a quienes vengan a continuación.

4. Tras ese post, los espectadores podrán hacer sus intervenciones reaccionando a dicho espectáculo y entre ellos.

Les pedimos mucho que respeten los tiempos y se les recuerda que abandonar la trama sin dar aviso de ausencia significará una penalización.


Actuaciones
♢ Kóstyk Záitsev (Maestro de ceremonias) - Todos los días.
♢ Jude Blackstone (Domador de caballos) - 16 de marzo.
♢ Valdemar (Proezas de fuerza) - 17 de marzo.
♢ Deimos y Yatziri (Número de escapismo) - 18 de marzo.
♢ Ekaterina Kuznetsova (Bailarina) - 19 de marzo.
♢ David Beatty (Domador de tigres) - 20 de marzo.
♢ Fausto Blackbird (Pierrot) - 21 de marzo. Sin maestro de ceremonias.
♢ Adrian Gallahard y Eve (Lanzador de cuchillos) - 22 de marzo.
♢ Werther y Charlotte Strauss (Aro aéreo) - 23 de marzo.
♢ Kóstyk Záitsev (Funambulismo) - 24 de marzo.
♢ Jude Blackstone y Jessie Jupiter (Pistolero) - 25 de marzo.
♢ Kóstyk Záitsev y Katherine Weathley (Domador de elefantes) - 26 de marzo. Movido al día 29.
♢ Jessie Jupiter (Exhibición) - 26 de marzo.
♢ Werther Strauss (Contorsión) - 27 de marzo.
♢ Charlotte Strauss (Trapecio) - 28 de marzo.
♢ Kóstyk Záitsev y Katherine Weathley (Domador de elefantes) - 29 de marzo.[/strike] Movido al día 30.
♢ Kóstyk Záitsev y Katherine Weathley (Domador de elefantes) - 30 de marzo.
♢ Todos (Saludo y cierre) - 31 de marzo en adelante.
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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Magnus Vólker el Vie Mar 18 2016, 16:15

Y por fin había llegado el gran día.
Deimos contaba los esperados minutos que le distanciaban de subir al escenario, tan impaciente como un niño con el corazón golpeando con fuerza a medida que los segundos pasaban pero, a la vez, extrañamente calmado. Aquello no era en absoluto algo nuevo para él, pero siempre saboreaba al máximo el momento.

Kóstyk salió de nuevo a la arena para presentar y hacer gala una vez más de su carisma mientras colocaban el pesado tanque, no sin esfuerzo. Pudo contemplarle a través del propio tanque, pues el gitano ando hacia la derecha y su atuendo rojo pareció serpentear de forma malévola tras la cortina de agua y cristal, resaltando aún más.
Enarcó las cejas con sorpresa y rió entre dientes, ¿así que hoy era la séptima reencarnación del propio dios? Interesante, desde luego. Eso infundía ego a cualquiera, ser el hijo de Ares y Afrodita era un honor alcanzado por muy pocos indivíduos. El público reaccionó tal y como esperaba después de una presentación semejante, estirando el cuello y mirando con atención la cortina con la impaciencia cincelada en el rostro.

- No quiero ningún error - aseguró por última vez más a su ayudante, en un susurro, dedicándole una sonrisa de medio lado antes de salir con ella al escenario, abriendo los brazos para saludar a su público y levantando el mentón con un gesto claramente pretencioso y arrogante, casi seductor. Hizo girar a Yatziri para que todos pudieran contemplarla antes de pegarla a él, mostrando una complicidad que realmente no existía entre ellos y amplió aún más la sonrisa, separándose y dejándola con su pose delicada y traviesa.

-¡Buenas noches, damas y caballeros de Salem! -Exclamó haciéndose oír, permitiendo que su acento británico, aquel que realmente había perdido hacía mucho, saliera a la luz ligeramente para hacerse ver más atractivo- Una ciudad como ésta se merece un espectáculo a lo grande, por eso he traído conmigo a unas pequeñas amigas que, espero, hagan la delicia de todos y cada uno de ustedes -bromeó señalando el acuario que estaba colocado gracias a un armazón encima del tanque de agua, con un espacio de dos metros entre ambos.- Pirañas de agua dulce, capaces de devorar a un perro en cuestión de segundos. Imagínense lo que harían con una persona, hagan sus cálculos... les aseguro que no sería una cita agradable -las risas se escucharon, coreando su comentario mientras él subía con elegancia por los escalones hasta la parte superior del gran tanque de agua, quitándose por el camino la levita de corte victoriano que llevaba para dejarla en una percha, perfectamente colocada, quedando con una fina camisa blanca. Se descalzó, colocando igualmente los zapatos, y volvió a mirar al público.

-Cuando el cronómetro llegue a cero la compuerta del acuario que tengo sobre mi cabeza -señaló tanto el gran reloj como el tanque más pequeño- se abrirá y dejarán caer a las pirañas. Por lo que contaré con un minuto y treinta segundos exactos para liberarme y salir del tanque antes de convertirme en un nuevo plato del menú. -Hizo un gesto a la pelirroja para que se pusiera en marcha- Yatziri, mi encantadora ayudante, se encargará de rodear mi cuerpo con cadenas y unir mis muñecas y pies con grilletes. Por favor, comprueben que son auténticos, no tengan miedo. -Esperó a que terminara y abrió los brazos para que ella empezara a atarle.- ¿A qué hombre no le gustaría ser esposado por una belleza semejante? -dedicó el guiño a sus espectadores mientras le ponían los grilletes con fuerza y asintió, cogiendo aire, relajando al máximo su respiración. Dio un paso al frente después de que Yatziri hubo bajado al escenario y cayó en el interior del tanque, empezando a luchar con las cadenas tras un muy corto lapso de relajación en el que pareció meditar y acostumbrarse al líquido elemento. El cronómetro se puso en marcha.

Empezó a luchar con los grilletes, doblando su cuerpo y moviendo con fuerza las manos. Tanteó la cerradura de uno de los candados labrados. Consiguió liberar una muñeca y, tras tirar y librarse de una parte de la cadena levantó la mano y volvió a sonreír antes de seguir, sin desperdiciar aire. Regaló una mirada a sus novios, que distinguía entre el público. Debido al movimiento y al agua parte de la camisa se abrió y levantó mostrando su vientre, lo que resultó un añadido para algunas damas. El verdadero truco acababa de empezar.

Se había encargado de que nadie supiera nada de aquello, deseando hacer un debut a lo grande sin importarle lo que pudiera provocar con ello. Una novatada deliciosa para Yatziri, una venganza para Jack por no haberle permitido hacer el de Baltimore y un juego para Nicola. Se había asegurado de robarle la pistola a éste último para que no hubiera problemas y había puesto bastante más lejos de lo habitual el martillo que siempre había preparado por si algo salía mal, cerciorándose de que Jack sólo dispondría de esa herramienta.

Se encogió para tirar de una de las cadenas y repitió el gesto, inclinándose hasta el fondo del tanque con absoluta contrariedad, frunciendo el ceño. Levantó la cabeza hacia el cronómetro para mirar y entonces mostró pánico e inseguridad, volviendo sus movimientos más frenéticos. Sus ojos claros se posaron en Yatziri y articuló la palabra "¡Ayuda!" antes de golpear el cristal con el puño en repetidas ocasiones, clamando por salir. Intentó ascender a la superficie pero las cadenas se habían atascado con la reja del fondo y no le permitían la subida por más que lo intentara. Se sacudió, peleando con el metal y consiguió con trabajo liberarlas. Salió a la superficie con rapidez dando una bocanada de aire pero el cronómetro había llegado al final y las pirañas se precipitaron al interior del otro tanque, justo sobre él

Su grito de terror resonó en toda la carpa antes de ahogarse y quedar hundido de nuevo, acallado por las brutales sacudidas del agua que tenían lugar cuando las pirañas devoraban la carne con rapidez y ansias, sin piedad. Deimos se movió frenético en el interior del tanque, golpeandolo. El agua se tiñó de rojo y empezó a desbordarse, sin permitir ver ya lo que ocurría dentro, aunque distinguiéndose lo que parecían trozos de carne flotando después de chocar con las paredes de cristal.

Tenía que actuar con rapidez, el primer golpe al cristal no le había pasado desapercibido. Consiguió salir por el conducto que había preparado y, ya libre, acaparó el aire que él mismo se había negado. Fue entonces cuando escuchó como el cristal se rompía en mil pedazos y caía el agua.
Kóstyk le iba a matar. Nicola y Jack también, pero estaba increíblemente excitado.

Dio la vuelta, consiguiendo llegar a la entrada de la carpa, pasando desaparcibido por el revuelo causado y se subió a una de las sillas, fingiendo mirar el escenario como todos- ¡¿A QUÉ MENTE ENFERMA SE LE HA OCURRIDO ALGO ASÍ?! -Gritó con la respiración agitada y una amplia sonrisa. Su camisa blanca se pegaba al torso y transparentaba lo poco que no quedaba a la vista, y la coleta que había lucido se había soltado por completo.
Perdón por lo largo... era complejo.


Última edición por Deimos el Vie Mar 18 2016, 16:30, editado 1 vez


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 18 2016, 16:25

Los aplausos y vitoreos se escuchaban hasta tras bambalinas, la gente salía con nerviosismo y entusiasmo al escenario y regresaba con la adrenalina haciendo un buen trabajo en sus sistemas, sus rostros mostraban pasión y efusividad… Yatziri había estado viendo todos los actos, si estaba nerviosa entonces no lo transmitía, pues su rostro imperturbable no hacía más que alejar a los que posiblemente se acercarían a hablar con ella, tal vez por su vestuario tal vez para aliviar tensión… Cuando llegó el turno del gigante, se acercó a Deimos, preparándose para su turno y puso mucha atención, lista para cuando los llamaran.
Sonrió, rodando los ojos ante la indicación del mago… Si le hubieran pagado por cada vez que había tenido que escuchar eso en los ensayos, seguramente ahora sería rica y no tendría que trabajar nunca más.

Siguió al mago con un caminar exquisito, una sonrisa perfecta adornaba su rostro mientras que una mano reposaba en su cadera y la otra mandaba besos, saludando al público. Tomó la mano de Deimos, que la hizo girar mientras ella se cotoneaba para terminar pegada a él, con las manos en su pecho y un gesto coqueto que suplantaba las ganas de mostrar su desagrado ante el contacto.
Cuando Deimos comenzó a hablar, dio un paso atrás, con toda la intención de que todo el público centrara su atención en él… Parada atrás, en actitud sonriente, se permitió echar un vistazo a toda la prole que miraba atenta el escenario, las miradas que contenían admiración y expectación le produjeron un sentimiento cálido en el pecho… Acababa de descubrir que le gustaba su trabajo.

Las risas de la gente ante un comentario del mago al que Yatziri no puso atención, la hizo regresar a tierra y ante la indicación silenciosa de Deimos, tomó las cadenas pasándolas tras de su cuello, y con un andar sugerente se acercó a algunos hombres del público, entregando su carga para que ellos vieran que eran reales… Cuando le fueron devueltas, agradeció con un guiño y dio media vuelta para regresar a su posición en medio de silbidos y propuestas poco decentes a las que contestaba con guiños y sonrisas.

Cubrió al rubio con las cadenas, moviéndose con soltura y cuando puso los grilletes en los pies se agacho lo suficiente para mostrar su generoso escote. Bajó del escenario señalando en todo momento al hombre, e hizo un gesto de despedida con la mano cuando se sumergió en el agua. Todo iba perfecto hasta que el verdadero truco, uno del que ella no tenía la más remota idea comenzó…

Al ver los gestos en Deimos, esos a los que no estaba acostumbrada por los ensayos, comenzó a sentir inquietud… Pero no lo demostró, seguía metida en su papel con las sonrisas traviesas y las miradas coquetas, mismas que terminaron cuando se percató de que el gesto de miedo no era una actuación del rubio. Su corazón latió con fuerza y ni la diestra que se posó en su boca logró acallar el grito que emanó, provocando que mucha gente del público también lo hiciera… Un hombre des staff al que había visto con el mago antes, logró romper el tanque, sin embargo de él solo salió agua teñida de rojo y pirañas, que saltaban en el suelo muriendo lentamente… De Deimos ni la sombra.

Un grito en medio del todo el silencio que se había cernido sepulcralmente en el lugar, le hizo voltear rápidamente hacia dónde provenía… No supo si reir, llorar o aplaudir al ver al mojado hombre parado entre la multitud.
Los aplausos, gritos y silbidos no se hicieron esperar, la multitud estaba vuelta loca… Yatziri volvió a su pose, se agachó a levantar una de las cadenas pateando a una piraña en el acto, y camino lenta, pero sensualmente a encontrarse con Deimos, a quien le puso la cadena sutilmente cómo corbata, acercándose a su rostro para susurrar:

-Muy gracioso… Ya me había emocionado.- una sonrisa burlona adornaba su rostro, pero en sus ojos brillaba la más pura admiración. Había que admitir que el mago sabía hacer bien su trabajo.
Dirigió unos guiños, besos y gestos coquetos más al público antes de salir junto con Deimos del escenario.

Daría lo que fuera por ver la reacción de los amigos de Deimos... Esperaba que por lo menos le dieran un buen golpe, mismo que ella no se atrevía a dar porque había disfrutado increíblemente del show.
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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Jack Stracci el Vie Mar 18 2016, 17:33

Cuando se acercaba a la escalera tomó en cuenta un detalle. Después de Valdemar seguía Deimos y Valdemar seguía del show que acababa de terminar. Maldijo y apretó los fierros de la escalera. Deimos necesitaba el tanque por lo que esperó que alguien hubiese revisado la estructura antes de abrir la feria, aunque esta era tan grande que seguro ningún vago se había dado ese trabajo. Por increíble que fuera alzó la vista hacia el techo y pensó en dios pidiendo que no pasara nada, aunque sonrió después, pues una parte de él esperaba que hubiese un terrible accidente, sólo por el morbo de ver sangre correr.

Se sentó en una gruesa viga de metal mirando el show del forzudo, con la inclusión del elefante y todo. El globo terráqueo de metal era una creación suya, así que era quien más sabía que era pesada al extremo, casi tanto como la elefante por lo que no le impresionó que no pudiera levantarlo. Mala suerte, aspiró a más de lo que podía y acabó mordiendo el polvo frente al público, seguro todas las proezas de antes se ocultaban con ese fracaso. Pero su impresión fue mayor cuando lo vio romperse la ropa mostrando sus cicatrices con una sensualidad que quizás sólo él podía ver. Se inclinó para verlo mordiéndose el labio inferior y vio como levantaba la estructura.

-Increíble…- se abstuvo de aplausos, ahí donde estaba no podía meter ruido. Después de que levantara la elefante, cosa que ya había visto Jack se levantó y se acercó al tanque mirando a las pirañas. Desearía no tener que ayudarlo con semejante locura, pero el que lo hiciera otro le daba menos confianza. Caminó para mover los mecanismos que soltarían las cortinas y uno de sus ayudantes hizo lo mismo del otro lado. Era un chico mudo que era el fiel ayudante de sus trabajos, por lo mismo, porque no opinaba, porque hacia lo que le decía. Jack y él se acercaron al tanque y el joven le preguntó a Jack en lenguaje de señas “¿asustado?”

-Baja el tanque en silencio mejor.- le respondió si querer responderle de verdad. El mecanismo dejó al tanque sobre el otro, del que otros tramoyas se encargaron de colocar y Jack se apresuró para ir hacia la escalera mientras escuchaba la exagerada presentación que de seguro haría que su novio se creyera ahora no sólo un príncipe, sino que un dios. Se tomó de los lados de la escalera vertical y se deslizó prescindiendo de usar los peldaños para ir más rápido. Había hecho eso tantas veces que ya no le quemaban las manos. Se acercó hasta tras bambalinas donde podía ver con lujo de detalle.

Sonrió al verlo salir y sintió como su corazón se aceleraba. Miró hacia donde dejaba su martillo y vio que no estaba, entonces su sonrisa se borró. Vio como luchaba con las cadenas mientras intercalaba su atención buscando la herramienta.

-¡¿Mi martillo?!- preguntó a uno de los tramoyas y este se encogió de hombros y le pasó el suyo, no era el indicado, ese no podría romper el cristal, él dejaba el que se utilizaban en los rieles de la montaña rusa. Miró a Deimos y vio que estaba en problemas, vio como pedía ayuda y él corrió hacía él sin importale que no fuera vestido como parte del show, pues eso no lo era. Golpeó con el martillo repetidas veces consiguiendo al tercer intento trizar el tanque, golpeó con el puño de pura frustración cuando empezó a teñirse el agua de rojo.

-¡VALDEMAR!- gritó con fuerza lleno de pánico y siguió golpeando con el martillo- Deimos no me dejes, no me dejes así…

Con la ayuda del gigante pudo romper el tanque y recibió el golpe del agua de lleno, se alcanzó a agarrar de los bordes enterrándose los vidrios en las manos pero se mantuvo firme con los ojos cerrados mientras sentía los golpes no sólo del agua, sino también de los peces carnívoros. Cuando el torrente se calmó entró al tanque vacío que sólo tenía girones de carne.  No supo que sentir en ese momento, todos los gritos resonaban en su cabeza como un eco lejano, sólo podía oír su respiración entrecortada.

Dejó caer el martillo mirando a Nicola mientras sus lágrimas se perdían entre al agua ensangrentada que lo bañaba, sentía que su alma se había escapado y entonces escuchó su grito y levantó la mirada para verlo parado en medio de la gente, mojado, ileso, vivo y con una sonrisa de oreja a oreja. Sintió como el calor se le subió a la cara y aunque estaba feliz una gran parte de él quería matarlo, apretó los puños y caminó hacía el con paso apresurado y firme. Mientras más se acercaba más se apuró y al llegar hasta él su feliz mirada se encontró con la suya llena de ira antes de darle un puñetazo en el rostro que le sacara sangre de narices coronando su acto.

-¡Hijo de puta te voy a matar!- sintió como las palabras desgarraban su pecho en medio del caos y conmoción y sintió que alguien lo agarraba para alejarlo de Deimos, no vio quien era, pero luchó contra él.


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Bridget O'Sheridan el Vie Mar 18 2016, 19:40

Bridget vio pasar a Mihail con comida y le extrañó que se fuera a primera fila el rata ese, por lo que se levantó y fue bajando con la galería como si fuera escalera aprovechando la presentación a Valdemar. Se sentó un poco más cerca para ver la actuación de Valdemar y quedó impresionada con su fuerza. No había tratado mucho con él en su tiempo en el circo, pues era muy inocente y hasta las bromas había que explicárselas por lo que no llegó a hablar mucho con él, pero verlo en el escenario era mucho más impresionante, causaba el terror que no daba al verlo por ahí paseando en el circo.
Después de ese increíble acto, al cual no dudó en vitorear y silbar le siguió el de Deimos. Su presentación pedante no le extrañaba, el sujeto era un plomo hasta conviviendo con él, pero su nueva asistente captó toda su atención, lamentaba no haberla conocido, era bellísima. Cuando pasó ofreciendo la cadena la tomó y le guiñó un ojo a la pelirroja.

-Encadéname a mi belleza. Pero a tu cama- dijo sin pudor a ser una chica que lanzara piropos dignos de un obrero. La cárcel le había dado más descaro en eso y aunque no había estado casi nada de tiempo había estado el tiempo suficiente como para haber tenido todos los encuentros lésbicos que se le antojaron, ser bonita le jugó a favor.

Mantuvo la atención en ella y sólo al ver su expresión de susto se fijó en el tanque y vio que las cosas estaban saliendo mal. Vio al novio de Deimos desesperado golpeando el Taque y Bridget se levantó de la conmoción de su asiento.

-¡Pega más fuerte, imbécil!- le gritó a Jack cuando vio, a su juicio, que estaba pegando muy suave. Bajó dando zancadas del resto de la galería para ir a la arena pero el tanque se rompió expulsado el agua y los peces con presión. Bridget se detuvo y gritó, no de miedo sino de sorpresa. Al escuchar que alguien criticaba el espectáculo se giró enojada- ¡Deimos acaba de mo…- vio que se trataba del mismo escapista y no un espectador al cual insultaría por esas palabras y se rió y le aplaudió- ¡Grandísimo imbécil!- su aplauso fue aún mayor y también sus carcajadas cuando vio el golpe que le dio su novio. Si ella se había llevado un susto no podía ni imaginar como fue para Jack.
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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Nicola Stracci el Vie Mar 18 2016, 19:57

A pesar de ir un poco borracho a aquellas horas, Nicola todavía se acordaba —más o menos— de la hora a la que actuaría Deimos en su debut en la carpa principal, y por eso mismo había decidido cerrar su puesto de Medicine Show, que no iba nada mal para ser el primer día, e ir a la carpa principal a ver la actuación de su novio. La palabra todavía le resultaba algo extraña, pero poco a poco se iba acostumbrando a llamarlo así aunque fuera en su mente, también Jack.
En el debut de Baltimore solo pudo ver su ensayo cuando se coló, ya que a pesar de todo no salió a actuar en la carpa principal, así que ahora esperaba poder verlo en todo su esplendor, con sus efectos, el decorado, la música... Aunque ahora perteneciera al otro lado, a los circenses. También se estaba acostumbrando aún a ese detalle.

Se había perdido los shows anteriores, y llegó a la mitad de la presentación del Maestro de Ceremonias, pero al menos se alegró de haber llegado a tiempo para el show...
Tras bambalinas buscó el mejor ángulo para apreciar el número de Deimos, y terminó de escuchar la historia que contaba el gitano con una sonrisa en los labios. Era bueno en su trabajo, todavía debía ver más a fondo qué era exactamente lo que tanto lo atraía de él.
Siguió con la mirada a Kóstyk hasta perderlo de vista en las gradas, y entonces volvió a la arena donde Deimos hizo su aparición. En ese momento solo tenía ojos para él, su ayudante pasó completamente a segundo plano a pesar de que era consciente de su existencia, y cuando vio a Jack por los alrededores, mirando también, le dedicó una sonrisa antes de volver su atención hacia el número. Escuchó que preguntaba por un martillo, pero no estuvo muy pendiente, pensando que sería cosa de su trabajo... Nico no sabía que tanto truco habría detrás, pero a su juicio le parecía muy arriesgado.

Al principio no vio que tuviera problemas, ya que había conseguido liberar una de sus manos, pero después de eso al cosa comenzó a ponerse... Tensa.
La cuenta atrás no se detenía, y con ello la amenaza de que las pirañas pasaran al tanque. Nicola comenzó a ponerse ansioso, y en ese estado comprendió para qué quería Jack el martillo cerca. Comenzó a moverse en su posición, sin apartar la mirada de Deimos, vio incluso que pedía ayuda, y Jack corrió a su rescate con un martillo que alguien le había pasado.
Nicola tenía los ojos muy abiertos, y se llevó una mano al cabello mientras los golpes contra el cristal se sucedían.
No podía ser cierto, ¿verdad? Eso quería pensar. Su corazón latía muy deprisa, el sonido de éste casi parecía retumbar en sus oídos ocultando cualquier otro sonido. No escuchaba los gritos, ni los golpes, vio a Jack moviendo los labios pero sus gritos no llegaban a él, se sintió mareado, más de lo que debiera por el alcohol que llevaba encima. Trató incluso de encontrar su pistola, pero no la llevaba encima ¿Cómo podía no llevarla?

Sólo cuando el tanque se rompió entonces echó a correr para acercarse a comprobar el estado en el que había quedado Deimos después de aquello.
Al estar junto a Jack sus ojos se fijaron primero en los jirones de carne que habían quedado entre el agua ensangrentada, y entonces atónito compartió su mirada con Jack, sin poder creérselo.
Su mente estaba lenta, era incapaz de asimilar lo que acababa de suceder. Miraba a Jack, al tanque, a su asistente, incluso miró al público buscando a Kóstyk, y fue al ver hacia las gradas que captó como una figura rubia se alzaba sobre uno de los asientos y elevaba su voz...
... Deimos —murmuró.
Él no se movió. Observaba fijamente al escapista, húmedo como estaba, y como se acercaban a él. Primero su asistente poniéndole la cadena al cuello, y luego Jack que fue prácticamente corriendo para abalanzarse contra él y darle un puñetazo.
¿Y Nicola? Se quedó allí quieto, con cara de idiota, sin saber qué diablos hacer.

Había causado mucha conmoción en el público y en el resto de circenses, parecía que ni siquiera la asistente había sabido cuales eran sus planes de tomarles el pelo a todos.
Agarraron a Jack para que no siguiera golpeando a Deimos, y él miró hacia el costado, a las pirañas que ya casi ni se movían en el suelo, y se dio la vuelta para regresar tras bambalinas. No se podía creer que el maldito de Deimos había jugado con sus emociones de esa manera tan sucia, y cuando se encontró en el refugio detrás de la arena se tapó la parte superior del rostro con una mano y emitió una carcajada histérica. Fue entonces que se le saltaron las lágrimas sin que se diera cuenta, pasando el susto de antes en el que creyó que lo perdía.

Buscó entre sus bolsillos la petaca que le había estado sirviendo de apoyo toda la noche y la empinó para dar unos buenos tragos.




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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Alec Knox el Vie Mar 18 2016, 19:58

Debía reconocer que le encantaba su espectáculo, no solo podía ver al escapista en todo su esplendor teatral, lo cual le divertía bastante. También estaba el morbo que había en verlo encadenado, esposado, atado y todas las variantes de las que intentaba deshacerse. En esa ocasión sería dentro de una tanque de agua compartiría escenario con sus nuevas mascotas, ahora entendía que hacían esos peces por ahí. Observó el espectáculo emocionado, pero la sonrisa de sus labios desapareció cuando Deimos pareció tener problemas. En un primer momento se quedó quieto, mirando lo que ocurría pero realmente parecía estar ahogándose. No sabía muy bien que hacer, por una parte deshacerse de un número como el de Deimos sería un duro golpe para el circo, pero si simplemente se quedaba miraba mirando sería demasiado extraño. Se movió acercándose a la arena sintiendo el nerviosismo de todos a su alrededor. Vio como Jack iba a romper el tanque y como al final lo lograba. La reacción del rubio le dejó paralizado, esta vez de verdad. Su mirada y la expresión de su rostro reflejaban un dolor inimaginable, recordó la pérdida de su hermana y eso fue lo que realmente hizo que sus músculos dejaran de funcionar.

Al escuchar la voz de Deimos pensó que se había vuelto un poco más loco pero cuando todos se volvieron supo que realmente estaba vivo y que todo había formado parte del show. Vio como Jack iba hacia él, con aspecto tenso. No estaba seguro de si se abalanzaría sobre el para abrazarlo al saber que estaba bien o para tirarlo de lo alto de la carpa principal. Fuera como fuese eso resultaba ser la distracción perfecta para escabullirse hacia las vigas de la carpa en cuanto su cuerpo respondió. Los tramoyistas había abandonado sus puestos para ayudar en lo que pudieran en el rescate de Deimos y aunque no habían llegado a hacer nada habían desaparecido de su camino. Sacó una navaja de su bolsillo y con ella empezó a cortar la cuerda de uno de los aros mientras todos atendían a la pareja, parecía que Jack quería matar a Deimos así que era un espectáculo divertido. Cortó la cuerda de manera que no era un corte recto, sino que la deshilachó alrededor de un eje para que se rompiera sola ante el peso, como si simplemente estuviera desgastada y nadie lo hubiera notado. Rápidamente volvió a su lugar entre el resto de personal del circo sin llamar la atención.


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Dana Willson el Vie Mar 18 2016, 20:31

Se había animado a salir de la carpa en la que vivía con Damon, sabía que ese día sería el debut del circo en Salem y lo que había escuchado había despertado su interés. Cuando llegó el momento de salir se puso nerviosa, sabía que habría mucha gente allí y eso seguía asustándola, pero no podía quedarse escondida en esa carpa para siempre, sería como volver a estar encerrada en su casa. Además no quería causarle más problemas a Damon, seguramente no estaba bien que ella se quedase en el circo sin formar parte de él y lo último que quería era que le dijesen algo a Damon por su culpa. Salió de la carpa y no tardó en mezclarse entre la gente, llegó un momento en que sintió que se quedaba sin aire, a punto de entrar en pánico, pero se alejó un poco de la gente y respiró hondo para tranquilizarse. Nadie le estaba prestando atención nadie iba a fijarse en ella, todo estaba bien.

Llegó a la carpa principal y tomó asiento en una de las primeras filas, una vez allí se sintió mucho más tranquila aunque seguía habiendo bastante gente. Una vez el espectáculo comenzó el miedo se disipó del todo, ya no prestaba atención a la gente que tenía cerca sino al hombre que se encontraba en medio del escenario haciendo las presentaciones. Se emocionó al ver caballos tan de cerca, y el hombre que los dirigía le pareció sorprendente, no podía imaginar lo mucho que le habría costado conseguir que esos animales le obedecieran de esa manera. Aplaudió con fuerza cuando terminó, sonriendo por primera vez desde su llegada al circo.

La siguiente actuación era la del forzudo, el hombre que entró a la arena era enorme y se asustó al pensar que podría encontrárselo en alguna ocasión. Sus proezas eran impresionantes, en especial cuando llegó el globo terráqueo gigante. Se llevó la mano al rostro al ver que no podía levantarlo, pobrecillo que le saliera mal el número delante de todo el público pero eso hizo que ver como levantaba al elefante la dejara todavía más perpleja. Aplaudió incluso poniéndose en pie, había sido increíble, aunque todavía esperaba no encontrarse con el gigante si llegaba a ir sola por el circo en alguna otra ocasión.

Continuaba el escapista, un chico rubio de pelo muy largo, se sorprendió al escuchar la presentación del maestro de ceremonias e incluso se asustó encogiéndose ligeramente en su asiento al escucha que se había escapado de un manicomio. Se preguntaba i sería verdad todo aquello. Se llevó ambas manos al rostro cuando vio que el hombre no podía soltarse, sin cubrir sus ojos para observar que ocurría hasta que el agua se tiñó de rojo. Apartó la mirada cerrando los ojos, que muerte tan horrible. Todavía estaba en shock cuando vio que el mago aparecía entre el público, empapado pero ileso. El truco le pareció sorprendente, sin embargo al ver la reacción de los demás circenses sintió que había sido muy cruel si no había avisado a nadie de su engaño.


Última edición por Dana Willson el Dom Mar 20 2016, 00:12, editado 1 vez


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Valdemar el Vie Mar 18 2016, 21:41

A pesar de que al terminar su número emocionado, el gigante no se pudo dar mucho tiempo para disfrutar su éxito pues el espectáculo debía continuar.

Agradeció un poco avergonzado a la pelirroja por sus felicitaciones y se acomodó para intentar ver lo que sucedería a continuación. Nunca había visto el número de Deimos pero había escuchado bastante sobre lo increíbles que eran sus presentaciones como para estar bastante interesado en el asunto.

Con todo el bullicio que había tras bambalinas, le costaba un poco escuchar lo que decía el rubio a la audiencia, pero luego entendió mejor de que trataba su espectáculo cuando le vio acercarse al estanque y sacarse chaqueta y zapatos para sumergirse.

Esperó ansioso como los demás a que el mago hiciera su salida del estanque, pero al tardarse pensó que algo iba mal. La reacción preocupada de los demás lo confirmó.
Todo lo que pasó a continuación le pareció casi en cámara lenta: la gente gritando y corriendo al estanque. Jack llamándolo a todo pulmón... incluso su reacción al correr hacia el contenedor y comenzar a golpearlo con todas sus fuerzas le parecieron casi algo visto en una película y no que lo hacía él mismo.

Finalmente, cuando uno de sus puños atravesó el grueso vidrio y se incrustó de vidrios rotos, y el agua le bañó de la cintura hacia abajo, las cosas parecieron volver a su velocidad normal.

Por un momento se sintió horrorizado al ver a los temibles peces saltando y batiendo sus mandíbulas en el piso frente a él, pensando en como debía de haber sufrido el pobre mago, pero al escuchar las palabras burlonas de boca del propio escapista, no pudo evitar romper en una carcajada, aún cuando Jack pareció no disfrutar tanto del asunto. El tipo les había jugado una broma, una enorme, y todos ahí cayeron, desde los espectadores hasta sus mismos amigos ¿acaso no era una broma bien hecha entonces?

A pesar de que no a todos les pareció algo gracioso, el gigante comenzó a aplaudir junto a la multitud, divertido por lo que acababa de lograr Deimos. Otros circenses los separaron al ver que el pintor golpeaba al mago en medio de la gente, sin embargo eso no fue suficiente para borrar la sonrisa de su rostro.


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Malcolm Benedict el Vie Mar 18 2016, 22:01

Reía a gusto con sus camaradas cuando una voz femenina rompió con la poca armonía que había logrado sentir hasta ese momento. Volteó con desagrado sabiendo que se trataba de Gina y le dedicó una sonrisa amarga mientras se acomodaba. Increíble que ni siquiera ahí podría librarse de ella.

Afortunadamente si alguna vez Gina guardaba silencio, era mientras veía algo que le interesara y al parecer la función lograba captar su atención lo bastante como para dejar de incordiar.

Observó con gran interés al gigante forzudo, admirándose de la capacidad de aquel ser. Pocas veces sentía respeto hacia algo o alguien, pero ver las cosas que lograba le hacía pensar que definitivamente no era el tipo de gente que quieres encontrarte en una pelea mano a mano. AL terminar con el levantamiento del elefante, se levantó de su asiento a silbar, dando un vistazo ocasional a las muchachas que Harley le señaló poco atrás. La aparición de Gina echaba a perder cualquier posible acercamiento a ellas.

Al salir el siguiente artista volvió a su asiento concentrado en lo que haría. Los actos de escapismo le parecían interesantes, pero más pensaba en la utilidad que podrían tener ese tipo de habilidades de cerrajería en otro tipo de situaciones menos legales. Quizás se paseara a ofrecerle un  trabajito o dos al mago algún día.

Cuando la gente comenzó a desesperarse, no pudo evitar dar un codazo a Harley apuntando al estanque -Vaya, nadie me dijo que habrían bajas en escena ¡Definitivamente este circo lo tiene todo!-

Al ver el agua teñirse de rojo dentro del estanque, algo dentro suyo se regocijó de la idea de que alguien hubiese muerto de esa forma. No había considerado nunca esa posibilidad, pero sonaba una buena forma de poner a prueba los nervios de alguien alguna vez.

Ya pensaba que la cosa había terminado en tragedia y que pronto los sacarían de la carpa, cuando de pronto escuchó los gritos de Deimos. Se volteó a ver y quedó totalmente sorprendido al ver al escapista sano y salvo tan lejos de la arena. No pudo evitar aplaudir con todas sus fuerzas mientras hablaba a viva voz para sobreponer su voz al ruido de los aplausos -¿Viste eso Harley? ¡El hijo de puta lo hizo! Ni siquiera vi cuando salió de ahí-

Ya a estas alturas le daba lo mismo que Gina estuviera ahí, se lo estaba pasando demasiado bien para que incluso ella le arruinara la noche.
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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Harley Payne el Vie Mar 18 2016, 22:49

Rio bastante fuerte de la broma de Malcolm echándose hacia atrás en el asiento e inclinándose hacia él con las risotadas. Entonces vio llegar a Mihail y le quitó la coca-cola.

-Trae.- dio un sorbo y se la pasó después. Entonces escuchó la voz de la mujer aguando la fiesta para su amigo, aunque debía reconocer que la esposa de este era una joya.-Créeme que sabe manejar sapos- le dijo a la mujer.- es a lo que dedica.- se rio apelando al doble sentido. Luego decidió poner atención ya que estaban haciendo de ese sitio su propio circo. Ladeó un poco la boca cuando le llamó pobre ingenuo pero no se metió, al parecer si era una yegua incontrolable.

Miró a Mihail cuando le contó los chismes del circo y se rio. Lo cierto era que a los buenos siempre los abandonaban y más aún si era de un circo que siempre andaba viajado, no le extrañaba. Aplaudió al titán disfrutando realmente de su show, era sin duda el hombre más fuerte que había visto en su vida, pues podía creer que todo fuera de utilería y se tratase sólo de una actuación, pero el elefante era real, eso lo veía y el sujeto lo levantó.

El siguiente acto dejó a su presentador sentado con las chicas, lo cual lo miró y le iba a decir algo a Malcolm sobre la competencia y tal pero vio la cara de la bruja y se cayó. Una bruja sexy sin duda, pero bruja a fin y al cabo.
Vio el truco de Deimos, disfrutando de la visión de su cuerpo en el agua, en su vida había visto a Houdini, así que le pareció que era sencillo lo que hacía, no por eso menos impresionante, pero Houdini era horrible, no como el joven que luchaba con las cadenas. Su asistente le llamó la atención también, por su belleza y con descaro y falta de respeto le dio una nalgada cuando pasó por su lado. Si era de circo seguro era una libertina, por lo que no le importaría una nalgada.

Cuando vio que el tipo no logró el truco se levantó. Recibió el codazo de Malcolm y lo miró negando con cara de asombro y sonrió. En algún momento vería al ángel de la muerte, pero ella no llegó y al escuchar la voz del escapista lo comprendió.

-¡Eso hijo de puta!- aplaudió riendo y se llevó la mano a la nariz cuando vio el golpe, como si a él mismo le hubiese dolido…- ¡uhhh! ¿Esos son pareja?- le preguntó a Mihail apoyándose en sus hombros para preguntarle al oído sólo por curiosidad.
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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Magnus Vólker el Sáb Mar 19 2016, 00:31

Todo salió exactamente como él había planeado, a excepción de un mordisco lo suficientemente doloroso en el gemelo derecho que le obligaba a flexionar un poco la pierna para no cargar todo el peso de su cuerpo ahí. Por suerte la tela negra del pantalón se mimetizaba con la sangre y los dientes de esas pequeñas bestias eran más afilados que grandes.
Sus ojos claros se pasearon por el público, contemplando caras de admiración, sorpresa y, a decir verdad, algunas de desagrado o temor. Pero él se encontraba sumamente pletórico y recibió a Yatziri con una sonrisa ladina - Bienvenida al circo -susurró en el oído de la mujer, casi sin mover los labios. La cadena cayó en peso muerto, fría, sobre su cuello y la pelirroja tiró un poco más de él, como si de una soga de metal se tratara. Algo tan morboso como irónico después de una escapada como aquella. Escuchó los gritos de sorpresa y adulación, divertido. Lanzó un beso a Bridget al oírla - ¡Puedo hacer cualquier cosa! -exclamó al hombre que lo trataba de hijo de puta.

Su amplia sonrisa de satisfacción empequeñeció y se volvió más íntima al ver a Jack, haciendo el amago de ir a decirle algo, pero el puño del pintor fue mucho más rápido que sus palabras y se estampó directo en su nariz, haciéndole ahogar un quejido de dolor que acalló sus posibles ideas. Por pura inercia se echó hacia detrás, cosa nada oportuna debido al agarre metálico de Yatziri. Tras erguirse, bajó de la silla y se llevó la mano derecha al tabique, notando como la sangre cálida empezaba a manar hacia sus labios. Miró fijamente a su novio, que estaba siendo retenido por un par de circenses y, sin poder contenerse, empezó a reír a carcajadas considerando aquello lo más hilarante que le había pasado nunca.

La adrenalina le corría a raudales por las venas, y aún no tenía muy claro como había sido capaz de llevar el truco a buen término después de todos los riesgos, pero una parte de si mismo, casi desconocida, se sintió mal al ver su expresión de dolor y los ojos rojos que le indicaban que había llorado, aunque estuviera empapado de agua sanguinolenta.

Apartó las manos de la pelirroja y se acercó a Jack, poniendo una mano en su hombro para intentar calmarle. Arriesgándose a más golpes, y plenamente consciente de ello, les dijo que le soltaran y se acercó a su oído para murmurar - Me salvaste la vida hace años, Phobos, un poco de agua no nos separará -Gracias a su pelo suelto y mojado muchos no pudieron ver si quiera el movimiento de sus labios, por lo que simplemente pareció una invitación a la calma. Tiró de su brazo y le guió hacia las bambalinas junto a los que le habían agarrado y Yatziri, atravesando la arena y dedicando una sonrisa más al público, aunque teniendo que relamerse el labio manchado de sangre y cerrando un ojo por el dolor - Te debía una venganza por lo de Baltimore. Pero maldita sea... creo que me la acabas de devolver, querido. Juraría que la tengo partida -se quejó riendo entre dientes, volviendo a tocarse la nariz con la punta de los dedos índice y pulgar. Una mujer se sorprendió al ver que aquella herida era auténtica.

Dio una palmada en el musculoso brazo a Valdemar a modo de agradecimiento, levantando el pulgar y vio a Nicola. Aprovechando que el público ya no podía verles y que le daba igual lo que pensaran sus compañeros, tiró de Jack, aceptando cualquier nuevo puñetazo, y le besó para después apoderarse también de los labios del italiano. Les acarició las mejillas manchadas de lágrimas y sonrió una vez más. - ¿Creíais que os iba a abandonar así? Nunca.


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 19 2016, 16:02

Todo el mundo había hablado sobre ello. Todo el mundo sabía del circo de los monstruos. Todo el mundo estaba emocionado. Yo no. Yo iría a divertirme, a reírme de aquellos desgraciados. Por una parte me molestaba que se llevasen mi dinero, que ganasen, pero por otra lo veía apropiado, proporcionado a la diversión que recibiría a cambio. Todos estaban ansiosos, todos exclamaron un gran oh cuando las luces se apagaron. No le veía tanta expectación.

Salió el maestro de ceremonias. Todos encantados, se los había ganado con unas simples palabras. Simples. Los caballos volvieron locas a las señoras. Gustaban los jinetes, la potencia de la musculatura de los animales impresionaron a los maridos y los niños rieron. No estaba mal. No era impresionante y esperaba que solo fuese el calentamiento, porque si todo era así, había pagado demasiado. Todo el mundo aplaudía, gritaba de la emoción y mi acompañante, ese gordito que con el que visité a la bruja se le movía la papada y la barriga a cada risotada. Empecé a sentir cierta impaciencia por no estar recibiendo lo que buscaba, por no tener esa emoción que el resto sentía, que mi gordo acompañante estaba disfrutando mucho más de lo que lo creía merecedor.

El gigante causó furor. La fuerza bruta siempre triunfa, es algo que nunca falla, al igual que gusta el sufrimiento ajeno. El circo de los romanos, el boxeo, esto, la violencia y la humillación siempre atraen de maneras espectaculares. El gordo de mi lado estaba pletórico y ahora había conseguido una bolsa de comida, ignoro cómo lo ha hecho, era único para hacer esas cosas. Si caemos en crisis, mi salvación será él, él y su olfato para rastrear comida. Es algo bochornoso. Después de romper las cadenas de considerable tamaño, nos llama humanos. Muy propio. Me levanto y aplaudo -¡Viva la bestia! Rio divertido. No hay otra cosa, antes que estallar a golpes por semejante estupidez, prefiero aplaudirles. Lo bueno, es que me siguieron varios emocionados por lo que acaban de contemplar. Con un hombre como aquel había que tener cuidado con no enfadarlo, ya hemos visto su potencia, por ello mi aplauso no llevaba un tono insultante, sino de admiración ante su espectáculo. Era algo de admirar, sinceramente.

¡Séptima reencarnación de Deimos! Espera que me parto de la risa. Me creo que haya salido del manicomio, todos los de aquí se han escapado de uno. Aquello parecía mejorar, no juzgaría hasta no ver el espectáculo, podía decepcionarme.

El tal Deimos apareció y lo hizo hablando, como no, todos hablaban demasiado. Abrí los ojos un poco más de lo que acostumbraba al ver quien le acompañaba, era esa bruja, la bruja del muñeco. Mi acompañante también se ha dado cuenta, me está tirando de la manga de la chaqueta emocionado. Quedó bastante impresionado con ella cuando estuvimos en su carreta, y lo cierto es que el gordo estaba teniendo suerte desde ese día. No aparté la vista del espectáculo. ¿todo aquello formaba parte del mismo o habían cometido un fallo? Me latía el corazón, no quería que nadie en el escenario muriera, no en aquella actuación, no hasta descubrir quien era ella realmente. Tenía que averiguarlo, tenía que saberlo. Todo era un truco, un truco que me había dejado el corazón encogido. Por suerte ella no ha corrido peligro en ningún momento. Eso me recordó que no debía fiarme de ninguno de ellos en ninguna ocasión.
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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Kóstyk Záitsev el Sáb Mar 19 2016, 22:56

No podía creer lo que habían visto sus ojos, por un momento creyó que todo sería un desastre y no podía creer que fuese Deimos quien arruinara todo. Había empezado a pensar cómo salvar la situación pero nada se le ocurría que pudiera limpiar tan macabro desastre, pero de pronto Deimos estaba bien, vivo y coleando y todo había sido parte del show. Un show que había dejado todo mojado para la bailarina, lleno de vidrios rotos y pirañas muriendo. Casi se llevó la mano a la cara para golpeársela, pero también debía reconocer que la ovación de la gente al escapista hizo que mereciera la pena. Hubiese deseado, si, que no rompieran el tanque, aunque el agua saliendo de esa manera fue muy dramático, que contradictorio era todo...

Sin detenerse corrió tras bambalinas y llamó a los tramoyas, gritó que dejaran caer la cortina de nuevo, pero no respondió nadie de arriba.

-Tenemos un retraso.- le dijo a la bailarina- Deimos dejó un desastre monumental y al menos que tu show sea bailar en barro hay que arreglarlo.

Coordinó para que los del staff fueran por una lona para cubrir el suelo y él mismo subió para ver porque nadie bajaba las cortinas. Vio a Alec solamente, empeñado en una labor que no supo que era.

-¿Qué haces?...- preguntó caminando entre las vigas con un equilibrio felino, no por nada su show personal era de eso.- Ayúdame a bajar el telón guapo, Jack está enfocado en Deimos y hay que arreglar el desastre que dejó. Ve, ve, hay que hacerlo rápido. Es esa…- apuntó unas poleas y el ajó otras. Luego miró que estaba el ayudante de Jack, el chico mudo y tímido, estaba en una esquina parado como fantasma.- Ayuda también. Voy  bajar.

Bajó la escalara con velocidad y vio que ya instalaban la lona lo cual le dio un respiro. Se paró en el centro cuando terminaron, el piso estaba un poco irregular, pero algo podía salvarse por el resto de la función…. El suelo ahora era una lona dura y roja.

-Dejaremos con ustedes a la mujer más agraciada de Rusia. Educada en las mejores escuelas de ballet y con una belleza deslumbrante…- jadeó un poco de tanta carrera pero se recompuso fácil.- Den la bienvenida a nuestra bella Flamingo- trotó tras bambalinas y abrazó a la rusa. Estaba un poco sudado, algo normal después de todo.- Cuida los pies, bajo la lona hay vidrios y pirañas muriendo. El show de riesgo es el de Deimos, que no se te vea en peligro… Fuerza y suerte.- la soltó para dejarla salir a hacer su show y deslumbrarlos.


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 19 2016, 23:29

No prestó atención a ninguna de las funciones anteriores a la suya, y con suerte escuchaba las palabras del maestro de ceremonias. No podía pensar en los demás en ese momento, solo existía ella y nadie más. Debía estar concentrada, pues su acto iba a ser diferente a cualquier otro que había dado antes, éste era especial y más arriesgado que nunca. Le estaba dando los toques finales a su maquillaje, el cual usaba una mezcla entre tonos rosados y negros, buscando parecerse a un ave, y comenzaba desde sus ojos extendiéndose hasta los pómulos, claramente como mucha menos opacidad en esta zona. Ya estaba vestida, preparada para su actuación. Simplemente les sonrió a todos los que habían pasado antes que ella, pues se encontraba tan concentrada en si misma que ni se veía capaz de felicitar a otros, no lo hacía por maldad, simplemente por no desconcentrarse y olvidar algo. Pero en ese momento llego el maestro de ceremonias para sacarla de su concentración. No supo que decir, solo tenía ganas de golpear a alguien, porque eso logro que se pusiera aun más nerviosa. Se acariciaba las muñecas como si estuviera acomodando pulseras, las cuales no usaba, y se le veía entre enojada y triste, pero sobre todo frustrada.
Dejo que los hombres trabajaran y esperaba que nadie le dirigiera la palabra porque iba a gritarle si llegaban a hacerlo. Tanto entrenamiento en vano. Para su suerte los demás lo salvaron todo para que ella pudiera hacer su presentación, y ese empeño que pusieron la hizo sentir mejor.

Luego de su charla con la rubia tatuada había decidido hacer caso a sus recomendaciones por lo cual a casi último momento agregó altura a su coreografía. Luego de ese día había comenzado a trabajar aún más arduamente en aquellos puntos a mejorar de su actuación, y lo había logrado, no importaba que tan exhausta terminara luego de ensayar, en ese momento todo aquello iba a rendir frutos. Se deseó éxito y se preparo para ir tras el telón, arreglando un poco su vestido rosado oyó su presentación y se dispuso a salir, pero antes de hacerlo toco su cabello revisando que la hebilla siguiera en él. Las palabras que dijo Kóstyk le levantaron un poco más el ánimo, sintió apreciado su talento. El abrazo fue lo más raro, pero lo aceptó, para luego asentir a lo que dijo, no se veía muy fácil pero iba a intentarlo. Quería que todo estuviera perfecto en su apariencia, y aun más importante, quería que su número fuera perfecto, o lo más cercano a eso, debido a lo que había hecho Deimos con la arena. En ese momento necesitaba más infusiones.

Caminó con elegancia y en silenció hasta el centro de la arena, ni siquiera sus pasos hacían sonido. Había oído que los actos anteriores habían sido muy aclamados, y esperaba que el suyo también lo fuera. Podía oír los murmullos de las personas, los cuales comenzó a ignorar. Llevo sus pies a la tercera posición y ahí, para ella, desaparecieron todos, solo era capaz de sentirse a ella misma, la música y los reflectores, lo que era bastante bueno para que se concentrara. Comenzó moviendo sus brazos de un lado a otro lentamente, manteniendo siempre sus dedos estirados. Luego de esa simple presentación comenzó a mover sus piernas caminando hacía un costado, siempre manteniendo la posición, hasta que dio el primer giro, levantando una de sus piernas hasta la altura de su pecho, en ningún momento se detuvo entre sus movimientos, cuando los giros terminaban corría hacía un costado y daba un salto pequeño, luego de éste continuó dando pequeños saltos manteniendo una de sus piernas levantadas. Si bien algunos movimientos los hacía esquivando lo que había bajo la lona, los hacía con gracia, por lo cual parecían parte de su coreografía. Intentaba recordar todos los pasos que tenía y no olvidarse ni uno, para no dejar ni un hueco entre movimientos. Con cada movimiento se acercaba mas esa viga que habían puesto en el suelo a no más de un metro y medio de altura, recordándole como continuaba el cual sería uno de sus últimos movimientos en el suelo.

Ahí llegaba todo lo nuevo, que si bien lo sabía, en sus últimos ensayos tuvo que perfeccionarlos. Dio un medio giro para darle la espalda a la viga, y confiando en ella, se dejo caer de espaldas contra la misma. En el momento que su espalda se apoyó, comenzó a arquearse mientras levantaba una pierna, quedando en esa posición que demostraba su elasticidad, por varios segundos. Sintió un ligero movimiento por parte del objeto pero no quiso prestarle atención para no temerle luego.
Volvió a abrir los ojos cuando se enderezo y fue corriendo de puntas hasta uno de los extremos de la viga, en el cual posó ambas manos y subió con un movimiento más digno de una gimnasta que de una bailarina, pues aprovechando su elasticidad dio un salto, apoyándose en sus codos esta vez, y llevo sus piernas por sobre su cabeza para poder apoyarlas sobre la viga, quedando en la postura de “el puente” antes de enderezarse. Tenía ganas de gritar de la felicidad, pues le había salido bien eso que hasta comenzar a ensayar siempre le había costado, pero esa emoción solo se veía en su respiración agitada. Visualizo la cantidad de espació que le quedaba para poder comenzar con la parte que para ella era en altura. Realizo un Jete aterrizando cerca de uno de los extremos, haciéndole sentir el temblor que había generado en el objeto, maximizado por el estado del suelo. Sintió un poco de miedo, pero no se petrificó, continuó con lo suyo. Giros, mas saltos, posiciones en puntas, en las cuales debía mantener el equilibrio, pero siempre con la elegancia característica de ella, y la suavidad de una pluma al caer al suelo. Volvió al extremo opuesto de cual había comenzado, y ahí se terminaba su espectáculo en la viga. Comenzó a girar una y otra vez avanzando hasta el otro extremo y cuando estuvo cerca del borde acabo aquel giro con otro jete, para caer al suelo. Esos segundos fueron eternos y solo podía pensar en cómo hacer para caer bien, y con delicadeza, desde esa altura; además, mientras giraba la viga no dejaba de tambalearse.

En el momento que apoyó sus piernas en el suelo la música cesó y ella volvió a abrir los ojos. Había caído de manera brusca, pero seguía bien, y no había pisado nada raro. La música volvió a hacerse presente, a la cual siempre le siguió el ritmo en sus movimientos. Parecía que su número había terminado allí, pues se quedo quieta en la misma posición con la cual había comenzado éste. Pero antes de que alguien llegara a decir o hacer algo, ella volvió a moverse dando giros en puntas, desplazándose hasta las plataformas que había hecho colocar para su gran final. De puntas fue subiéndolas haciendo una posición diferente en cada una, hasta llegar a la ultima, que era la quinta, la cual estaba aproximadamente a dos metros de altura, o un poco mas y tenía un pequeño diámetro, en la cual comenzó a girar rápidamente sobre un solo pie. No tenía contada la cantidad de giros que dio, pero fueron los suficientes como para marearla un poco. Levantó su mirada viendo esta vez al público y lentamente fue acomodando sus piernas y brazos hasta terminar sobre esa plataforma en la posición “Arabesque”. Fue lo más arriesgado que había hecho en su vida y sentía su corazón latiendo a mil, las pesadas gotas de sudor cayendo de su rostro, la respiración agitada, y su sonrisa temblorosa. Lo había hecho. Todo eso se veía bien de cerca, pues de lejos solo se podía ver su elegante silueta sobre la plataforma, estando completamente estática.

Antes de que el miedo se apoderara de ella comenzó a bajar las plataformas hasta llegar al suelo, en el cual se paro frente a todos e hizo una reverencia, para luego irse y saludar a todos con las manos. Incluso era incapaz de oír aplausos debido a su emoción. Al llegar tras bambalinas se sintió segura. -Gracias por poner la ultima plataforma en un lugar seguro.- Dijo sin saber  a quién debía agradecerle, pues si ésta hubiera estado en un lugar como en el que estuvo la viga, ella mínimamente tendría algún hueso roto. Se sacó la hebilla soltándose el pelo y allí pudo sentirse segura, dejando salir todo el temor e inseguridad que había sentido cuando estuvo en la arena. Y sin desearlo comenzó a llorar, y no solo por el miedo y la frustración que se liberaron de esa forma, sino porque aquella hebilla era un lindo recuerdo de su fanático número uno, y también su marido.
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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Alec Knox el Dom Mar 20 2016, 02:26

“Mierda” maldijo internamente al escuchar la voz de Kóstyk ¿Cómo había subido tan rápido? Lo primero que hizo fue ocultar la navaja, cerrándola y enganchándola en la manga de su camisa donde no se viera. – Intento bajar el telón pero no sé diferenciar las poleas – respondió como si estuviera tan apresurado como el gitano, mintiendo descaradamente. Esperaba que no hubiera llegado a ver la navaja, lo malo es que ya no podría llevar a cabo lo que tenía en mente, sería demasiado sospechoso y no podía permitirse ni la más mínima sospecha sobre él. Fue rápidamente hacia la cuerda que le señaló Kóstyk para hacer que el telón cayese ocultando la arena para que los demás compañeros se ocuparan de arreglar la pista para que pudieran llevarse a cabo las demás actuaciones. – Oye, chaval, no sé de que es esa cuerda pero está desgastada, deberías echarle un ojo – comentó al chico, era creíble que no supiera mucho de las poleas pues nunca solía estar allí arriba, se quedaba entre bambalinas atento a las actuaciones que necesitaban música pues era uno de sus oficios.

Bajó rápidamente de regreso a bambalinas pues era uno de esos momentos en que eran necesarias sus dotes como artista en vez de como manitas. Tomó su violín y ocupó su lugar para tocar la música que guiaría el baile de la joven bailarina rusa. Como cada vez que comenzaba con su música todo lo demás desaparecía, posiblemente era la única vez que se le veía serio y realmente concentrado en algo pero sabía que su música debía ser perfecta aunque quedase en un segundo plano tras la danza de la mujer. Al terminar la actuación volvió con los demás y suspiró como si se hubiera salvado por muy poco, la sorpresa de Deimos les había metido en un bien problema aunque en su opinión había valido la pena, ese susto no había tenido precio.

Spoiler:
Supuse que como uno de mis trabajos es ser músico sería parte de la música para el baile de Eka, si no es así diganme y lo edito.


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Mihail Vardalos el Dom Mar 20 2016, 04:41

Mihail rodó los ojos con la presentación de Kóstyk hacia el escapista, sabía de buena tinta que el muchacho era bueno, aunque no lo hubiera visto nunca, pero la forma en la que le dio paso le pareció muy... No sabía como explicarlo, de todas formas tampoco pretendía llegar muy al fondo de los cuentos de su antiguo jefe, siempre andaba contando historias de ese tipo.

Le sorprendió, lo cierto es que le sorprendió mucho el como acabaron las cosas.
El tatuado había quedado pegado a su asiento y apenas había estado masticando de la tensión, y la forma en la que terminaron las cosas, con Deimos sangrando por la nariz, lo hizo reír.
Había visto también a Bridget entre el público, o más bien, la había oído.
Al cruzar su mirada con ella la saludó con un movimiento de su mano. Nunca había sido realmente cercano a ella, tenían sus diferencias, pero con su hermano habían pasado una muy fea en un robo de pesadilla.

Sí, lo son —le respondió entonces a Harley en un susurro, buscando su oído para seguir con el chisme—. Digamos que en el circo esos asuntos no son importantes, a veces pienso que está lleno de maricones por lo mismo. A esos dos no les molesta, y llevan juntos mucho tiempo.
Abrió la boca para comentar luego algo hacia Malcolm, pero se mordió la lengua al darse cuenta de que sería un comentario muy desafortunado así que no lo hizo.
Él, pensando, era algo que pasaba una vez cada mil años.

El siguiente show llegó con algunos contratiempos, el suelo de la arena estaba lleno de cristales y pirañas, pensó lo divertido que sería ver a alguno de los payasos revolcarse por ahí, preferiblemente a Robert que siendo gordo hacía más gracia, pero en vez de eso lo cubrieron con una lona y... Bueno, soluciones para salir de apuros.
Kóstyk salió para presentar a alguien que no conocía, y cuando la mujer hizo su aparición a escena confirmó que definitivamente no sabía quien era.
Uno se ausentaba un tiempo del circo y de pronto tenían un nuevo elenco... Era así, mucho movimiento, gente que llegaba y que se iba, pero visto desde el lado del espectador era más disimulado, porque los que estaban sentados en las gradas no sabían exactamente cuanta gente trabajaba dentro.

Se acomodó y observó el espectáculo.
Aquella bella mujer se movía bien, y de vez en cuando le echaba miradas a Harley como si quisiera ver si el mafioso andaba babeando o no. Él mismo no era un tipo con clase aunque llevara traje ahora, así que no era capaz de apreciar a la totalidad bailes como los de aquella mujer, pero si debía reconocer que tenía dificultad añadida y que seguramente pararse en puntas de esa forma haría doler los dedos de los pies.

Aplaudió junto con los demás cuando el espectáculo terminó, y cuando quiso darse cuenta ya no quedaba de su coca-cola.
No había tenido reparos en compartirla con Harley pero eso había ocasionado que se terminara antes de lo previsto.
Se llevó a la boca el maní que quedaba y echó un vistazo a su alrededor, por si acaso pasaba cerca alguno de esos vendedores ambulantes de golosinas, banderitas y otras estupideces de circo. Alguna vez le había tocado estar de ese lado, en el circo todos tenían que trabajar.
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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 20 2016, 06:01

Al volver a sus asientos ya solo quedaban un puñado de bombones de los que Ennis había aprovechado para saquear. Recibió a su madre y a su hermano menor con una sonrisa inocente y las comisuras llenas de chocolate, a lo que Alma rió suave y sacó un pañuelo con el que limpiarle la boca en un gesto maternal.
Ella sabía de sobra que sus pequeños ya eran muy mayores, y que su actitud a veces podía resultar un poco bochornosa para ellos por tratarlos como bebés, pero eran todo cuanto tenía y le aterrorizaba la idea de que crecieran y se marcharan.
Claro que era algo que no podía evitar.

Le había prometido a su pequeño que luego buscarían al gigante para que pudiera saludarlo, pero en ese momento debían atender la próxima actuación, y cuando volvió a salir a escena el Maestro de Ceremonias se escucharon algunos aplausos que sus hijos también acompañaron, ella lo hizo con más suavidad.

La presentación del siguiente número era muy fantasiosa, justo lo que le encantaba a los más jóvenes de entre el público, pero en cuanto vio el tanque, las pirañas, el cronómetro, y supo en qué consistía todo... Se angustió, se angustió mucho.
El número era muy peligroso así que esperaba que hubiera truco, pirañas falsas, un tanque falso, algo... Miró a sus hijos y como estos estaban muy atentos sin parecer darse cuenta de nada, y con un suspiro tembloroso permaneció atenta a lo que sucedía en la arena.

El desenlace empezaba a ser fatal, el rubio era incapaz de salir del tanque y ella igual que otros se puso en pie, alarmada, aunque no sabía muy bien que podía hacer por ayudar. De últimas pensó en si podría sanarlo si lograban sacarlo del tanque a tiempo, y cuando los martillazos no eran capaces de romper el cristal del tanque se llevó las manos a la boca para cubrirla mientras sus ojos se humedecían. No se podía creer que alguien fuera a morir aquel día, en directo y delante de sus hijos.
Tanto Ennis como Oisin se veían muy nerviosos, miraban a su madre como si esperaran que ella les diera alguna solución, pero por suerte no fue necesario...
Estaba llorando contagiada por la marea de sensaciones cuando una voz alzarse por sobre las demás llamó su atención y la de todos, y al girarse a mirar vio al joven escapista ileso.
Se llevó una de sus manos temblorosas al corazón y ahí suspiró con alivio.
Los niños habían estado asustados, pero al final aplaudieron pletóricos y ella volvió a sentarse. No estaba de humor para ello pero fue capaz de componer una sonrisa, se alegraba de que nadie hubiera muerto, pero aquella muestra de violencia indicaba que no era solo el público a quienes habían tomado el pelo.

Ennis, ve a buscar algo para tomar ¿Sí? —dijo, secándose las lágrimas y dándole dinero a su hijo después para que fuera en busca de algún vendedor ambulante.
Se abanicó el rostro con ambas manos mientras veía que trataban de adecentar la arena para el siguiente.
Mamá te asustaste —dijo Oisin, y Alma rió y asintió.

El siguiente show prometía al menos no traer sensaciones tan fuertes, pero se tardó un poco más de lo provisto por el hecho de que todo había quedado hecho un desastre. Eso al menos le dio tiempo a su hijo mayor de regresar con un par de refrescos, y ella recibió uno para darle unos buenos sorbos.

Reconoció a la bailarina. Ella había estado en su tienda para comprar remedios para los nervios, y lo cierto es que observó su espectáculo con mucho cariño. Era una bailarina maravillosa, lo tuvo muy claro, y aunque a sus hijos algo semejante no le parecía tan emocionante como un gigante cargando una elefanta, al menos permanecieron callados y atentos mientras ella misma disfrutaba con aquella muestra de elegancia y delicadeza. La viga era un añadido que le daba esa emoción presente en el circo, y tal vez por eso sus hijos la admiraron más que si simplemente hubiese estado haciéndolo en el suelo.
Al final del espectáculo aplaudió de muy buena gana, celebrando con una sonrisa las habilidades de la bailarina, y lo mismo hicieron sus pequeños.
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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Emma White el Dom Mar 20 2016, 07:21

Cuando el maestro de ceremonias se acomodó entre ella y Lucy, no pudo evitar reír levemente mientras se cubría la boca fingiendo vergüenza. La verdad es que le causó bastante gracia la desfachatez del sujeto al hacer eso, sin embargo no le incomodaba, era parte del espectáculo, además el número que acababa de anunciar le interesaba bastante.

Vio a Deimos con gran interés mientras desplegaba esa elocuencia que le fascinaba para provocarla expectación al público, cosa que logró con creces con su discurso. Definitivamente le encantaba su confianza y desfachatez combinado con esos andares y movimientos felinos. Se asombró bastante del nivel de riesgo del truco que anunciaba, preparándose mentalmente para emociones fuertes, aunque nada la preparó para lo que sucedió. Por unos instantes se asustó realmente creyendo que el pobre iba a morir, incluso se quedó al borde de su silla de la angustia que sentía, la que sólo se vio acrecentada por la preocupación de sus compañeros, sin embargo al verle sano y salvo, no pudo evitar suspirar aliviada.

El número que anunciaban a continuación parecía ser justo lo necesario para romper el clima tenso dejado por la arriesgada presentación del escapista.

En un principio Emma creyó que el número de la bailarina sería algo casi sacado por completo de un ballet clásico, preparado justamente para relajar un poco a los asistentes, pero luego descubrió que incluso la bailarina, por muy clásicos que fueran sus movimientos, había incorporado modificaciones interesantes para que no fuera sólo una pieza de ballet ordinaria. Sonrió ampliamente al ver que realmente se trataba de una bailarina de gran nivel, digna de cualquier escenario formal que hubiese. El hecho de que se presentara en un circo no lo hacía menos interesante o lo rebajaba, si no que por el contrario, la hacía destacar aún más por la serenidad e intensidad a la vez que proyectaba con sus movimientos.

Para cuando terminó, aplaudió enérgicamente. Esperaba que todos en la sala pudieran apreciar la perfección d ela ejecución del número que acababan de ver.


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Malcolm Benedict el Dom Mar 20 2016, 08:05

Tras el asombroso show del escapista Malcolm no creía que hubiera mucho más en el circo que pudiera sorprenderlo pero así y todo decidió darle una oportunidad a lo que viniera a continuación. Para su desgracia, el número que anunciaron le pareció de lo más soso. ¿Un baile? el estaba ahí para ver fieras y fenómenos, no señoritas moviendo los pies.

Su rostro de decepción no fue nada discreto, más aún sabiendo que ni siquiera tendría la oportunidad de gritarle obscenidades a gusto a la bailarina por la presencia de su esposa ahí junto a ellos.

Se acomodó desganado en la silla y esperó a que el asunto empezara de una vez.

Tal como esperaba, la aparición de la mujer en escenario no hizo nada por mejorar su parecer. Sus movimientos eran agraciados y armónicos, pero poco le interesaban al mafioso que había visitado el lugar en busca de emociones, además, la muchacha no calificaba dentro de lo que le parecía atractiva. En su opinión no era más que una flacuchenta intentando distraer a la audiencia de lo que casi había sido una tragedia.

Para cuando terminó el número de la rusa, Malcolm ya estaba con la mente aletargada pero aún así lo bastante atento como para demostrarse agradecido de que hubiesen decidido ponerle fin a su cansancio.
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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Kóstyk Záitsev el Dom Mar 20 2016, 08:44

Afortunadamente, Ekaterina no tuvo muchas complicaciones por el asunto del terreno disparejo y la lona, lo que significó un gran alivio para Kóstyk, pues no tendría que buscar cómo reacomodar a los demás artistas.

Sonriendo y con gran alivio, palmeó el hombro de la rusa cuando llegó de vuelta tras bambalinas y salió a encarar a la audiencia una vez más, aplaudiendo desde que cruzó el telón hacia la arena.

-Simplemente maravilloso ¿no? Esta mujer si que te lleva a otro mundo con su baile. Pero ya basta de relajos, que ahora continuamos con las emociones y los quiero ver tensos- caminó hasta el borde mismo de la arena, acercándose una vez más a las mujeres de primera fila mientras se agachaba un poco y ponía sus manos como garras simulando una fiera -ahora viene lo más peligroso todavía ¡Las fieras! Así que los quiero nerviosos y asustados-

Dió un golpe al frente simulando un zarpazo hacia la más pálida de ambas.

-El artista que nos acompaña a continuación es un hombre que no conoce el miedo. Ha viajado kilómetros y kilómetros de la densa selva de la Malasia, se enfrentó a las más salvajes tribus de la selva, se abrió paso a punta de machete a través de la espesura más indómita sólo para encontrar al rey de las selvas asiáticas... ¡Y domarlo! Damas y caballeros, dejo con ustedes a Beatty y Nero-

Tras presentar al domador, Kóstyk corrió de regreso tras bambalinas, buscándole con la mirada a toda prisa entre los artistas reunidos. Con todo el caos tras el desastre del estanque, no había podido cerciorarse de que David estuviese listo ya, y acababa de hacer la presentación, así que más le valía estar listo para salir apenas oyera su nombre. No podían permitirse errores esa noche.


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por David Beatty el Dom Mar 20 2016, 12:10

Había nervios. Siempre los había antes de un espectáculo. Las actuaciones anteriores habían sido magníficas, quizá un poco peligrosas para algunos, pero por primera vez me esperaba tras el escenario seguro de que el mío propio estaría a la altura del circo, a la altura de Kóstyk y de las expectativas de los asistentes. Escuché la presentación de aquel hombre al que le había arrojado una osa encima en otros capítulos de mi vida y me llevé una mano a los labios intentando no reírme de la fantasiosa historia que había inventado para mí. Pensé en si debía vestirme como alguien que ha estado en mitad de la jungla pero finalmente lo descarté. Me acerqué un momento hacia los trabajadores del circo para recordarles las últimas instrucciones sobre mi espectáculo y finalmente me preparé para salir al escenario. Esperé a que apagaran las luces y salí a la arena en plena oscuridad. Mi voz resonó por todas partes, creando la sensación de que no me encontraba en ningún lugar específico.

Señoras, señores y niños. Asumo que mientras entrabáis en nuestro mundo esperaban ver cosas extraordinarias dentro —Miré al primer trabajador a través de la oscuridad y él asintió mientras llevaba a cabo aquello que le había pedido. El foco me iluminó de pronto y dediqué una gran sonrisa a un público expectante—. BestiasTripetta, apareció de pronto corriendo y saltó sobre mí, como si fuera a atacarme. Me agaché rápidamente y dejé que limpiamente pasara por encima de mí. El foco se apagó y en mitad de la semi-oscuridad del escenario la observé hasta que se colocó en su posición, en la esquina derecha y escondida de la mirada del público. Me quedé agachado y cuando el foco me iluminó de nuevo volví a hablar—. Sangre... —Fue entonces Hop Frog quien corrió hacia mí en una posición agachada, como acechante. Salté y me cogí a una agarradera que había estado en el techo desde el principio y que el público no había visto a causa de la reducida visión que les dejaba el foco. El segundo tigre pasó por debajo de mí limpiamente y cuando el foco se apagó por segunda vez se colocó en la esquina izquierda y esperó. En aquella pequeña introducción al espectáculo casi parecía que estuviera tratando con un tigre en lugar de dos. Sonreí en mitad de la oscuridad: lo estaban haciendo genial.

Pero quedaba el último de ellos. El tigre que podría mandarlo todo a la mierda. Si hubiera sido por mí no hubiera salido nunca de su jaula pero esperaba que mis esfuerzos dieran sus frutos. Tragué saliva y el tiempo que tardó el foco en encenderse de nuevo sobre mi persona se me hizo eterno. Seguramente para el público también, pero no eran ellos los que temían que un tigre se descontrolara. ¿O quizá sí...?

Lo indomable —murmuré con la voz ronca, creando el ambiente que necesitaba, El foco se encendió de nuevo y reveló mi posición en el aire todavía, agarrado a la anilla. En cualquier momento mi brazo cedería pero me había entrenado para poder resistir lo suficiente. No era el hombre más fuerte del circo, pero un poco de resistencia tenía. Tras mis palabras apareció Nero, gruñendo más alto que ninguno y apareciendo por detrás de mí, pasándome por debajo y dedicándole al público muecas de enfado. Chasqueé la lengua para que se callara, pues únicamente tenía que saludar y no dedicar ese espectáculo de miradas asesinas y zarpas en el aire pero en el momento de escucharme se giró hacia mí y me gruñó, mandándome callar a mí. El foco se apagó y aproveché el momento para dejarme caer al suelo, sacar el látigo y golpear al lado de su pata, como aviso de lo que iba a pasar si no me hacía caso. Hop Frog y Tripetta entendieron ese movimiento como la señal para empezar el espectáculo y se movieron para quedar sentados a mi lado, quietos como estatuas. Nero gruñó por lo bajo. El escenario se encendió completamente entonces, permitiendo que el público tuviera una visión general del domador y de los tres tigres que quizá en un primer momento hubieran pensado que sería sólo uno. Abrí mis brazos y grité con orgullo—: ¡Bienvenidos al espectáculo de las bestias!

Retrocedí con rapidez, colocándome en el fondo del escenario y chasqueé los dedos para darles entrada a los gruñidos de mis compañeros. Hop Frog y Tripetta lo hicieron adecuadamente. Nero no había dejado de gruñir en ningún momento por lo que no sabía considerar si ahora lo hacía como fruto de los ensayos o porque quería marcharse para estar tranquilo. Los trabajadores me miraron asustados por el comportamiento del tercero de mis tigres y les intenté tranquilizar con un asentimiento de cabeza. Colocaron con una rapidez envidiable todos los elementos que componían mi espectáculo y se marcharon. Esta vez fue diferente que en Baltimore; dejé que los dos primeros tigres trabajaran juntos, pasando por encima de paneles alzados, círculos de momento apagados, rampas hacia abajo que no les gustaban en absoluto y dejé que tras el recorrido saludaran a la vez que yo hacía una reverencia hacia delante con los brazos abiertos. Eran tigres acostumbrados a hacerlo, pero no dejaba de asombrarme su obediencia y su fe en mí. Cada vez que se ponían nerviosos sentía sus miradas sobre mi cuerpo, pidiéndome ánimos para continuar con aquello. Sabían que cuanto mejor lo hicieran, menos latigazos se llevarían, y aquello me honraba como domador.

Mientras esto ocurría, dejé a Nero en el centro de la pista de espalda al público esperando a que se tranquilizara. Había querido que formara parte también de aquellos ejercicios pero algo me decía que aquello no iba a ser posible si no quería que terminara aquello como una pelea de gallos. Y a Kóstyk no le haría gracia que el público terminara apostando por quién de ellos moriría primero.

¡Demos un fuerte aplauso a estos tigres tan habilidosos! —grité con fuerza, aplaudiendo también. Fingí regodearme por los aplausos, soltando carcajadas y alzando los brazos continuamente. Empecé a darle una vuelta al escenario y cuando pasé al lado de uno de los trabajadores les indiqué con señas que el espectáculo de las habilidades de Nero se cancelaba, pero que en lugar de eso haríamos aquello que llevábamos más tiempo intentando y que parecía salir suficientemente bien. Terminé de dar la vuelta y llamé a Hop Frog y a Tripetta para que vinieran a mi lado. Alcé los brazos nuevamente y se quejaron creyendo que les tocaría un castigo, pero les tranquilicé con mi voz—. Los tigres son monstruos de la naturaleza, bestias difíciles de domar. Si se encuentran ustedes con un tigre alguna vez, os recomendaría que se acerquen a él. Aunque si son las fieras de un pobre domador hambriento, siempre pueden invitar al domador a cenar —añadí, bromeando y guiñando un ojo. Tras aquello volví a centrar mi atención en los tigres—. Miren cuantos dientes —alegué, consiguiendo con un movimiento de mi mano que ambos abrieran la boca y enseñaran aquellos colmillos. Colmillos que habían sido limados para que no fueran tan peligrosos. Muchos circos y domadores optaban por arrancárselos pero por suerte no era aquel el caso—. Y las patas, más grandes que las manos humanas —dije nuevamente, haciendo que uno de ellos me diera su gran y peluda pata y fingiendo (no mucho) caerme por el peso al cogerla con mi mano libre—. Normalmente pediría voluntarios para llegar hasta aquí y enfrentarse a ellos, pero esta vez voy a enseñar algo más interesante. —El público era inteligente. Estaba seguro de que se habría dado cuenta de que Nero no estaba tan domado como los demás. Si ya tenía dificultades para introducir mi mano en la boca de los dos buenos, ¿lo conseguiría con el malo…?

Con el movimiento del látigo aparté a los otros dos y llamé a Nero. Se giró, me miró, me gruñó y obviamente no se acercó a mí.

Parece que es un poco tímido... Vamos chico, tienes a un trozo de carne esperando... —bromeé refiriéndome a mí a pesar de empezar a cabrearme seria e internamente con él. Le llamé de nuevo con el látigo y tragué saliva, sintiendo que no iba a obedecerme en absoluto. Pero finalmente pareció comprenderme: se acercó a mí corriendo, con la boca abierta y preparado para atacar. Me aparté con rapidez como si aquello formara parte del espectáculo y solté unas risas antes de pegarle con el látigo y pedirle que se pusiera en el lugar que yo quería. Regresó con apariencia más calmada. Suspiré antes de darle la indicación para que abriera la boca.

Lo habíamos hecho otras veces; aquello no era algo nuevo. Sin embargo me sentía como si nunca hubiera enseñado a Nero a no morder cuando alguien pone su brazo dentro. Pasé primero la mano rápidamente, despertando varios sonidos de ansiedad entre el público. Mi corazón martilleaba con fuerza en mi pecho y ensordecía mis sentidos. Nero no había cerrado la boca para morder; aquello era una buena señal. Lo hice nuevamente, esta vez un poco más lento. Uno de los bigotes del animal se movió, pero no parecía con intenciones de querer morderme. Lo intenté definitivamente: introduje mi brazo derecho en la boca del animal y noté como poco a poco la iba cerrando, cerniéndose sobre mi carne pero sin llegar a hacerme daño, únicamente rodeando mi brazo, borrando el vacío entre nuestras carnes. Mi mirada le advertía de lo que podía pasar si se atrevía a querer arrancármelo, pero no hizo nada como aquello. Saqué el brazo lentamente y permití que cerrara la boca antes de girarme hacia el público y saludar. El tigre abrió la boca de nuevo y se quedó inmóvil, esperando quizá un nuevo ejercicio porque en los ensayos lo habíamos hecho hasta cinco veces. Decidí fiarme de él y llevé mi brazo izquierdo a su boca. Un grito en el público se escuchó de pronto y Nero cerró la boca con fuerza, provocándome un intenso grito de dolor que oculté cerrando la boca e inclinándome hacia delante. Saqué rápidamente el látigo antes de que los trabajadores vinieran a ayudarme y le golpeé una vez, de manera seca, consiguiendo que me liberara casi con inmediatez. Sentí olas de intenso dolor en cuanto moví el brazo y me tambaleé, seguro de que no aguantaría eso por mucho tiempo más.

¡Trip! ¡Hop! —grité con la voz rota. Rápidamente se acercaron a mí desde las esquinas donde se encontraban—. Muerte —susurré únicamente para ellos. Se tendieron en el suelo, imitando los movimientos que habíamos hecho durante los espectáculos en Baltimore donde fingían que les asesinaba y quedaban inmóviles en el suelo. Golpeé a Nero con el látigo para que se marchara a su jaula e hice una reverencia al público con una gran sonrisa, intentando mantener inmóvil y pegado a mi costado mi brazo herido. ¿Había palidecido? Seguramente. No creía poder aguantar mucho más—. Parece que nuestros queridos tigres están cansados ya. Despidámosles con un fuerte aplauso y démosles las gracias por una actuación tan excelente —pedí, echándome hacia delante de nuevo en otra reverencia y consiguiendo casi caerme hacia delante. Dejé que mis tigres se marcharan hacia su jaula y en cuanto el foco se apagó empecé a caminar a paso rápido hacia detrás del escenario, sin saber si debería fiarme del médico borracho que teníamos en el circo o ir directamente a mi carpa a tomar alcohol y a esperar que la herida se curara sola. Maldije a Nero, pero también a mí por haber cedido a las presiones de llevarle ante el público. No era un tigre acostumbrado al circo. Me escondí en uno de los rincones que se encontraban tras el escenario y dejé escapar un profundo suspiro antes de darme ánimos y emprender la marcha hacia mi tienda. Esperaba que mi error no hubiera sido notado por el público.


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Kimberly A. O`Hara el Dom Mar 20 2016, 14:01

Durante el espectáculo en la carpa principal no tenía que estar en su carpa así que había podido escaparse para ver los shows de sus compañeros. Aunque en realidad solo había tres actuaciones que quisiera ver si o si, y eran la aparición de Yatziri como ayudando, su querido Fausto y Claro, Werther y Charlotte. Se retrasó un poco por ir a por algo de beber antes de dirigirse a la carpa principal pero llegó justo a tiempo para ver la entrada de Deimos y su amiga a la arena para comenzar su actuación. Miró el tanque con agua que había junto a ellos sorprendiéndose al escuchar que Deimos iba a meterse encadenado ahí dentro, era una pesadilla, en especial para ella que no sabía nadar así que el agua le daba especial pavor. Estaba cerca de la entrada para no molestar a los demás entre bambalinas, además desde allí se veía mejor el espectáculo. Dio algunos pasos hacia delante al ver que el mago tenía problemas y miraba alrededor en busca de alguien que fuera a ayudarlo, nerviosa, se iba a ahogar. Pero ese era el menor de los problemas pues la pirañas que estaban suspendidas sobre el tanque cayeron en su interior cuando el mago logró liberarse. Dejó escapar un grito ahogado cuando la sangre tiñó el agua y vio como Jack y Valdemar rompían el tanque para sacar lo que quedase de Deimos.

Estaba horrorizada ante aquella escena tan macabra, pero de repente escuchó como se quejaban del número y que la gente comenzaba a aplaudir. Tuvo que asomarse por la parte delantera de las gradas para ver a Deimos sano y salvo. Suspiró con alivio, sería horrible que hubiera una muerte en el circo en plena actuación. Aplaudió e incluso se atrevió a silbar, o al menos lo intentó porque no sabía como hacerlo bien, no había visto en que momento había salido del tanque ni tenía ni idea de como podía haberlo hecho, era sorprendente.

Se preguntó cuando faltaría para la actuación de Fausto, aunque también le gustaba ver las demás actuaciones así que cuando Kós salió a anunciar a la bailaríana se apoyó en uno de los soportes de las gradas observando el hermoso baile, Ekaterina era tan delicada y hermosa. Aplaudió a su baile y continuó para dar la bienvenida al domador de tigres. Los animales salvajes eran sorprendentes y se les veía realmente fieros. Parecía imposible poder domar a un animal así por lo que fue una gran sorpresa ver como reaccionaban ante las órdenes de ¿David? Si, juraría que había escuchado que se llamaba David. Sin embargo no estaba segura de que todo fuera bien, humo un momento en que pensó que uno de los tigres iba a comérselo, aunque consiguió evitarlo. No fue así la segunda vez, cuando el animal atrapó el brazo del domador entre sus fauces.

Cuando se despidió no tenía muy buena pinta así que Kim decidió ir tras bambalinas para ver si se encontraba bien. Cuando alcanzó el lugar se sorprendió al ver que David se marchaba con el brazo sangrando. – David, espera – lo llamó acercándose a él - ¿Qué haces? No puedes irte sin más, ven, déjame que al menos te vende el brazo – pidió tirando ligeramente de él para que la acompañara y poder llevar a cabo por lo menos unos primeros auxilios para que dejara de sangrar, seguro que por ahí había algún botiquín.




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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por David Beatty el Dom Mar 20 2016, 14:43

Tardé bastante tiempo en atender a la voz que se dirigía por mi nombre. En primer lugar porque estaba acostumbrado a que la gente me llamara Beatty o domador de gatos (en el caso del lanzador de cuchillos) y en segundo lugar porque, por extraño que pareciera, la herida había conseguido anular la mayoría de mis sentidos. Me giré únicamente cuando sentí una presencia cercana y abrí los ojos con incomprensión cuando me encontré ante mí aquella mujer desconocida. Únicamente entendí qué era lo que quería cuando habló de mi brazo sangrando, algo de lo que no me había dado cuenta hasta entonces. Miré alrededor, intentando ubicarme, y pensé en rechazar su oferta, pero finalmente asentí con la cabeza y me acerqué a la pared para apoyarme en ella mientras esperaba.

La verdad es que te lo agradezco… —respondí levemente tímido. No sabía quién era la mujer, me sonaba haberla visto, pero como siempre mi memoria resultaba bastante decepcionante. Por su aspecto parecía tener que actuar pronto, por lo que me llevé la mano sana a la cabeza y negué. Seguramente si me curaba la mancharía de sangre y no daría demasiado buen resultado ver a alguien tan "puro" manchado de carmín brillante—. No te preocupes, estoy seguro de que tienes una actuación pendiente. —Al observarla, descubrí que parecía estar buscando algo alrededor, seguramente un botiquín o algo así. Dudaba bastante que consiguiera encontrarlo antes de que saliera al escenario el siguiente circense, por lo que me acerqué a ella para apoyarme en su hombro y que me observara—. Está a punto de empezar el próximo espectáculo así que… ve y disfruta. Yo voy a estar bien, no te preocupes. Me ha pasado otras veces y he salido de situaciones peores —mentí, dibujando una pequeña sonrisa con la que esperaba trasmitirle confianza y no el pensamiento de que se encontraba hablando con un masoquista suicida.


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Lucy Strauss el Dom Mar 20 2016, 14:47

Se sorprendió al ver al maestro de ceremonias sentándose entre Emma y ella y eso fue evidente en su rostro, aunque no pudo evitar reír ligeramente por el descaro de aquel hombre cuando les guió un ojo. El anuncio del número de escapismo hizo que toda su atención regresara a la pista, olvidando al hombre que tenía al lado, en especial cuando observó aquel tanque y las pirañas. Le asombró el peligroso truco que estaba a punto de hacer aquel hombre, debía ser realmente bueno.

La tensión era evidente entre todo el público, incluida ella que observaba como el rubio intentaba librarse de las cadenas con expectación. Pero las cosas parecieron complicarse, algo iba mal era evidente incluso para quien no conocía aquel número. Fue incapaz de apartar los ojos de aquel taque mientras el hombre parecía estar a punto de ahogarse y cuando al fin pareció lograr soltarse fue demasiado tarde. Se quedó boquiabierta por lo que la cubrió con su mano, puede que no fuera tan bueno como se pensaba. Aunque al escuchar una voz y volverse para mirar al propietario se sorprendió al encontrarse con el rubio. Sonrió de inmediato al ser consciente de la proeza que acababa de realidad, nadie lo había visto salir del tanque, ni siquiera sus propios compañeros del circo, incluso había notado nerviosismo en el hombre que había junto a ella. Aplaudió pues se lo merecía realmente, había superado todas las expectativas que había podido producir con su discurso, realmente era el mejor escapista que había visto nunca.

El siguiente número era una danza, ballet, algo que no se esperaba encontrar en un lugar como ese. Se sintió un poco decepcionada incluso al ver algo tan delicado en el escenario de un circo, ella quería emociones. Sin embargo reconocía que aquella calma era lo mejor para que las pulsaciones de todo el público volvieran a la normalidad. Aplaudió sin tanta emoción como la que había presentado anteriormente, viendo que a Emma si parecía haberle gustado. Por su parte aunque reconocía que era una bailarina excelente ya estaba demasiado acostumbrada a ese tipo de actuaciones.

Sonrió de nuevo cuando el maestro de ceremonias se acercó, cubriendo su boca con la mano para disimularla aunque dedicándole a este una mirada felina a juego con su gesto. Realmente le divertía su desfachatez, era un soplo de aire fresco. La actuación del domador de tigres prometía ser interesante y volver a poner sus nervios a prueba. La presentación fue muy interesante en especial cuando aparecieron aquellas enormes bestias que parecían gatos obedientes, a excepción del último, que parecía más feroz que los otros. El show fue sorprendente, logrando hacerla saltar ligeramente en el asiento al ver como el tercer tigre cerraba la boca lentamente sobre el brazo del tomador, pero no le estaba mordiendo. Le pareció sorprendente aunque cuando el hombre trató de repetir la hazaña el animal se pegó un buen bocado. Esta vez era evidente que no formaba parte del espectáculo pues nadie se dejaría morder por ese monstruo adrede. El domador se despidió y no pudo evitar seguirlo con la mirada hasta que desapareció entre bambalinas. Al parecer lo indomable seguía siéndolo.


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Re: IV Trama: Debut en la Ciudad de las Brujas [Carpa Principal]

Mensaje por Jude Blackstone el Dom Mar 20 2016, 14:52

Después de haber llevado a Charcoal a las cuadras junto con el resto de caballos, Jude había regresado tras bambalinas para continuar viendo y animando a sus compañeros hasta que le tocara de nuevo su número con las pistolas, pero lo cierto es que acabó bastante distraído en el sentido de que se retiró un poco para intimar con Werther como un par de colegiales, besándose detrás de las escenografías que no estaban usando.
Escuchaba la poderosa voz del Maestro de Ceremonias llenar todo, cada rincón de la carpa principal, y se iba imaginando a su manera los espectáculos que se perdió.
Fue un largo rato de besos y caricias hasta que le sonrió al más joven y se retiró para acercarse a ver como terminaba el número de Ekaterina. Le aplaudió a ésta, y también vio al singular trio. Se había perdido el show de Deimos así que no estaba muy seguro de qué había sucedido, pero por las caras de los otros dos chicos era evidente que algo había pasado.

El siguiente número era el de Beatty, así que estaría atento.
Estaba lo suficiente ocupado con sus animales como para no tener oportunidad de acercarse a él para darle ánimos, pero en cuanto se cruzaron sus miradas en algún punto le sonrió, sin necesidad de indicarle nada más.

Mientras veía el espectáculo con aquellas majestuosas animales Jude mantuvo una sonrisa, solo desvió su mirada para buscar a Werther en algún momento.
Ya casi te toca a ti ¿Nervioso? —le habló al albino, ampliando la sonrisa en su dirección, luego regresó a mirar hacia la arena donde Beatty parecía desenvolverse bastante bien. Era la primera vez que veía su actuación, así que su asombro era evidente.
Todo iba bien, muy bien, lo estaba disfrutando, pero llegó un punto en el que todo cambió y se volvió peligroso. Jude abrió mucho los ojos al ver como el tigre hería claramente al domador, y echó un vistazo general esperando a ver si alguien se abalanzaba a la arena a ayudarlo o sólo era su sensación.
Era evidente que el show tenía que continuar y salir a la arena sería alarmar demasiado a los espectadores, así que en ese caso el domador de tigres actuó muy bien haciendo como que no sucedía nada.

El jinete estaba ansioso por que su amigo regresara tras bambalinas, y en cuanto el show se acabó y vio que se retiraba se acercó a grandes zancadas para detenerlo. También la muchachita albina, la novia de Fausto, se acercó, siendo ella primero la que detuviera a David por el camino.
No te escondas —le reclamó a su amigo en cuanto llegaron a él—. Tranquilos, yo me encargo, lo llevaré donde el doctor. —dijo, dirigiéndose en parte hacia Kim para que no se preocupara. Había escuchado al domador de tigres negarse ante la ayuda, pero esa herida no se cerraría sola—. No acepto un no por respuesta, y si te niegas de nuevo te llevaré en brazos como una princesa para que tengan motivos para molestarte —bromeó, aunque en parte iba en serio.
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Carny

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